PAVLOVSKY, Eduardo (Buenos Aires, 1933) Médico
Psicoanalista, estrena 1962 "Somos". Posteriormente,
"La Espera Trágica" (1964); "Acto
Rápido" (1965); "Robot" (1966);
"La Cacería" (1969); "La Mueca"
(1971); "El señor Galindez" (1973); "Telarañas"
(1976); "Cámara Lenta" (1982); "Potestad"
(1985); "Pablo" (1986", entre otras. Sus
obras fueron estrenadas y publicadas internacionalmente
y obtuvieron varios premios.
REPARTO:
El Cardenal
Enano 1
Enano 2
Escenografía:
(El trono del Cardenal rodeado por vidrios, a los costados
y atrás.
Una gran horca pendiendo sobre el trono. Dos más
pequeñas a los costados)
ESCENA I
(EL CARDENAL, EN LA GRAN HORCA, NO DA SIGNOS DE VIDA.
EN LAS PEQUEÑAS, A LOS COSTADOS, LOS ENANOS SE
COLUMPIAN, CRUZANDOSE)
ENANO 1 : No, nos movimos de aquí. ENANO 2 : ¿Te resulta familiar el lugar? ENANO 1 : Familiar, ¿qué quiere decir
eso? ENANO 2 : Me parece que siempre estuvimos aquí. ENANO 1 : Sin movernos. ENANO 2 : Esperando. ENANO 1 : Hasta cuando. ENANO 2 : Preguntás por el tiempo... ENANO 1 : ¿Cómo? ENANO 2 : Digo si te referís a un tiempo
de espera. ENANO 1 : Dije hasta cuando podemos esperar. ENANO 2 : ¿Tenés apuro? ENANO 1 : Impaciencia. ENANO 2 : (MIRANDO AL CARDENAL) Tiene que darnos
la hora definitiva. ENANO 1 : ¿Qué día es hoy? ENANO 2 : Creo que ayer fue miércoles...
o sábado. ENANO 1 : Me había olvidado. ENANO 2 : ¿Por qué? ENANO 1 : ¡Siempre por qué! ¡Por
qué! ¡Por qué! ENANO 2 : ¿Tanto tiempo hace? ENANO 1 : Estaba molesto con nosotros. ENANO 2 : Te encontró dormitando. ENANO 1 : Eso fue el viernes. ENANO 2 : ¿Qué podemos hacer? ENANO 1 : Esperar un tiempo más. ENANO 2 : Parece lo prudente. ENANO 1 : Dijiste que anoche mencionó algo. ENANO 2 : Puedo equivocarme. ENANO 1 : ¿Y si dormimos? ENANO 2 : ¿Cuándo? ENANO 1 : un día de estos. ENANO 2 : Vaya uno a saber. ENANO 1 : Tengo un secreto. ENANO 2 : No lo cuentes. Puede oír. ENANO 1 : A veces pienso si no sería mejor
separarnos. Digo irnos. Ser más independientes. ENANO 2 : No iríamos demasiado lejos. Volveríamos.
Los senderos se bifurcan. ENANO 1 : La vida tiene muchas vueltas. ENANO 2 : Es cierto. ENANO 1 : Mejor permanezcamos aquí. ENANO 2 : ¿Siempre? ENANO 1 : ¿Y qué haremos? ENANO 2 : Por ahora esperar. ENANO 1 : Pero mientras tanto tiene que suceder
algo, algo nos tiene que decir. ENANO 2 : ¿Y si le pidiéramos perdón? ENANO 1 : ¿De qué? ENANO 2 : De todo. ENANO 1 : Vaya uno a saber. ENANO 2 : Ya es tarde. ENANO 1 : ¿Y qué hacemos mientras
tanto? ENANO 2 : Tengo frío. ENANO 1 : Saltá. ENANO 2 : ¿Seguro que nos dijo aquí? ENANO 1 : ¿Y si nos confundimos de lugar? ENANO 2 : Me da miedo. ENANO 1 : Pasa a veces. ENANO 2 : (ACERCANDOSE AL CARDENAL. LO HUELE) No
huele. ENANO 1 : ¡Entonces bajémoslo!
(LO BAJAN)
ESCENA II
(EL CARDENAL SE SIENTA EN EL TRONO)
CARDENAL : Esta vez fue mejor. Fue más creíble.
(LEVANTA SU BATA, EXHIBIENDO UNA PIERNAS CON UÑAS
PINTADAS Y CON MOVIMIENTOS FEMENINOS MINIMOS. ESTA SIEMPRE
DESCALZO. UNO DE LOS ENANOS LE MASAJEA LAS PIERNAS. EL
OTRO HACE PIRUETAS. ES UN RITUAL QUE SE REPITE CON FRECUENCIA)
Cuidado con mis piernas, mucho cuidado. Son piernas que
han caminado mucho la vida. Son las piernas más
bonitas y más caras. Así, así...
despacito, bestia.
(EL CARDENAL HABLA EN SINGULAR A LOS ENANOS COMO SI SE
TRATARA DE UNA SOLA PERSONA)
Así, miralas bien. ¿Has visto algunas mejores?
(OBSERVA AL PUBLICO Y RIE)
Curioseando, siempre curioseando... les gusta curiosear,
husmear por todos los rincones, como si no tuvieran otra
cosa que hacer que curiosear. Quieren verme, conocer mis
formas, imitarme. Piensan que conociendo mis formas y
mis movimientos podrán imitarme.
(AL ENANO)
¿Querés echarte un paseíto? ¿Tenés
ganas de mirar?
(EL ENANO SE INTRODUCE DENTRO DE LA BATA Y SU CUERPO DESAPARECE)
Tenés derecho a mirar. Pero no a tocar. Lo único
que podés tocar son mis piernas, masajearlas, pero
no tenés derecho a tocar nada más que mis
piernas, solo podés mirar el resto. Podés
mirar todo lo que tengas ganas pero no tocar, no podés
tocarme.
(LA MANO DEL ENANO SALE POR EL CUELLO DEL CARDENAL, ESTE
LE BESA LA MANO Y LOS DEDOS. EL OTRO ESTA VIENDO AHORA
LA ESCENA DESDE EL VIDRIO Y EL CARDENAL LO PERCIBE)
¡Basta! ¡El juego se terminó! ¡Basta!
Siempre transgrediendo, les fascina transgredir.
(EL ENANO SALE RAPIDAMENTE DE LA BATA Y HUYE. EL OTRO
TAMBIEN DESAPARECE. EL CARDENAL QUEDA SOLO)
(SENTADO EN EL TRONO CONTINUA) Todo es muy largo... pero
la rutina no debe interferir. No debemos dejar que la
misteriosa rutina nos invada. Si por lo menos pudieran
entenderme. Pido un poco de comprensión... nada
más que un poco de comprensión. ¡Qué
enorme cansancio me invade! Simplemente no siempre conviene
hacer lo mismo. Buscar el detalle que pueda modificar
la simple rutina, un accidente, eso sí, un accidente
al pasar, que pueda transformar la cotideaneidad en n
hecho singular, extraordinario, en un acontecimiento a
rememorar. De eso se trata, simplemente de eso, de buscar
hechos significativos que puedan romper el círculo
de la cotideaneidad. Lo que hay que buscar es el asombro.
¡Si pudiéramos lograrlo! Tal vez en eso consista
la libertad... Se trata de lograr un mundo feliz... donde
cada uno tenga su lugar, su pequeña escenogafía,
pequeñas convulsiones diarias que parezcan crear
pequeñas ilusiones. Qué cansancio infinito...
(CONVOCA AL ENANO 2, QUE ANTES LO MASAJEABA) ¿Qué
sería de mí sin vos? ¿Qué
sería de mí sin tu réplica? ¿Cuánto
falta? ¿Lo lograremos? ¿Me lograrán
entender? quiero decir si mis palabras podrán traspasar
sus cuerpos, de eso se trata... de que me entiendan, pero
no es fácil.
Todo es un desafío, la vida es un desafío.
Qué cansancio infinito... todos los días
renovar el entusiasmo... un esfuerzo tremendo... lograr
un pequeño accidente que pueda crear la sensación
de novedad, aunque sea una pequeña sensación
de novedad, una levedad, el pequeño detalle renovador...
Una rutina aplastante con cada detalle renovador. De eso
se trata, de gestos, simplemente de gestos, no hay trampa
(SE TOCA Y ACARICIA LAS PIERNAS) Los gestos son visibles.
Lo cotidiano con un poco de obscenidad (LE TOCA LA CABEZA
AL ENANO) La rutina es ciencia pura, el accidente es puro
azar... (EL ENANO PONE SU OIDO EN EL SUELO) ¿Qué
escuchás? ENANO 2 : Ruidos ensordecedores. CARDENAL : ¿Qué tipo de ruidos?
ENANO : Crujidos del fondo de la tierra. CARDENAL : ¿Qué más oís? ENANO 2 : Gritos ahogados, llantos y quejidos. CARDENAL : ¿Quiénes son? ENANO 2 : Parecen gemidos humanos. CARDENAL : ¿Por qué gritan? ENANO 2 : Resisten. CARDENAL : ¡¿Qué hacen?! ENANO 2 : ¡Resisten! CARDENAL : (RIENDO) ¡Ya es tarde para eso! ENANO 2 : ¿Cómo son las alturas,
Cardenal? CARDENAL : En las grandes alturas los problemas
son todos de velocidades. Uno se encuentra con aves rapidísimas,
algunas de ellas provocadoras, capaces de picotear cuando
pasan volando cerca de uno. Yo no puedo volar más
de cierta altura y a veces uno tiene que aguantarse ver
como algunos pájaros pedantes se elevan por encima
de uno con una sonrisa socarrona. La naturaleza es sabia
y cierto tipo de alas sólo toleran determinados
vientos y temperaturas, más allá de esas
zonas uno no podría volar, pero esto se descubre
en la experiencia del vuelo y uno se va adaptando y resignando
a no superar esa zona, a riesgo de morirse de frío.
Es difícil subir más arriba. Lo que se puede
hacer en cambio es descender, pero la verdad es que a
mayor descenso, las aves son cada vez más feas
y de menor calidad. Pero las épocas no están
para quejarse. Se vuela donde se puede, no donde se quiere.
(EL ENANO 1 ENTRA CORRIENDO) CARDENAL : ¿Viene llegando? ¿Es él? ENANO 1 : Solo encontré esta nota. No había
nadie. CARDENAL : Léela. ENANO 1 : Era un país curioso, la mayoría
de la gente inteligente dependía de un grupo de
idiotas, era asombroso observar cómo este grupo
de idiotas supervisaba, controlaba y dirigía la
suerte de los talentosos.
Lo increíble es que el sector de los inteligentes,
para contentar a los idiotas, comenzaron a empobrecer
sus ideas, porque el grupo de idiotas no las entendían
y así poco a poco los talentosos comprendieron
que la única manera de progresar en esa comarca
era tratar de contentar a los idiotas transformándose
poco a poco en idiotas.
La idiotización de la comarca llegó lente
e inexorablemente. Lo curioso es que este proceso no fue
percibido por los talentosos, de manera que la idiotización
paulatina fue un proceso que algunos contemplaban incluso
con alegría.Las ideas cada vez más idiotas
de los talentosos producían una enorme aceptación
de parte de los idiotas, que premiaban a los talentosos
idiotizados con cargos cada vez más prestigiosos. CARDENAL : (LUEGO DE UNA PAUSA) ¡Es una metáfora!
(LOS DOS ENANOS SE ARROJAN SOBRE EL CARDENAL INTENTANDO
AHOGARLO O ABRAZARLO. ES UNA MEZCLA DE AGRESION Y ORGIA
SEXUAL, MIENTRAS EL CARDENAL DESDE LA LUCHA DICE EL TEXTO
DE SHAKESPEARE) CARDENAL : "¡Ah, jauría de ladrones,
perros populares! ¡Vosotros, cuyos alientos aborrezco
como las emanaciones de las ciénagas pestilentes
y cuyo afecto estimo como los esqueletos de los muertos
insepultos, que corrompen mi aire, soy yo quien os destierro!
¡Quedáos aquí, en las garras de vuestra
indecisión! ¡Que todo débil rumor
quebrante vuestros corazones! ¡Que vuestros enemigos,
con solo agitar sus penachos, os devuelvan el viento de
la desesperación! ¡Continuad ejerciendo el
poder de desterrar a vuestros defensores hasta que al
fin de vuestra ignorancia, que no descubre las cosas más
que cuando las siente, después que haya hecho excepción
de vosotros solos, de vosotros, que sois siempre vuestros
propios enemigos, os entregue esclavos abatidos a alguna
nación que os haya vencido sin combate!
Despreciando por causa vuestra a esta ciudad, vuelvo así
la espalda.
¡Hay un mundo en cualquier otra parte!"
(LOS ENANOS HAN TERMINADO EN EL PISO, A LOS PIES DEL CARDENAL.
CON EL ULTIMO PARLAMENTO, EL CARDENAL APOYA UN PIE SOBRE
CADA UNO DE ELLOS. LA IMAGEN QUEDA FIJA)
ESCENA III
(LUEGO DEL MONOLOGO SHAKESPEARENO, LOS ENANOS QUEDAN EXTENUADOS
EN EL PISO)
CARDENAL : ¡Qué enorme cansancio me
invade a veces! ¡Qué difícil es esperar
que el tiempo transcurra sin sobresaltos! ¿Cómo
imaginar otra vida con menos accidentes? Tal vez una paz
donde no hubiera más que momentos apacibles, tertulias
que pudieran transcurrir sin ferocidades ni grandes lamentos;
qué enorme cansancio en este mundo sin pausa.
(EL CARDENAL DEJA EL SILLON VACIO. LOS ENANOS SE DISPUTAN
EL LUGAR, HASTA QUE UNO DE ELLOS LO OCUPA. ESTE COMIENZA
A IMITAR AL CARDENAL, MIENTRAS EL OTRO LO MASAJEA) ENANO 1 : (SENTADO) ¡ASí, así!...
Jauría... Perro... ENANO 2 : (MASAJEANDO) Las piernas de la señora... ENANO 1 : ¡Qué piernas tan bellas
tengo! ENANO 2 : Los muslos de la señora... ENANO 1 : ¿No son las mejores? ENANO 2 : Sus muslos de oro... ENANO 1 : ¡Tocá! ¡Tocalos! ENANO 2 : Sus pies de ámbar... ENANO 1 : ¡Oh, inmensa jauría!
(MIENTRAS ESTO OCURRE EL CARDENAL OBSERVA SERIAMENTE LA
ESCENA DESDE EL VIDRIO. DE GOLPE REGRESA Y LOS SORPRENDE
IN FRAGANTI) CARDENAL : ¿Qué hacés? ENANO 1 : Imito sus formas. ENANO 2 : Anhelo aprender, señor, todo lo
que usted pueda enseñarme. CARDENAL : ¿Por qué me imitás? ENANO 1 : Solo aprendiendo sus formas aprenderé
a fondo las lecciones. CARDENAL : ¿Quién te ha dicho que
imitando mis formas lograrás mis conocimientos? ENANO 2 : Lo intuyo, señor. ENANO 1 : Soy muy intuitivo y me gustan sus formas. CARDENAL : No solo con la intuición se realiza
el aprendizaje. Necesitas además conocimientos
teóricos permanentes. Identidad. Identificación,
isotopía, isometría, isodinamia, isomorfismo
e isofonía y algunas cosas que te enseñaré
después. ENANO 2 : Me gustan sus formas, señor. CARDENAL : ¿Qué querés de
mí? ¿De dónde venís? ENANO 1 : Vengo de lejos. ENANO 2 : He oído hablar mucho de usted,
señor. ENANO 1 : He venido para conocer el secreto de
las cosas. ENANO 1 : La intimidad de las cosas. ENANO 2 : El secreto de los ingredientes. ENANO 1 : El misterio profundo de la cocción
verdadera.
(PAUSA. EL CARDENAL MIRA A CADA UNO) ENANO 2 : Quiere aprender para enseñar,
señor. CARDENAL : Bellas palabras, hijo. ENANO 1 : Enseñar que la buena alimentación
puede hacer infinitamente buenos y piadosos a los hombres. ENANO 2 : Que solo alimentándonos con lo
que debemos y no con lo que queremos, lograremos ser buenos
y felices. CARDENAL : ¡Y solidarios! ENANO 1 : Solidarios, señor. CARDENAL : Nunca lo olvides, hijo: la alimentación
balanceada hace a los hombres más solidarios y
más altruístas. ENANO 2 : ¿Puedo llamarlo Padre, señor? CARDENAL : ¿Cómo decís? ENANO 1 : Si puede llamarlo padre. CARDENAL : ¡Yo no soy tu padre! ENANO 2 : Hubiera deseado que lo fuera. ENANO 1 : Hubiera estado orgulloso. ENANO 2 : Lo hubiera necesitado muchas veces en
los momentos difíciles. ENANO 1 : Hubiera necesitado su amor, señor. ENANO 2 : Hubiera sido mi mejor manera de aprender. CARDENAL : Puedes tomar mi amor, si lo deseas. ENANO 1 : No lo merezco, señor. CARDENAL : Te has expresado demasiado bien y te
lo mereces. ENANO 2 : ¿Obtendré la sabiduría,
señor? CARDENAL : Obtener la sabiduría es hablar
en una sola dirección y eso solo lo lograrás
con dolor y sacrificio. Si quieres aprender tendrás
que darte cuenta lentamente que las cosas solo significan
ciertas cosas y no otras cosas. Por ejemplo: un perejil
es perejil, un rabanito es rabanito, un submarino es submarino. ENANO 1 : ¡¡Oh, papa, cuánto
te necesito!
(PAUSA) ENANO 2 : ¿Por qué las cosas simples
son las mejores? CARDENAL : ¡Porque las cosas simples son
las mejores! ENANO 1 : No me acostumbro, papa, a las cosas simples. CARDENAL : Lo que pasa es que nosotros hemos sabido
distinguir entre lo blanco y lo negro, lo bueno y lo malo,
lo alto y lo bajo. Ustedes, mejor dicho, la época
en que les ha tocado vivir, ha sido la época de
los matices entre blanco y negro, han visto tonalidades
de grises, infinitos colores, lo que les ha permitido
una mayor riqueza expresiva, pero han ganado en confusión
y ambigüedad. ¡Ustedes son la generación
de la ambigüedad!... No son culpables, por supuesto.
La alimentación del mundo actual solo puede dar
por resultado hombres ambiguos, unisex, que no se definen
ni por un lado ni por el otro. Han olvidado los alimentos
básicos. El consumo masivo de una alimentación
tan perversa, polimorfa ha dado lugar a hijos degenerados
de digestiones lentas y sexos policrómicos. Se
ha dejado de lado la naturaleza, la alimentación
natural que comían nuestros abuelos... que daba
por resultado hombres solidarios y capaces de fundar...
capaces de fundar... ¡capaces de fundar!... ¡Oh,
hijo, cuanto te necesito! ¡Cuanto anhelo de vos
el amor que anhelabas de niño! ¿Por qué
estuvimos tanto tiempo separados! ¡Hijo mío!
¿Qué ha pasado entre nosotros que ya no
podemos reconocernos? ¿Qué queda de nosotros
si ya no podemos recuperar lo mas íntimo, lo más
hermoso, lo más preciado? ENANO 1 : ¡Oh, qué bellas palabras,
papá! Solo quiero aprender. Tus palabras son como
el camino de la luz, por donde penetra la sabiduría.
Retornaremos a la pureza de ustedes, Padre. ¡Retornaremos! ENANO 2 : Cambiaremos la alimentación de
cada uno de los habitantes de este bello país. ENANO 1 : Te lo prometo, padre. Desde hoy te prometo
que no descansaré un día de mi vida hasta
que rectifiquen el camino equivocado. Que distingan lo
crudo de lo cocido. CARDENAL : Admiro tu valentía, hijo. Pero
el camino no es fácil. Encontrarás demasiados
escollos, demasiadas adversidades, demasiados poetas descarriados.
No es fácil volver al arte culinario. ENANO 2 : Daría mi vida por rectificar los
errores de nuestra juventud. ENANO 1 : Intentaré reunir en pequeños
grupos a la gente para que modifiquen la costumbre alimentaria
que nos ha arruinado. ENANO 2 : Que nos ha hecho perder... ENANO 1 : Que nos ha hecho perder... ENANO 2 : Que nos ha hecho... ENANO 1 : ¡Oh, Padre, cuánto te quiero,
cuánto anhelo recibir tu sabiduría! CARDENAL : Sí, hijo querido... sí,
hijo querido... ENANO 2 : Encontrar los verdaderos rumbos... ENANO 1 : ¡Los verdaderos rumbos!... CARDENAL : ¡Hijo! ¡Hijo! (CASTIGANDO
CON LATIGAZOS A UNO Y OTRO) ¡Y solo aprenderás
así, porque son hijos del rigor! (LATIGAZO) ¡Y
solo aprenderás así porque son hijos de
la infamia! (LATIGAZO) ¡Y solo aprenderás
así, porque son hijos de la traición! (LATIGAZO)
¡Y solo aprenderás así porque son
hijos de la ignominia! (LATIGAZO) ¡Y solo aprenderás
así porque son hijos de la desesperación!
(LATIGAZO) ¡Y solo aprenderás así
porque son hijos de la indecencia de la corrupción!
(LATIGAZO) ¡De la inmoralidad! (LATIGAZO) ¡De
la droga! (LATIGAZO) ¡De la perversión! (LATIGAZO)
(PAUSA) ENANO 1 : Gracias, Padre, por todo lo que me enseñas
en este mundo de tinieblas y oscuridades. ENANO 2 : Gracias, padre, por... todo...
(EL CARDENAL INTERRUMPE CON UN GESTO)
ESCENA IV
(LOS ENANOS REALIZAN UN SIMULACRO DE MAQUILLAJE SOBRE
EL ROSTRO DEL CARDENAL. LUEGO LO MASAJEAN, PREPARANDOLO
PARA LA PERFOMANCE QUE VA A REALIZAR)
CARDENAL : ¿Llegará? ¿Llegará
a tiempo? ENANO 1 : No sé, señor. No avisó
nada. CARDENAL : ¿Pero cómo no avisó
nada? ENANO 2 : Sí, señor. No avisó
nada.
(EL CARDENAL DECIDE COMENZAR SU DISCURSO, DIRIGIDO AL
PUBLICO. DURANTE EL MISMO, LOS ENANOS IMITARAN LAS FORMAS
QUE EL CUERPO DEL CARDENAL ADOPTE) CARDENAL : Nuestra posición es una toma
de posición filosófica de la visa. Quiero
decir que no en vano durante tanto tiempo hemos luchado
con tanta eficiencia... creyeron que nuestra forma de
pensar es retrógrada, aniquilosada. Se equivocan,
se equivocan siempre y se seguirán equivocando
siempre. Por eso triunfamos siempre. Nuestra máxima
virtud es nuestra concepción de la linealidad.
Un perejil es un perejil. ENANO 1 : Un perejil es un perejil. CARDENAL : Una batata es una batata. ENANO 2 : Una batata es una batata. CARDENAL : Un submarino es un submarino. ENANO 1 : Un submarino es un submarino.
(SE LEVANTA LA BATA Y SE EXHIBE OBSCENAMENTE. LOS ENANOS
IMITAN EL MOVIMIENTO DE BRAZOS) CARDENAL : La lucha por la alimentación
es un problema filosófico. Pero no es un problema
simple, en una sola línea, no es un sentimiento
poético. Es un sentimiento científico: Cien-tí-fi-co.
ENANOS : Cien-tí-fi-co. CARDENAL : Tenemos que volver a la ciencia del
arte culinario. Si controlamos la alimentación
y la balanceamos, crearemos hombres mejores. ENANO 1 : Hombres mejores. CARDENAL : La alimentación balanceada la
hemos estudiado profundamente, tenemos técnicas
y científicos destinados a nuestra tarea y a glorificar
nuestro lema: "Somos lo que comemos y pensamos lo
que comemos". ENANO 1 : Somos lo que comemos. ENANO 2 : Pensamos lo que comemos. CARDENAL : Nuestra alimentación balanceada
es cara, requiere demasiadas y complejas combinaciones
de alimentos, yerbas, vitaminas y minerales. No todos
pueden comer nuestra alimentación balanceada...
Conocemos por ahora nuestra limitación, pero también
sabemos que necesitamos reformar a los mejores de ellos,
a los más inteligentes, capaces y privilegiados.
Aquella élite escogida luego será la encargada
de transmitir mejor nuestra filosofía. Los mejores
poetas son nuestros mejores filósofos. ENANO 1 : Nuestros mejores filósofos. CARDENAL : Siempre ha sido así. No pierden
nunca la pasión por transmitir ideas.
Solo que le cambiamos el signo. A ellos les preparamos
nuestras dietas más sofisticadas para transformarlos.
Hay un desperdicio, un sector de residuales con el que
no podemos contar para la transformación. Los menos
aptos, la mayoría de los indecisos, los que ignoran
las fuerzas del destino. Pero utilizamos su fuerza social,
les ofrecemos una dieta balanceada dosificada residual
que fabricamos para ellos, de alto valor calórico.
No sólo les enseñamos a comer carne. Sino
también a saber prepararla. Los preparamos para
la acción directa. Los hace obedientes y fiel a
la causa. ENANO 1 : Obedientes y fieles. ENANO 2 : A la causa. CARDENAL : Les encargamos las tareas más
duras, las menos sofisticadas. Son los encargados de convencer
a los rebeldes cuando se resisten.
(GESTO DE PALIZA. LOS ENANOS REPITEN)
La clave del pensamiento lineal, la clave de nuestro pensamiento
filosófico. Los poetas luchan por los residuales
y nosotros transformamos a los residuales en sus adversarios,
en sus peores enemigos. Este es un pensamiento lineal
puro. Nuestra filosófia. Ellos desconocen nuestro
máximo secreto. Luchan en vano. No hacen la Historia.
Si hay más residuales que poetas, hay que utilizar
la mentalidad de los residuales para neutralizar a los
poetas. La dieta de los residuales produce un solo pensamiento
lineal entre ellos: "El enemigo es la poesía".
ENANOS : El enemigo es la poesía. CARDENAL : El mayor enemigo que tienen los poetas
es el grupo de residuales. Por ellos los poetas se juegan
la vida y sin embargo ellos son los que los denuncian
y los sacan de sus casas, cuando descubren que se expresan
en metáforas. Qué paradoja, los poetas dan
sus vidas por quienes a la largan serán sus enemigos. ENANO 1 : ¡Dan sus vidas! ENANO 2 : ¡Por sus enemigos! CARDENAL : Por eso cuando los orientamos a una
buena alimentación y les enseñamos nuestra
filosofía aprenden a administrar sus energías
en una sola dirección y son entonces muy eficaces.
En cambio los residuales solo piensan aquello que comen
todos los días. El lema de los residuales: "Pensamos
lo que comemos, nuestros enemigos son los poetas". ENANO 1 : Pensamos lo que comemos. ENANO 2 : Nuestros enemigos son los poetas. CARDENAL : El fundamento teórico del pensamiento
lineal es que la alimentación diaria, científicamente
orientada, llega directamente a la cabeza de la gente.
(SE TOCA LA CABEZA. ENANOS IMITAN)
Esa es la clave de nuestro tercer enunciado. Lo que se
ve no es de lo que se habla. Lo importante es la cabeza
de la gente. Lo que la gente piensa de las cosas cotidianas,
diarias, no los grandes pensamientos filosóficos.
De eso nos ocupamos nosotros y eso se logra solo con una
alimentación científicamente orientada.
Pero la alimentación no se ve, se come. Lo que
pasa en la cabeza de la gente, es lo importante. La alimentación
en ese sentido es un recurso. Nosotros sabemos política.
No luchamos por la alimentación. Luchamos por ideas.
ENANOS : Luchamos por ideas. CARDENAL : Hemos estudiado mucho para esta coyuntura
histórica. Pero de eso no hablamos, de lo que hablamos
es de alimentación, e cocción, de dietas,
de porciones. Menospreciaron nuestros puntos de vista
por demasiado simples. Ese ha sido su más grave
error, menospreciar nuestra manera de pensar. Hoy somos
vanguardia tecnológica. Nuestro cuarto enunciad:
El efecto de la alimentación diaria en la cabeza
de la gente, produce pensamientos. Nosotros producimos
pensamientos. Somos una máquina de producir pensamientos. ENANO 1 : Nosotros producimos pensamientos. ENANO 2 : Somos una máquina de producir
pensamientos. CARDENAL : Nuestro quinto enunciado: Tenemos una
máquina alimenticia que produce pensamientos. Ideas
en la cabeza de la gente. La genialidad es que la alimentación
es un recurso cotidiano, diario, que utilizamos todos
los días para transformar la cabeza de la gente,
para que piensen nuestra filosofía. Todo esto no
es visible, pero no ocultamos nada, nuestra habilidad
es sólo hablar de alimentación. Nunca hablamos
de ideas. Ellos hablan de ideas.
ENANOS : Ellos hablan de ideas. CARDENAL : Nos especializamos en todo tipo de panes.
¿El pan no es acaso el alimento más comido
en la historia de la humanidad? ¿No es el pan acaso
el primer alimento que produce pensamientos? El poder,
señores, no debe ser esencialmente represivo. Se
ejerce más que se posee. ¡La habilidad es
ejercerlo en forma sutil y en forma lineal!
(FINAL DEL DISCURSO DEL CARDENAL. LOS ENANOS APLAUDEN) ENANO 1 : ¡Qué bellas palabras, Cardenal! ENANO 2 : ¡Qué bellas palabras, Cardenal!
(LOS ENANOS ENTONAN CON ENTUSIASMO EL HIMNO AL CARDENAL)
ENANOS :
"El Cardenal, el Cardenal
"Qué bellas piernas, Cardenal
"Qué bello eres, Cardenal
"Qué bueno eres, Cardenal
"Qué genio eres, Cardenal
"Contigo llegaremos a la meta deseada
"Cardenal
"Cardenal
"Qué bellas piernas, Cardenal
"Gracias por todo, Cardenal
"Gracias por todo, Cardenal" CARDENAL : ¿Por qué a veces mis discursos
me resuenan como aguijones extraños a mi naturaleza?
(EL CARDENAL VOMITA. LOS ENANOS LE TRAEN UNA PALANGANA.
LO ATIENDEN) CARDENAL : (A UN ENANO) Háblame de mis piernas.
Quiero que hables de mis piernas. Tengo necesidad de que
las toques. ¡Decime, por favor... necesito saberlo,
no aguanto más esta incertidumbre. Decime qué
sos... (ARCADA) Dame una respuesta. Contestame... ¡Qué
sos, quiero saberlo! ¡Que infinito cansancio! No
me dejes así, necesito saberlo... (LO PONE ENTRE
SUS PIERNAS) Necesito saberlo... (METE LA MANO ENTRE LAS
PIERNAS DEL ENANO) Decime qué sos, por favor. ¡hacelo
por mí! (QUEDA DORMITANDO)
(PAUSA)
ESCENA V
ENANO 1 : ¿Entendiste? ENANO 2 : ¿Qué? ENANO 1 : Lo que dijo. ENANO 2 : Miro sus formas. Me gustan sus modos.
Cómo mueve sus piernas. Cómo mueve su boca,
la lengua cuando grita. Sus arcadas violentas. Sus pasos
rápidos. Su manera de mirar. Su imponencia, ENANO 1 : ¿Pero qué dijo? ENANO 2 : Su energía. Sus labios pintados. ENANO 1 : ¿Qué dijo? ENANO 2 : ¿Siempre preguntás lo mismo? ENANO 1 : Siempre a mi lado, siempre a mi lado.
No me dejás nunca, me ahogás. ENANO 2 : Sos vos que no me dejás nunca. ENANO 1 : ¿Y si nos separáramos? ENANO 2 : ¿Lo crees posible? ENANO 1 : Cuando niños lo intentamos, pero
nunca lo logramos. ENANO 2 : Lo intentamos. ENANO 1 : Verdad. Lo intentamos. ENANO 2 : Fuimos valientes alguna vez. ENANO 1 : (IMITANDO AL CARDENAL) ¿Cuál
es el fundamento filosófico de los alimentos balanceados? ENANO 2 : El pensamiento lineal, ENANO 1 : ¿Podrías darme un ejemplo? ENANO 2 : Un perejil es un perejil... Una cebolla
es una cebolla... Etcétera. ENANO 1 : ¿Cuáles son las consecuencias
de la alimentación tóxica? ENANO 2 : El pensamiento poético de los
descarriados.
ESCENA VI
(EL CARDENAL DESPIERTA Y OYE LA ULTIMA PARTE DEL DIALOGO
DE LOS ENANOS)
CARDENAL : Las grandes ideas deben decirse una
sola vez y dejar que fluyan. Solo dejar que fluyan, que
no sedimenten nunca, que los aguijones se claven sin ningún
orden, que se multipliquen sin ningún orden, que
fluyan siempre... (PAUSA) La masa en estado de pánico
quiere permanecer junta. El hombre libre es solamente
aquel que ha aprendido a eludir órdenes, no aquel
que solo después se libera de ellas... Qué
cansancio infinito, por Dios... (SE TOCA LAS PIERNAS,
EL CUERPO) ¡Cuánta sensualidad junta! Soy
un hombre simple con debilidades... ¿No tengo piernas
de mujer?
(PAUSA) (AL ENANO 2) Estábamos los tres en la cama
y ella bruscamente se puso a llorar. ENANO 2 : ¿Quién? CARDENAL : Yo pensé que lloraba porque extrañaba
a su amante. ENANO 2 : ¿Existía? CARDENAL : En el llanto percibí el dolor
de una traición. ENANO 2 : ¿Y qué hiciste? CARDENAL : Me quedé paralizado por los celos. ENANO 2 : ¿Y la otra? CARDENAL : Se acercó a acariciarme. Nadie
hablaba.
Solo nuestros cuerpos allí desnudos.
Y su llanto.
Le dije loco de celos que su llanto era un recuerdo ausente.
Me insultó.
Cuando nos quedamos solos me dijo que lloraba porque yo
la había acariciado poco.
Que las mejores caricias fueron para la otra.
Y yo dudaba si era una nueva excusa.
Los dos locos de celos.
Los dos locos de abandono.
(MIENTRAS LE HABLA AL ENANO 2, LE DA DE COMER EN LA BOCA.
LA CABEZA DE ESTE NO SE MUEVE MIENTRAS RECIBE LA ALIMENTACION.
EL ENANO 1 RONDA) CARDENAL : (AL ENANO 1) ¿No querés
que te acompañe? ENANO 1 : No es necesario. CARDENAL : Algo pasa en Dinamarca.
(AL ENANO 2) Caminando contigo recuerdo épocas
de pasiones. ENANO 2 : Fortifiquemos los recuerdos, las pasiones
viejas y hagámoslas nuestras hoy. Robemos. Seamos
furtivos. CARDENAL : ¡Vuelvo a ser joven en este cuerpo
decadente!
(EL CARDENAL SIGUE HABLANDOLE AL ENANO 2, MIENTRAS LE
DA DE COMER) CARDENAL : Cuando se fue me dijo que lo que más
le dolía era dejar de verte y que los afectos y
el cariño por los seres queridos no podían
postergar su partida. Yo sabía que te iba a extrañar
mucho. Algún día, dije, volvería
para llevarnos. No dijo cuándo.
Cuán largo iba a ser el momento de la espera.
Por eso esperamos siempre... los dos.
Yo lo extraño más que vos.
El te extraña más a vos. Siempre fue así.
La noche de la partida se sentó en tu cama y lo
sorprendí acariciándote. Me pareció
que sollozaba. No puedo asegurarlo. Se levantó
y me retiré para que no me viera, no hubiera sido
bueno verse sorprendido en la intimidad. Cuando nos cruzamos
me dijo: Volveremos a vernos los tres, que no le pase
nada... cuando todo se pueda alguna vez y partió.
Cuando todo se pueda repetí yo.
Yo lo extraño más que vos. Siempre fue así. ENANO 1 : (QUE OBSERVA LA ESCENA) ¡Hasta
cuándo...! ¡Hasta cuándo...!
(EL CARDENAL Y ENANO 2 LO OBSERVAN)
ESCENA VII
ENANO 1 : Quiero irme a mi casa. Extraño
mi casa. Me siento extraño aquí. No logro
acostumbrarme a este lugar. Soy muy apegado a los lugares.
Mi madre si no vuelvo pronto me va a extrañar.
Yo le dije que venía a aprender algunas cosas y
volvía, pero esto es cada vez más complejo.
Tal vez en otro momento, cuando tenga mas tiempo libre
podré dedicarme con mayor intensidad. Pero por
ahora no puedo, creo que usted me va a entender Sr. Cardenal.
Voy y después vuelvo con más tiempo. Yo
no voy a abandonar, solo quiero interrumpir por un tiempo
hasta que pueda dejarla a mamá acompañada.
Somos muy apegados el uno al otro. Seguro que en el barrio
le estará preguntando a todos por mí. Mi
padre murió en un accidente de tránsito,
me quedé huérfano chiquito. Pero estaba
muy enfermo. Ella está en esa edad tan difícil
que no se la puede dejar sola. Vaya a pasar algo y no
estoy cerca, ni quiero imaginar... Por la edad que tiene
está muy bien, ojalá yo llegara a su edad
así, no tiene fallas de memoria, no tiene nada
en el corazón, lo que tiene son pequeños
achaques diarios. Se levanta con dolores articulares.
Yo a veces le doy algunos masajes en las rodillas y se
le pasa. Es muy mimosa. Somos muy compañeros, yo
también la extraño, no le quiero mentir.
Extraño mucho la comida, tiene manualidad para
las comidas, yo prácticamente no como afuera. Me
da asco todo lo que se come afuera. No es que la comida
de acá sea mala, sé que es equilibrada,
balanceada, científica. Pero qué quiere
que le diga. Me acostumbré a la comida de mamá.
Lo que puedo hacer la próxima vez es traerme una
vianda por si acaso. Le digo que me haga milanesas y me
las traigo acá para varios días. Es curioso
como me conoce. Apenas me ve llegar, ya conoce mi estado
de ánimo. Qué te pasó me dice nada
mamá no pasó nada vas a decirme a mí
que soy tu madre a vos te pasa algo estás angustiado
no mamá no me pasa nada te pasa algo yo soy tu
madre podés decirme todo te cuidé desde
que naciste conozco cada uno de tus gestos mamá
por favor no insistas estoy bien yo te conozco algo te
pasó contame mamá no insistas más
dejame solo necesito estar solo un rato después
en la mesa hablamos no dejame ayudarte tu padre era igual
mama dejame de joder cómo me decís ese nene
quedate tranquilo estás muy nervioso dejame tranquilo
no te dejo tranquilo si ni me decís qué
te pasa no me pasa nada sos igual que tu padre se ponía
nervioso por no hablar conmigo le salieron dos úlceras
una en esófago otra en duodeno yo no soy papá
mamá sos muy parecido tenés las mismas reacciones
intempestivas mamá no me sigas comparando con él
sabés que no me gusta qué culpa tengo yo
si sos igualito por favor mamá dejame solo no sigas
hablando necesito estar solo dejame tocarte para ver si
tenés fiebre mamá no me toques no me hables
así te pido que no me toques te voy a tocar todo
lo que quiero no te acerques porque no quiero que me toques
por qué me tenés asco te voy a contagiar
no respondo de mí no te sigas acercando mamá
yo soy tu madre salí mamá me estás
desafiando...
(EL ENANO 2, ASUSTADO CORRE A UNAS DE LOS HORCAS FALSAS
Y SE BALANCEA ALLI LLORANDO Y GIMIENDO. EL ENANO NO INTERRUMPE
SU MONOLOGO)
Tomá
tomá te dije que no te acercaras no quería
que me tocaras nunca más basta acabó todo
Tomá tomá tomá no te preocupes por
mí creo haber cumplido y vos también fuiste
bueno yo te sigo queriendo igual con el amor de todas
las madres del mundo qué te hice mamá te
rompí la cabeza la cara tenés los huesos
afuera los sesos se ven mamá te destruí
tus bellos ojos te los reventé estás desfigurada
bastante bueno has sido conmigo desde que murió
papá estás muriéndote mamá
te rompí toda soy corriente de vida mientras hablo
mientras puedo hablar y estoy viva siempre mientras hablo
tu cara tenés el craneo roto tus ojos son globos
reventados perdón pero hablo hijo puedo seguir
diciéndote cosas porque soy ahora una voz que funciona
sin cuerpo como la bocina del coche en un accidente que
sigue sonando cuando el coche está roto como un
pedo interminable perdoname mamá no tengo nada
que perdonarte mientras pueda seguir hablando porque mi
voz emite para vos y para todos los que quieren escuchar
desde tu cuerpo mi cuerpo destruido mi voz para siempre
como olas del mar que no dejan de sonar siempre vientos
que azotan las montañas como arena de los desiertos
masa infinita de partículas que no termina sigo
hablándote porque mi voz fluye por todos lados
por tu cuerpo como tus humores sigo hablándote
y seguiré hablándote hablaré mientras
pueda seguir mi voz dice cosas y fluye por todas es como
una bocina que sigue sonando despuéss que el coche
está destruído y roto. Estás muriéndote
mamá. No tenés cara. Tenés el cuerpo
roto. Estás desfigurada puedo seguir hablando y
fluyo siempre fluiré para decirte cosas soy voz
de humanidad por todos los rincones voz eterna sin cuerpo
con órganos destruídos pero con voz indefinidamente
por todos los lugares épocas reyes dictadores o
putas oficinistas y políticos que escuchan mi voz
que se desliza por fuera de todo y dentro de todo tu cuerpo
en cada célula que la fabrica sin darse cuenta
porque cada una de tus células fabrica mi voz.
Estás muerta mamá como un ventrílocuo
que yo no es dueño de su voz y que funcionase sola
en el muñeco como aquella bocina del coche destruído
que funciona siempre como ano incontrolable como esfínter
de estrella que no deja de sonar fluye en los intersticios
del desperdicio porque es permanentemente fabricada para
que hable así como estoy hablando por la humanidad
por ti desde tu cuerpo hijo querido.
(EL CARDENAL HA ESTADO OBSERVANDO CON CRECIENTE INQUIETUD
LA EXTRAÑA CONDUCTA DEL ENANO. LLEGADO A ESTE PUNTO
NO PUEDE REPRIMIR UN ESTREMECIMIENTO DE TEMOR. EL ENANO
DE LA HORCA, QUE SE HABIA EMPEZADO A CALMAR, ADVIERTE
EL GESTO DEL CARDENAL Y SE QUEDA OBSERVANDOLO FIJAMENTE.
LUEGO DE UNA PAUSA EL OTRO ENANO CONTINUA SU MONOLOGO)
Descansa hijo que mereces descansar y enterrar mi cuerpo
que ya huele ayúdame a morir en paz para que entonces
mi voz siga hablando siempre por todos lados hacia donde
a través no soy solo tu madre madre de madres sin
tiempo en tu cuerpo que fabrica mi voz en cada día
en cada una de tus células.
Descansa hijo te quiero mamá aunque ya los destrozos
me impidan reconocerte descansa hijo no sé si estoy
arrepentido lo olvidé lo olvidé si hice
bien o hice mal si pequé o soy inocente descansa
hijo que yo seguiré hablando mientras pueda disculpa
mamá descansa hijo.
ESCENA VIII
(EL ENANO 2 GIMIENDO, LE ALCANZA AL CARDENAL UNA FUENTE
CON UVAS. ESTE COME)
CARDENAL : Un día te levantás y decís:
me siento viejo, y a partir de ese día ya sos viejo,
no hay vuelta atrás. Es cuestión de instantes.
El deterioro no es un proceso constante de envejecimiento.
Es repentino. Brusco. Insólito. Uno se convierte
en viejo de golpe, entonces, en ese mismo instante, uno
siente un inmenso cansancio, como si los años descendieran
al cuerpo de improviso. Ya las cosas importan menos, quiero
decir que una sensación de tono monocorde impide
las grandes ilusiones, las grandes desesperanzas. Todo
importa menos. Aquello que deseábamos desesperadamente
y cuya ausencia nos enloquecía, hoy en su abandono,
solo nos queda un rictus de resignación. Ni grandes
alegrías ni grandes penurias. Yo era joven una
noche y al día siguiente me convertí en
viejo. Ser viejo es no reponerse nunca de un infinito
cansancio, de un tono gris de desesperanza. Sin embargo
hay algo de sabiduría en la vejez -un estado que
a veces puedo imaginar como la verdadera felicidad, una
felicidad insoportablemente sabia- porque ya hasta la
muerte no produce desesperación. hay muchas cosas
extrañas, pero nada es más extraño
que el hombre. ENANO 2 : ¡Qué bellas palabras, Cardenal! CARDENAL : La vida da muchas vueltas, hijo.
ESCENA IX
(EL ENANO 1, IMPREVISIBLEMENTE, OCUPA EL TRONO DEL CARDENAL
Y DESDE ALLI CONVOCA A SU LADO AL ENANO 2, QUE SIGUE JUNTO
AL CARDENAL)
ENANO 1 : Te quiero desollar.
Robarte todo lo que no sea mío.
Tus recuerdos. Tu pasado.
Tus olores ajenos.
No quiero que mires ni oigas nada que no sea yo.
(EL ENANO 2 VACILA EN ACUDIR. CON SU GEMIDO, INTERROGA
AL CARDENAL, QUE SE MUESTRA IMPERTURBABLE. POR FIN EL
ENANO 2 ACUDE Y LE MASAJEA LAS PIERNAS AL ENANO 1. EL
ENANO 1 MIRA FIJAMENTE AL CARDENAL, MIENTRAS HABLA) ENANO 1 : ¡Así, así!... Jauría...
Pero... ENANO 2 : Las piernas de la señora... ENANO 1 : ¡Qué piernas tan bellas
tengo! ENANO 2 : Los muslos de la señora. ENANO 1 : ¿No son los mejores? ENANO 2 : Sus muslos de oro... ENANO 1 : ¡Tocá! ¡Tocalos! ENANO 2 : Sus pies de ámbar... ENANO 1 : ¡Oh, inmensa jauría!
(AL NO REGISTRAR NINGUNA REACCION EN EL CARDENAL, EL ENANO
1 APARTA AL OTRO Y VA A SU ENCUENTRO)
(DURANTE TODO EL DIALOGO SIGUIENTE, EL ENANO 2 GIME ACURRUCADO
EN SU RINCON) ENANO 1 : Ya es tarde. CARDENAL : ¿Por qué? ENANO 1 : Pienso que hay momentos para hablar,
momentos para silenciar. CARDENAL : ¿Qué quieres? ENANO 1 : No me celás más. CARDENAL : ¿Cómo? ENANO 1 : Cuando llego tarde. CARDENAL : Te aburría. Te acosaba con mis
celos. ENANO 1 : Pero lo prefería... CARDENAL : ¿Lo preferías? ENANO 1 : Me extrañabas. CARDENAL : ¿Cómo sabés? ENANO 1 : Porque cuando llegaba me atormentabas. CARDENAL : ¿Atormentaba? ENANO 1 : Necesitabas saber cada uno de los recovecos
del recorrido.
Cada uno de los instantes de la ausencia.
Preguntabas detalles insignificantes. CARDENAL : No recuerdo. ENANO 1 : Siempre fue así. CARDENAL : ¿Cómo? ENANO 1 : Nunca recordás instantes nuestros.
Detalles insignificantes. CARDENAL : ¿Cuáles? ENANO 1 : Suponías que hubiera visto a alguien.
Me preguntabas expresiones de la otra persona en caricias
que vos inventabas. CARDENAL : Suponía. ENANO 1 : Lo decías. Es verdad. CARDENAL : Pero lo inventaba. ENANO 1 : Necesitabas inventar algo y me celabas
con tus inventos. CARDENAL : Eso era lo importante. ENANO 1 : ¿Qué? CARDENAL : Que te celaba con mis inventos. ENANO 1 : ¿Cómo? CARDENAL : Los inventos eran lo importante. ENANO 1 : Me atormentabas, sufrías. Tu cara
se descomponía de dolor. CARDENAL : De lo que imaginaba. ENANO 1 : ¡Pero había pasión? CARDENAL : Inventada. ENANO 1 : ¿Cómo? CARDENAL : Necesitaba inventar todo. ENANO 1 : ¡Todo! CARDENAL : Para que cobrara existencia. ENANO 1 : ¿Qué? CARDENAL : Lo nuestro. Fueron años de pasiones.
Juegos de inventos. ENANO 1 : Me preguntabas cómo tocaba su
cuerpo.
Cómo nos mirábamos.
Cómo hacíamos el amor.
La diferencia con nosotros.
Me hacías decir que te dijera que nunca había
gozado tanto. CARDENAL : Es verdad. ENANO 1 : Me llegaste a preguntar si estaba apasionado. CARDENAL : Es verdad. ENANO 1 : Llorabas cuando te decía lo que
vos sugerías. CARDENAL : Entonces... ENANO 1 : El llanto lo fingías. CARDENAL : No, nunca fingí nada. ENANO 1 : Pero todo lo inventabas. CARDENAL : Lo que imaginaba. ENANO 1 : Pero no era mi realidad. CARDENAL : No me importa. ¡La realidad me
aburre! ENANO 1 : ¿Cómo? CARDENAL : Yo jugaba con mis inventos. Nunca me
importaron tus realidades. ENANO 1 : ¿Pensabas que te engañaba
o era un juego? CARDENAL : Yo me apasionaba solo de mis inventos. ENANO 1 : ¿Pero te importaba? CARDENAL : ¿Qué? ENANO 1 : El engaño. CARDENAL : Lo que recuerdo ahora es el juego de
la pasión . Las imágenes ENANO 1 : ¿Y ahora? CARDENAL : Ya ni eso. ENANO 1 : ¿Cómo? CARDENAL : Se agotó la imagen. ENANO 1 : ¿Lo nuestro? CARDENAL : No tengo imágenes ya para lo
nuestro. ENANO 1 : Entonces... CARDENAL : No hay pasión sin imágenes. ENANO 1 : ¿Pero y entonces? CARDENAL : Ya no te puedo celar sin la imagen inventada.
Porque te celaba con esas imágenes. Y por eso me
alegran tus ausencias. Y espero tu llegada plácidamente. ENANO 1 : ¿Me querés? CARDENAL : Quiero sólo lo que invento, y
ya no puedo inventarte. ENANO 1 : ¿Entonces? CARDENAL : Ahora estás vos. Desnudo sin
inventos.
ESCENA X
ENANO 1 : ¿Cómo fue que pasó? ENANO 2 : No me acuerdo. ENANO 1 : Mentiras, no querés contarme la
verdad. ENANO 2 : Te juro que no me acuerdo. ENANO 1 : pero El te contó todo. ENANO 2 : No es lo mismo. ENANO 1 : ¿Cómo no es lo mismo? ENANO 2 : Cada uno tiene su versión de los
hechos. ENANO 1 : Llevó tiempos. ENANO 2 : Toda preparación exige tiempo. ENANO 1 : Te envidio. ENANO 2 : Siempre me envidias. ENANO 1 : ¿Cuándo? ENANO 2 : Cada vez que El deja de tocarte y me
mira a mí. ENANO 1 : ¿Qué decía? ENANO 2 : ¿Quién? ENANO 1 : El. ENANO 2 : Nada, no podía hablar. ENANO 1 : Pero pudo haberlo hecho. ENANO 2 : Ya hizo demasiado. ENANO 1 : ¿Y qué pasó al final? ENANO 2 : Lo de siempre. ENANO 1 : ¿Qué? ENANO 2 : Aflojó sus esfínteres. ENANO 1 : ¡Qué asco! ENANO 2 : Es lo último en aflojar. ENANO 1 : Te habrá caído mal. ENANO 2 : Lo consideré como sus últimas
declaraciones. ENANO 1 : ¿Y vos qué hacías? ENANO 2 : Miraba. ENANO 1 : ¿Tuviste lástima? ENANO 2 : ¿Lástima? ENANO 1 : ¿El pudo decirte algo? ENANO 2 : Solo murmuró. ENANO 1 : ¿Qué? ENANO 2 : Que siempre jugásemos por los
bordes. ENANO 1 : ¿Y después? ENANO 2 : Un golpe sordo. Casi no lo sentí.
Tuve la certeza que mi cuerpo me había abandonado.
Pensé que no era tan terrible como decían.
No tuve miedo. Formaba parte de una textura diferente.
De una sustancia propia, yo era una larga cadena de sueños,
de imágenes y de recuerdos. Me había convertido
en eso. ENANO 1 : Murmullos, sólo murmullos. ENANO 2 : No entiendo. ENANO 1 : Nunca entendés. ENANO 2 : ¿Vendrá? ENANO 1 : Siempre lo hace. ENANO 2 : Nunca falla, tendríamos que prepararnos. ENANO 1 : ¿Para qué? ENANO 2 : Para saber responder. ENANO 1 : Ya no tiene nada que preguntar. ENANO 2 : Vaya uno a saber. ENANO 1 : ¿Y si nos pregunta por El? ENANO 2 : Diríamos que no lo conocemos. ENANO 1 : Que nunca lo hemos visto. ENANO 2 : ¿Nos creerá? ENANO 1 : Vaya uno a saber. ENANO 2 : Ya no pregunta para obtener respuestas
concretas. ENANO 1 : ¿Entonces? ENANO 2 : Quiere solo mostrarnos que el que pregunta
es el que manda y el que responde es el que obedece. ENANO 1 : Esas fueron sus palabras. ENANO 2 : Bellísimas. ENANO 1 : Es cierto. ENANO 2 : Deberíamos olvidarlas. ENANO 1 : Pero las recordaste. ENANO 2 : Ya las olvidé. ENANO 1 : ¿Cómo olvidar las enseñanzas? ENANO 2 : Es peligroso recordarlas. ENANO 1 : ¿Entonces? ENANO 2 : Me cansan tus preguntas. ENANO 1 : ¿Entonces? ENANO 2 : Olvidemos a El y sus enseñanzas. ENANO 1 : ¡No recordaremos jamás nada! ENANO 2 : Nunca más, nada. ENANO 1 : ¡Me gustás tanto! ENANO 2 : No es hora de hacer el amor. ENANO 1 : ¡Estoy feliz! ENANO 2 : ¿Por qué? ENANO 1 : Hemos olvidado todo. ENANO 2 : Ensayemos: ¿Dónde naciste? ENANO 1 : Lo olvidé. ENANO 2 : ¿Tu padre cómo se llama? ENANO 1 : No recuerdo. ENANO 2 : ¿De qué nacionalidad sos? ENANO 1 : No lo sé. ENANO 2 : Perfecto. Vamos bien. ¿Te acordás
algunas de sus viejas enseñanzas? ENANO 1 : ¿De quién? ENANO 2 : De El. ENANO 1 : No sé quién es El. ENANO 2 : ¡Magnífico! ¿Tuviste
ideales? ENANO 1 : Lo he olvidado. ENANO 2 : ¿Quién sos? ENANO 1 : Lo decís en broma. Acaso no me
conocés. ENANO 2 : Me tenés que olvidar. ENANO 1 : No puedo,. ENANO 2 : ¿Por qué? ENANO 1 : Tengo miedo. ENANO 2 : Tenés que intentarlo al menos. ENANO 1 : ¿Para qué? ENANO 2 : Para cuando vuelva. ENANO 1 : Si te olvido no sé quien soy. ENANO 2 : Probá, experimentá, actuá,
capacitate, los tiempos cambian. ENANO 1 : ¿Quién sos? ENANO 2 : No recuerdo. ENANO 1 : Debiste decir otra cosa. ENANO 2 : ¿Por qué? ENANO 1 : Al fin y al cabo nos conocemos desde
siempre. ENANO 2 : ¿Quiénes? ENANO 1 : Vos y yo. ENANO 2 : Disculpame, no te conozco, jamás
te he visto en mi vida. ENANO 1 : No puedo creer lo que decís. ENANO 2 : Olvidame. No debemos recordar. ENANO 1 : Es verdad. No sé quien sos, nunca
te he visto, no recuerdo quien soy, no recuerdo haber
tenido ideales, ni enseñanzas, ni el nombre de
mi padre, ni el de mi madre, ni haber nacido. ENANO 2 : ¡Lo lograste al fin!
ESCENA XI
(A UNA SEÑA DEL CARDENAL UN ENANO AGARRA BRUSCAMENTE
AL OTRO. LE PONE UNA VENDA EN LOS OJOS. EL CARDENAL LE
DA UN REVOLVER)
CARDENAL : Lo que quieras.
(EL ENANO APUNTA. NO QUIERE HACERLO. EL ENANO VENDADO
TIEMBLA. EL OTRO APUNTA. HACE FUEGO, GIMIENDO. SE LEVANTA.
HUYEN LOS DOS) CARDENAL : Para recordar.
ESCENA XII
(LOS ENANOS SE CUELGAN UNO EN CADA HORCA Y ALLI JUEGAN
A LOS AHORCADOS)
ENANO 1 : Me di cuenta que no me quería
más porque ya no me celaba cuando llegaba tarde. ENANO 2 : ¿Cuándo? ENANO 1 : Cuando llegaba tarde a la noche no me
celaba, le era indiferente. ENANO 2 : Cuando llegabas tarde. ENANO 1 : No había escenas de celos. ENANO 2 : ¡Qué pena! ENANO 1 : Pensé que me engañaba. ENANO 2 : ¿Cuándo? ENANO 1 : Como no me celaba, no me quería,
si no me quería, me engañaba. ENANO 2 : Te diste cuenta. ENANO 1 : Me di cuenta a tiempo. ENANO 2 : Debiste sufrir mucho. ENANO 1 : Mucho. ENANO 2 : ¿Le preguntaste? ENANO 1 : ¿Qué? ENANO 2 : Si te engañaba. ENANO 1 : No hubo tiempo. ENANO 2 : ¿Por qué? ENANO 1 : Murió por los golpes. ENANO 2 : No tuviste tiempo. ENANO 1 : Otra vez será. ENANO 2 : ¿Cuándo? ENANO 1 : Siempre preguntás lo mismo.
(SALEN DE LAS HORCAS)
ESCENA XIII
CARDENAL : Nadie entiende. Nadie me comprende.
Todos quieren respuestas inmediatas. Respuestas instantáneas.
Nadie comprende nuestra soledad. Me siento irremediablemente
solo. Esa es la única verdad. Todas las responsabilidades
recaen sobre mí. Todos exigen, todos piden. Nadie
comprende que nuestra dieta de alimentación balanceada
requiere tiempo, que nuestra gran tarea es científica,
que la ciencia necesita tiempo. No es fácil introducir
milimétricas combinaciones de yerbas, vitaminas,
minerales. Requiere profundos estudios especializados...
Hemos logrado nuestra dieta en base a profundos sacrificios,
a horas interminables de trabajo que lo hemos robado a
nuestra familia... Hemos logrado una dieta que es capaz
de modificar el pensamiento de la gente. Hemos logrado
transformar el campo de las ideas. Hemos transformado
un tipo de pensamiento por su opuesto, en su signo contrario.
Los mejores poetas son hoy nuestros mejores ideólogos.
Nuestros mejores ideólogos... ¡Bestias! ¡Asnos!
¡Para ustedes, ingratos, siempre ingratos, hemos
conseguido la dieta balanceada dosificada en un esfuerzo
inimaginable! ¡Nadie! Les hemos ayudado a distinguir
lo crudo de lo cocido ¡Entiéndanlo bien,
asnos! Nadie logró la transformación que
estamos logrando. ¡Nadie! ¡NA-DI- E!... ¿Y
qué recibo, en cambio, de parte de ustedes? No
caricias en mis grandes momentos de soledad. No consuelo
en mis grandes momentos de infortunio. No aliento en mis
grandes momentos de desesperación y de incertidumbre.
¡Solo recibo reclamos! ¡Exigencias!... ¡Siempre
exigencias! (LLORA. LOS ENANOS LLORAN EN DOBLE IMAGEN)
¡Qué solo me siente, Padre mío! ¡A
que dura prueba me has sometido! ¡Perdónalos,
no saben lo que hacen! ¡Solo tú me acompañas
en este largo trayecto de sacrificios! ¡Necesito
amor!... Solo les he pedido tiempo, un poco de tiempo.
Pero ustedes, miserables muertos de hambre, que solo comen
porotos y chauchas hoy reciben lo mejor de la dieta balanceada...
¿Qué me responden? ¡Que tienen hambre,
que bajan de peso, que extrañan los tiempos de
las chauchas, los porotos! ¿Qué tienen que
ver las chauchas con la ciencia? Queremos asegurar la
felicidad de sus nietos y ustedes, abuelos desnaturalizados
nos exigen, nos piden, nos asedian... ¡No nos dan
tiempo a construir el futuro de sus nietos! ¡Abuelos
hijos de puta!... ¡Son, han sido siempre, una manga
de analfabetos muertos de hambre que sólo quieren
comer, indigestarse, mientras nosotros nos desgastamos
en el trabajo diario y cotidiano, sacrificándonos
por sus nietos!... ¡Cómo escasea la espiritualidad!
¡Oh, Dios mío, perdónalos, no saben
lo que hacen!... Chaucha y porotos... gases putrefactos...
(SE ARRODILLA Y ABRE LOS BRAZOS) ¡Perdónalos!
ENANOS : (REPITEN EN ESPEJO) ¡Perdónalos!
¡Perdónalos!
(SE OYEN SONIDOS AFUERA. LOS TRES QUEDAN EXPECTANTES UN
MOMENTO. LUEGO, EL ENANO 2 SALE CORRIENDO)
ESCENA XIV
ENANO 2 : (ENTRA CORRIENDO) ¡Señor
Cardenal! ¡EStá llegando! CARDENAL : Por fin. (EL OTRO ENANO SE ESCONDE)
(SE OYEN FUERTES PASOS DE ALGUIEN QUE SE ACERCA. ES EL
UNICO SONIDO. LOS TRES PERSONAJES INMOVILES ESCUCHAN EL
DEVENIR DE LOS PASOS, CADA VEZ MAS PROXIMOS) ENANO 2 : ¡Se acerca!
(DE IMPROVISO SE DEJAN DE OIR LOS PASOS) ENANO 2 : ¡Se detuvo! CARDENAL : ¡Por qué! ENANO 2 : Le ofrece caramelos a los niños
y a los viejos. CARDENAL : ¡Cuánta dignidad! ENANO 2 : Viene corriendo. (PASOS DE CARRERA. EXPECTATIVA.
SE OYEN CADA VEZ MAS NITIDOS) Viene llegando. (LOS PASOS
DE CARRERA SE ALEJAN) Tomó camino equivocado. CARDENAL : ¿Y ahora? ENANO 2 : Se detuvo. parece fatigado. (PAUSA. LA
CARRERA ES RETOMADA) ¡Ya viene!
Ya viene hacia aquí. (PASOS) ¡Abre sus brazos! CARDENAL : ¡Feliz de encontrarnos otra vez!
(SIGUEN LOS PASOS DEL CORREDOR UNOS INSTANTES. EL ENANO
COMIENZA A GEMIR. UNA VEZ ALCANZADO EL PUNTO DE MAYOR
CERCANIA, LOS PASOS COMIENZAN A ALEJARSE, COMO SI PASARA
POR EL LUGAR SIN DETENERSE. EL ENANO 2 SALE CORRIENDO
TRAS EL) CARDENAL : (ARRODILLANDOSE) ¡Oh, Padre! Dame
fuerzas para aguantar tus pruebas.
(EL ENANO 1 SE AGACHA Y APOYA LA CABEZA EN EL PISO) CARDENAL : (EUFORICO) ¿qué escuchás? ENANO 2 : Jadeos... Gritos ensordecedores... Murmullos... CARDENAL : Los últimos gritos de la Resistencia.
¡El último momento! ¿Qué escuchás? ENANO 1 : Gritos armoniosos. Sonidos armónicos. CARDENAL : No hay sonido más bello que el
que emiten los poetas cuando resisten. Sus últimos
momentos. Es la expresión más pura de la
energía metafórica desbordada. ¿Qué
más? ENANO 1 : Parecen contentos.
Cantan entre ellos. Aplauden. CARDENAL : El momento de la Entrega. La muerte
de la metáfora. Es un jadeo interminable. La cicatriz
que no se debe olvidar... La marca del final. ¿Qué
escuchás ahora? ENANO 1 : Nada. CARDENAL : ¿Cómo nada? ENANO 1 : No hay más nada. CARDENAL : ¿Seguro? ENANO 1 : Seguro. CARDENAL : (ASUSTADO) ¿Y ahora? ENANO 1 : Solo silencio. Ahora silencio absoluto.
(SALE) CARDENAL : Cuando caminaba contigo de la mano y
me enseñabas los pequeños senderos, nunca
te pude decir cuánto te quería, padre, porque
solía avergonzarme cada vez que me lo proponía,
y tú me decías sonriendo que iba a arrepentirme
el día que no estuvieses más, mientras me
acariciabas tiernamente la cabeza. Hoy, cuando espero
que alguno de ellos me diga la palabra de amor que estoy
anhelando y no la pronuncian, comprendo por qué
nunca pude decirte: te quiero, papá y entonces
te comprendo y los comprendo a ellos... ¡Oh, Dios!
¿Por qué siempre somos tan pudorosos?
(EL ENANO 2 ENTRA CORRIENDO) ENANO 2 : Dice que volverá mañana
a esta misma hora, que lo esperemos como siempre, que
no faltará. (GIME) CARDENAL : ¿Pero no dijo que llegaba hoy? ENANO 1 : Algún retraso seguramente. CARDENAL : También ayer pasó lo mismo.
¿Cuando vendrá? ENANO 2 : Me aseguró que mañana a
primera hora. CARDENAL : ¿Seguro? ENANO 2 : Me dijo que mañana estará
aquí, señor CARdenal. CARDENAL : Decile que lo espero, que no falte,
por favor. ENANO 2 : Así lo haré, señor.
(SALE. SIEMPRE GIMIENDO) CARDENAL : (MIRANDO HACIA ARRIBA) No me abandones,
sígueme guiando, padre. ¡Qué solo
me siento a veces, Padre, en este camino tan difícil!
¡Cuánta orfandad!
ESCENA XV
(EL CARDENAL SE LEVANTA DEL TRONO Y CONVOCA A LOS ENANOS
AL ENSAYO DEL CORO. LOS ENANOS CANTAN BAJO LA DIRECCION
DEL CARDENAL, CON INDIFERENCIA)
"El Cardenal, el Cardenal
Qué bellas piernas, Cardenal
Qué bello eres, Cardenal
Qué bueno eres, Cardenal
Qué genio eres, Cardenal
Contigo llegaremos a la meta deseada
Cardenal
Cardenal
Qué bellas piernas, Cardenal
Gracias por todo, Cardenal
Gracias por todo, Cardenal"
(EL CARDENAL DA POR TERMINADO EL ENSAYO. SE SIENTA EN
EL TRONO. ESTA MUY CANSADO. DORMITA) CARDENAL : (ENTREDORMIDO) Qué infinito cansancio
tengo a veces...
(DUERME. LOS ENANOS SE ARROJAN SOBRE EL. LO ACARICIAN
FRENETICAMENTE)
ESCENA XVI
(EL CARDENAL SE DESPIERTA EXCITADO. EL ENANO 2 EMITE SUS
ANGUSTIOSOS GEMIDOS DE PERRO DURANTE TODA LA ESCENA)
CARDENAL : (A UNO Y OTRO ENANO) Así, así...
Decime qué sos... Decime qué grande eres,
Cardenal...
Genio... Qué genio eres... Decímelo...
Besos más besos...
Gemí más...
Decime qué piernas...
Decime qué piernas...
(DE PRONTO, EN MEDIO DEL JUEGO EROTICO, EL ENANO 1 LE
SUJETA EL CUELLO AL CARDENAL CON UNA SOGA)
(EL ENANO 2 TOMA UNA CADENA Y LA ESGRIME, GIMIENDO MAS
QUE NUNCA)
(EL CARDENAL PERCIBE EL PELIGRO. SABE QUE NO SE TRATA
DE UN SIMULACRO MAS)
(EL ENANO 2 LE PEGA CON LA CADENA SOBRE EL ROSTRO)
(LA LUCHA ENTRE EL CUERPO DEL CARDENAL Y LOS CUERPOS DE
LOS ENANOS ES INTENSA) CARDENAL : ¡Las piernas! ¡No!
¡Las piernas! ¡No!
(EL CUERPO DEL CARDENAL SE ESTREMECE. HAY SANGRE SOBRE
SU ROSTRO. SOBREVIVEN LOS ULTIMOS ESTERTORES. QUIETUD
EN EL CUERPO DEL CARDENAL. lOS ENANOS PARECEN NO PERCIBIRLO.
SIGUEN UN TIEMPO MAS, MECANICAMENTE, LAS ACCIONES DEL
CRIMEN. POR FIN, EXTENUADOS, LE ABREN LA BATA, SE MONTAN
SOBRE SUS PIERNAS Y SE QUEDAN MIRANDOLAS HIPNOTICAMENTE
UN LARGO RATO. SOLO SE OYE EL AHOGADO GEMIDO DEL ENANO
2. EL CARDENAL SE LEVANTA BRUSCAMENTE. LOS ENANOS LO SIGUEN) CARDENAL : Cada gesto en el límite de la
perfección.
(EL CARDENAL SE SUBE A LA HORCA PRINCIPAL Y SE CUELGA
DE ELLA. LOS ENANOS SE DIRIGEN A SUS HORCAS RESPECTIVAS.
CANTAN EL HIMNO AL CARDENAL. LAS TRES HORCAS QUEDAN ILUMINADAS)