Home Page
Historia del Teatro
Carlos Somigliana
Fundación Somi
Obras estrenadas
Sobretodo
Textos de autores argentinos contemporáneos
Teatro Abierto
Taller En busca de la herencia... 2001
Libros y videos
Staff
Mail
 
 
 
Textos de Autores Argentinos Contemporáneos
 
Sacco y Vanzetti
de Mauricio Kartun
 
Dramaturgia sumaria de documentos sobre el caso

Un espacio despojado. Planos a distintas alturas que oportunamente iluminados permitan la transición rápida de un espacio a otro. Luces y penumbras entre las que se ocultan y se descubren los personajes, deambulando por allí. Siempre presentes. Sacco, Vanzetti, Rosa, Stewart, Katzmann, Thompson, Thayer, Luigia, Medeiros, y los testigos.

UNA VOZ: Mil novecientos dieciséis: Sentencias a veinte años de prisión a dirigentes del movimiento obrero norteamericano sin mas delito que su afiliación a los sindicatos de la I.W.W., Trabajadores Industriales del Mundo.
Mil novecientos diecinueve: Son expulsados de Estados Unidos centenares de obreros. En Montana, en las minas de cobre, se disponen destierros en masa al desierto, y prisión a miles de huelguistas.
Mil novecientos veinte: Son apresadas mas de ocho mil personas, y en las calles de Boston se las obliga a desfilar encadenadas.
Solo en las dos primeras décadas de este siglo ingresan a Estados Unidos mas de tres millones de inmigrantes. (Silencio.)

BARTOLOMEO: (Solo. Una carta.) Norteamérica. Gennaio 1920. Signorina Luigia Vanzetti. Villafalleto, Italia. (Una luz descubre a Luigia que lo escucha cargada de nostalgia.) Querida hermana: Aquí estoy de vuelta en la ciudad. Compré por fin el carro y la balanza para vender pescado (Evoca.) (Pesce...! (Pesce fresco...! (Frutti di mare...! Los cuchillos de filetear ya los tenía. Me ha ido bien las primeras semanas aunque ahora con la nieve, ya no se puede trabajar a la intemperie. Tomé el toro por los cuernos y me coloqué de albañil en una obra, aunque tampoco en esto las cosas andan bien: el cemento escasea por la huelga ferroviaria que se mantiene desde hace meses. Así son las cosas en América. Seguramente tengas razón, y la tenga papá...

LUIGIA: Bartolo... Con quei soldi del carretto abresti potuto prendere il biglieto di ritorno...

BARTOLOMEO: ...Seguramente tengas razón, si. Quizá lo haga el año que viene si junto lo suficiente. Al fin y al cabo no será mucho lo que deje aquí: amigos, eso sí, y unos cuantos baldes de sudor. De todos modos estoy, como te he contado, tanto mejor que entonces, cuando llegué. La gente ahora se anima a pedir por lo suyo, y vieras: a algunos ya no nos tratan como animales. De aquellos días sí ya no quiero acordarme. De dormir a la intemperie y andar revolviendo tachos para encontrar una hoja de repollo o una manzana picada. Tres meses recorriendo Nueva York sin conseguir trabajo hasta que aquel paisano piamontés me llevó con él de pinche a la cocina de un club. La despensa ni tenía ventanas. El vapor del agua para lavar las cacerolas formaba en el techo unas gotas como piedras que nos caían sobre la cabeza todo el día. El calor de los hornos te ampollaba las piernas. Las piletas no tenían desagüe, el agua caía al piso y corría hasta una rejilla. Cuando se tapaba, se inundaban las plataformas de tabla y nos empezábamos a resbalar en el barro que se hacía. Trabajábamos doce horas un día, catorce el otro. Las salidas eran de cinco horas cada dos domingos. Comíamos lo que sobraba y dormíamos ahí mismo. (Seis dólares por semana!. Comparado con aquello lo de hoy hasta parece humano. Nicola Sacco, el compañero del que te hablé, se vuelve a Italia con toda la familia. Ellos también me quieren convencer, y quizá entre todos lo estén consiguiendo. Querida Luigina: saludos en mi nombre a todos los amigos y vecinos. Besos a las tías, a Ettore, a Cencina, a Nalín y familia, y a papá. (Quedan mirándose un último instante.)

LUIGIA: (Susurra.) )E a me...?

BARTOLOMEO: Mille baci e tanto affetto. Tuo. Bartolomeo Vanzetti.(Oscuro sobre él.)

NICOLA: (En lo más alto. De cara al cielo. Rosa lo observa.) Subo a la terraza para poder ver las estrellas... Rosa, si lo contamos en Torremaggiore se hacen cruces... ¡En Norteamérica el cielo no se ve! Desde la calle apenas si se puede ver alguna. (Un tiempo.) No me acostumbro... Me duelen los ojos. )Podrá ser...? Los primeros años no me daba cuenta. Lo sentía pero no me daba cuenta. Lo descubrí aquella mañana que cruzamos el puente a pie: A los paisanos que miraban lejos, se les aclaraba la vista. Desde aquí, Rosa... Ahí hay demasiados cables, no tiene gracia. Antes esas cosas se enterraban: los caños, los cables... Ahora te los cuelgan sobre la cabeza (Qué manía! Van a terminar tapándose el cielo. )Se durmió Dante ya? (Rosa no contesta. Un tiempo.)

ROSA: No vayas Nicó. No quiero.

NICOLA: Para eso subiste.

ROSA: Sí.

NICOLA: Ya te lo dije que no hay ningún peligro ni...

ROSA: (Interrumpe.) Bartolomeo estuvo acá. Me contó.

NICOLA: No quería que te asustaras.

ROSA: )Quién era?

NICOLA: No importa.

ROSA: Importa.

NICOLA: Salsedo. Otro compañero. Se tiró por la ventana en la oficina de policía. Lo estaban interrogando. Tienen una lista. Estamos preocupados. Habría que avisarle a esa gente para que esté prevenida, sacar un material de propaganda que hay.

ROSA: No vas a ir.

NICOLA: Rosa...

ROSA: Que vaya otro. Otro que no tenga familia.

NICOLA: Como si fueran tiempos estos para que esté uno en la casa prendido a las faldas de la mujer...

ROSA: La gente nos mira mal. Ya por italianos nos mira mal... )Qué necesidad...? (Tenemos dos hijos!

NICOLA: )Y por quién si no?. )Hay alguna otra forma en este calvario para que algún día estén mejor...?

ROSA: Si. Volvernos.

INCOLA: Paciencia... El consulado tiene todo listo. Como si eso cambiara las cosas. Aquí o allá...

ROSA: Acá no nos quieren.

NICOLA: (Duro.) Allá tampoco. (Pausa.) Rosa... (Un tiempo. Finalmente Rosa le concede un gesto de desconsolada aprobación. Se ilumina un espacio en el que Bartolomeo observa sus pertenencias que son inventariadas por el teniente Stewart.) Me voy a cuidar.

STEWART: ...Un reloj de cadena de mucho uso, la marca no se lee...

NICOLA: Voy a necesitar algún dinero...

ROSA: Eso no. El dinero del viaje no se toca.

STEWART: ...Cinturón hebilla de bronce, monograma Be y Ve...

BARTOLOMEO: Bartolomeo Vanzetti.

NICOLA: ()Veinte más o veinte menos que más da...?!

ROSA: (Da! (Da...!

STEWART: ...Un par de lentes pinza con el aro derecho roto...

NICOLA: (A Stewart.) Míos... (A Rosa. Urgido de pronto.) No tengo tiempo, dame...

ROSA: No.

STEWART: ...Revólver marca Colt calibre 32...

BARTOLOMEO: Mío.

NICOLA: (A Rosa.) (Vamos... me espera!

STEWART: )Es el que intentó sacar al ser detenido...?

BARTOLOMEO: Quise sacar mis papeles de inmigración. Los tenía...

STEWART: (Interrumpe.) Seis balas del calibre mencionado...

NICOLA: Rosa... Mañana estoy de vuelta. Te prometo que es la ultima...

STEWART: ... Chambergo negro...

NICOLA: (A Stewart.) Mío también... (A Rosa.) (Juro...! (Lo hace.) No tengo tiempo ya. Dame... (Rosa resignada saca dos billetes arrugados.)

ROSA: Sólo veinte... (Nicola la besa largamente.)

STEWART: ...Un llavero de cadena con dos llaves, una común y una pequeña de candado...

NICOLA: La última...

ROSA: (En un arranque.) Mejor llevar otros tres, por cualquier cosa... (Le arroja tres monedas.) (Pero ni uno más...!

Con un gesto leve de sus manos la pareja se despide.

STEWART: ...Veintitrés dólares: dos billetes de diez y tres monedas de a uno... (Nicola se vuelve hacia él.) Un cortaplumas de acero, enmangado en hueso...

NICOLA: (Incorporado ya a la comisaría. Aclara.) Un despuntador... Un despuntador para cigarros... Señor... )Podemos saber por qué se nos arresta?

STEWART: (Vago.) Rutina.

NICOLA: )Rutina...?

STEWART: Rutina. Rutina policial.

NICOLA: Pero tendríamos derecho a...

STEWART: Claro. Derechos. Conozco sus derechos, y también mis deberes, señor... (Duda. Busca en los papeles.)

NICOLA: Sacco. Sacco Nicola.

STEWART: Un diario en idioma italiano, de filiación anarquista, y un impreso en papel rojo...

NICOLA: Y verde... Rojo y verde, de Italia.

STEWART: ...Rojo y verde, de la misma orientación ácrata. (Da por terminado el inventario. Un tiempo.) Bien. Señor Vanzetti deberá aguardar aquí, mientras yo interrogo al señor Sacco. Luego lo haré con usted. ( Stewart se instala en un espacio neutro desde el que domina ambos interrogatorios. A Nicola.) Ahora le voy a hacer algunas preguntas. No está obligado a contestar si no quiere... (A Bartolomeo.) pero si contesta, sus respuestas podrán ser utilizadas contra usted en el tribunal.

NICOLA: )Tribunal...?

STEWART: (A Bartolomeo.) Están arrestados bajo sospecha.

BARTOLOMEO: )De qué?.

STEWART: Eso ya lo veremos. )Le molestaría repetir su nombre...?

BARTOLOMEO: Vanzetti Bartolomeo. Vanzetti con doble te.

STEWART: )Casado?

BARTOLOMEO: No. Soy solo. Tengo todos los parientes en Italia.

NICOLA: Tengo la mujer mía y dos hijos. Dante y ...

STEWART: Repita por favor el nombre y el apellido de la persona que dice que vinieron a buscar.

BARTOLOMEO: Poppy. Sé nada más que se llama Poppy. Bah... todos lo llaman así. Es un sobrenombre, como se dice.

NICOLA: El... Bartolomeo se tenía que encontrar con un amigo de él, y me dijo a ver si yo lo acompañaba a Bridgewater.

STEWART: )Cómo se llama ese señor...?

NICOLA: No sé. Yo no lo vi nunca. No sé.

STEWART: (A Bartolomeo.) )Y dónde vive...?

BARTOLOMEO: )Dónde vive...?

STEWART: Poppy, ese...

BARTOLOMEO: No sé.

STEWART: )Cuánto hace que lo conoce?

BARTOLOMEO: Bastante hace. Trabajamos una vez casi dos años en Plymouth. Una fábrica de sogas que había.

STEWART: )Y lo único que sabe es que se llama Poppy? (Bartolomeo asiente. Stewart lo mira con insistencia.)

BARTOLOMEO: (Se encoje de hombros.) Todos lo llaman así.

STEWART: )Señas particulares...? (Un tiempo.) La descripción.

BARTOLOMEO: Grandote y gordo es, y pelo blanco... Anda siempre con una camisa azul.

STEWART: Camisa azul...

BARTOLOMEO: Azul.

STEWART: )Pero usted hoy lo vio...?

NICOLA: No, no. Vinimos en tren. Un viaje largo. No terminaba nunca el viaje. Después nos bajamos...

STEWART: Ajá...

NICOLA: Anduvimos caminando un rato, hasta una plaza grande que hay, pero Bartolomeo dijo que ya era muy tarde, y que ese amigo se debía haber acostado ya. Así que nos volvimos.

STEWART: )Y para qué quería ver a Poppy?

NICOLA: No, yo no quería... Yo sólo venía a...

STEWART: Vanzetti digo... )Para qué lo venía a ver...?

BARTOLOMEO: Tenía que hablar con él para recomendarle un paisano mío que llegó recién. Pensé que podía conseguirle algún trabajo.

NICOLA: No sé. Por una partida de pescado, creo.

STEWART: )Pero al final, entonces lo vio...?

BARTOLOMEO: No, estaba demasiado ocupado.

STEWART: )Pero habló con él?

BARTOLOMEO: No. Hablar no.

STEWART: )Y de dónde sacó entonces que estaba ocupado?

BARTOLOMEO: Unos amigos que vi, me dijeron...

STEWART: Amigos..

BARTOLOMEO: Unos amigos...

STEWART: Datos personales. (Un tiempo.) Los nombres...

BARTOLOMEO: (Un tiempo.) No sé. No los conozco.

STEWART: )A qué partido pertenece?

BARTOLOMEO: )Partido...?

STEWART: Partido. A qué partido.

BARTOLOMEO: Ninguno.

NICOLA: No me ocupo de política yo. Trabajo en la fábrica Milford. Zapatos.

STEWART: )Y cómo es que llevaba ese diario anarquista?

NICOLA: Un hombre repartía por la calle. Nos dio a nosotros también.

BARTOLOMEO: Estaban tirados en la plaza y los recogimos. Ni los leí.

STEWART: )Anarquista o socialista?

BARTOLOMEO: Qué...

STEWART: Su partido.

BARTOLOMEO: Ninguna de las dos cosas.

STEWART: )Está inscripto en algún sindicato, señor Sacco? )En alguna organización de trabajadores... gremio...?

NICOLA: No.

STEWART: (A Bartolomeo.) )Tomó parte en alguna huelga...? )Un piquete...?

BARTOLOMEO: No.

STEWART: )Conocía a Andrea Salsedo?

BARTOLOMEO: (Un tiempo.) No.

STEWART: )Pero habrá leído su nombre en los diarios?

BARTOLOMEO: No se. No me acuerdo.

STEWART: Era un anarquista. (Bartolomeo niega.) Un rojo.

BARTOLOMEO: No sé...

STEWART: Basura. Se mató en Nueva York.

BARTOLOMEO: (Calmo.) )Por qué?

STEWART: Estaba detenido. Cuando vio que conocíamos toda su actividad se suicidó. )Algo que decir?

BARTOLOMEO: Nada.

STEWART: Bien... (A Bartolomeo.) Después firmará su declaración. (A Nicola.) )Hay algo que quiera modificar o agregar?

NICOLA: No señor.

STEWART: Lo lamento, pero deben quedar detenidos. Al menos esta noche.

NICOLA: Mi mujer me espera en casa. Se va a preocupar.

STEWART: Nosotros le avisaremos.

NICOLA: )Por lo menos se puede saber qué hicimos?

STEWART: Rutina. Ya les expliqué.

BARTOLOMEO: Tiene nuestras direcciones. No nos vamos a escapar.

STEWART: Lo siento. Ya es algo tarde para averiguar antecedentes. Mañana a la mañana, si no aparece nada en su contra quedan libres.

NICOLA: )Rutina, eh?

STEWART: Rutina policial.

BARTOLOMEO: No tienen derecho. No hicimos nada... Nosotros...

La luz se los lleva. Stewart, calmo, toma su carpeta y ordena las declaraciones.

THAYER: (Golpea el martillo.) Se incorpora al cuerpo de la causa el informe del Teniente Stewart al fiscal de distrito (A Katzmann que se va haciendo ahora visible.) Fiscal KATZMANN: )puede decirnos la fecha exacta en la que recibe el informe mencionado?

KATZMANN: Sí, sí, su señoría. En la mañana del 6 de mayo, en la Comisaría de Brockton. Veinticuatro horas después del arresto de los acusados.

THAYER: )Puede verificar si se trata del mismo informe?

KATZMANN: Sí su señoría (Stewart se lo extiende. Desaparece Thayer. Katzmann comienza a leer velozmente.) Cinco de mayo de 1920. En base al primer interrogatorio del que adjuntamos copia... surge evidencia suficiente de que los dos ciudadanos italianos detenidos en Bridgewater han declarado en falso. A pesar de no haberse efectuado las investigaciones de rigor por falta de tiempo, resulta presumible que Nicola Sacco y Bartolomeo Vanzetti... etc, etc, etc... (A Stewart. Jovial.) ¡Pero mire qué buena pieza teniente Stewart...! Su estilo es cada vez más jurídico... Lo voy a recomendar como escribiente en el juzgado... Bueno... Tendremos un bonito desayuno esta mañana. (Palmea a Stewart que no lo retribuye.) )Cómo sigue todo por aquí?

STEWART: (Seco.) En paz. Hasta ahora. (Con una seña hacia afuera incorpora a la escena al grupo de testigos.) El Fiscal Katzmann los llamará por apellido. (A Katzmann.) Aquí está el expediente: Doble homicidio y robo en South Braintree.

KATZMANN: Todo por hacerse y el día se nos escapa como agua entre los dedos... A ver, STEWART: un inteligente resumen de los hechos...

STEWART: (De mala gana.) El 15 de abril a las tres de la tarde en la calle Pearl, frente a la fábrica de zapatos Slater & Morril, Parmenter, el cajero de la firma, y Berardelli del cuerpo de vigilancia...

KATZMANN: Stewart... Tiene una extraña noción de resumen usted. (Lee rápidamente.) Se produjo el robo... asesinaron a los dos... huyeron con la bolsa... ¿Cuánto...?

STEWART: 16.000 dólares. Algo menos.

KATZMANN: Qué más...

STEWART: Huyeron en un coche negro que los esperaba.

KATZMANN: Coche negro...

STEWART: Iban otros tres hombres. Al menos eso dicen los testigos. Aspecto extranjero los cinco.

KATZMANN: )Se sabe algo del dinero, del auto...?

STEWART: La plata todavía no entró a circular. El coche lo encontramos en un parque. Pensaron que era peligroso y lo abandonaron. Le pedimos a los informantes que nos avisaran de cualquiera que anduviera buscando de alquilar vehículo. Fue por eso que cayeron esos dos. Un taller mecánico nos dio el informe y los levantamos. Pista falsa: no sé en qué andarán, pero con esto no tienen nada que ver.

KATZMANN: )Son todos los testigos?

STEWART: Hay otro mas: Luis Pelser, pero no se ha presentado. Insiste en que no ha podido ver nada y no hubo manera de...

KATZMANN: (Corta.) )Algo más?

STEWART: Sí. Les mostré a los testigos algunas fotos de archivo. Una empleada reconoce a uno de los asaltantes: Tony Palmisano. De la banda Morelli. (Aburrido.) No tiene nada que agradecerme, sólo cumplo con mi deber.

KATZMANN: (Desinteresado.) )Palmisano, eh...?

STEWART: Tengo la foto y la testigo. Se le hace firmar la declaración, parten todos, y vuelve a salir el sol.

KATZMANN: (Sacando papeles.) Prepare el reconocimiento.

STEWART: Oiga, acabo de decirle que ya han identificado a uno de los...

KATZMANN: (Interrumpe.) Diligencia, Stewart... Diligencia... Que pasen de una vez a ver a esos italianos.

STEWART: Le digo que no tienen nada que ver con esto... Habrá que averiguar en qué andan, pero...

KATZMANN: (Interrumpe.) Stewart. (Seco.) A mí me pagan para encontrar culpables. Los inocentes no necesitan que nadie los encuentre.

STEWART: (Un tiempo. Agrio.) Sí señor.

KATZMANN: Bien. Ahora haga pasar aquí a todos los testigos y traiga aquí a esos dos.

STEWART: Juntos...

KATZMANN: Juntos, si..

STEWART: Katzmann, no nos conocemos de hoy... Hay reglamentos. No puedo poner a todos juntos en...

KATZMANN: ¡Y yo no puedo perder el día en esta ruina sólo porque a usted se le ocurra...!

STEWART: (Interrumpe.) (Si esta ruina se mantiene en pie todavía, es porque yo no dejo entrar líos aquí! (Y no hablo de leyes, Fiscal, hablo de líos! (No quiero ningún compromiso! (Tengo treinta años aquí! Y voy a llegar a mi retiro sin cicatrices. ¡Es posible que limpio no llegue, pero no voy a llegar con cicatrices! (No me complique con sus cosas!

KATZMANN: (Entonces no me obstruya! (Pausa tensa.) Bien. Supongo que si me voy sin haber hecho los careos, alguien deberá dar explicaciones. (Comienza a guardar sus papeles. Stewart lo observa tenso.)

STEWART: (Finalmente. De mala gana. A los testigos.) Pasen por aquí. El Fiscal Katzmann necesita interrogarlos.

Una luz cruda ahora sobre Bartolomeo y Nicola, encandilados contra un fondo blanco.

KATZMANN: Bien. Como ya sabrán fueron citados para reconocer a estos hombres detenidos por nuestra policía. Limítense a observarlos atentamente. Después responderán a las preguntas del caso. (Sacco hace un gesto de cansancio. Katzmann se lo indica a Stewart con un ademán.)

STEWART: Derecho Sacco.

M. SPLAINE: (A Katzmann.) Si me permite señor, yo he visto una foto hace un momento que me mostró el teniente, y pude...

KATZMANN: (Interrumpe airado.) ¡Pero qué hace...?! (No comprende que no se puede...!

M. SPLAINE: Yo...

KATZMANN: )Quién le pidió que hable? Toda la complicada maquinaria de un procedimiento puede echarse a perder sólo porque...

M. SPLAINE: Lo siento... Créame... yo pensé...

KATZMANN: No piense. Nadie le pidió que lo haga. Sólo mire a estos hombres y trate de reconocer en ellos a aquel asesino. (Un tiempo.) Bien. (Bajan las luces sobre Nicola y Bartolomeo que desaparecen. A Cesare Rossi:) Usted... Nombre, apellido, ocupación.

C. ROSSI: Cesare Rossi. Trabajo en la secadora de la lavandería.

STEWART: Estaba en la terraza con el otro, el que no se presentó. La lavandería queda enfrente a la...

KATZMANN: (Interrumpe. A Rossi.) )Italiano? (Cesare asiente.) Piense bien lo que va a declarar. Le advierto que el falso testimonio es un delito grave. )Reconoce a alguno de los dos...?

C. ROSSI: )Y qué voy a decir yo...? Estábamos en la terraza, colgando ropa, con Pelser. Son varios pisos. No se puede desde tan alto...

KATZMANN: (Interrumpe.) )No reconoce entonces?

C. ROSSI: Apenas los veíamos... Vine porque me lo han pedido, pero desde allá arriba ni Pelser ni yo pudimos...

KATZMANN: (Corta.) Gracias.

STEWART: (A Katzmann. Aparte. Chicanea) Cuando usted ordene preparo las fotos...

KATZMANN: (Sin poder ocultar el fastidio. A Levangie.) Usted...

STEWART: El señor Levangie es el guardabarreras del paso a nivel por el que cruzó el auto al huir.

KATZMANN: )Bien...?

LEVANGIE: El de bigotes. Ese manejaba.

KATZMANN: Señor Levangie... )Seguro?

LEVANGIE: )Cómo? )Quiere que se lo ponga escrito? Se lo firmo donde me pida.

KATZMANN: Bueno... Al fin alguien con los ojos abiertos.

LEVANGIE: El otro no sé. Pero que el de bigotes manejaba, manejaba.

KATZMANN: No es necesario mucho más por hoy. Claro que tendremos que molestarlo de nuevo.

LEVANGIE: Si es para esto... Ya era hora que empezaran a limpiar un poco... )Son italianos, no...? (No espera respuesta.) Los huelo. Peleé con nuestras tropas allí...

KATZMANN: )Veterano de guerra, eh?

LEVANGIE: Nosotros matándonos allá, y estos acá comiéndonos la comida...

KATZMANN: Lo llamaremos señor Levangie.

STEWART: (Aparte. Insiste.) Sólo uno entre cuatro, y ninguna otra prueba. No creo que le alcance para dejarlos adentro.

KATZMANN: Se verá, teniente... Se verá. (A Mary Splaine.) ¡Pero... quién queda aquí! Esta muchacha que casi echa todo a perder...

M. SPLAINE: Lo siento... Realmente lo siento. Yo no sabía que no se podía mencionar... Es la primera vez que...

KATZMANN: Bueno... Ya está hecho. Nombre, apellido, ocupación...

M. SPLAINE: Splaine. Mary Splaine. Soy la tenedora de libros de la fábrica... Yo estaba tildando unos comprobantes de caja.... Y bueno, como a las tres de la tarde... Las quince horas, vendrían a ser, yo...

KATZMANN: (Interrumpe.) (Señorita... Señorita...! Sólo una cosa le pedimos, escuche bien: )Reconoce a alguno de los dos detenidos? )El pelo... las manos... los bigotes? Algo que nos sirva de ayuda.

M. SPLAINE: Bueno yo...

KATZMANN: Sí... Sí, adelante...

M. SPLAINE: Créame que quisiera ayudar a la justicia... Pero al mismo tiempo... Compréndame... Tal vez las manos de uno de ellos, pero...

KATZMANN: Sí, adelante...

M. SPLAINE: No, no... No puedo decir ni que sí ni que no.

KATZMANN: Entiendo. (Seco.) Pueden irse.

M. SPLAINE: Comprenda mi posición...

KATZMANN: (Fastidiado.) Gracias señorita Splaine. Al salir pueden retirar sus documentos. Corroboren sus datos por si hay que volver a citarlos. (Los testigos se retiran.)

STEWART: ¿Bueno...?

KATZMANN: (Pausa. Digiere. Transición. Sonriente.) Stewart... Stewart... Tenía razón usted Stewart... Con estos elementos no se los puede retener más aquí...

STEWART: Es su problema...

KATZMANN: Vamos Stewart... No puedo arriesgarme a llevarlos así a un tribunal...

STEWART: )Qué pretende ahora, que...?

KATZMANN: Necesito retenerlos unos días... Tal vez mañana mismo...

STEWART: Basta Katzmann... Suficiente por hoy.

KATZMANN: No se enterará nadie, créame... En esos hombres hay algo...

STEWART: No.

KATZMANN: Hay algo. Lo veo, usted sabe...

STEWART: No.

KATZMANN: Olvide lo de la foto... Está bien, estuve mal... Lo admito... A veces... Sé que no fue el de la foto, la banda Morelli, conozco el caso... Créame... Al fin y al cabo es sólo una foto vieja...

STEWART: (Estalla.) ()Una foto?! ()Sólo lo de la foto pasó hoy aquí?! (Con la mitad de lo que he hecho esta mañana sobra para que me arranquen esta placa y se la tiren a los perros! (Y usted me habla de la foto!

El Juez Thayer que desde su estrado hace sonar su martillo imperiosamente.

KATZMANN: Teniente...

STEWART: (Teniente un carajo! (Mostró a los dos sospechosos solos, y usted sabe que sólo se los puede mostrar mezclados con otros! (Interrogó a los testigos en grupo, y la ley exige que se lo haga por separado! ()Era poco eso?! (Ahora me pide que retenga a los detenidos!

KATZMANN: Lo necesito...

STEWART: (Y yo necesito mi sueldo!

THAYER: (Martillo.) (He dicho silencio!

STEWART: (Mi puto sueldo...! ()O por amor a qué carajo se cree que sigo aquí...?! (Me importa una mierda la suerte de esos italianos, pero los quiero hoy lejos de esta comisaría!

KATZMANN: Son culpables.

STEWART: No quiero más riesgo...

KATZMANN: Son culpables.

STEWART: (No hay un solo testimonio, ni uno solo lo suficientemente comprometedor como para...!

THAYER: (Desde su espacio. Martillo.) Se incorpora al expediente el informe policial de la sección política. (Katzmann y Stewart detienen la pelea.)

KATZMANN: (Mientras Stewart recoge el informe y vuelve con él. Casi para sí.) )Sección política...? )Qué tienen que ver esos dos con la sección política...?

STEWART: (Todavía agitado.) No sé. Acaban de enviarlo de la central.

KATZMANN: (Hojeándolo con interés creciente.) Stewart... Stewart... Hay unas cuantas cosas notables aquí... (Un tiempo.) Teniente, traiga aquí al de los bigotes (Stewart va a salir.) Teniente... (Stewart se detiene. Katzmann agita los papeles.) Sobran elementos ahora para una causa... (Stewart asiente. Va a salir.) Stewart... (Stewart se detiene nuevamente. Katzmann levanta la mano en señal de paz.)

STEWART: No hay rencor, Katzmann. No hay rencor. (Va hasta Vanzetti, lo toma con firmeza y lo conduce ante Katzmann.) Frederich Katzmann, el Fiscal de Distrito.

BARTOLOMEO: Quiero protestar por el tratamiento que nos dan aquí. No nos dejaron dormir en toda la noche, y no se nos ha dicho qué hacemos detenidos.

STEWART: )Terminaron ya los lamentos...? Bien. Hable cuando se le pregunte. (Y hable!

BARTOLOMEO: Ya dije todo lo que tenía que decir.

KATZMANN: (Calmo.) No, no. Eso sí que no es cierto... (Katzmann y Stewart rodean a Bartolomeo. Cae sobre él un cono de luz. El cuello desabrochado, exhausto. En algún lugar de la escena Luigia comienza como una letanía un rezo en su idioma. Medeiros en su celda se agita en una pesadilla. Desde un fugaz pasillo de luz, Thompson observa tomando unas notas.) Italia es una república...

BARTOLOMEO: Sí.

KATZMANN: )Y cómo es entonces que tiene un rey? )Tiene un rey, no?

BARTOLOMEO: Sí... Sí, un rey.

KATZMANN: Una república con rey...

BARTOLOMEO: Una república no es.

KATZMANN: )Quiere a este país?

BARTOLOMEO: )A éste?

KATZMANN: (A éste, a éste! ()Cuál otro?!

BARTOLOMEO: )Cuándo van a terminarla con eso?

KATZMANN: Sí o no...

BARTOLOMEO: No es una pregunta que se pueda...

STEWART: Sí o no.

BARTOLOMEO: Tendría que separar... Hay cosas que...

STEWART: Conteste sólo la pregunta.

BARTOLOMEO: (Mareado.) )Qué pregunta?

KATZMANN: ()Qué pregunta...?! (La que le hicimos. )Quiere a este país?

BARTOLOMEO: No se puede contestar así.

STEWART: Sí o no.

BARTOLOMEO: No... yo...

KATZMANN: No. Dijo que no.

BARTOLOMEO: (No! Yo no dije... Quise decir que yo no... (Estalla.) (No aguanto más! (Quiere pararse. No puede.) (No entienden que no puedo más!

KATZMANN: (Impasible.) )Quiere a este país?

BARTOLOMEO: (Un tiempo.) Sí.

KATZMANN: Ajá. )Y por qué entonces desarrolla actividades antinorteamericanas...?

BARTOLOMEO: Jamás lo hice.

KATZMANN: )Niega ser anarquista?

BARTOLOMEO: Sí. (Un tiempo.) No.

STEWART: Sí o no.

BARTOLOMEO: No.

KATZMANN: )Por eso anda armado por la calle?

BARTOLOMEO: Se los dije cien veces. Defensa personal.

STEWART: )De qué hay que defenderse en este país?

BARTOLOMEO: Tengo un negocio. Pescado. Hay robos.

KATZMANN: )Cuando llegó a América ya estaba afiliado o lo hizo aquí?

BARTOLOMEO: Yo no... (Basta, me niego a seguir contestando!

THAYER: (Martillo.) Petición denegada.

THOMPSON: (Mi defendido tenía derecho, Señor Juez...!

THAYER: (Interrumpe.) No ha lugar.

KATZMANN: (A Bartolomeo.) Se niega porque ve que se va incriminando de a poco.

BARTOLOMEO: (No...! (Me niego porque no doy más! (Porque me caigo de sueño! (Porque ya no entiendo más nada!

KATZMANN: Bien. (Va al escritorio. Después de una pausa.) Bartolomeo Vanzetti, lo acuso formalmente de homicidio doble y robo, cometido el 15 de abril del año en curso, en complicidad con el detenido Nicola Sacco.

NICOLA: (Desde su espacio.) (Rosa...! (Rosa!.

BARTOLOMEO: ()Cómo asesinato...?! (Me acusa de asesinato!

KATZMANN: Doble asesinato y robo. (Comienza a guardar sus papeles en el maletín. Bartolomeo intenta infructuosamente ponerse de pie. Medeiros lanza un aullido cortante.)

MEDEIROS: (La jeringa, hijos de puta! (Quiero jeringa! (Métanse en el culo la clemencia! (La silla eléctrica métanse...! (Traiganme mi jeringa y una buena aguja y guárdense en el más oscuro rincón del ojete todo lo demás! (Sigue con sus aullidos. Stewart intenta dominar a Bartolomeo.)

BARTOLOMEO: (Déjenme tranquilo! (No me toquen! (Thayer golpea el estrado con energía.) ()Yo asesino?! ()A quién podemos matar nosotros?!

KATZMANN: Mataron para robar.

BARTOLOMEO: )Qué inmundicia es esa?

KATZMANN: Hay un testigo. Lo reconoció.

BARTOLOMEO: (Miente! (Miente! (Miente!

THAYER: Si el reo no se comporta deberá retirarse de la sala.

THOMPSON: ¡Hay tres testimonios en contra, su señoría!

BARTOLOMEO: (Como que me llamo Bartolomeo, miente!

KATZMANN: Fue usted el que ha mentido hasta ahora. )Sí o no?

BARTOLOMEO: (Pausa tensa.) (Sí, mentí! (Sí señor, porque no quise confesar que era anarquista! (Mentí porque tuve miedo de terminar como Salsedo! (Está bien, soy anarquista! (Eso no tiene nada que ver con ser delincuente! (No soy delincuente yo! (Nicola! (Nicó! ()Oyó?! (Somos asesinos y ladrones!

NICOLA: (Desde su espacio.) ¡¿Bartolomeo?!

BARTOLOMEO: (Asesinos y ladrones!

NICOLA: Bartolomeo... ()Qué le hacen...?!

ROSA: (Nicola...! (Nicola!

NICOLA: (Rosa!

BARTOLOMEO: (Asesinos y ladrones...! (Luigia no creas lo que dicen los diarios...!

NICOLA: ()Qué le hicieron, Rosa?! (Bartolomeo! (Déjenme salir! (Déjenme salir...!

Aúlla Medeiros. Grita Rosa. Reza Luigia. El martillo del Juez llama violentamente a silencio. Paroxismo. Como si salieran de una pesadilla, todo cesa de pronto con la entrada de Thompson. Bartolomeo y Nicola se miran atontados, agitados aun. Comienza a crecer a su alrededor el espacio del juicio.

THOMPSON: Señor Vanzetti... Señor Sacco, al fin. No veía la hora de que me autorizaran. Soy Thompson, su abogado... William Thompson. Lamentablemente esta primera visita tendrá que ser muy breve. Me imagino cómo se sienten, pero quiero que sepan para su tranquilidad que estoy tan convencido de su inocencia como ustedes mismos. Estudié el caso meticulosamente y no tengo ninguna duda al respecto. Así que no hay nada que temer. Gracias a Dios la incomunicación ha sido levantada y nos quedan unos cuantos días de margen para preparar la defensa. El 31 de mayo tenemos la primera audiencia.

THAYER: (Iniciando el juicio.) Señores del jurado confiamos a su conciencia y decisión la vida de dos hombres. La corte sabe bien que ese deber de ustedes es difícil e inquietante. Pero tenemos confianza plena en vuestro patriotismo y devoción al deber...

THOMPSON: (Mientras se integra con sus defendidos al tribunal.) Señor Bartolomeo... Señor Nicola... Hay alguna cosa, si me permiten que siento un deber de conciencia comentarles. Habrán sabido ustedes cuántos abogados rechazaron el caso. Y supongo que imaginan ustedes por qué. Quiero aclararles entonces por qué lo he tomado yo. Señor Sacco, Señor Vanzetti: soy abogado porque creo obstinadamente en la justicia. En la de Dios. Y en la de este país. Me he sentido entonces en la obligación ética de tomar este caso de ustedes, porque si por el prejuicio de un hombre de leyes se condenase a un inocente, todas esas mismas leyes perderían sentido. Quiero aclararles también que nada me une a sus ideas políticas, pero como confío en nuestra democracia, y en esta constitución, puedo admitir la existencia de cualquier ideología, por extravagante que fuese. Y quisiera que cuando mañana ustedes salgan libres puedan admitir conmigo las virtudes y la vigencia de nuestras leyes.

Vuelve a primer plano la presencia de Thayer que termina su alocución a los jurados.

THAYER: ...Y ahora señores del jurado les formularé las preguntas de rigor, a las que habrán de responder con la máxima honestidad. )Tienen ustedes algún vínculo de amistad o parentesco con los imputados o con las víctimas del hecho? )Se han formado ya alguna opinión acerca de la culpabilidad o inocencia de los imputados? )Tienen ustedes alguna prevención o prejuicio contra los reos? )Son sus principios contrarios a la pena de muerte? (Una pausa breve. Thayer golpea con el martillo.) La corte confía en que los jurados sabrán desempeñar correctamente su labor. La audiencia queda abierta.

Con un golpe de luces estalla el ámbito del juzgado, su rumor, sus personajes.

THAYER: Pónganse de pie los acusados. (Bartolomeo se pone de pie. Nicola, más nervioso no entiende.)

BARTOLOMEO: (A Nicola.) Si alzi... (Este lo hace.)

THAYER: )Los reos tienen algo que decir antes que la acusación tome la palabra?

NICOLA: Sí. Que somos inocentes.

THAYER: El acusado sólo puede responder por sí mismo.

NICOLA: Que soy inocente, entonces.

BARTOLOMEO: Hay unas cuantas cosas que tendría que decir...

THAYER: El imputado sólo tiene el derecho de afirmar su inocencia o admitir su propia culpabilidad.

BARTOLOMEO: (En voz baja.) Soy inocente.

THAYER: El acusado debe hablar de manera que todos lo escuchen. Se dice que los italianos tienen una garganta de oro, así que seguramente será un placer oírlo.

NICOLA: Parli piú forte.

BARTOLOMEO: (Más alto.) Soy inocente.

THAYER: Los acusados pueden tomar asiento. Que pase el primer testigo.

UNA VOZ: El 10 de junio se presenta ante el tribunal Luis Pelser. Cambia su anterior testimonio en la comisaría, se desdice y declara ahora reconocer a Sacco como uno de los asesinos. Diez días después de la primera audiencia, el 20 de junio, declara el guardabarreras Levangie. (Luz sobre Levangie.)

LEVANGIE: (Aclarando a alguien.) Le-van-gie g.i.e. gie. Levangie...

THOMPSON: )Señor Levangie usted es guardabarreras en el paso a nivel donde se produjo el asalto?

LEVANGIE: Sí señor.

THOMPSON: Según su declaración y la de los otros testigos, los asaltantes subieron a un auto y pasaron a gran velocidad delante suyo. )Fue así?

LEVANGIE: Más o menos.

THOMPSON: )Quiere decir que no fue exactamente como yo lo he referido?

LEVANGIE: Bueno si, como ser, las cosas fueron así, pero el auto no pasó delante mío tan rápido. Pararon para cruzar la vía y tuvieron que ir más despacio, así que pude ver bien al que manejaba.

THOMPSON: )Y según usted ese hombre que manejaba era Vanzetti?

LEVANGIE: Sí señor. Puedo jurar que era él.

THOMPSON: )Y el que viajaba al lado era Nicola Sacco?

LEVANGIE: No. A Sacco ya le dije que no puedo reconocerlo. El sol daba contra los vidrios del auto. No voy a afirmar una cosa así si no estoy matemáticamente seguro.

THOMPSON: Mientras que sí está "matemáticamente" seguro de que el hombre que manejaba era Vanzetti.

LEVANGIE: Eso.

THOMPSON: )A qué distancia suya pasó el auto?

LEVANGIE: Bueno... unos pasos.

THOMPSON: )A qué velocidad?

LEVANGIE: Serían... no sé... la verdad no sé, pero era bastante despacio porque pude ver bien la cara del que manejaba.

THOMPSON: )Y era Vanzetti?

LEVANGIE: Oiga... Si le digo que era él. Ya van cien veces que lo digo.

THOMPSON: En esta misma sala, cinco personas han declarado bajo juramento que Vanzetti no sabe manejar.

LEVANGIE: )Y entonces?

THOMPSON: Mire bien al hombre que está acusando. (Levangie lo hace.) Vanzetti levántese por favor (Bartolomeo se para.) )Señor Levangie, de qué color son los cabellos del acusado?

LEVANGIE: Morochos... son negros.

THOMPSON: )Cómo describiría su físico?

LEVANGIE: No sé... Robusto.

THOMPSON: )No es delgado, no?

LEVANGIE: No, delgado no.

THOMPSON: Señor Levangie, antes que usted tres testigos declararon que el hombre que manejaba el auto era rubio y delgado...

LEVANGIE: (Confundido.) A mí no me interesa lo que digan los demás...

THOMPSON: (Calmo.) He terminado, puede retirarse señor Levangie.

THAYER: Se levanta la sesión.

Un cambio de luces y ya está Mary Splaine presta a declarar.

UNA VOZ: Testimonio de Mary Splaine, testigo de cargo, el 20 de junio de 1921.

KATZMANN: Señorita Splaine, )Usted presenció el asalto de South Braitree?

M. SPLAINE: Sí señor. Una cosa horrorosa realmente.

KATZMANN: )Dónde estaba usted en el momento del asalto?

M. SPLAINE: En mi oficina. En el primer piso de la fábrica.

KATZMANN: Bien. Relátenos todo lo que vio.

M. SPLAINE: Cómo no, si. Bueno... Vi a un hombre con un arma que disparó sobre el pobre Berardelli y escapó en un coche negro, donde lo esperaban los otros asaltantes.

KATZMANN: )Se encuentra en esta sala ese hombre?

M. SPLAINE: Sí señor. (Señala a Nicola.) Es aquel. El que no tiene bigotes. (Nicola se para violentamente. La acción queda congelada. En otro espacio Rosa escucha conmovida.)

NICOLA: ¡Que sepa que yo no fui! (Rosa, no pares de decírselo! (Va a leer los diarios! ()Qué va a pensar de su padre?! (Hijo: Sacco es un gran apellido. Un apellido antiguo y bueno! (Y Dante es un nombre hermoso! (Un gran orgullo llamarse Dante Sacco...! (Vuelve la acción.)

KATZMANN: )Sabe el nombre de la persona que acaba de señalar?

M. SPLAINE: Sí, Sacco. Nicola Sacco.

KATZMANN: Gracias Señorita Splaine.

(Sacco se deja caer en su banco. Murmura como para sí.)

NICOLA: (Dante! (Dante, no es cualquier nombre, hijo...! Alguien que se llame así debe hacer honor al idioma. No deje de practicar. Recuerde la canción. (Cuando volvamos a Torremaggiore tiene que saber saludar a los abuelos!

UNA VOZ: Cesare Rossi. Italiano. Operario de lavandería. Declara el 2 de Julio de 1921.

THOMPSON: )Dónde se encontraba en el momento del asalto?

C. ROSSI: En la terraza

THOMPSON: )La terraza de la lavandería?

C. ROSSI: Sí señor.

THOMPSON: )Quién estaba allí con usted?

C. ROSSI: Luis Pelser. Otro empleado que trabajaba conmigo allá.

THOMPSON: Señor Rossi, )sabe que el señor Pelser ha declarado ahora reconocer en la persona del acusado Nicola Sacco al asesino de South Braitree?

C. ROSSI: Lo oí, sí.

THOMPSON: )Fue usted testigo de distintas manifestaciones de su compañero declarando lo contrario?

C. ROSSI: Sí señor. (Un tiempo.) El sabrá.

THOMPSON: Bien. Ahora cuente por favor, todo lo que vio.

C. ROSSI: Pelser y yo estábamos tendiendo unas telas en la terraza. Estábamos charlando y de repente oímos tiros en la calle. Nos asomamos y vimos a los ladrones que escapaban corriendo, y al guardaespaldas del cajero tirado en el suelo.

THOMPSON: )El señor Pelser se asomó antes, o después que usted?

C. ROSSI: No, nos asomamos los dos al mismo tiempo.

THOMPSON: )Quiere decir que lo que ha visto usted lo ha visto también Pelser?

KATZMANN: Me opongo su señoría. El testigo no puede saber...

THOMPSON: (A Katzmann.) Cambiaré la pregunta, entonces (A Cesare.) )Pudo reconocer a los asaltantes que escapaban?

C. ROSSI: Mire señor, lo que yo digo lo pueden probar ahora mismo si quieren. Pueden ir y subir allí y ver. Cualquiera que tenga dos ojos puede hacerlo. Basta mirar desde esa terraza para darse cuenta que desde allí arriba es imposible reconocer a nadie. (Los personajes de la escena congelan. Sólo Thayer y Katzmann permanecen en acción.)

THAYER: Katzmann... Lo está haciendo mal, Katzmann.

KATZMANN: Yo...

THAYER: Mal. Está cometiendo errores imperdonables. Y el primero de todos: traer al tribunal a esos hombres sin pruebas ni testimonios suficientes.

KATZMANN: Thayer... El proceso recién empieza...

THAYER: Y ya podía haber terminado. Unas pocas audiencias habrían bastado si usted hubiese...

KATZMANN: No podía prever que...

THAYER: (Seco.) Era su deber preverlo, Katzmann. (Pausa.) Véame mañana antes de la audiencia.

KATZMANN: Su señoría... (Thayer lo mira.) Créame que haré lo posible... (Thayer vuelve a sus papeles.) Su señoría... (Thayer vuelve a mirarlo. Lenta transición.) Si usted y la corte lo permiten quisiera hacerle al señor Levangie algunas preguntas suplementarias...

THAYER: (Reinstalándose en el juicio.) Si la defensa no se opone...

THOMPSON: No hay objeción, su señoría.

KATZMANN: (A Thompson.) Gracias abogado. (A Levangie.) Tal como lo destaca mi colega, su declaración sorprende un poco. Efectivamente, tres testigos antes que usted describieron al conductor del coche como un hombre rubio y delgado... )No se habrá equivocado señor Levangié...?

LEVANGIE: No.

KATZMANN: Bueno, no hay que ser tan categórico. Cualquiera puede cometer un error...

LEVANGIE: Si le digo que lo vi, lo vi.

KATZMANN: Señor Levangie. Siga conmigo un razonamiento, por favor: Usted vio que se cometió el asalto, y que asesinaban a dos personas. Obviamente se impresionó. Luego vio que los asesinos subían al auto y huían en su dirección. En ese momento habrá sentido miedo, nada más normal. (Pausa.) En ese estado de ánimo, que todos comprendemos, perfectamente pudo haberse equivocado...

LEVANGIE: Pero que...

KATZMANN: Tranquilo señor Levangie... El abogado Thompson nos ha demostrado claramente que Bartolomeo Vanzetti no podía estar al volante del auto porque no sabe manejar. Pero eso no quiere decir que Vanzetti no viajara en ese auto. Señor Levangie, si usted insiste con tanta seguridad, y hasta ha jurado haber visto a Vanzetti al volante, sabiendo que con su testimonio puede enviar a ese hombre a la silla eléctrica, es evidente que su declaración algo tiene que tener de cierto, )no es así? (Levangie lo mira sin comprender.) )No es posible que a causa de su estado de nervios y de la velocidad del auto usted haya confundido el lugar que ocupaba Vanzetti en el vehículo?

LEVANGIE: )Qué significa...?

KATZMANN: Piense un momento. Trate de recordar aquella escena. )No sería posible que Vanzetti viajara en el asiento posterior, detrás del conductor?

LEVANGIE: (Después de una pausa.) Bueno... Ahora que lo pienso...

THOMPSON: ¡Me opongo, su señoría!

THAYER: )Cuál es la razón, abogado Thompson?

THOMPSON: Es evidente que la acusación sugirió una respuesta al testigo.

THAYER: No resulta evidente. Oposición rechazada.

THOMPSON: (Contenido.) (Es injusto!

THAYER: )La acusación tiene más preguntas por hacer?

KATZMANN: No su señoría.

THOMPSON: (Injusto!

THAYER: Se levanta la sesión.

Thompson y Vanzetti se miran fijamente.
Vanzetti se sienta e inicia una carta.

BARTOLOMEO: Querido padre: vuelvo a escribirle para reafirmar una vez más mi inocencia. Para decirle que dispongo de una buena defensa, que tengo a mi lado un formidable escuadrón de personas generosas que no me abandonan ni me abandonará jamás, y comunicarle mi buena salud y estado de ánimo. Es probable que cuando reciba ésta, el proceso haya terminado ya, y esperemos que sea con mi absolución. Padre: es difícil imaginar la situación actual de este país que tanto admiró años atrás. Vivimos aquí una triste época. Época de corrupción, época en que el poder es asaltado desesperadamente, y desesperadamente se defiende. El estado hace bien el mal y mal el bien, y se apresura a meter en la jaula a un hombre honesto y encontrar culpable a un inocente. Ya no nos sorprenden las cosas mas increíbles. Existe en esta corte una sociedad entre abogados y autoridades judiciales que es capaz de condenar o absolver a quien quiera. (Qué canalla la gente honesta, y qué ramera la justicia! En esa justicia he perdido ya la fe. Hablo de la que recibe ese nombre, y no por cierto a ese sentimiento que yace en el corazón del hombre y que ninguna fuerza infernal será jamás lo bastante fuerte para aplastar. Querido papá: Saludos a todos. Un beso y un abrazo. Su hijo. Bartolomeo.

Bartolomeo levanta nuevamente la vista hacia Thompson. Vuelven a mirarse fijamente. Thompson, baja la cabeza y vuelve al juicio entre avergonzado y rabioso.

THOMPSON: (A Mary Splaine.) Señorita Splaine, usted fue interrogada por la policía de Brockton...

M. SPLAINE: Sí señor. (Pausa.) Y declaré que no estaba segura de que él fuera el asaltante. Realmente estaba en duda. Pero después, estudiando bien las fotografías de Sacco que salieron en los diarios, me convencí de que era él propiamente.

THOMPSON: Sin embargo cuando en esa comisaría le mostraron la foto de un prontuariado, usted afirmó categóricamente que ese era el asesino.

M. SPLAINE: Si... Bueno, me pareció. Pero después me dijeron que ese hombre estaba preso desde hace tiempo. Debí haberme confundido... )Todos nos equivocamos, no?

THOMPSON: )A qué distancia se encontraba del lugar en el que se produjo el asalto?

M. SPLAINE: Y... Desde ahí... Unos treinta metros.

THOMPSON: (Indicando el fondo de la sala.) Señorita Splaine. )Puede ser tan amable de decirme el color de la corbata de aquel señor, el que está parado en la puerta de la sala?

M. SPLAINE: (Nerviosa.) Bueno... A decir verdad... No, no señor, no veo bien desde acá.

THOMPSON: )Por alguna razón en particular?

M. SPLAINE: Bueno... Soy un poco miope.

THOMPSON: )Sabe a qué distancia se encuentra aquella persona?

M. SPLAINE: No.

THOMPSON: (Está a menos de quince metros, señorita Splaine! )Quiere explicarme entonces, por favor, cómo ha podido reconocer a Nicola Sacco a treinta metros...?

M. SPLAINE: Yo... (Alterada.) Bueno, lo reconocí. No veo por qué...

NICOLA: (Ma perche dice queste bugie...!

KATZMANN: Señorita Splaine, si me permite... Estoy algo sorprendido. No entiendo por qué oculta ese detalle justamente.

M. SPLAINE: Bueno, yo no sé a qué...

KATZMANN: Por alguna razón que se me escapa, usted no está diciendo toda la verdad.

M. SPLAINE: Yo...

KATZMANN: )Cuál es el motivo, señorita, por el que se niega a admitir que en ese momento -como resulta obvio estando en una oficina- usted se encontraba con los lentes puestos...?

M. SPLAINE: Bueno... Claro... ¡)Dios mío, no lo dije...?!

THOMPSON: (Protesto su señoría! (La actitud del fiscal, sirviendo la respuesta a los testigos es francamente intolerable! (Con todo el respeto que me merece esta corte, este proceso se está volviendo un... verdadero circo!

THAYER: (Golpea el martillo.) (Abogado Thompson! No quisiera verme obligado a incriminarlo por ofender a la corte.

THOMPSON: Es la actitud del fiscal, la que ofende a la corte.

THAYER: Suficiente. (Un tiempo.) No me parece que el fiscal haya sugerido la respuesta al testigo. Creo que simplemente ha tratado de aclarar sus ideas algo imprecisas.

THOMPSON: Es esa misma imprecisión justamente, la que les quita validez.

THAYER: Eso lo debe decidir el jurado. (A Katzmann.) )Tiene algo más que preguntar a la testigo?

KATZMANN: No, su señoría.

Un aparte entre Thompson y Thayer.

THAYER: Abogado Thompson... Quiero advertirle que su insolencia está pasando todo límite. No diga después que no se lo advertí: Si continúa en esta actitud va a ser usted el que termine en el banquillo de los acusados...

THOMPSON: Con todo respeto señor Juez... El banquillo de los acusados hoy es el lugar más limpio de esta sala.

Transición. La luz sube sobre Luigia.

BARTOLOMEO: Luigia. Hermanita. (Época de poda! Hay que acordarse de replantar los gajos...

LUIGIA: (Recibiendo la carta.) "...)Cómo está la diamela de papá...? )Y mi camelia...? Hay que dejarle buenas yemas. Las más gordas."

BARTOLOMEO: No dejes de avisarme cuando revienten, que imaginarlas es mi forma de verlas. Le he escrito a papá otra carta, y sigue sin responderme. Sé que se enfurece con mis ideas, y me castiga con su silencio. )Qué puedo hacer? No sabe cómo me daña. )Cómo está? )Cómo lleva sus años? Hermana: te pido que lo beses por mí. Así de sonso. Que alguno de los besos tuyos, aunque él no lo sepa, sea de los míos. Así de sonso.

LUIGIA: "...Abrazos. Bartolomeo."

Transición. Thompson ahora frente a Cesare Rossi.

THOMPSON: Señor Juez, quisiera interrogar nuevamente al señor Cesare Rossi. (Thayer asiente.) Señor Rossi: Aquel día del asalto usted trabajaba en el lavadero.

C. ROSSI: Sí señor.

THOMPSON: )Trabaja allí todavía?

C. ROSSI: No señor. Me despidieron.

THOMPSON: )Por qué razón?

KATZMANN: Todo esto no es pertinente su señoría.

THOMPSON: Sí su señoría. Creo que la respuesta puede ser muy importante.

THAYER: Proceda entonces.

THOMPSON: )Por qué fue despedido?

C. ROSSI: Bueno, después del asalto no se habló más del asunto. A los pocos días nos llamaron a Pelser y a mí de la policía; nos mostraron a los acusados y nos preguntaron si los reconocíamos. Nosotros dijimos que no. Una semana después nos llamó el capataz y nos dijo que estábamos despedidos. Nosotros le dijimos por qué y nos dijo que lo había decidido la gerencia. Pedimos hablar con el gerente pero no nos atendió. Un tiempo después pasé un día por la puerta de la lavandería y me encontré con el capataz de casualidad. Le dije a ver si podía volver al trabajo. Al principio quiso cambiar de conversación, pero al final me dijo que podíamos volver al lavadero si le decíamos a la policía que reconocíamos en esos dos hombres a los asesinos. Yo le dije que estaba loco, y él me dijo que lo pensara. Fui enseguida a verlo a Pelser y le conté todo. No me dijo nada, pero a los pocos días me enteré que había vuelto a trabajar en el lavadero. Desde entonces yo no he podido conseguir un solo trabajo en ningún lugar de la ciudad. Apenas escuchan mi nombre ya me cierran la puerta, señor...

Se esfuma el tribunal. Thayer y Katzmann en un aparte.

THAYER: Basta Katzmann... La declaración de ese hombre que despidieron nos ha echado el mundo encima.

KATZMANN: )Usted no creerá que yo...?

THAYER: Ni quiero saberlo. ¿Cómo no interrogó antes a ese hombre...?

KATZMANN: Yo... No creí necesario...

THAYER: (Ah, no creyó necesario! )Se da cuenta en la situación que me coloca? Se puede acusar a los otros testigos de falso testimonio...

KATZMANN: No cambiaría nada.

THAYER: Usted subestima a la defensa.

KATZMANN: El abogado Thompson no tiene experiencia penal...

THAYER: El abogado Thompson conoce de sobra su trabajo...

KATZMANN: Es hábil, no lo voy a negar, pero sólo eso... Está en usted justamente neutralizar esa habilidad.

THAYER: Hable claro, Katzmann.

KATZMANN: (Un tiempo.) No puedo luchar contra dos adversarios.

THAYER: )Qué quiere decir...? )Que yo favorezco a la defensa?

KATZMANN: No es conmigo justamente con quien lo hace.

THAYER: )Usted me hace responsable a mí de sus errores...?

KATZMANN: No recuerdo haber cometido ninguno.

THAYER: (Furioso.) ()Ah no?! (Mire Katzmann, de ahora en adelante mi objetividad será inflexible! (Por lo menos que nadie pueda decir cuando haya que absolver a esos italianos que la justicia no ha prevalecido!

KATZMANN: )Cuál absolución, Thayer...?

THAYER: )Y qué pretende...? ¿Que condene a alguien sin pruebas...? Usted se olvida con quién está hablando...

KATZMANN: Ni Sacco ni Vanzetti son inocentes, Thayer...

THAYER: (Demuéstrelo...! Ese es su trabajo...

KATZMANN: Thayer... ¿Cómo quiere que...? Estoy entre la espada y la pared...
(Usted me presiona... Nuestra gente me presiona...!

THAYER: )Quién es "nuestra gente", Katzmann...?

KATZMANN: )Hace falta que se lo diga? No quiero resultar irrespetuoso señor, pero ni usted ni yo llegamos aquí en un repollo.

THAYER: (Yo he actuado siempre dentro de la ley...!

KATZMANN: Y de eso se trata. De estar unidos dentro de ella. (Thayer va a hablar.) )No ha declarado usted siempre que cada una de nuestras acciones debe tener como fin el bien de nuestro país...? Nuestra gente está esperando esta condena. Y usted sabe a quién me refiero cuando digo "Nuestra gente". Hay un solo magistrado en todo el país capaz de dar una lección ejemplar a la subversión. Las elecciones están encima. La distribución de cargos en la suprema corte también. (Tiempo. Thayer calla.) No los defraude Thayer . Puede estar tranquilo. Nuestra gente no lo va a defraudar a usted.

Thayer permanece pensativo. Un fundido precipita nuevamente el espacio del tribunal.

UNA VOZ: El seis de julio de 1921 declara ante el tribunal Nicola Sacco.

KATZMANN: Señor Sacco, recuerdo que ha dicho usted alguna vez, que amaba la libertad, y a los países libres.

NICOLA: Sí.

KATZMANN: )Quería usted a este país en mayo de 1917?

NICOLA: Tengo que aclarar algo...

KATZMANN: )No ha comprendido la pregunta...?

NICOLA: Sí.

KATZMANN: Bueno, responda entonces, sí o no.

NICOLA: Sí.

KATZMANN: Ajá, la quería... ¿Y para demostrarle su amor huyó a México cuando el estado lo llamaba como soldado...?

NICOLA: Me fui para no combatir.

KATZMANN: )Y cuándo volvió nuevamente?

NICOLA: Después del armisticio.

KATZMANN: Cuando la guerra había terminado, digamos.

NICOLA: Sí señor.

KATZMANN: )Se da cuenta que está declarando ser desertor?

NICOLA: ¡Io non sono un vigliacco...!

THAYER: (Martillo.) No se comprende al acusado.

NICOLA: (Corrige.) (Que no soy un... un cobarde... Si es lo que quiere decir!

KATZMANN: )Entonces por qué desertó...?

NICOLA: Soy contrario a la guerra por principio.

KATZMANN: )Quiere decir que su filosofía le impide combatir...?

NICOLA: Mis ideas sono... son... están contra toda clase de violencia.

KATZMANN: )Qué ideas, sus ideas políticas...?

NICOLA: (A Thompson.) Devo rispondere a... a esta pregunta?

THAYER: Naturalmente.

NICOLA: Soy un anarquista. Y el anarquismo está en contra de toda clase de violencia...

KATZMANN: (Irónico.) )De veras...? (Sacco se pone de pie.) Permítame decirle que esto es para mí una novedad absoluta. Y supongo que lo debe ser para todos en esta sala. ()Usted se olvida que los anarquistas asesinaron en este país al presidente Mackinley?! (Que hicieron explotar una bomba en Wall Street que destrozó a diez compatriotas inocentes...!

SACCO: (Descontrolado.) (Non sono stati gli anarchici!

THAYER: (Martillo.) Si el acusado insiste en su idioma, se solicitará traducción al intérprete.

SACCO: Digo que los anarquistas no fueron... Que no somos asesinos.

KATZMANN: )Ah no...? La historia de los últimos años señor Sacco, ha demostrado que anarquía es sinónimo de subversión contra el orden constituido, de desprecio por la propiedad privada, de incitación a la violencia...

NICOLA: (A Thompson.) )Che cosa ha detto?

KATZMANN: (A Thompson.) Yo mismo se lo aclaro. (Digo que el anarquismo se ha valido en toda su historia de la violencia y el robo...!

NICOLA: (Estalla.) ()Cosa state a dire queste fesserie davanti allá gente?! )Sovversivi noi...?! (Thompson trata infructuosamente de interrumpirlo.) E da teci il pane che ci basti per sfamarci e noi li rispeteremo... )Ribelli noi? )Che significa? Se ci trattate come gli animali per forza che ci ribelliamo. )Ladri...? )Ladri noi che lasciamo il sangue per campá? (Termina agitadísimo.)

KATZMANN: (Fastidiado.) )Alguien quiere tener la amabilidad de traducir...?

THOMPSON: Protesto su señoría. Las apreciaciones políticas del fiscal están alterando a mi detenido. (A Sacco.) Señor Sacco, le ruego que se tranquilice y aclare ahora en nuestro idioma.

NICOLA: Sí señor...

THAYER: (Con una hoja en la mano.) No hace falta abogado Thompson. La traducción legal obra en poder de esta corte. (Lee.) El señor Sacco admite entre otras cosas, según leo, que algunos anarquistas recurren a la rebeldía violenta....

NICOLA: (A Thayer.) No señor... No es eso lo que dije...

THOMPSON: Protesto su señoría... La traducción no es...

THAYER: (Martillo. Agita la hoja). Si la defensa lo desea puede consultarla.

NICOLA: (A Thompson.) Pero yo no dije eso...

THAYER: Entenderá que no hay otra manera de comprobarlo que las actas del intérprete.

NICOLA: (Por Dios...!

THAYER: (Le he dicho que se calle! (Siéntese...! (Un tiempo.)

KATZMANN: Según el informe de la Sección Política de la policía, Usted ha participado en varias huelgas en Staughton, Boston, )Es cierto...?

NICOLA: Sí.

KATZMANN: )Participó también de aquella huelga metalúrgica en Plymouth en 1920?

NICOLA: Sí.

KATZMANN: )No fue en esa huelga que mataron a tres policías?

NICOLA: Sí. Y a siete obreros, por desgracia.

KATZMANN: )Por desgracia para los siete obreros...?

NICOLA: Por desgracia para todos. También la policía son seres humanos.

KATZMANN: (Ah... "también"! )En aquella época ya había comprado el revolver que le encontraron cuando lo arrestaron...?

NICOLA: )El 12 de enero...? Si... Creo que sí.

KATZMANN: )Y el día de la huelga la llevaba encima...?

NICOLA: (No! ()No va a decir ahora que fui yo el que mató a esos policías...?!

KATZMANN: Yo no lo he dicho. Fue usted mismo el que acaba de sugerir esa posibilidad.

THOMPSON: (Me opongo, su señoría!

KATZMANN: (Se sienta.) He terminado.

THOMPSON: Sacco tranquilícese... )Donde se encontraba usted el día, y a la hora en que ocurrió el asalto...?

NICOLA: En el Consulado Italiano de Boston.

THOMPSON: )Habló con alguien allí, alguien lo vio...?

NICOLA: El empleado de la oficina de pasaportes... Le expliqué que volvía a Italia, que tenía urgencia con los papeles... Que mi padre me necesitaba allá... Que había habido una desgracia.

THOMPSON: (A Thayer.) Con el permiso de la corte solicito que este testimonio escrito sea reconocido como válido a los efectos legales, (Le da a Thayer el documento.) y que le sea dado a conocer al jurado.

THAYER: (Examinando el documento.) La corte lo considera válido a los efectos de la ley. (Lee.) "Testimonio de Giuseppe Andrower, presentado a James M. Bowcock Vicecónsul de los Estados Unidos de América en la Ciudad de Roma, Reino de Italia, Habla el señor Andrower: El 15 de abril de 1920 llegó al Consulado Italiano de Boston el señor Nicola Sacco a presentar una fotografía para su pasaporte..."

NICOLA:(Recuerda, en tanto, la carta de su padre.) "Nicola, hijo mío: Sé que esta noticia de la muerte de tu madre te entristecerá. Antes de morir hubiera querido verte. No hablaba de otra cosa últimamente..."

THAYER: "...La fotografía era en realidad un retrato familiar, con su mujer y su hijo. Le expliqué que no era lo que le pedíamos y se la llevé al secretario del Consulado para mostrársela..."

NICOLA: "... No dejes de volver. Ahora ustedes tienen un hijo también .Y podrás entender lo que significa tener un hijo lejos por todos estos años. Quisiera verte de nuevo junto a nosotros. No veo la hora de tenerte aquí...

THAYER: "Recuerdo la fecha porque mientras hablábamos de Sacco observé un almanaque de mesa que había sobre el escritorio del secretario."

Declinan ahí las luces lentamente. Sube una vieja canción italiana sobre las últimas líneas