(Coco, un ex boxeador muy golpeado, poniendo
de manifiesto todas, sus carencias motoras, trata de entrar
al lugar, un enorme, viejo y sucio baúl. ERNESTO,
su hermano, trata de impedírselo, aunque el empeño
y la obcecación de Coco son más fuertes).
ERNESTO
-¡Esperá, no lo entres!
COCO
-¡Dejame! ¡Ya la tengo dominada a esta mierda!
ERNESTO
-¡Me arruinás el piso, no lo arrastres!
COCO
-¡Lo levanto, esperá! (Hace un esfuerzo enorme,
el baúl es pesado)
ERNESTO
-¡Cuidado! ¡No lo inclines! ¡Te vas
contra la pared!
COCO
-¡No puedo cuidar el piso y la paré al mismo
tiempo!
ERNESTO
-¡No lo muevas, entonces!
COCO
-¿Y cómo hago pa entrarlo si no lo muevo?...¿Sos
tarado, vó?
ERNESTO
-¡Te estoy pidiendo que no lo entres!
COCO
-Si ya está adentro. ¡Mirá dónde
está la puerta!
ERNESTO
-¡Llevátelo! ¡Sacalo de aquí!
(Coco se detiene y lo mira) ¿Qué me mirás?
COCO
-¡No te entiendo! ¿Qué hago: lo saco
o no lo entro?...
ERNESTO
-¡Las dos cosas!
COCO
-¡Dale, no contestés boludece!
ERNESTO
-¿Para qué lo subiste, digo yo?...
COCO
-¡Ahora ya está acá; bancátela,
querido! (Vuelve a lidiar con el baúl)
ERNESTO
-¡Basta, dejalo ahí! ¡Quedate quieto!
COCO
(Deteniéndose otra vez) ¿Te queda cómodo
acá?
ERNESTO
-Eso molesta en cualquier parte.
COCO
-Vo contestá lo que te pregunto: ¿Lo dejo
acá, no?...
ERNESTO
-¡No, ahí molesta!
COCO
-¿Entonce cómo carajo hago; a vó
quién te entiende?...¡Recién dijiste
que no lo mueva más!
ERNESTO
-El lugar de esa porquería es la calle. ¡No
podés aparecerte con eso en una casa, así
como así! ¿De dónde sacaste esa roña?
¿Por qué lo subiste? ¿Qué
llevás ahí dentro? (Encimó las preguntas)
COCO
-(Luego de un silencio) ¿Qué te contesto
primero?
ERNESTO
-¡No me contestes nada! Vayamos a lo práctico;
hagámosla corta, ¿Puede ser?...Tengo mucho
que hacer, no se si puedo recibirte en este momento...
COCO
-¡Si ya me recibiste! ¡Sentílo! ¿Quién
me abrió la puerta?
ERNESTO
-Quise decir que no puedo atenderte.
COCO
-¡Me estás atendiendo! ¿O no?... ¿No
estoy hablando con vos? Porque sos vos, ¿no?
ERNESTO
-Sí, yo soy yo...(Trata de calmarse). No te esperaba,
Coco, comprendeme. Esta es una sorpresa total. No te anunciaste.
Y yo tengo mis ocupaciones, mi tiempo cubierto...Ya estaba
por salir, por ejemplo.
COCO
-¿Ah, sí?...Buen, andá y volvé
yo te espero.
ERNESTO
-No, mejor hablemos ahora...
COCO
-¡Qué vueltero que sos! ¡Me la estás
cambiando a cada rato!
ERNESTO
-Puedo distraer un momento para escucharte...
COCO
-¡Vos no te distraigas nada! Atendé lo que
tengas que atender, yo no tengo apuro...
ERNESTO
-¡Pero yo sí! Dale, hablá ¿Qué
querés?, ¿qué te trae por aquí?...
COCO
-Estábamo en el pueblo, viste. No había
laburo ni nada, andaba todo encarajinado, las cosas no
venían bien...Entonce le dije a la Nena: vamo a
Buenos Aires, lo vemo a mi hermano Ernestito...Y vinimo.
ERNESTO
-¿Con quién viniste? ¿De qué
nena está hablando?
COCO
-¿Cómo de qué nena?...(Señala
la puerta) ¡De la Nena! (Mira hacia ahí).
Uy, ¿dónde se metió? ¡Estaba
ahí!...(Sale corriendo hacia afuera, llamando).
¡Eh, che:Nena! ¡Vení pa acá!...
(ERNESTO queda unos segundos sin reflejos. Coco regresa
casi de inmediato acompañado por la Nena, una jovencita
de unos quince o dieciséis años, mal entrazada
y en avanzado estado de gravidez. Coco la viene prácticamente
arrastrando y pasan delante del asombrado ERNESTO sin
detenerse ante él).
COCO
-¿Qué hacías ahí afuera como
una pava?...¡Vení, ponéte cómoda!
¡Dejá la valijita y sentate! (La chica mira
preocupada a ERNESTO). ¿Qué lo mirás?
¡No te va a comer, es mi hermano!...(Como ve que
la Nena no hace caso, él mismo le quita la valija
y la hace sentar de un empujón) ¡Ahí
está, eso es lo que yo te decía!...¿Viste
que mi hermano no dijo nada? Se quedó pistola,
tiene buenos sentimientos, no es un mostro; tiene buena
onda, buen corazón, buen...¡todo bueno tiene!
(Va hacia ERNESTO y lo abraza fuertemente) ¡Hermanito
querido!
ERNESTO
-(Dolorido).¡Ay, no aprietes tanto!
COCO
-¿Vos tenés buen corazón o no?
ERNESTO
-¡Soltame!
COCO
-¡Contestá primero!
ERNESTO
-¡Eso no se puede contestar! ¡Ni tampoco debe
preguntarse!
COCO
-¿Ah, no? (a La Nena). ¡Sentilo! ¡Yo
te lo pregunté, ahora vo contestame!
ERNESTO
-En la pregunta ya está implícita la respuesta...
COCO
-A mí no me contestaste nada...(a La Nena). ¿Dijo
algo, vos lo oíste?
ERNESTO
-¿Qué querés que te responda, Coco?
Ese tipo de pregunta obliga al interpelado a responder
con eufemismo o ejerciendo una falsa modestia...
COCO
-¡Nada de falsa moneda! ¡A mí decime
la verdad, batime la justa! ¿Tenés buen
corazoón o no?
ERNESTO
-(A punto de explotar). Bueno, de acuerdo: tengo buen
corazón...
COCO
-(Dándole una fuerte palmada en la espalda). ¡Así
me gusta, carajo! ¡Esos son hermanos!
COCO
-¡No me digas que te dolió! (A La Nena) Este
es el lector de la familia, siempre con libros anda...es
como un dotor. ¿Viste como la parla? ¡La
hace de trapo, la hace!...Pero es cagón pa los
golpes: no te aguanta una piña bien dada...(La
otra vez hacia ERNESTO) ¡Hermano lindo! ¡Venga
acá!
ERNESTO
-(Alejándose precavido). ¡Salí, salí!
COCO
-(Ríe) ¡Miré como raja! (Haciendo
fintas de box ante él) ¡Vení, no rajés
maulón! ¡Haceme frente, vení!
ERNESTO
-Dejame tranquilo! ¿A esto viniste?
COCO
-¡Te vine a dar unos abrazos, che! ¡Dejate
abrazar!
ERNESTO
-¡No, nada de abrazos! ¡Hablá de lo
que tengas que hablar y se acabó!
COCO
-(A La Nena) ¡Sentilo! Es inútil, el que
agarra un libro no te agarra un sentimiento: se vuelve
una heladera. esta es la diferencia entre nosotro: a éste
se le agrandó la cabeza...a mí se me agrandaron
las mano. Yo la te la doy, pero este se guarda la sabiola.
¡Es una basura este guacho!
ERNESTO
-¡Qué hablás de sentimientos ,vos!
¡Si te pasaste la vida borrándote!...¡Nunca
sabemos dónde estás! ¿Dónde
estuviste todo este tiempo?...Anduve tratando de localizarte...
COCO
-¿Cuándo, ahora?...
ERNESTO
-No, hace bastante ya...Hará cuatro años,
día más o día menos.
COCO
-¿Cuatro años?...Buen, al fin me encontraste:
acá me tenés...¿Qué querías?
ERNESTO
-Un poco tarde, ¿no te parece?...
COCO
-¿Quién dijo? Nunca es tarde, cuando la...(Se
queda pensativo) ¿Cuándo la qué?...Yo
lo sabía a este dicho...¡Ahí está:
"nunca es tarde cuando la..." (Se traba otra
vez). Y después sigue. Pero estuve bien, ¿no?
¡Te lo encajé justito! ¡Yo también
soy rápido pa las contestaciones!...(A La Nena).
¿Viste qué bien estuve?
(La Nena lo llama con un gesto y le dice algo al oído)
-¡Ah, sí! (A ERNESTO) ¿Vos pa qué
me buscabas, Ernestito?
ERNESTO
-Había fallecido mamá y queríamos
que te enteraras. Fui al Boxing Club, estuve en el Luna
Park...pero no hubo caso, nadie sabía de vos.
(Hay un silencio terrible. Coco lo mira con ojos extraviados,
como si hubiese recibido un golpe de knock out) ¿Qué
te pasa?
COCO
-¿La vieja murió?...
ERNESTO
-Perdoname, ¿No lo sabías? Pensé
que finalmente te habías enterado...
COCO
-¿Murió?...¿En serio?...¿No
me estás cargando?
ERNESTO
-¿Cómo voy a jugar con algo así?
COCO
-¿Entonce no está acá, en casa?...¿No
la voy a ver, no va a aparecer por esa puerta?...
(ERNESTO ni siquiera responde. Coco se traslada pesaroso,
tomándose el pecho. A La Nena).
La Vieja murió, ¿viste?...¡Murió!
¡Y este guacho no me dijo nada, me dejó afuera!...(Parece
sentir un gran dolor).
ERNESTO
-Te busqué por todas partes, Coco...
COCO
-¿Sabés lo que sos?...¡Un hijo de
puta! (Va hacia ERNESTO y comienza a tirarle trompadas,
ERNESTO pone distancia sin ninguna elegancia) ¡Turro!
¡Angurriento! ¡Egoísta!...
ERNESTO
-¡Pará, quedate quieto! ¿Qué
hacés?
COCO
-¡La lloraste solo desgraciado!...(Llora desconsoladamente)
¡Pobrecita! ¡Pobrecita mi viejita!...
ERNESTO
-Salió en todos los diarios, Coco. Yo personalmente
fui a ver a todos los jefes de deportes para pedirles
que publicaran un suelto...¡Y lo publicaron; se
portaron todos muy bien! "Falleció la madre
de Kid Patadón", puso Clarín. Y La
Razón, más o menos: "un conocido púgil
pierde a su madre"...
COCO
-(Ofendido) ¡Yo no la perdí! ¡Ustedes
la dejaron ir!
ERNESTO
-Es una figura literaria...una forma de decir "murió".
COCO
-(Todavía lagrimeando) Quiere decir que todavía
me recuerdan, ¿no? Los periodistas, digo. ¡Me
recuerdan!
ERNESTO
-Fue hace cuatro años...Ahora no sé.
(Hay un silencio. Coco sigue con la cabeza metida entre
sus amnos).
COCO
-Yo no leí nada...¿Sabés como me
hubiese gustado leerlo?
ERNESTO
-¿No compras diarios?
COCO
-¡No sé leer! ¿No te acordás?
ERNESTO
-¡Ay, caramba, es cierto! No me acordaba, perdoname.
COCO
-No importa, la intención fue buena...(Se duele
otra vez). ¿Así que murió?...¡Pobrecita!
¡Pobrecita!
ERNESTO
-Le sobrevino una flebitis y no pudo salir adelante...
COCO
-¿Una fle qué?
ERNESTO
-Flebitis. Es una inflamación del conducto de las
venas que produce una...
COCO
-(Tapándose los oídos) ¡Salí!
¡Salí, callate! (Hay un silencio, mira a
La Nena) ¿Se calló?...(La Nena asiente,
Coco libera sus oídos) ¿Y cómo fue...de
un día pal otro?
ERNESTO
-No, fue un proceso largo...
COCO
-(Indignado). ¿Será posible que en este
país los proceso siempre terminan pa la mierda,
che?...
ERNESTO
-(Luego de una pausa) Pensé que te habías
negado a venir...Como vos y mamá no se llevaban
bien, dí por descontado que todavía le guardabas
algún rencor...
COCO
-¿Quién rencor? ¿Yo?...¿Tás
piantao? ¡A una madre no se le guarda rencor! ¡La
madre al hijo, sí...! ¡pero un hijo nunca!
(Retoma su llanto) ¡Pobrecita! ¡Pobrecita!...¡Qué
carácter podrido tenía...!¡pero pobrecita!...(Hay
un silencio).
LA NENA
-Tengo sed. ¿Puedo tomar algo?
ERNESTO
-Sí, cómo no. ¿Qué desea?
(La Nena se levanta pesadamente y va hacia un bargueño
donde hay una serie de botellas).
LA NENA
-(Señala una botella). Dame un poco de ésto.
ERNESTO
-Esas son bebidas alcohólicas...¿No me dijo
que tenía sed?
LA NENA
-Sí, sed de ésto. ¿Me puedo servir?
(Toma una botella)
COCO
-(Corre hasta la chica).¡Dejá eso! ¡Alcohol!
no, carajo!...(Le quita la botella) ¿Estás
piantada, vos? (Le amaga un revés).
ERNESTO
-(Asustado).¡Eh, qué vas a hacer!...(Le toma
el brazo).¡No le pegues!
COCO
-¡Es que me tiene podrido la mocosa ésta!...¡Se
prende a las botella como si fuese la teta!...(Amaga pegarle
otra vez y ERNESTO se lo impide).¡Soltá!
ERNESTO
-¡No le podés pegar! ¡Tenés
la mano muy dura!
COCO
-¡Qué desgracia que tengo, che!...¡Curda
vieja ésta desgraciada!...(A La Nena).¡No
la voy a dejar, ya se lo dije! ¡Basta de chupi!...Eso
no es para usted; es muy borrega pa darle al chupi...¡Además,
acuérdese que está en estado, carajo! ¡Cuide
lo que tiene ahí!...(A ERNESTO, orgulloso). ¡Está
en la dulce espera!...¿Te diste cuenta, no?
ERNESTO
-Sí, me dí cuenta.
COCO
-Está linda,¿viste?
ERNESTO
-(Mintiendo mal). Ssssi. ¿De cuánto está?
COCO
-Y...está de unos cuantos mese. Ya casi está
lista pa...
LA NENA
-(Cortándolo).¡No, todavía falta!
COCO
-(A ERNESTO). No, todavía falta. ¡Pero está
linda igual! Muy saludable. Dá gusto verla. Mirá
esos cachetes. Mirá esta pancita...(Se la toquetea).
Cualquiera que te la vea dice que está bien cuidada...
ERNESTO
-Sí, es lo que parece. ¿Lleva algún
control?
COCO
-¿Quién, ésta?...¡Esta no tiene
ningún control! ¿Si le das de chupar, por
ejemplo, capaz que se pasa tres días mamándose!
ERNESTO
-¿Hablaba del embarazo...Se está controlando?
¿Dónde se trata?
COCO
-Ah, no sé. (A La Nena) ¿A vos te trató
alguien?
LA NENA
-Varios. (Con picardía, tocando su vientre). Pero
el culpable de ésto...es uno solo. Vos ya sabés,
no preguntés.
ERNESTO
-¿Y el padre qué hace? ¿Dónde
está; se ocupa de ella?
COCO
-¡Qué se va a ocupar! Está siempre
mamao el hombre; borracho perdido. Fue el que la envició
a ésta.
ERNESTO
-¿Entonces no se hace cargo del chico?
COCO
-¿Qué chico?
ERNESTO
-¡El que está esperando! ¿De quién
es el hijo que está esperando?...
COCO
-¿Cuál éste? (Señala la panza
de La Nena). ¡Este es mío!
ERNESTO
-¿Cómo tuyo?...¿Qué estás
diciendo? ¡No puede ser!
COCO
-(A La Nena) ¡Sentilo! Dice que no puede ser...
ERNESTO
-Pero Coco...lo que hiciste es...¡es un delito!
¡Se llama incesto!
COCO
-¿Ma qué delito? ¡Si lo hace todo
el mundo!
ERNESTO
-¡No es verdad! ¡Todo el mundo no se acuesta
con sus hijos!
(Hay un silencio. Coco se pone serio).
COCO
-¿Ella el hijo lo tiene puesto...? ¿cómo
se hace para...? ¿No se hace la porquería
con una embarazada?...
ERNESTO ¡No hay que hacerlo con la hija! ¡Podés
ir preso!
COCO
-¿Por qué?...
ERNESTO
-Porque cuando tenga el hijo y diga que el padre sos vos...te
agarran de una oreja y te tragás no sé cuántos
años de cárcel!...
COCO
-(Sorprendido) Mirá vos. ¡Entonce que no
se diga que soy el padre!
ERNESTO
-¡Pero lo sos! El delito puede quedar impune...pero
igual lo cometiste. Es algo grave...sicológicamente
la has destrozado a tu hija.
COCO
-¿A qué hija?...¿Vos ya sabés
que va a nacer una nena?...
ERNESTO
-¡No! ¡Hablo de ella! (Señala a La
Nena) ¡Estamos hablando de ella, de tu hija!
COCO
-¡Ella no es mi hija!
ERNESTO
-¿Cómo que no?
COCO
-(A La Nena) ¡Sentilo! ¡Dice que sos mi hija!
LA NENA
-¡No! ¡Está confundido! ¡El no
es mi papá! (Coco y La Nena rién)
ERNESTO
-(Abochornado) Bueno...perdón. No sé cómo
pude confundirme. Seguramente porque le decía La
Nena...
COCO
-(Riendo) ¡Le digo la nena pa no decir el nombre,
que es complicado!
LA NENA
-Si me llamo Eugenia!
COCO
-¿Ah, si? (A ERNESTO) Se llama Eugenia, pero nunca
me viene a la lengua...
ERNESTO
-Además, en algún momento, nos enteramos
que habías tenido una hija...Es verdad, ¿no?...
(Hay un silencio. Coco se queda pensativo unos segundos,
tratando de recordar)
COCO
-No me acuerdo. Pero puede ser. A lo mejor pero, hace
tiempo...Algo hubo.
ERNESTO
-Mirá , si mal no recuerdo...debería tener
la edad de esta chica.
COCO
-(Luego de mirar largamente a La Nena) Puede ser. (Asiente
varias veces) Puede ser. No digo que no.
ERNESTO
-(Buscando desquite con saña) Vamos, no te hagas
el tonto...Si la madre estuvo aquí en casa, y traía
a la bebita en los brazos. Habló con mamá,
le contó que te había perdido el rastro
unos días antes de tener familia...Parecía
una buena madre...¿Por qué le hiciste eso?...
COCO
-No me acuerdo.
ERNESTO
-(Capcioso) Después también estuvo otra
mujer. Y dijo que vos...
COCO
-(Cortándolo) ¡Lo que pasa es que yo no los
presente a ustedes! ¡De ahí viene toda la
confusión!... (A La Nena, reprobatorio) ¿Vos
cómo te metés en una casa sin presentarte,
sin saludar?...¡Hay que ser un poco gente, che!...Diga
¡Hable, converse! Diga: yo soy Fulana, ¿con
quién tengo el gusto?...¡Con toda la voz,
con toda la educación!
LA NENA
-Tengo sed.
COCO
-(Furioso) ¡Cállese la boca! ¿Qué
es eso de "tengo sed, tengo sed"?...¡Primero
preséntese, carajo!... (La toma de un brazo y la
oblig a enfrentarse a ERNESTO) La Nena, mi mujer. Ernestito,
mi hermano menor.
ERNESTO
-(Estirando la diestra incómodo) Mucho gusto.
COCO
-¿Cómo mucho gusto?...¡Son parientes,
che! ¡Tienen que besarse!...¡Agarren confianza!
(Los empuja y los obliga a juntarse. La nena estampa un
beso en la boca a ERNESTO, quien la observa torvamente).
-(Satisfecho) ¡Eso, así me gusta!
LA NENA
-¿Ahora puedo tomar?
COCO
-¿Otra vez empezamos con lo mismo? (Le amaga un
bofetón; la chica se cubre aparatosamente, pero
Coco no alcanza a largar el golpe) ¡Me vuelve loco
esta guacha!...¡Tengo que estar fajándola
todo el tiempo! ¿Será posible?...
ERNESTO
-En esta casa, delante mío, no se te ocurra pegarle...
COCO
-¿Ah, no? ¿Quién va a ser culo de
prohibírmelo, a ver?...
ERNESTO
-Es peligroso, Coco. Pensá en su estado.
COCO
-¿En qué estado? ¿Ya está
en curda?...¿Cuándo tomaste, desgraciada?
(La corre para pegarle. La Nena escapa hacia el interior)
¿Cuándo tomaste?
ERNESTO
-(Poniéndose delante de Coco) ¡Esperá;
entendiste mal!...(Lo abraza para detenerlo de alguna
manera) ¡Tranquilo, Coco! ¡Yo no quise decir
que estaba borracha! ¡Hablaba de su embarazo, nada
más!
COCO
-(Dejándose abrazar, con desánimo) Por eso
la traje a Buenos Aires, sabés. A ver si la puedo
sacar del vicio, carajo. Tengo que rescatarla. Tengo que
protegerla.
ERNESTO
-Está bien, me parece perfecto. (Se separa, le
acaricia el rostro) ¿La pensás llevar a
Alcohólicos Anónimos?
COCO
-No, la viá llevar al Luna, pa que hable con Leture.
Ella tiene mucha labia, sabe cómo tiene que hablar,
lo que tiene que pedir...
ERNESTO
-¿Eso que tiene que ver con ella?...¿No
dijiste que la querías sacar del vicio?...¡Ocupate
de esta chica, no pierdas el tiempo!...
COCO
-¡Antes que me consiga la pelea! ¡Después,
hacemos lo que quiera! Es muy importante esa conversación,
tiene que estar con todas las luce. Yo solo no los voy
a convencer. En cambio, si la ven a ella, por ahí
les agarra lástima...y me dan la pelea.
ERNESTO
-¿Qué pelea? ¿Vos pensás boxear
de nuevo?
COCO
-Tengo que hacer mosca de alguna manera.
ERNESTO
-¿Cuánto hace que no peleás?
COCO
-Todavía soy joven, puedo volver en cualquier momento...
ERNESTO
-Es peligroso. Mejor pensá en otra cosa. Sos un
veterano.
COCO
-Nicolino pelió hasta los treinta y nueve. Ki Cachetada
hasta los cuarenta y seis. Archi Mur: ¡hasta los
cincuenta! ¿Y Yá Densi?...¡Yá
Densi cuando bajaba del ring se iba apoyando en un bastón!...¡Así
se iba, mirá!....(Imita a un Dempsey rengo que
se apoya en un bastón)
(La Nena vuelve prudentemente, ganando espacio y confianza
de a poco).
-¡Decí que después le vino la parálisis
total y ya no pudo seguir...que si no, era capaz que seguía
y seguía!....Pero ya estaba bien forrado en dólare
cuando le vino. Es lo que pienso hacer yo: sigo hasta
la parálisi, silla de rueda, su ruta.
ERNESTO
-¡Eso es un disparate, no seas chiquilín!
COCO
-¿Qué chiquilín? ¡Lo hago por
el pibe que viene! ¡Qué tenga un padre paralítico,
pero millonario!...(A La Nena) Eso tené que decirle
a Leture, Nena: que no me importa lo que venga. ¡Yo,
por el pibe, todo! Anotalo, mirá que después
yo me olvido...
ERNESTO
-(A La Nena). ¡Usted no va a decir nada!
COCO
-¡Que diga, que diga todo! ¡Vos no te metás!
ERNESTO
-Usted le llega a conseguir una pelea y yo los mando presos
a todos: a él, a usted y a Lectoure!
COCO
-¡A Lecture no, pobre hombre!...
ERNESTO
-¡Eso sería lisa y llanamente un asesinato!
COCO
-¡Sentilo! ¡Se volvió botón
éste!
ERNESTO
-(A Coco, enfrentándolo indignado). ¡Sos
un tipo muy golpeado! ¡Perdiste tus últimas
peleas por nocáu!
COCO
-¡Nocáu, dice! ¡Sentilo!
ERNESTO
-Empezaste a los quince años...¡son demasiados
golpes ya!
COCO
-¡Empecé a los dieciocho!
ERNESTO
-¡A los quince! ¡Falsificaste la cédula
para debutar! Mamá fue a denunciarte a la Federación
de Box, ¿te acuerdas?...Pero llegó tarde,
ya te habían destrozado el tabique nasal...Y a
los veintidó estuviste dos meses internado en el
Rawson por un coágulo cerebral...A los veinticuatro,
Saldívar te mandó de vuelta al hospital,
con tres costillas fracturadas...
COCO
-¿Te acordás? ¡Pero se soldaron! ¡Las
tengo soldadas!...
ERNESTO
-¡Pero hay otras cosas que no están soldadas!
¡Y no podés ir a arriesgar la vida inconcientemente!
COCO
-(Como repitiendo el versito). ¡Nicolino pelió
hasta los treinta y nueve; Ki cachetada hasta los cuarenta
y seis. Y Archi Mur hasta los cincuenta!...
ERNESTO
-¡Eso no importa! ¡Ellos eran grandes boxeadores!
¡Pudieron hacerlo porque se cuidaron, porque no
era fácil pegarles una trompada! ¡Vos siempre
fuiste uno del montón, un bagayo, un vulgar zapallero!...
COCO
-¡Sentilo! ¡Gané diecisiete como aficionado
y doce como profesional! ¡Veintinueve en total!
ERNESTO
-Veintinueve, está bien...¿pero cuántas
peleas hiciste?
COCO
-Ciento cuatro.
ERNESTO
-¡Ahí tenés! ¡Mirá! ¡Ganaste
apenas veintinueve en ciento cuatro peleas!...¿Y
cuántas veces te pusieron nocáu?
COCO
-¿Nocáu, lo que se dice nocáu?...¿Los
que metí yo?
ERNESTO
-¡No, los que recibiste!
COCO
-(Parece querer recordarlo unos segundos) No me acuerdo.
ERNESTO
-(Iracundo). ¡En todas las demás te fajaron,
te hicieron bolsa! ¡Reconocelo!
COCO
-Kí Patadón me decían...¡el
que pega fuerte soy yo!
ERNESTO
-¡Vos te bautizaste así!
COCO
-¿Estuve bien, no?...Suena lindo...todo el mundo
me llama así.
ERNESTO
-¿Todo el mundo quién?...¡Si sos un
ilustre desconocido! ¡En el Luna llegaste a pelear
de semifondista y punto!
COCO
-(Puchereando), ¿Por qué me humillás
así, hermanito? ¡No está bien eso!
ERNESTO
-¡No te humillo, pongo las cosas en su lugar!
COCO
-¡Vos tendrías que alentarme, darme manija...y
no tirarme el chico al fondo como estás haciendo!
ERNESTO
-¡Lo que quiero es ponerte en la realidad, Coco:
vos no podés volver a pelear!
COCO
-(Lloriqueando como un niño) Vos me tenés
que decir: "¡qué bueno que sos, Coco!"...¡Levantarme
el ánimo, enchufarme enrgías! Cuando uno
viene mal y cae medio muerto al rincón...los segundos
tienen que consolarlo a uno! ¡Encontrarle la vuelta
para que siga!
ERNESTO
-¡Yo no soy tu segundo!
COCO
-¡"Vamo, Coco, seguilo que ya lo tenemo! ¡Sacá
las mano, no lo dejés pensar y ya está!
¡Vamo, salí, no reculés, maulón!..."
(Se engancha con una supuesta pelea, tira golpes al aire)
¡Vení, pegame si sos culo! ¡Tomá
la cara, negro de mierda, pegame!... ¡Saque
el swing, Coco! ¡Swing abajo y cross arriba!
...¡Se cae el negro, vamo, se cae! (Tira una seguidilla
al aire) ¡Bien, Coco: así! Meta sin asco!...
ERNESTO
-(Preocupado) ¡Coco, por favor, calmate!
COCO
-¡No, qué calmate! ¡Si lo estoy amasijando!
¡Vamo el áperca; meta el áperca!...(Tira
varios upper cuts con toda la furia)
(ERNESTO lo toma previsoramente por detrás, en
un abrazo de oso y lo inmoviliza!.
ERNESTO
-¡Pará, por favor, pará!
(Coco deja de tirar golpes y se calma)
COCO
-(Agitado, buscando aire con la boca abierta) ¿Lo
saqué? ¿Se cayó el negro?...
ERNESTO
-¡Tranquilo, por favor!
COCO
-¡Contestame! ¿Se cayó o no?
ERNESTO
-Se cayó, sí...(Lo lleva hacia el sillón)
Vení, sentate, descansá.
(Coco respira con dificultad: la nariz no alcanza para
recibir todo el aire que necesita)
COCO
-¿Viste? ¡Todavía estoy en forma!...¿Estoy
en forma no? (ERNESTO asiente con lástima) ¿Entonce
por qué me tirás el culo de esa manera,
hermanito?...El boseo se está muriendo, no hay
boseadores que te llenen el Luna...Yo me las puedo rebuscar.
¡Si no salió nadie como la gente! Por ahí
engancho dos o tres peleas y hago un fangote de guita...
¡Puede ser! ¿Por qué no?...¿Sabés
por qué puede ser? ¿Porque los hijos vienen
con un...? ¿Cómo es?
ERNESTO
-No es tan fácil la cosa. Antes te van a pedir
un examen psico-físico...
COCO
-Los hijos vienen con un...¡Bueno, y después
sigue! ¡Te la metí justita, eh!
ERNESTO
-¡Y si no llegan a hacerlo...Yo mismo me voy a encargar
de impedir esa locura! ¡Voy a la Comisión
de Box y te denuncio!
COCO
-¡Sentilo! ¡Voy a ser padre, loco! ¡Entendela!
ERNESTO
-¡Si volvés a pisar un ring no vas a tener
esa dicha!
COCO
-¿Qué dicha?..."¿Nunca es tarde
cuando la dicha es...?" ¡Ese es otro refrán,
loco! (A La Nena). ¡Sentilo! ¡Ya está
hablando boludece!
ERNESTO
-¡No te dejo pelear! ¡Lo entendiste: No te
dejo! (Se lo deletrea) ¡Yo, per-so-nal-mente!...¡Te
lo juro! (Besa sus dedos en cruz)
COCO
-¿Ah, vos no lo querés?...(Se queda un instante
en el aire, pensándolo) Buen, está bien:
entonce no peleo. Me busco alguna otra changa.
ERNESTO
-Eso ya suena de otra manera.
COCO
-(Acercándose a La Nena) Pero igual nos vamo a
acomodar por acá, quedate mosca vo.
ERNESTO
-(Desconfiado) ¿Acomodarse en dónde?...
COCO
-(Siempre a La Nena) Laburo de cualquier cosa hasta que
nazca el chico...¿Sabés cocinar?
LA NENA
-Más o menos.
COCO
-Buen, entonce te encargás de cocinar pa todos.
ERNESTO
-Sí, ya lo oí...Pero lo que me interesa
saber es en dónde planean quedarse...
COCO
-¡En Buenos Aires!
ERNESTO
-Esto también lo entendí...Pero ¿en
qué lugar de Buenos Aires?
COCO
-¡En este barrio! Lo conozco bien...acá me
crié.
ERNESTO
-Ah, qué bien...Lo único que te falta agregar
es que piensan vivir en esta casa...
COCO
-(Sonriente) ¿Cómo lo adivinaste?
ERNESTO
-(Explotando con ferocidad) ¡No! ¡Eso ni lo
sueñes! ¡No! Ene o, ¿entendiste?...¡No
podés descargarte después de una ponchada
de años y venir a instalarte aquí...! ¡sin
siquiera preguntar si se puede!
COCO
-¿Se puede?...
ERNESTO
-¡No! ¡No! ¿Lo tenés claro?...(Vocifera).
¡Estoy diciendo que no!...
COCO
-¡Sentilo! Dice que no.
ERNESTO
-¿Y que hay?...¿Quién me lo impide?
¡Tengo derechos adquiridos!...
COCO
-¿Quedate tranquilo...? ¿por qué
gritás?
ERNESTO
-(Muy nervioso, casi histérico) ¡No voy a
permitir que me saqués algo por la fuerza! ¡Yo
también me sé hacer valer!...¡No soy
aquel pibe inofensivo que vos dejaste!
COCO
-Yo no te dejé.
ERNESTO
-¡Es una forma de decir!
COCO
-¡Sentilo! ¡Dice que yo lo dejé! ¡El
que hizo rancho aparte siempre fue él!
ERNESTO
-¡El tiempo no pasa inutilmente! ¡La gente
cambia! ¡Y yo, desde que mamá murió,
soy otra persona!
COCO
-(A La Nena). ¡Nunca pasó pelota, siempre
se cortó solito, andaba con sus amiguetes los intelectuales...!
¡y ahora me sale con que yo lo dejé!
ERNESTO
-(Fuera de sí). ¡No te enrosques con eso,
ahora! ¡Yo estoy hablando de otra cosa!
COCO
-Es la casa de la vieja...¡Ella siempre me recibía!
ERNESTO
-¡El alquiler ahora lo pago yo! ¡Los servicios
también los pago yo! ¡Es mi casa, no la de
mamá!...
COCO
-¡Le afanó los muebles y ahora dice que todo
es de él!
ERNESTO
-¡Me los gané! ¡Yo estuve a su lado
hasta su último suspiro! ¡Pagué medicamentos,
médicos, internaciones!
COCO
-¡La vieja tenía una pensión! ¡Me
la pasó más de una vez!
ERNESTO
-¡La pensión no alcanzaba para pagar tres
platos de sopa!
COCO
-(Siempre a La Nena) ¿Viste qué labia tiene?
¡Se las sabe todas, tiene una contestación
para cada cosa, sentilo!
(ERNESTO va hasta Coco y lo hace girar hacia él,
le toma el rostro entre las manos y lo obliga a escucharlo
y a verlo).
ERNESTO
-(Gritando) ¡No te podés quedar! ¡Mirame
cuando te hablo! ¡Esta es mi casa...y yo recibo
a quién se me antoja! ¿Entendiste?
COCO
-¡Sí, te entiendo...Pero siempre que vine,
yo me quedé!
ERNESTO
-¡Ahora no; hoy no! ¡No hay espacio...no tengo
lugar! ¡No vivo solo! ¿Entendiste ahora?...
(Hay un silencio. ERNESTO suelta el rostro de Coco y se
aleja de él)
COCO
-¿Te casaste?...
ERNESTO
-(En otro tono más calmo) No...pero estoy viviendo
una situación casi idéntica.
COCO
-¿Casi idéntica?...¿Se parece a mí
la mina? ¿Es como yo?...
ERNESTO
-¡La situación es idéntica! Hablo
de la situación...
-(Corre emocionado hacia su hermano y lo abraza) ¡Hermanito
querido! ¡Qué feliz me hacés!...Quiere
decir que me querés!...(Lo besuquea).
ERNESTO
-(Apartándolo casi asqueado). ¡Salí,
soltame! ¡No me besuquees!
COCO
-¡Me diste vuelta el corazón! (Lo suelta
y se pone a llorar) ¡Y yo que pensé que eras
un tipo jodido como la vieja!...
ERNESTO
-¡Mamá no era jodida! ¡No lo repitas
más!
COCO
-Siempre estaban secreteando...eran compinches. Andaban
por los rincones, hablando bajito: chucu-chucu chucu chucu...¡No
sé de qué carajo hablaban, pero después
siempre me miraban torcido!...¡Pero ahora resulta
que te buscás una mina parecida a mí! ¿Te
das cuenta, Nena?...
ERNESTO
-¡Estás retorciendo lo que dije a propósito!
¡Para no entender lo que realmente te estoy diciendo!...(A
La Nena). Usted me entendió, ¿no?
LA NENA
-No sé de qué estan hablando, perdone...
ERNESTO
-¿Cómo que no sabe?...¿Es sorda?
¡No pueden quedarse aquí, eso es lo que estoy
diciendo: no tengo lugar!
COCO
-(Olvidándose del llanto). Nos arreglamos con poquita
cosa...
ERNESTO
-¡No tengo donde ponerlos!
COCO
-Dormimos en cualquier parte...
ERNESTO
-¡Es imposible!
COCO
-Un colchoncito en la cocina...
ERNESTO
-¡No tengo colchón!
COCO
-¡Pero tenés cocina!...En el suelo, entonce.
ERNESTO
-¡No puedo!
COCO
-¡No digás que no tenés suelo! ¿Dónde
estamo pisando?
ERNESTO
-(Tomándole otra vez el rostro). ¡No hay
espacio vital! Me resulta imposible compartir la casa
con alguien más...¡Porque conmigo ya vive
otra persona!...¡A ver si me entendés: carajo!
(Lo suelta enojado)
COCO
-¡Entonce te casaste! ¿Por qué me
engañás?...
ERNESTO
-¡No me casé! ¡No me casé! ¡No
me casé! ¿Cuántas veces tengo que
repetírtelo?...
COCO
-¿Entonce por qué te negás? ¡Qué
vueltero que sos!
ERNESTO
-(Haciendo bocina) ¡Andate de aquí!...¡No
me hagás calentar más!...¡Andate,
por favor!
COCO
-¿Yo solo?...
ERNESTO
-¡Los dos! ¡Váyanse los dos!...
(Hay un silencio. Coco mira a su hermano como si se negase
a entender algo tan claramente expuesto. La pausa permite
que, incluso, ERNESTO se relaje un tanto, avergonzado
por su salida de tono).
COCO
-(Tiernamente, muy cerca del otro) ¿Por qué
sos así?...Donde caben dos...¿como es?,
caben cuatro.
ERNESTO
-El dicho no es así. Donde caben dos, caben tres,
se dice.
COCO
-¡Te aceto!...(Se pone en movimiento). ¡Entonce
me quedo yo solo y la mando de vuelta a La Nena.
ERNESTO
-(En guardia otra vez). ¿Aceptás qué,
aceptás qué?...¡Yo no te ofrecí
nada!
COCO
-¡Lo dijiste bien clarito! (A La Nena). Lo lamento
te tenés que volver solita. Ya lo sentiste: no
te quiere.
ERNESTO
-¡Un momentito! ¡No me empieces a enroscar
de nuevo!
COCO
-(Con La Nena). ¿Tenés plata pal boleto
de vuelta...(Busca en sus bolsillos vacíos). Paciencia,
la quisimos hacer bien, pero no hubo forma...Allá
a lo mejor encontrás alguno que te tire una mano:
las embarazadas siempre dan mucha lástima...(A
ERNESTO). ¿Tenés unos pesos pal pasaje?
ERNESTO
-(Sin responder al pechazo). ¿La pensás
mandar sola de vuelta...en ese estado?...¡Sos un
salvaje, un irresponsable!
COCO
-¡El salvaje sos vos! ¡Si la odiás
a la pobre chica!
ERNESTO
-¡Yo no tengo nada que ver con ella!
COCO
-¡Es mi mujer! ¡Tu cuñada!
ERNESTO
-¡Aunque así sea! ¡Es problema tuyo!
¡Tenés que acompañarla, vaya adonde
vaya!...En cualquier momento necesita atención
médica...¡Un poco de responsabilidad, che!
COCO
-Tenés razón, tenés razón...Entonce
hacemo una cosa: el que se va soy yo. A ella la dejamo
acá.
(Va hacia el baúl)
ERNESTO
-La dejamos acá, ¿dónde?
COCO
-¡Acá, con vos! ¡Yo sé que la
vas a cuidar, le vas a poner los mejores médicos!
(Toma el baúl y comienza a moverlo). ¡Tenés
un gran corazón!
ERNESTO
-omando el baúl del otro lado) ¡Esperá
un cachito! ¿Adónde vas?
COCO
-Me voy, ¿no es lo que querés? ¡Chau,
muchas gracias! (A La Nena) ¡Vos te quedás
con él, no le va a faltar nada!
ERNESTO
-(Luego de pelear un instante por el baúl) ¡No
me encajes tus problemas! ¡No me vengas con regalitos!
COCO
-¡El chico es nuestro! ¡No te lo va a regalar!...¡Dejame,
sacá las manos de ahí!...
(Vuelve a lidiar por el baúl un instante).
ERNESTO
-¡Vos no te podés ir! ¡Quedate acá!
COCO
-(Soltando el baúl). ¿Pero quién
te entiende a vos?...
(Por efecto de la inercia, ERNESTO rueda por el suelo,
junto con el baúl, pero Coco no lo advierte y le
da la espalda, hablando con La Nena).
-(A La Nena). Que me vaya, que me quede...¡Es una
veleta terrible este tipo!...
ERNESTO
-(Levantándose dolorido). ¡No quiero que
te quedes! ¡No cambies mis palabras!
COCO
-(Siempre a La Nena) Vas a ver que al final se queda con
vos...
ERNESTO
-(Haciendo girar para sí) ¡Aquí no
se queda nadie!
COCO
-Tranquilo, flaco, manso...(Lo acaricia como a un animal)
No grites...¡Estás mal de los nervios! ¿Por
qué no vas a un médico vos también,
de paso que va La Nena?...A uno de la cabeza, como los
de la Federación de Bos. Te ponen unos chupetes
con cablecitos y te conectan con un aparato que tiene
un limpiaparabrisas que escribe rayitas...¡A mí
me hicieron una vez y salí fenómeno! ¿Sabés
qué me dijo el médico?...
ERNESTO
-¡No sé, y no me interesa!
COCO
-"¡Váyase; y no quiero verlo más
por acá!"... y no volví. ¿Para
qué? ¡Si yo estoy fenómeno!...El que
volvió fue el Chino Bisogno...y así quedó.
Le hicieron tantas conesiones que al final le vino un
virulo y cortó polea. Te miraba y no te reconocía;
ponía los ojos chingados y hablaba boludece....Pero
el Chino era una esesion, estaba muy golpeado...COn vos
es distinto; vos dejate hacer todas las conesiones que
quieren...(Lágrimas) ¡Pobre Chino! ¿Dónde
está ahora? ¡Tirao por ahí! ¿Quién
se va a bancar un cacho e carne así?...
(Llora lastimeramente unos segundos, creándole
mucha culpa a ERNESTO y una indiferencia total a La Nena,
que espera displicente el desarrolo de los acontecimientos).
Vamo, Nena: éste nos dio el toque. Rajemo.
(La Nena se incorpora con dificultad mientras Coco vuelve
a su baúl).
ERNESTO
-(Culposo) Si me hubieses avisado con tiempo... a lo mejor
nos arreglábamos de otra...Estas cosas hay que
prepararlas, pensarlas.
COCO
-Tendría que haber esperado a que me invitaras...¿No
es cierto?
ERNESTO
-¡Claro!
COCO
-(Rápido) ¿Me invitás?
ERNESTO
-(Más rápido aún) ¡No!
COCO
-¿Con cuánta anticipación tengo que
avisarte?...
ERNESTO
-Yo tengo que asimilar las cosas de a poquito, conocer
a la gente...
COCO
-A nosotros ya nos conocés...
ERNESTO
-(Haciendo la salvedad) ¡Profundamente! ¡No!
Ella todavía es un enigma.
COCO
-Te la dejo dos o tres meses y la conocés mejor...
ERNESTO
-(Bajo pero firme) No, gracias. ¡Ella es responsabilidad
tuya, y la solución también debe ser tuya!
COCO
-Yo había encontrado una solución...
ERNESTO
-¿Cuál?
COCO
-¿Por qué crees que vinimo acá?...¡Estaba
todo pensado!
ERNESTO
-¿Ah, sí? ¡Qué piola! ¡Me
querías enchufar el fardo a mi, eh! ¡Eso
no vale, así no sirve! ¡Asumí tus
hechos, querido! ¡La chica es tuya, el embarazo
es tuyo...hasta el baúl es tuyo!
COCO
-No, el baúl me lo prestaron.
ERNESTO
-Hacé de cuenta que es lo último que conseguiste
gratis en tu vida.
COCO
-Lo último fueron los pasajes pa Buenos Aires...
ERNESTO
-¡Muy bien, te felicito! ¡Pero para bien tuyo
y de tu familia, lo mejor que puede ocurrirte es que las
prebendas, esas atenciones, esas gauchaditas que recibís
por lástima...se acaben. Empiezo por dar el ejemplo:
de mí no vas a conseguir nada; no te pienso ayudar,
en esta casa estás recibiendo el primer no de la
lista.
COCO
-(Desconcertado, dolido) ¿Por qué? ¿Yo
qué te hice; por qué me querés mal...?
ERNESTO
-Si te convencés que ya nadie te va a ayudar, seguro
que sacas fuerzas de flaquezas, podés mirar la
vida de otra manera y un mundo nuevo se presentará
ante tud ojos...
COCO
-El mundo del cementerio...¡porque yo me muero!
ERNESTO
-¡Es lo más sano que puede ocurrirte Coco!
¡No podés seguir descargando el peso de tu
irresponsabilidad sobre los demás! ¡Los demás
tenemos nuestras propias preocupaciones, nuestros propios
problemas...Flor de problemas, en algunos casos!...¿Entendés?
(Hay un silencio. Coco lo mira fijamente, se lo siente
hacer el esfuerzo de pensar).
COCO
-¿Tenés problemas, no?...¡Me dí
cuenta de entrada!
ERNESTO
-(Evasivo) Estábamos hablando de vos...A mí
dejame al margen.
COCO
-Dale, vamo, deschavate: ¿Qué problema tenés?
Yo te ayudo a salir adelante, enseguida le encuentro la
vuelta...Soy canchero en eso!...(Lo cerca,lo abraza, lo
acaricia) ¿Es asunto de guita¿De sentimientos?...¿Quién
te está jodiendo? Si hay que fajar a alguien...marcámelo
y hacete a un lao...(Muy tierno) Hablá, querido,
hablá!...
(Su contacto es equívoco. Y es lo que piensa Walter
cuando entra y los sorprende así. Es un hombre
fornido, varonil, con bigotes estilo mostacho. Si un excéntrico
pijama, de corte y colores llamativos, no disminuyera
un tanto sus rasgos más machistas, se diría
que su porte es el de un militar, y de los duros.
Solo La Nena, advierte su presencia, pero no hace comentario
alguno. ERNESTO se ha dejado invadir por la ternura explícita
de Coco y acepta sus caricias como un niño, revolviéndose
gatunamente)
COCO
-Dale, sé buenito, aflojá...
ERNESTO
-¡No! ¡No quiero!...
COCO
-¡Dejate venir...! ¡No te guardes nada!...
WALTER
-(Con voz tronante, seca) ¿Qué está
pasando aquí?...
(Al oir su voz, ERNESTO da un salto asustado y se separa
de su hermano. De ahora en más -y en presencia
de Walter, particularmente- su cambio es radical: se muestra
temeroso, vacilante, indefenso, y hasta le aparecen actitudes
femeninas)
-¿Qué es esto?...¿Quién es
esta gente?
ERNESTO
-(Muy nervioso) Son...él es mi...¡Llegaron
hace un momento: no sabía que venían!
WALTER
-¿Quiénes son?...
ERNESTO
-Ya se iban ¡se estaban despidiendo! (Va hacia Coco,
urgiéndolo) Mejor hablamos en otro momento...ahora
me resulta imposible, ya les dije. ¿Qué
tal si combinamos una cita y nos encontramos un día
de éstos?...
COCO
-(Por Walter) Este es tu "problema" ¿no?
ERNESTO
-(Evadiendo la respuesta) ¿Por qué no anotás
el teléfono de mi oficina y me llamás mañana
a la tarde, por ejemplo?...
COCO
-(Insistente, prendido como garrapata) ¡Dale, decí
la verdad!...
ERNESTO
-(Casi una súplica, en medio tono) ¡Por favor,
no me comprometás!
LA NENA
-(A Walter) ¿Me puede dar algo de tomar? El otro
hace como una hora que da vueltas y no es capaz de largar
ni un vaso de agua...
ERNESTO
-(Corre a interponerse entre Walter y La Nena). No es
verdad, no me pidió nada!...Además, ¿qué
obligación tengo con usted, chirucita?...¡Agarre
su valija y váyase! ¡Vamos!...(Toma la valija
de La Nena).
COCO
-¡Ella no se va...ni yo tampoco! ¡Deja esa
valija ahí!
ERNESTO
-¡Vos agarrá esa porquería (Por el
baúl) y sacala de aquí! ¡Ya mismo!
(Va histéricamente hacia el baúl) ¿Qué
esperás?
COCO
-¡Si llegás a tocar ese baúl te estrolo
de un piñazo!
ERNESTO
-(Pone la valija al lado del baúl) ¡Aquí
está todo! ¡Como lo trajeron, se lo llevan!
COCO
-(Dándole un empellón a La Nena, quien cae
sentada) ¡Vo sentate y quedate mosca!
ERNESTO
-(En un arrebato amanerado) ¡Coco, por Dios te lo
pido, no me obligues a hacer una escena!
WALTER
-(Que observa todo entre impasible y asombrado) ¿Podré
enterarme alguna vez quién es esta gente?...
COCO
-(Yendo amenazante hacia él) ¡Yo te viá
decir quién soy!...
ERNESTO
-(Corriendo a interponerse otra vez) ¡Dejame que
se lo digo yo!
COCO
-(Por encima del hombro de ERNESTO) ¿Sabé
quién soy yo? ¡Tu macho! ¡El que te
va a romper el culito si no lo dejás tranquilo
al Ernestito!...
ERNESTO
-(Fuera de sí, histérico) ¿Pero Coco!
¿Qué me hacés? ¡Callate! ¡No
te metas en mi vida!
COCO
-Si éste es tu problema...¡yo te lo saco
de encima en dos minuto!...¡Abrite, dejame, salí
del medio!
(Quiere abrirse paso hacia Walter, quien toma distancia,
pero ERNESTO, convertido en una araña, se lo impide.)
ERNESTO
-¡No! ¡No! ¡No te dejo!
COCO
-¡Pero dejame pasá, carajo!...
(Da un empellón a ERNESTO, que rueda aparatosamente
por el suelo y va hacia Walter, quien escapa alevosamente
hacia interiores. Coco lo sigue)
COCO
-(Saliendo tras Walter) ¡Vení, turrito! ¡Haceme
frente!
(ERNESTO queda sentado en el piso, abatido y desesperanzado.
Desde adentro llegan voces y ruidos de lo que parece una
persecución y luego una lucha)
ERNESTO
-(Llorando desconsoladamente, indefenso) ¿Por qué
me tiene que pasar esto? ¿Por qué no lo
eché? ¿Por qué soy tan cagón?
LA NENA
-(Sin que ERNESTO la registre). Me hubiera dado algo de
tomar de entrada...y ya nos hubiéramos ido.
ERNESTO
-Yo sabía que algún día iba a venir...¿Por
qué no me preparé?...¡A mamá
siempre le hacía lo mismo!
LA NENA
-Porque sería tacañuza como usté.
ERNESTO
-¡Mirá el desastre que me está haciendo!...¡Mirá!
(Se cubre el rostro)
(Los gritos y los ruidos desde el interior arrecian)
LA NENA
-Porque él nota que acá no hay buen corazón...éso
es lo que pasa.
(Coco regresa trayendo a los empujones a un ahora desacomodado
Walter cuyo atildamiento ha desaparecido por completo)
COCO
-(Empujando a Walter hacia ERNESTO, quién sigue
llorando en el suelo) ¡Dale, decile que no lo vas
a molestar más!
(Walter , temeroso, no se decide a hablar) ¡Vamo,
hablá...(Lo amenaza con el puño en alto)
WALTER
-Me ...me voy, ERNESTO.
COCO
-¡No! ¡Todo, decile todo!
WALTER
-¿Todo qué?
COCO
-¡Que vas a dejar de vivirlo! ¡Que no es más
tu sirviente! ¡Que acá el patrón se
acabó! ¡Eso decile, vamo!
WALTER
-(Con temor, pero con un resto de dignidad) ¡Yo
no puedo decir eso!
COCO
-(Amenazante) ¿Ah, no? ¿Te retobás?
¿No te alcanzó con lo que te dí?...(Levanta
nuevamente el puño)
WALTER
-(Mientras se cubre ante el probable impacto) ¡Está
bien, está bien! ¡No pegue!...(Le cuesta,
pero no tiene más remedio). No te voy a molestar
más...
COCO
-(Hostigándolo) Todo, vamo.
WALTER
-No me voy a a aprovechar más de vos...
COCO
-(Apuntándole). No sos más mi sirviente.
WALTER
-No sos más mi sirviente...
COCO
-(Idem) Estás libre, no tenés más
patrón.
WALTER
-Estás libre...no tenés más patrón.
COCO
No era justo lo que te estaba haciendo.
WALTER
-No era justo lo que te estaba haciendo...
COCO
-Yo te estaba afanando. No laburo, la guita siempre la
ponés vos.
WALTER
-(Resistiéndose) ¡No es verdad!
COCO
-(Imponiéndose con el puño en alto) ¡Decilo!
WALTER
-¡Ese era el acuerdo entre nosotros! ¡El no
quería que yo trabajase!
COCO
-¡No me importa! ¡Vo decilo!
WALTER
-¡ERNESTO fue quien propuso esta forma de vida,
le juro! ¡Yo no influí! ¡El me pidió
que viniese a vivir acá!
COCO
-¿Y a vo te parece que está bien? ¿Por
qué no vas a laburar? ¡Mirá el lomo
que tenés!...
WALTER
-¡Yo soy un artista!
COCO
-¡Artista las pelotas! ¡Con ese físico
andá a laburar, atorrante!...¡Vividor! ¡Cafishio!
¡Pulastrón! ...(Imitándolo) ¡"El
me lo pidió, él me lo pidió"!
¿Y vo le hiciste caso?...¡Un macho, un tipo
que las tenga bien puesta, sale a la lleca a ganarse el
mango! ¡Las mujeres son las mantenidas! ¡Las
mujeres se quedan a la casa!...¡Sentilo!...¡Mirá
que hay que sé cara rota, Dios te libre!...
(Walter mira hacia ERNESTO, quien sigue en el suelo, llorando)
WALTER
-¿Por qué no hablás, ERNESTO?...¿Quién
es éste señor que puede dominarte así?...Hay
algo que yo no sé, perdí el hilo.
COCO
-Soy el Coco, el hermano mayor. Esta casa también
es mía.
(Walter duda sobre lo que le están diciendo, pero
ERNESTO no abre la boca)
WALTER
-¿Es verdad?...
COCO
-Pregunta si es verdad, sentilo. Esta es la casa de la
vieja; estos son los muebles de la vieja, él y
yo somos los hijos de la vieja. La vieja murió.
¿De quién es la casa, entonce?...
WALTER
-(A ERNESTO, luego de un silencio). Nunca me hablaste
de tu hermano. Decías que la casa era alquilada...
COCO
-¡A mi también! ¡Pero yo no le creí!
Se hizo el sota, a ver si pasaba. ¡Pero atenti,
yo no reclamo nada, que se quede con todo! Pero si fuera
por la legal....la mitá de todo es mío.
(A ERNESTO) ¿No es cierto?
(ERNESTO no responde. Lentamente se pone de pie y va hacia
el bargueño. Toma una botella. La Nena atenta a
eso, corre a ponerse a su lado)
WALTER
-¿No pensás hablar?...
COCO
-¡Oíme, cortala vo! ¡No lo apretes
más! ¿No dijiste que aquí no mandabas
más?...Buen, efetivamente; ¡no mandás
más y te las estás picando!...(Lo empuja)
¡Isa! ¡Saliendo!
WALTER
-¡Espere! ¡No voy a salir así a la
calle! ¡Tengo mi ropa en el dormitorio!...
COCO
-(Llevándolo a la puerta a empujones) ¡Tomátela,
vamo!
WALTER
-¡Pero, escúcheme!...
COCO
-(Sacándolo fuera del lugar) ¡Vamo! ¡Vamo
que te amasijo!...
(Salen los dos fuera. La puerta queda abierta unos segundos)
LA NENA
-(Con un vaso en la mano) Servime a mí también...
(ERNESTO le pasa la botella. Cuando La Nena se está
sirviendo, regresa Coco y le quita todo de las manos,
sin comentario alguno)
COCO
-Buen, listo, terminamo con tu problema. Ahora hay sitio
pa La Nena. Te la puedo dejar tranquilamente.
ERNESTO
-¿Siempre supiste que mamá había
comprado la casa?
COCO
-Siempre, no. Desde hace un tiempo.
ERNESTO
-¿Desde cuándo?...
COCO
-Desde el...(Hace un esfuerzo, piensa) No me acuerdo.
ERNESTO
-¿Por qué no viniste a reclamar tu parte?
COCO
-(Esquivo) ¡Estamo hablando de otra cosa ahora!
ERNESTO
-Podemos iniciar los trámites de la sucesión
cuando vos quieras...
COCO
-Pero, ché. ¿Te embalaste con eso, ahora?...Estamo
conversando de La Nena. Ella tiene que tener alguien que
la cuide, no puede seguir en banda esta chica...
ERNESTO
-¡Cuidala vos, Coco! ¡Es lo que corresponde!
¡Quedate!
COCO
-¡No puedo! Yo me tengo que volver al pueblo! ¡Además,
aquí hay lugar para uno solo!
ERNESTO
-¡Te quedás! ¡Así, de paso,
arreglamos lo de la sucesión!
COCO
-¿Pero cómo es la cosa; ahora nos podemos
quedar todos? ¿A vos quien te entiende?...¡Sentilo!
¡Recién nos rajaba, no quería saber
nada con nosotro!
ERNESTO
-¡Porque la situación era distinta! ¡Pero
ahora te hiciste tu propio espacio...¡Así
que usalo!
COCO
-¡Yo me tengo que volver al pueblo!
ERNESTO
-¿Qué pueblo?
COCO
-¡De donde venimo!
ERNESTO
-¿Por qué tenés que volevr?...¿Qué
pasa ahí, que cosa extraordinaria está ocurriendo
allí para que te veas obligado a dejar tirada a
tu mujer aquí en Buenos Aires a punto de parir,
prácticamente?...
COCO
-(Difuso). Pasan...pasan muchas cosa. Es la tierra chica.
ERNESTO
-¡Por favor, no me vengas con cuentos! ¡Vos
no tenés tierra chica, no tenés raíces...sos
de cualquier parte! ¡Sos un gitano, un linyera!
COCO
-(Vacilante). No, ahora eché...tengo que volver
porque..un...
(ERNESTO lo toma de un brazo y lo aparta, alejándose
lo más que puede de La Nena)
ERNESTO
-(En sordina) A mi no me engañás, Coco.
Vos querés enchufarme a la chica.
COCO
-No, en serio, creeme.
ERNESTO
-Vos te hiciste a esa idea, Coco, reconocelo. Pero conmigo
no contás. Si querés quedarte, ésta
es tu casa...Pero esa mujer es tuya, a mi considerame
al margen de esa circunstancia.
COCO
-Lo mío es tuyo, y lo tuyo ...
ERNESTO
-(Cortándolo, terminante) ¡No! ¡No!
¡Es la tercera o cuarta mujer que embarazás!
Y con todas hiciste lo mismo: las largás en banda!
Mamá tuvo que bancarse a varias de ellas...
COCO
-¡Varias, no! Una o dos, apenas.
ERNESTO
-¡No importa, las que sean! ¡Pero yo no soy
mamá! ¡Si metiste la pata...hacete cargo!...¡Es
una mocosa! ¡Vos no tenés perdón de
Dios!...¡No le podés hacer una cosa así!
COCO
(Autocompadeciéndose, lacrimógeno) Lo peor
que le puede pasar a esta chica es que yo me quede a su
lado, hermanito...¡Mirame! ¿Qué soy
yo? Un cacho e carne, un mono!...¿No viste como
camino?...A los tropezone, no coordino los movimiento...
ERNESTO
-¡¿Entonces por qué te ponés
a echar hijos al mundo, cabezón?!
COCO
-¡Porque eso tampoco lo puede coordinar!
ERNESTO
-Todo lo que vos quieras...¡pero yo no puedo hacerme
cargo de una mujer y un hijo ajenos!
COCO
-¡Un tiempito, nada más, hermanito! ¡Hasta
que yo me encarrile!...¡Además, yo no soy
útil en esos momentos! Me falla la cabeza a vece!
(Baja aún más el tono, para que La Nena
no pueda oirlo). ¡No se lo digas a ella, a ver si
se asusta! En cambio vo sos inteligente, vivís
de los pensamientos...¡Además, tenés
un buen pasar, guita no te falta; menos ahora que rajamos
a tu problema, al cáncer ese que te morfaba toda
la guita!...¿Quién mejor que vos para recibir
en este mundo al chiquito ese con una sonrisa?....(Llriquea)
¡Hacelo por esa almita todavía en gestación,
Ernestito!...(Lo abraza y le llora en el hombro) ¡Pensá
en él! ¡Ayudalo, por favor!...¿Puede
ser? ¿Puede ser?...
(ERNESTO, enganchándose en la emoción, lo
deja ahí un momento. Suspira fuertemente)
ERNESTO
-Bueno, vamos a ver si...
COCO
-(Apartándose sin rastros de la emoción
anterior) ¿Dijiste bueno?
ERNESTO
-No, dije que vamos a ver...
COCO
-(Interrumpiéndolo con besos) ¡Hermanito
querido! ¡Sos una maravilla! ¡Un alma generosa!
¡Un rico! ¡Un rico total!
ERNESTO
-¡Esperá, soltá, dejame hablar!...
(Coco ha salido corriendo hacia el baúl y trata
de llevarlo hacia la calle)
COCO
-(Gritando hacia La Nena) ¡Bueno, chau, nenita!
¡Te dejo instalada!...¡Mi hermanito se va
a ocupar de todo!...
ERNESTO
-(Corre a lidiar con el baúl de Coco). ¡No!
¡Esperá! ¡Yo no dije eso!...(A La Nena)
¡La cosa no es así!
COCO
-(A La Nena también) ¡No es así como
yo te digo! ¡El te va a explicar! (A ERNESTO) ¡Soltá!
¡Dejame llevarlo!
ERNESTO
-¡No!
COCO
-¿Ah, lo querías? ¡Estás bien,
te lo dejo!
(Suelta el baúl y ERNESTO, que ehaciendo fuerza
del otro lado, vuelve a rodar por el suelo como al comienzo.Se
golpea una pierna)
-¡Dentro de unos días llamo por teléfono!
LA NENA
-¡Aquí no hay teléfono!
COCO
-(A ERNESTO, en el suelo). Pero, che, ¿cómo
no tenés teléfono? ¡Yo te voy a hacer
poner! ¿Qué barrio es éste? ¿A
qué central corresponde?...¡Dejalo por mi
cuenta!
(Sale sin esperar respuesta, casi corriendo)
ERNESTO
-(Quiere correrlo, pero el dolor de la pierna se lo impide)
¡Vení, Coco! ¡No te vayas!...¡Ay!
(Se masajea la pierna)
(El dolor y su falta de carácter, hacen que ERNESTO
se dé por vencido. Se produce un largo silencio,
hasta que el dolor parece pasar. La Nena -como casi todo
el tiempo- permanece impasible y distante. Se miran largamente)
ERNESTO
-(Agrio) ¿Qué mira?
LA NENA
-Yo, nada. ¿Y usted?
ERNESTO
-Comprenderá que no me causa ninguna gracia esta
situación...Es algo difícil de digerir.
(En un improntu, mirando hacia la puerta de calle) ¡La
puta que lo parió!...¡Entró a esta
casa y me dio vuelta la vida ese hijo de puta!...
(Nuevo silencio. A La Nena no se le mueve un pelo)
LA NENA
-¿Me vas a dar algo de tomar ahora que Coco no
está?...
ERNESTO
-(Furibundo) ¿Eso es lo único que se le
ocurre decir en este momento? Acá estamos dos desconocidos
frente a frente, no sabiendo cómo carajo van a
arreglarse para convivir, usted se da cuenta que tiene
adelante a un tipo contrariado, envenenado por su presencia,
y lo único que hace es pensar en su sed...
LA NENA
-A lo mejor porque no soy como usted; yo le hago frente
a mis necesidades...
(ERNESTO la estudia unos segundos; mide la aprente sabiduría
de la jovencita. Enseguida va hacia el bargueño.
La Nena lo sigue. El le sirve un raquítico vaso
de whisky, y se lo ofrece)
-Póngale un poco más, no sea mezquino. (El
vuelve a servir ahora generosamente y le entrega el vaso).
Eso sí, le aviso ya que no se confunda: con una
copita no se consigue nada de mí...
ERNESTO
-¡Yo no quiero conseguir nada de usted!
LA NENA
-Es lo que dijo el Coco.
ERNESTO
-¿Qué es lo que dijo Coco?
LA NENA
-Que usted no iba a agarrar viaje de entrada...que es
retraído con las mujeres...Pero que yo lo apretara
y me le ofreciese, porque a usted había que salvarlo
de la mala impresión que tiene de nosotras. ¿Ninguna
lo hizo feliz en la cama?...(ERNESTO la mira estupefacto.
Ella bebe y lo mira con picardía) ¿No quiere
que hagamos una pruebita?...
LA NENA
-No sé. No me pregunte por qué, pero él
sabía todo lo que iba a pasar acá. El me
lo contó antes. (Ofreciéndose) ¿Hacemos
la pruebita o no?...
ERNESTO
-(Apartándose un paso) ¿Qué es lo
que sabía, qué es lo que le contó?...
LA NENA
-(Lo persigue y él retrocede). Soy más interesante
cuando estoy lisita...pero a algunos los caliento más
con la panza...
ERNESTO
-¡Quédese quieta y contésteme!
LA NENA
-Le contesto en la cama...¿se anima?
ERNESTO
-(Asqueado) ¡Usted es un tacho de basura...un pozo
ciego! ¿Lo único que le pasa por esa cabeza
es...es el placer?...
LA NENA
-A los nueve años me violaron...Y después
seguí, por gusto, porque es lindo...¿A usted
no le atrae? ¿Qué le ve de malo?...(Intenta
acariciarlo)
ERNESTO
-(Apartándose espantado) ¡Salga! ¡Aunque
no lo sienta, finja un poco de respeto por mi hermano!...
LA NENA
-Venga, déjese. Le prometo que después de
estar conmigo, usted va a cambiar.
ERNESTO
-¡La que tiene que cambiar es usted! ¡Piense
en Coco: él la quiere mucho!
LA NENA
-Claro que me quiere. Pero no me toca. Nunca me puso la
mano encima...
ERNESTO
-(Irónico) ¿Ah, no? ¿Y eso cómo
apareció, por arte de magia?...
LA NENA
-¿La panza, dice usted? (Se la acaricia) ¡Coco
no tuvo nada que ver con ésto! ¡A él
lo conocí el domingo pasado!...
(ERNESTO no puede creer lo que oye, se electriza, su rostro
cobra mil formas, comienza a caminar nerviosamente por
el cuarto)
ERNESTO
-¿El domingo pasado?...¿Quiere decir que...?
¿Pero entonces cómo es posible que...? (Trata
de organizar sus pensamientos) A ver, empecemos de nuevo.
Usted y él se...Coco le dijo que...Pero resulta
que usted ya estaba...(La mira un segundo en silencio)
¿Usted quién es? ¿De dónde
salió? ¿Por qué está aquí?
¿Quién la embarazó? ¿Cómo
se llama? ¿Habría alguna forma de...?
LA NENA
-(Cortándolo) Yo estaba llorando en la calle, allá,
en el pueblo. El autor de ésto (la panza) se había
borrado y no tenía donde vivir ni comer...Por ahí
aparece Coco, me pregunta qué me pasa, yo le cuento...¡y
me agarra cariño! Empieza a prometerme cosas, y
yo a mirarlo de reojo: "Te viá llevar a Buenos
Aires pa que nazca el chico, ¿querés?",
me dijo. "Allá tengo la casa de la finada
mi vieja, que está cuidando mi hermano Ernestito:
él te va a cuidar, vas a ver. Lo único que
hay que hacer es rajar al tipo que está viviendo
con él..." Yo no le creía nada, imagínese,
pero no tenía más remedio que seguirle la
corriente..."ESo so", me dijo, mirá si
podés curarlo al Ernestito, ofrecele buena cama,
que pa mi nunca tuvo. Pero si no tiene cura, tranquila:
entregale el regalito que le dejo en el baúl..."
(ERNESTO abochornado y confundido, va hasta el baúl
y lo abre. Queda mirando su interior unos segundos. Saca
una percha con un vestido largo de fiesta de segundísima
mano. Lo pone frente a sí y lo observa como imantado)
-¿Le gusta?...Coco dijo que a ustedes les encanta
vestirse de mujeres...Yo le contesté: a todos no
creo...
(ERNESTO se va vacilante hacia el dormitorio, caminando
como un autómata, arrastrando el vestido, que cuelga
de su mano)
-(Para sí) ¡Y le gustó, nomás!
(Toma la botella de whisky y con su vaso en mano se acomoda
en el sillón, dispuesta a esperar pacientemente
todo lo que sea necesario)
-¡Es adivino ese hombre!...
(Coloca la botella entre sus piernas, en el suelo, al
estilo de la gente de campo y bebe un sorbo de whisky)
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