GOROSTIZA, Carlos (Buenos Aires, 1920) Su vínculo
inicial con el teatro es como actor y titiretero. Su presentación
como dramaturgo lo hace con "El Puente" (1949);
a la que siguen entre otras: "El Caso del Hombre
de la Valija Negra" (1951); "El Juicio"
(1951); "El Pan de la Locura" (1958); "Los
Projimos" (1966); "El Lugar" (1970); "Los
Hermanos Queridos" (1978); "El Acompañamiento"
(1981); "Matar el Tiempo" (1982); "Papi"
(1983); "El Frac Rojo" (1988); "Aeroplanos"
(1990). Ganó varios premios nacionales e internacionales
y ha sido estrenado y publicado en Argentina y el Exterior.
REPARTO:
Paco
Cristo
PRIMERA PARTE: "LA MAÑANA"
(ES UNA CASA MODESTA DE SUBURBIO, DE ESAS CON PEQUEÑO
JARDIN AL FRENTE: ESTE PUEDE VERSE O ADIVINARSE DESDE
EL LUGAR EN QUE TRANSCURRE LA ACCION Y QUE ALGUNA VEZ
FUERA UN COMUN CUARTO DE ESTAR. HAY UNA COMUNICACION AL
EXTERIOR Y OTRA AL INTERIOR. AUNQUE AUN SOBREVIVEN ALGUNOS
VIEJOS MUEBLES -SOFA, MESA, SILLAS, ALGUN SILLON, ETC.-,
EL TIEMPO HA IDO ACUMULANDO ALLI LIBREMENTE TODO TIPO
DE COSAS, ALGUNAS YA PERTENECIENTES AL PASADO Y OTRAS
AL MAS ACTUAL PRESENTE. POR EJEMPLO, CERCA DE UNA ANTIGUA
MAQUINA DE COSER HAY MODERNOS INSTRUMENTOS MUSICALES DE
ROCK, ENTRE LOS QUE SE DESTACAN UNA BATERIA Y UN BAJO
ELECTRICO. JUNTO A ELLOS HAY VARIOS APARATOS ELECTRONICOS
Y NO LEJOS UN VIEJO TOCADISCOS. JUNTO A EL UN TELEFONO.
POR TODO EL LUGAR CONVIVE -CONFORMANDO EL PRESENTE- UNA
EXTRAÑA MEZCLA VITAL DE PASADO Y FUTURO. DE TODOS
MODOS EL LUGAR, GRACIOSAMENTE REVUELTO, ES CALIDO Y HASTA
POETICO: UNA POESIA CREADA POR LA CONVIVENCIA FELIZ DEL
ABUELO CON SU NIETO, AUSENTE EN ESTA JORNADA. POR ALLI,
SOBRE ALGUN MUEBLE, HAY UNA FOTO ENMARCADA DE MUJER. POR
EL CENTRO DE LA HABITACION HAY UN VIEJO BAUL. Y POR ALLI
TAMBIEN, SOBRE UNA MESITA BAJA, UN JUEGO DE DOMINO)
(EN LA OSCURIDAD EMPIEZA A OIRSE EL VALS "EL AEROPLANO",
DE PEDRO DATTA. ES UNA VIEJA VERSION EN DISCO DE PASTA
EN 78. SUBE LA LUZ LENTAMENTE. LA ESCENA ESTA VACIA. EN
SEGUIDA, DESDE EL EXTERIOR Y COMO ATRAIDO POR EL VALS,
APARECE CRISTO, UN HOMBRE DELICADO PERO AGIL DE 78 AÑOS.
CON UNA MIRADA COMPRUEBA QUE EN EL LUGAR NO HAY NADIE
Y QUEDA JUNTO AL TOCADISCOS ESCUCHANDO EL VALS CON EMOCION.
DESPUES DE UN INSTANTE APARECE. PACO DESDE EL INTERIOR.
ES UN HOMBRE FUERTE DE 78 AÑOS QUE RENGUEA. TRAE
UN TERMO CON CAFE. SE SORPRENDE AL VER A CRISTO Y AVANZA
PARA DEJAR EL TERMO SOBRE UN MUEBLE)
PACO : Qué hacés. CRISTO : (SORPRENDIDO) Ah. Qué decís. PACO : ¿Hace mucho rato que estás
ahí? CRISTO : Un ratito. Entré, lo oí,
y me quedé escuchando. (CON NOSTALGIA) ¡"El
Aeroplano"! Era lindo. PACO : Es. CRISTO : ¿Cómo? PACO : Es lindo. (VA A RETIRAR EL DISCO ANTES DE
QUE EL VALS TERMINE) CRISTO : Ah, sí. Hacía mucho que
no lo escuchaba. No sabía que vos... (AL CESAR
LA MUSICA) ¿Por qué no lo dejás? PACO : (QUIERE CAMBIAR DE TEMA) Decime: ¿qué
pasó que aparecés a esta hora? CRISTO : (TAMBIEN DISIMULA) Ah. Nada. Tuve que
salir y... de paso compré pastillas. ¿Querés
una? PACO : No. Por la mañana me arruina el estómago. CRISTO : (PIENSA) ¿Ah, sí? ¿Y
por la tarde no? PACO : (PAUSA) Después de comer es distinto. CRISTO : (PAUSA) ¿Qué es distinto? PACO : (EMPIEZA A MOLESTARSE) Todo es distinto.
Uno ya comió, así que... el estómago,
la pastilla... Todo es distinto. CRISTO : Vamos. No me digas que la pastilla es
distinta. La pastilla es la misma. La pastilla... PACO : (INTERRUMPE) Oíme: ¿Viniste
para discutir? ¿A la mañana discutís,
vos? Mejor vení a la tarde, entonces, como siempre.
Así no discutimos. CRISTO : A la tarde discutimos igual. PACO : (MUY NERVIOSO) No me vas a decir que cuando
venís a la tarde entrás como entraste ahora,
discutiendo antes de hablar. CRISTO : Nadie puede discutir antes de hablar. PACO : (CASI VIOLENTO) Antes de entrar, quise decir.
y no sigas que me ponés nervioso. CRISTO : No hay nada que hacer: estás mal.
Si querés me voy y vuelvo a la tarde. PACO : (SE CONTROLA) "Vuelvo a la tarde",
"Vuelvo a la tarde". Sentate, querés.
Ya que estás acá... (CRISTO SE SIENTA EN
EL SOFA. OBSERVA A PACO. ESTE, DESPUES DE NO SABER QUE
HACER, SE SIENTA JUNTO A CRISTO. TIEMPO. AL FIN) Y dame. CRISTO : Qué. PACO : Una de esas pastillas de mierda. (SIN NINGUN
GESTO DE TRIUNFO, CRISTO LE DA UNA PASTILLA Y EL SE SIRVE
OTRA. DURANTE UN INSTANTE Y EN SILENCIO LOS DOS SABOREAN
LA PASTILLA. AL FIN) CRISTO : ¿Y? PACO : (LO MIRA) "Y" qué. CRISTO : Cómo te fue. PACO : (DISIMULA) con qué. CRISTO : Con el resultado. PACO : (DISIMULA MAS) Qué resultado. CRISTO : El del análisis. PACO : (EXAGERANDO) Aaah. No. No fui todavía.
Voy a buscarlo esta tarde. CRISTO : ¿No iba a estar listo para esta
mañana? PACO : Dijeron para hoy; no para esta mañana. CRISTO : Bueno; pero "hoy" también
es esta mañana. No sé por qué... PACO : (INTERRUMPE OTRA VEZ VIOLENTO) ¡Pero
qué te pasa hoy a vos con la mañana? ¿Te
agarró la manía matutina, ahora? El análisis
iba a estar listo para hoy, ¿no? Bueno: y voy a
ir a buscarlo hoy. ¡Y se acabó! (SE LEVANTA
Y SE DIRIGE AL MUEBLE SOBRE EL QUE DEJO EL TERMO. SACA
DOS TACITAS) ¿Querés un café? CRISTO : (SIN RECORDAR LA DISCUSION SOBRE LA PASTILLA)
No. Por la mañana no tomo café. PACO : (SE DETIENE Y LO MIRA FIJO) ¿Ah,
no? ¿Y por qué? CRISTO : Antes de la comida me cae mal. PACO : ¿Ah, sí? ¿El café
te cae mal y la pastilla no? CRISTO : (RESISTE UN POCO LA MIRADA Y AL FIN) Está
bien. Dame uno. (PACO SIRVE. VUELVE AL SOFA. CON UNA TACITA.
CRISTO OBSERVA SU MANERA DE CAMINAR: AHORA PACO NO SOLO
RENGUEA SINO QUE CAMINA INCLINANDO EL CUERPO GRACIOSAMENTE
HACIA ATRAS. PACO ENTREGA EL CAFE A CRISTO Y VUELVE AL
MUEBLE EN BUSCA DE UNO PARA EL. CRISTO LO OBSERVA CON
CURIOSIDAD) Estás rengueando más. ¿Es
por la operación? PACO : Estoy rengueando igual que siempre. Y a
esto no le llames renguera: ya te digo, es lo de siempre. CRISTO : (TIEMPO. DECIDE) Una renguera. (LO OBSERVA)
Y ahora renguéas más que antes. O renguéas
de otra manera; una de dos. Quién sabe es por la
operación. PACO : (LO ENFRENTA) Decime: ¿Cuánto
hace que me operé? CRISTO : Como diez días. PACO : Once. ¿Y después de once días
recién ahora te das cuenta de que camino de otra
manera? ¿O es porque nunca me viste de mañana? CRISTO : Ah. Reconocés que caminás
de otra manera, entonces. PACO : Claro. El médico me dijo. Para que
después de la operación no me acostumbre
mal, como me pasó con la rodilla. CRISTO : Entonces es lo que yo te digo: caminás
distinto. PACO : Eso es otra cosa. Que camine distinto no
quiere decir que rengee más. Hago caso al médico
y se acabó. Porque para que lo sepas, desde que
el turro de Falquetti me embromó la rodilla, y
eso hace como 50 años, siempre camino igual. Ya
sé que con alguna... En fin... me cuesta un poquito.
Pero eso no es renguear. ¿Está claro? (SE
ENOJA) Porque parece que para vos... últimamente...
las mañanas vienen oscuras. (SE SIENTA OTRA VEZ,
CON SU CAFE. BEBE) CRISTO : Ja. Pastilla con café. (BEBE) Puaff.
Gracias. (LE DEVUELVE LA TACITA PERO PACO, QUE TOMA SU
CAFE CON GUSTO, FINGE NO VERLO. ENTONCES, CRISTO DEJA
LA TACITA SOBRE EL SOFA, ENTRE LOS DOS, Y EN SEGUIDA SACA
UN PAPEL DEL BOLSILLO Y SE LO MUESTRA. pACO LO MIRA SIN
TOMARLO Y DESPUES MIRA A CRISTO) PACO : Qué pasa. CRISTO : ¿Te gusta? PACO : No. CRISTO : Si ni lo viste. PACO : ¿Acaso no sabés que el Prode
no me gusta? CRISTO : Ya sé que el Prode no te gusta.
Te pregunto por esta jugada. PACO : Si no me gusta el Prode... ¿cómo
querés que me guste una jugada del Prode? Eso lo
entiende cualquier p... (SE CORRIGE)... lo entiende cualquiera. CRISTO : ¿Qué ibas a decir? ¿Cualquier
pelotudo? PACO : Yo no dije pelotudo. CRISTO : Te paraste a tiempo. PACO : (CONTENIENDOSE) Yo dije que no entendías,
nada más. CRISTO : Bueno, está bien, no entiendo.
Explicame, entonces. Quiero entender. PACO : (EVADIENDO) Es una manera de ver las cosas.
Personal. No tiene por qué estar de acuerdo todo
el mundo con lo que uno... (NO SIGUE) CRISTO : Qué. Ahora hacés filosofía,
también. PACO : Por qué no. ¿Vos sos el único
que puede hacer filosofía, acá? CRISTO : Entonces explicame, dale. PACO : Que te explique qué. CRISTO : Esta filosofía tuya sobre el Prode. PACO : Cómo hinchás, eh. CRISTO : Dale, dale. PACO : Bueno... Lo que quiero decir es que en el
fóbal no hay lógica. CRISTO : ¿Y? PACO : Y no hay lógica. CRISTO : Sí. Pero entonces qué. PACO : (NERVIOSO) Que si no hay lógica en
el fóbal no puede haber lógica en el Prode.
Y a mí las cosas sin lógica... (DA POR SOBREENTENDIDA
LA TERMINACION DE LA FRASE)... Eso. CRISTO : Ah. Esa es tu filosofía. PACO : Sí, por qué. ¿Está
mal? CRISTO : No. Pero decime: ¿Para vos la vida
tiene lógica? PACO : ¿La vida? ¡Qué va a
tener! Ahí tenés, ves. Ni la vida tiene
lógica. Y vos querés que la tenga el prode.
Ja. CRISTO : Pero a vos la vida te gusta, ¿no?
Digo. Me parece. PACO : (TRAGA SALIVA, PONE UNA MANO EN LA RODILLA
DE CRISTO) Oíme, Cristo. ¿Viniste con ganas
de joder esta mañana? CRISTO : (TRANQUILO) No me llames Cristo. PACO : (LO MIRA FIJO) ¿Tratamos ese asunto? CRISTO : ¿Qué asunto? PACO : Ese de los sobrenombres. Hace rato que tendríamos
que haberlo tratado. Y me parece que esta mañana
el clima está propicio. CRISTO : No. Hablemos de la lógica, mejor. PACO : No señor. Hablemos de los sobrenombres.
Ya estoy podrido de que te enojes cada vez que te llamo
Cristo. Y al fin de cuentas lo único que yo hago
es achicarte un poco el nombre, nada más. En vez
de Cristóbal, Cristo. Es más cómodo.
Y no lo inventé yo. Todo el barrio te llamaba así.
Y en cambio vos... ¿Cómo me llamás
vos a mí? ¿Acaso me llamás Francisco
alguna vez? No, señor. O me llamás Paco...
y Paco vaya y pase, muchos me llaman Paco... ¿pero
quién me llama Gallego? ¿Algún otro
por ahí me llama Gallego? Y decime: ¿Alguna
vez yo te llamé Tano, a vos? ¿Eh? ¿Y
Patón? ¿Quién me llama Patón
por ahí? ¡Vos! ¡Vos sos el único
que me llama Patón! CRISTO : (SONRIENDO) Cariñosamente. PACO : ¡Yo también te llamo Cristo
cariñosamente! ¡Y no te gusta! CRISTO : Je. ¿Te acordás quién
te puso Patón? PACO : (INTERESADO DE REPENTE) No. Quién. CRISTO : El lechuga. Aquel entrenador que nos dirigía
en la quinta de Sportivo Palermo, ¿te acordás?
Un día te dijo: "A vos, Patón, te quiero
de fullback. Sé que los contrarios te van a respetar".
¿Te acordás? Desde ese día todos
te llamaron Patón; y los contrarios te respetaron,
eh. Caray si te respetaron. PACO : (SE ABLANDA) Sí. Pero a mí
me gustaba jugar adelante. Como vos. Yo te veía
desde atrás cómo apilabas... Te envidiaba,
¿sabés? Nunca te lo dije, me parece. Pero
te envidiaba. CRISTO : Sí, pero yo me quedé. En
cambio vos... PACO : Y... Gambeteabas demasiado. Eras un fenómeno.
Pero carne de hospital. Dejaste de jugar a tiempo, me
parece. CRISTO : Sí. Y vos seguiste: porque vos
eras de los que daban, no de los que recibían. PACO : Pero yo también recibí. Mirá
cómo me quedó la rodilla. Ahora hasta decís
que rengueo. CRISTO : Y, sí. Rengueás. Para qué
vamos a andar con vueltas. PACO : ¡Dale con que rengueo! CRISTO : (CON AFECTO) Pero eso ahora no importa,
Patón. Lo que importa es que fuiste un crack con
todas las de la ley. ¿Sabés lo que me dijo
el tipo del Prode, recién? "Dígame
-me dijo- ese amigo suyo, ese que renguea... no fue un
famoso jugador... uno que se llamaba Maneira?" Así
me dijo. (PAUSA. PACO LO MIRA A FONDO) PACO : Uno que se llama" Maneira. Todavía
sigo viviendo, me parece. CRISTO : Sí, claro. Quién dice que
no. PACO : Y de ahora en adelante mi nombre es Francisco,
como figura en los papeles. ¿Estamos? CRISTO : Sí, Gallego, sí. PACO : ¡Mirá, no cargués, eh!
(SUENA TIMBRE DE TELEFONO. PACO VA A ATENDER Y CRISTO
APROVECHA PARA MIRAR IMPRUDENTEMENTE LA RENGUERA DE PACO) PACO : Hola. -Ah, cómo estás. -Bien,
bien. -No; voy esta tarde. -¿Y qué apuro
hay? ¿Va a cambiar algo si voy esta mañana?
Yo tengo más interés que vos en saber, me
parece. -¡Eh! ¿Tanto miedo tenés de
que me muera? -No. Fito salió temprano; está
haciendo todos esos trámites del viaje. -Já.
Ojalá estuviera solo; estoy con Cristóbal.
-No: Cristo no, porque se enoja. -Y qué puedo hacer;
me lo tengo que aguantar al plomo éste. (CRISTO
SONRIE) Sí, de salud está bien; un poco
más viejo. El cree que el que está más
viejo soy yo; pero si lo vieras... (A CRISTO) Mi hijo
te manda saludos. CRISTO : Retribuíselos. PACO : (AL TELEFONO) Te los retribuye. (UN GESTO
DE CRISTO) -Bueno, sí, yo te llamo. -Sí,
chau. (CUELGA. A CRISTO) Je. Tiene miedo de que me muera. CRISTO : Te quiere. PACO : Yo no dije que no me quiere. Yo dije que
tiene miedo de que me muera. CRISTO : Vos también. PACO : Yo también qué. CRISTO : Tenés miedo de morirte. PACO : ¿Ah, sí? No me digas. CRISTO : Sí. Porque si no tuvieras miedo
habrías ido esta misma mañana a buscar el
resultado. Así terminabas de una vez por todas
con este asunto. Que entre paréntesis ya me tiene
patilludo. PACO : ¿Ah, sí? ¿Sabés
lo que te pasa a vos? Que tenés miedo de que no
me muera. CRISTO : ¿Qué? PACO : (SEÑALA EL TELEFONO) Aquél
tiene miedo de que me muera. Y vos tenés miedo
de que no me muera. CRISTO : ¡Vamos, Paco! PACO : ¡No me llames Paco! ¡Francisco!
Y para que sepas... ¡no le voy a dar el gusto a
ninguno de los dos! CRISTO : ¿Ah, no? ¿Y cómo
vas a hacer? PACO : No sé. Ya me las voy a arreglar.
(ENOJADO, EMPIEZA A SERVIRSE OTRO CAFE. CRISTO LO OBSERVA) CRISTO : No tomes tanto café. Hace mal.
Sobre todo ése. PACO : Qué. ¿Sos mi mamá,
vos? Voy a tomar todo el café que se me dé
la gana. (SE SIRVE UN CAFE. TIEMPO) CRISTO : (AL FIN RECLAMA) No me habías dicho
nada de que tu nieto se iba de viaje. PACO : (DISIMULA) Me enteré ayer. O anteayer.
Se va con el grupo ése de música. De repente
les llegó la invitación, y... CRISTO : ¿Invitación adónde? PACO : A españa. A un festival. Va todo
Latinoamérica. Y él va por la Argentina.
¿Qué te parece el pibe? ¿Eh? CRISTO : tOCA BIEN, ENTONCES. PACO : Parece que sí. CRISTO : Lo vas a extrañar. PACO : Y... Un poco sí. (SEÑALA INSTRUMENTO)
Con el ruido que éstos hacen aquí... ¿Vos
sabés la tranquilidad que va a haber ahora? CRISTO : ¿Se va por mucho tiempo? PACO : No. Veintidós días. Contando
los dos días de viaje; porque al fin, entre pitos
y flautas, ir y volver te lleva dos días. CRISTO : Los avisos en los diarios dicen que los
aeroplanos van en doce horas. PACO : Sí, pero los trámites, la
aduana... Y a veces los vuelos vienen atrasados... Mirá:
si querés estar tranquilo ponele un día
de ida y un día de vuelta. CRISTO : (SE ENCOGE DE HOMBROS) Yo estoy tranquilo. PACO : Es un modo de decir. CRISTO : Y vos hablás como si hubieras viajada.
"Los trámites, la aduana..." ¿Qué
sabés vos de todo eso? PACO : Ah. ¿Y nunca estuviste en un aeropuerto,
vos? CRISTO : (VACILA ANTES DE CONTESTAR. AL FIN SE
ENCOGE DE HOMBROS) No. PACO : (ASOMBRADO) ¡Nunca estuviste en un
aeropuerto? CRISTO : No; Qué tiene de raro. ¿Nunca
viste a nadie que no estuvo nunca en un aeropuerto? PACO : No; es la primera vez. CRISTO : Bueno; eso sí que es raro: no haber
visto nunca a nadie que no estuvo nunca en un aeropuerto. PACO : Pero oíme, Cristo. A un aeropuerto
va cualquier p... (SE INTERRUMPE CONFUSO) ... va cualquiera. CRISTO : (DISGUSTADO) ¿Otra vez con lo mismo?
Decilo de una vez. ¡Cualquier pelotudo! PACO : ¡No! ¡Vos no sos un pelotudo!
¡Vos sos un chinchudo! ¡Y ya te estás
poniendo demasiado pesado esta mañana!
(CRISTO LO MIRA, VA A CONTESTAR, PERO OPTA POR DEMOSTRAR
SU ENOJO LEVANTANDOSE Y CAMINANDO HACIA LA SALIDA, AUNQUE
SIN DEMASIADO APURO) PACO : ¿Qué hacés? ¿Adónde
vas? CRISTO : (MUY DIGNO) Tengo que hacer. PACO : ¿Ah, sí? ¿Qué
tenés que hacer? CRISTO : Es asunto mío. (SE TOCA EL ESTOMAGO) PACO : No seas chitrulo, ¿querés?
Te ponés nervioso y te duele la úlcera.
Vení, sentate. CRISTO : Más chitrulo serás vos. PACO : Bueno, está bien. Yo soy más
chitrulo que vos. Pero vos también sos chitrulo.
¿Estamos de acuerdo? CRISTO : Bueno. (SE SIENTA) ¿Cómo
se te ocurrió esa palabra? Ya no se usa más. PACO : (TAMBIEN SE SIENTA) Qué palabra. CRISTO : Chitrulo. PACO : No sé. Se me apareció. CRISTO : Antes había un montón de
palabras que querían decir lo mismo. Y vos elegías.
Chitrulo... babieca... PACO : ...belinúm... CRISTO : ...gilito embanderado... PACO : ...boncha... CRISTO : ...goruta... PACO : ...pastenaca... CRISTO : ...paparulo... PACO : ¡Uf! Miles de palabras, había. CRISTO : Sí. Antes el idioma era riquísimo. PACO : Sí. Ahora lo único que saben
decir es boludo. CRISTO : (CON INTENCION) O pelotudo. PACO : (NO OYE) Sí. EStán mandando
el idioma al carajo. CRISTO : Y si fuera el idioma solo. Porque no es
por tirarme contra mi nieto; pero por ejemplo: ¿vas
a comparar esa música de ahora con este valsecito?
(SEÑALA TOCADISCOS) PACO : Tienen algunas canciones lindas ahora. Son
diferentes a las nuestras, pero hay algunas que feas no
son. CRISTO : Para el que le guste. ¡Mirá
que invitarlos a España para oír eso! (INTERESADO)
¿Así que se van por veintidós días? PACO : ¿Eh? Ah, sí. Eso si no los
contratan allá. Con los artistas sabés cuándo
salen; y eso a veces. Pero n o sabés cuándo
vuelven. CRISTO : (EMPEZANDO UN DISCURSO) Por un lado lo
vas a extrañar, claro... PACO : (NO LO DEJA SEGUIR) Bueno, basta, ya me
lo dijiste. ¿Te vas a poner a llorar, ahora? CRISTO : (TIEMPO. LO MIRA) ¿Por qué
no me dejás terminar? PACO : ¿Terminar qué? CRISTO : De hablar. PACO : Ah. No habías terminado. CRISTO : No. PACO : Bueno, terminá, entonces. CRISTO : Bueno... (VA A EMPEZAR OTRA VEZ) Te decía
que lo vas a extrañar, claro... PACO : (LE IMPIDE SEGUIR OTRA VEZ) Es la tercera
vez que lo decís. CRISTO : (FUERTE) ¡¿Me vas a dejar
hablar?! ¡Te decía que lo vas a extrañar...
pero que al mismo tiempo va a ser una tranquilidad! ¡Eso
es lo que te quería decir! PACO : ¿Y por qué va a ser una tranquilidad? CRISTO : ¡Por todo el ruido que hacen aquí!
¡Vos lo dijiste! PACO : (LO MIRA FIJO) Claro. Es lo que dije antes. CRISTO : Y bueno. Yo quería decirte lo mismo:
que estoy de acuerdo. PACO : Perdoname, pero cuando uno habla es porque
quiere agregar algo. Para repetir lo que dijo el otro
están los loros. CRISTO : ¿Viste? PACO : Qué. CRISTO : El que está nervioso esta mañana
no soy yo. Sos vos. Y eso te pasa por no haber ido a buscar
el resultado. PACO : (INMOVIL, LO MIRA FIJO) Estás consiguiendo
calentarme, eh. Y voy a terminar echándote a patadas. CRISTO : (SE PONE DE PIE, LE DA LA ESPALDA Y SE
INCLINA) Dale. PACO : ("PERDONANDOLO") Jurame que no
vas a hinchar más con eso. CRISTO : No juro nada. Dale. PACO : ¡Mirá que te pego, eh! CRISTO : ¡Pegá, dale, pegá! PACO : (TIEMPO. DECIDE) Bah. Total... Lo que vale
un juramento tuyo. (SE ALEJA CANTANDO) "Hoy un juramento...
mañana una traición..." CRISTO : (DESPUES DE ESCUCHAR) ¿y no te
lleva? PACO : ¿Cómo? CRISTO : Fito. ¿No te lleva a España
con el grupo? PACO : ¿Por qué me va a llevar? CRISTO : Como cantor. Si te oye seguro que te lleva.
(RIE) PACO : (MUY SERIO) Ah, no. Ya me oyó. Pero
no arreglamos; pagan poco. (AHORA RIE EL Y FUERTE, BURLANDOSE.
CRISTO AGUANTA PERO VUELVE AL TEMA QUE LE IMPORTA) CRISTO : Y eso de que solo vas a estar más
tranquilo... No sé. Toda esta casa para vos solo...
No es muy grande, pero para vos solo... Seguro que vas
a extrañar el "ruido", como vos lo llamás. PACO : (CON CIERTO DISGUSTO) No voy a esta solo. CRISTO : (MUY SORPRENDIDO) ¿Cómo? PACO : Me viene a acompañar toda la familia. CRISTO : ¿Tu hijo? PACO : Sí. Pero él solo no. Mi nuera
también, por supuesto. Y la solterona de su hermana,
también. Toda la familia. CRISTO : (PARECE DECEPCIONADO) Cómo. ¿Y
no van a vivir más en el almacén? PACO : Lo van a convertir en un supermercado. Amplían.
Van a tirar abajo paredes... Qué sé yo.
Y se vienen a vivir acá. CRISTO : (DISIMULA SU DECEPCION) ¡Cómo...
cómo se progresa, eh! PACO : Ja. ¿Te imaginás a mi viejo,
si lo pudiera ver? Su despensita convertida en el "Supermercado
Don Justo". Ja. CRISTO : (CON CIERTA AGRESIVIDAD) Habría
que ver si le gusta. Tu viejo era un tipo sencillo. PACO : Sí, bueno. Pero a quién no
le gusta ver su nombre, ahí... Seguro que el viejo
se volvía a morir de emoción. CRISTO : (TIEMPO. MERODEA) ¿Y es por eso
que se vienen a vivir aquí? Porque ellos podrían
mudarse a otro lado. Alquilar, no sé. Tienen con
qué. Digo yo. PACO : Ellos dicen que es para que yo no viva solo.
Que después de la operación y a mi edad...
Bah, lo de siempre, vos sabés. CRISTO : Ah. (SE ENFURRUÑA) Eso tampoco
me lo habías contado. PACO : También se resolvió ayer.
O anteayer. CRISTO : No me lo contaste porque no te gusta. PACO : ¡Cómo no me va a gustar vivir
con mi hijo... y mi nuera... y la solterona de su hermana...
y el Tito...! CRISTO : ¡¿El tito? ¿Quién
es el Tito?! PACO : El gato. CRISTO : ¡Sí! ¡Vos hacés
chistes! Pero seguro que eso en el fondo te gusta. PACO : Qué cosa. CRISTO : Vivir bien acompañado. PACO : Ah. Vivir bien acompañado sí. CRISTO : Oíme, Paco. (LO ENFRENTA) ¿Hablamos
en serio? PACO : (ENFRENTADO) Para qué. CRISTO : Dios le da pan al que no tiene dientes.
(SE ALEJA) PACO : ¿Qué querés decir con
eso? CRISTO : Nada. (SE TOCA LA BOCA DEL ESTOMAGO CON
DOLOR Y CAMINA MOLESTO. PACO LO OBSERVA) PACO : ¿Viste? Vos también rengueás. CRISTO : No. Qué voy a renguear. Es la úlcera
que molesta. PACO : Y bueno. Yo rengueo de la pierna. Vos rengueás
de la úlcera. ¿Pero qué quisiste
decir con eso de... (SUENA EL TELEFONO INTERRUMPIENDO.
PACO VA A ATENDER MIENTRAS SIGUE HABLANDO)... con eso
de que Dios le da pan al que... (ATIENDE) Hola. -No, no
está. -Qué se yo; en algún confín
de la patria haciendo los trámites para el viaje.
¿Quién habla? -¿Goyo? ¿Vos
no sos uno de los peludos? -Y bueno; entonces deberías
saber dónde está. Es un grupo poco unido
el de ustedes. -Bueno. ¿Goyo, no? -Está
bien, yo le digo. -Chau, pibe, chau. (CUELGA DIVERTIDO.
A CRISTO) son divertidos estos pibes. Qué diferencia
con nosotros, ¿no? Estos son más libres,
más... cómo te puedo decir...más... CRISTO : Más irresponsables. PACO : Sí. Tienen esa suerte, sí. CRISTO : ¿Por qué le preguntaste
si era uno de los peludos? PACO : Es el nombre del grupo: "Los Peludos
de Regalo". Ja. Mirá si serán más
libres que lo que éramos nosotros. Nosotros, si
formábamos un club, lo llamábamos "Once
voluntades". O "Juventud y Progreso". O
"Guatemala Juniors". Bien seriecitos, no vaya
a ser que nos confundieran. Ni a una murga le poníamos
un nombre chistoso. ¿Te acordás de la nuestra?
"Los elegantes de Palermo". ¡Dios me libre!
¡Elegantes! ¡Y cantábamos cada porquería! CRISTO : Y bueno. Teníamos lindos trajes...
lindos instrumentos... Además, entonces las murgas
eran distintas. PACO : Ahí tenés razón. Entonces
las murgas eran distintas. CRISTO : Ja. Caray si eran distintas. (QUEDAN LOS
DOS PENSATIVOS. DE REPENTE, CRISTO) Lo que les envidio
a estos de ahora son los viajes. ¿Te imaginás
a nosotros a los veinte años recorriendo Europa? PACO : A mí el viejo me dio la llave de
la puerta de calle a los dieciocho. CRISTO : Fuiste un privilegiado. A mí a
los veinte. PACO : Y éste... (SEÑALA EL INSTRUMENTO)
...mirá: todavía no tiene veinte, y ya... CRISTO : (CERCA DE LOS INSTRUMENTOS DE FITO Y OBSERVANDO
EL BAJO) ¿Por qué le pondrán tantos
enchufes, digo yo? PACO : Y... Ahora enchufan todo. CRISTO : ¡Pero una guitarra, che! PACO : Eso no es una guitarra. Es un bajo. CRISTO : (LA OBSERVA) Para mí es una guitarra.
Más larga, nada más. Tocala, para ver. PACO : No. Hay que enchufarla. A ver si patea. CRISTO : (IDEA FIJA) No hay nada que hacer. Ahora
las murgas son distintas. PACO : Claro. Como los cuadros de fóbal.
Ahora los jugadores se la pasan viajando por todo el mundo.
Nosotros, en cambio... CRISTO : De veras. ¿Te acordás del
viaje que estuviste a punto de hacer a España con
el club, allá por el 36?
(JUNTO A LA BATERIA, EMPIEZA A GOLPEAR DISTRAIDAMENTE
UNO DE LOS TAMBORES) PACO : ¡No me voy a acordar! Me lo pinchó
el franquista ese de Franco. ¡Se le ocurrió
empezar con los líos quince días antes de
embarcarnos, al cretino! (NUEVO GOLPE DE CRISTO EN LA
BATERIA) Porque íbamos a hacer el viaje en barco.
¿Te acordás, no? CRISTO : Claro. ¡En aquel tiempo quién
viajaba en aeroplano? (DOS O TRES GOLPES MAS FUERTES) PACO : Los de la guerra. Esos fueron los primeros.
En España ustedes se divirtieron de lo lindo largando
confites desde arriba. CRISTO : ¡Cómo "nosotros"? PACO : ¡Claro, ustedes! ¡Mussolini!
¡Ustedes! CRISTO : Mirá: de política no hablemos,
eh. Además... todo lo que tiene que ver con la
guerra siempre empieza primero. (NUEVOS GOLPES) Los viajes
en aeroplano también. (MAS GOLPES. SE ENTUSIASMA) PACO : (EN SU TEMA) Y después empezó
la otra guerra: la grande. Y dale que dale. (MAS GOLPES)
La cuestión es que cuando todo terminó...
yo también estaba terminado. (MAS GOLPES) ¡Y
todo gracias al turro de Falquetti, que me la dio sin
asco! (MAS GOLPES) ¡Porque no fue casual, como dijeron
los diarios! ¡Me la dio sin asco, con premeditación
y alevosía! (CRISTO ESTA GOLPEANDO TODO, AHORA
ENTUSIASMADO CON EL RUIDO. PACO SE ALTERA) ¡Pero
terminala con ese ruido, querés! (CRISTO DEJA DE
GOLPEAR) ¡Ese turro de Falquetti! ¡Se quería
desquitar de una que yo le había encajado en un
partido anterior! ¡Y lo consiguió, eh! ¡Lo
consiguió! ¡Vengativo de mierda! CRISTO : Bueno, no te pongas así. (ABANDONA
LA BATERIA) Eso fue hace mucho. Además, cuando
terminó la guerra europea vos ya estabas bastante
grandecito. Tenías como 35, ¿no?, si no
me equivoco. Para mí, más que el golpe de
Falquetti fue tu rodilla la que se cansó y te dijo
basta. PACO : ¡Mi rodilla todavía habría
aguantado un montón de años si no hubiera
sido por ese turro de Falquetti! (SE SIENTA EN SU SILLONCITO,
JUNTO A UNA MESITA CON LAMPARA) CRISTO : Bueno, está bien, tranquilizate.
Pensá que vos, por lo menos, estuviste a punto
de irte a Europa. Algo es algo. Yo ni eso. Además
agarraste el principio del profesionalismo... y algo de
plata pelechaste. Así que no te quejes. PACO : (ALTERADO) ¡Quién se queja!
¡Yo me quejo, acaso? CRISTO : Y... un poquito me parece que sí.
Además, pensá que gracias a Falquetti pudiste
dedicarte de lleno al almacén y hacerlo progresar.
Como vos decís, si tu viejo se levantara -aunque
no se va a levantar, claro; pero pongamos que se levantara-
¿vos sabés qué orgulloso iba a estar
de vos? PACO : (ESE RECUERDO LO SERENA) sí. Eso
sí. Pobre viejo. De mí y de Mario, también.
Porque él hizo lo suyo. CRISTO : Sí, claro; tu hijo también.
Los dos hicieron progresar el negocio. Cada uno en su
época... (PACO APRIETA LA PERILLA Y ENCIENDE Y
APAGA LA LUZ, COMO ENTRETENIENDOSE, COMO ANTES HIZO CRISTO
CON LA BATERIA. CRISTO LO MIRA PERO SIGUE) En cambio yo,
ni hablar de tener un almacén ni de estar a punto
de viajar a Europa. (PACO ENCIENDE Y APAGA) Vos sabés
todo lo que me habría gustado un viajecito así,
¿no? (ENCIENDE Y APAGA) Más que sacarme
un gusto habría sido... sacarme un sueño,
qué querés que te diga. (ENCIENDE Y APAGA)
Mirá, te voy a contar algo: (PACO ENCIENDE Y APAGA.
Y ENTONCES CRISTO SE ALTERA) ¡Acabala con esa luz,
querés! (PACO ABANDONA LA PERILLA) ¡Te decía
que te iba a contar algo! (LO OBSERVA CONTROLANDO QUE
SEGUIRA JUGANDO CON LA LUZ) Bueno... Te iba a contar que
en el último viaje que hice, unos días antes
de salir, de repente me dije: "¡Dale, Cristóbal...
de una vez por todas... ¿Por qué no te atrevés?
Ya que salís... ¿por qué no das un
empujoncito más y...? ¿Eh? Total... ¿Está
tan lejos Europa?" Pero no. No hubo caso. No me decidí. PACO : (EXTRAÑADO) ¿De qué
viaje me hablás? CRISTO : (EN SU RECUERDO) ¿Cómo? PACO : Qué viaje hiciste. No me enteré. CRISTO : Ah. A Tandil. En diciembre se cumplen
diez años de ese viaje, ¿no te acordás?
¡Si te mandé una tarjeta! PACO : Ah, sí. Es cierto. Una con montañas. CRISTO : Las sierras. Yo las miraba y decía:
"¿Cómo serán los Alpes?... Las
Dolomitas". ¿Sabés qué son las
Dolomitas? PACO : Y... dos lomitas. Una al lado de la otra. CRISTO : Vamos, no embromés, querés. PACO : Y bueno: me estás ofendiendo. CRISTO : Ah, sí. No importa. Ofendete. A
ver, qué son. PACO : ¡Montañas, ignorante! CRISTO : Ah. ¿Pero dónde están? PACO : Qué. ¿Me vas a tomar un examen,
ahora? Andá, andá a aprender a leer en japonés.
andá. CRISTO : Están en Italia. Y no me digas
que lo sabías porque no lo sabías. PACO : ¿Y vos qué? ¿Viste
alguna vez esas Dolomitas, acaso? Si las viste habrá
sido en alguna estampilla, nada más; así
que... Ah. Ahora que me acuerdo... (SE ALEJA Y BUSCA ALGO
JUNTO A LAS COSAS DE FITO MIENTRAS CRISTO QUEDA PENSATIVO) CRISTO : Sí. Es cierto. Tenés razón.
Soy un ignorante, Paco. PACO : (BUSCANDO) Y eso ahora por qué. Sabés
que son montañas... que están en Italia...
¿Qué más querés? CRISTO : (CASI TRISTE) ¿Qué más
quiero? Je. Verlas. Mirarlas, quiero. Uno puede leer sobre
las Dolomitas, por ejemplo un montón. Y sí:
uno se entera de que son montañas, dónde
están, qué altura tienen. Todo eso. Pero
igual sigue siendo un ignorante. Para saber de veras cómo
son tendrías que poder verlas personalmente. Tendrías
que poder tocarlas. Tendrías que poder... (NO SABE
SEGUIR) Si no, uno sigue siendo ignorante, Paco. PACO : Ya empezaste. CRISTO : Por qué. PACO : Estaba extrañando que esta mañana
no salieras con una de esas pavada. Si seguís leyendo
y leyendo no vas a cambiar nunca.(VOLVIO CON UN SOBRE
QUE ENTREGA A CRISTO) Tomá. Tocá todo lo
Dolomitas. España seguro que está. CRISTO : (TOMA EL SOBRE MUY INTERESADO) Qué.
¿Estampillas? PACO : Sí. Te las juntó Fito. CRISTO : (YA ESTA ENTUSIASMADO MIRANDO LAS ESTAMPILLAS)
Son sensacionales. ¿De dónde las sacó?
Mirá ésta: es del Africa, me parece. Sí,
es de Nigeria. ¿Pero de dónde las sacó? PACO : Vos sabés cómo es Fito. Y
los peludos. Tienen amigos por todas partes. CRISTO : Y aquí hay una de España,
también, tenés razón. Mirá.
¡son bárbaras! PACO : (QUE CONTEMPLA CON SIMPATIA EL ENTUSIASMO
DE CRISTO) ¡Cómo te gustan, eh! Te gustan
más que los libros, me parece. CRISTO : (SE ENCOGE DE HOMBROS) ¿Sabés
lo que me gusta? El mundo; eso es lo que me gusta. Quiero
decir, todo lo que hay en el mundo, por ahí...
Pero como no lo puedo tocar... ni siquiera mirar... bueno...
por lo menos aquí, o en los libros, algo tengo.
El otro día encontré un libro fenómeno
en lo del suegro de Rosita. Y me lo traje. Es de frases.
De hombres célebres. Y vos leés esas frases
y qué querés que te diga: es la filosofía
del mundo; de Francia, de Inglaterra, de Italia. De españa.
Es un libro bárbaro. Y las estampillas también
son bárbaras. Uno tiene todo el mundo, acá,
en la mano... y se puede ir por ahí... (SE QUEDA
MIRANDO LAS ESTAMPILLAS) PACO : Tenés un montón, ¿no? CRISTO : ¿Qué? PACO : Estampillas. Tenés un montón. CRISTO : Uf. Cajas de zapatos llenas. Al principio
las ponía en un álbum, pero después... PACO : Debés extrañar el Correo. CRISTO : Y, sí. Hasta hace... (BUSCA) ...
hasta el 84... tenía a... ¿cómo se
llamaba aquel que me juntaba? (BUSCA EN LA MEMORIA, NO
RECUERDA) Era armenio, caray. Lo tengo en la punta de
la lengua. Un gran muchacho. ¡Armenio, era! Pucha,
estoy para los nombres... (RENUNCIA) Bueno. Fijate que
cuando yo me jubilé del Correo él era casi
un mocoso. Sin embargo, me prometió que me iba
a guardar todas las estampillas raras que aparecieran
y no falló ni una vez. Yo iba a visitarlo todos
los meses, tomábamos un café y él
me llenaba de estampillas. Y todas fenómenas. Lástima
que un buen día... PACO : Se jubiló, también. CRISTO : No. No llegó, pobre. Fumaba mucho.
¡Pobre Somoyanian! (TIEMPO) ¡Somoyanian! ¡Somoyanian!
se llamaba! Era armenio. PACO : Sí, ya veo. (TIEMPO) ¿Y ahora
no quedará algún otro armenio en el correo? CRISTO : Qué sé yo. Pero igual...
ahora no me conoce nadie. Y seguro que éstos no
entienden nada de estampillas. No les interesa. Fijate
que ahora... (LO INTERRUMPE EL TIMBRE DEL TELEFONO) Ufa.
Este teléfono cómo hincha. PACO : Esperá. (VA A ATENDER) Hola - Ante
todo "Buenos Días", señorita.
-Ahora sí, señorita. No, Fito no está;
salió con la novia. (GUIÑA EL OJO A CRISTO
DIVERTIDO) -¡Cómo! ¡entonces tiene
otra novia más? (SE SIGUE DIVIRTIENDO GUIÑANADO
EL OJO A CRISTO, AUNQUE ESTE NO ADVIERTE DEMASIADO) -¿Usted
es la rubia o es la morocha? -Ah. ¿Pero cuando
se saca la peluca? (A CRISTO, DIVERTIDO) Ja. Es piola.
-(AL TELEFONO) ¿Pero cuando se saca la última
peluca? Porque llega un momento en que las pelucas se
acaban. ¿O no? (A CRISTO) Me jodió. Dice
que para ese momento ya apagaron las luces. (AL TELEFONO)
Me ganaste, piba. Te felicito. -Fito está haciendo
los trámites para el viaje. -El abuelo. -No. El
abuelito no. Tan chiquito no soy. -Sí, pero los
de mi generación no dábamos tiempo a que
apagaran las luces. (RIE DIVERTIDO) -Je. Y qué
le vas a hacer: llegaste tarde, piba, te la perdiste.
- Bueno, le digo, sí. Pero vos cómo te llamás.
-¿Olga? ¿Cuál? ¿La de Magaldi?
-Qué. ¿No conocés la canción?
Escuchá: (CANTA) "No cantes, hermano, no cantes...
No cantes que Olga no viene... Que los lobos aúllan
de hambre... Y Moscú está cubierta de nieve..."
¿Eh? ¿Qué tal? ¿Te gusta?
-Sí, tenés razón: demasiado frío.
-Sí, le digo. Chau, piba. Y te felicito. - Chau.
(CUELGA. DIVERTIDO, VUELVE A CRISTO) Linda piba. Piola.
Ja. El Fito sabe lo que hace. CRISTO : No cambiaste. PACO : Cómo que no cambié. CRISTO : Con las mujeres. No cambiaste. PACO : Ellas no piensan lo mismo. CRISTO : Pero si fuera por vos... seguirías
siendo el mujeriego de siempre. Porque cuando podías...
¡zas!... no dejabas títeres con cabeza. PACO : (LE GUSTA) Eh, vamos, no exageres. CRISTO : Pobre Ñata. No se merecía
lo que vos le hacías. Julia siempre me decía:
"El día que la Ñata se entere de todo
lo que le hace Paco, se muere". PACO : (ESO NO LE GUSTA) Bueno; ahora no vas a
decir que se murió por eso. CRISTO : No, ya sé que no. PACO : Además yo no era mujeriego, como
vos decís. A mí me bastaba con una sola
mujer.: la Ñata. Y como mujer siempre le fui fiel.
Yo era minero, nada más, que es muy distinto. Una
cosa es la mujer de uno y otra cosa son las minas. Y a
mí las minas me gustaban, qué querés.
Bah: me gustan. No hay por qué hablar en pasado,
todavía. Claro que a lo largo del tiempo Dios te
va poniendo barreras; pero no hay por qué pensar
que todo está perdido. (SUENA TIMBRE DE TELEFONO)
Uyuyuy. ¡A lo mejor Dios levantó las barreras!
(VA RAPIDO A ATENDER) Hola. -(SE LE VA EL ENTUSIASMO.
MIRA A CRISTO) Ah, qué tal. Cómo te va.
-Sí, aquí está. Te doy con él.
(LE EXTIENDE EL TELEFONO. CRISTO SE ACERCA) Tu hija. CRISTO : ¿Qué quiere? PACO : No sé. CRISTO : (MOLESTO, TOMA EL TELEFONO) Hola. -Sí,
qué querés. -¿Y dónde querés
que esté? Aquí. ¿O estoy en otro
lado? -Salí a jugar al Prode y aproveché
para venir a lo de Paco. Qué tiene que ver que
sea de mañana. ¿Entonces hasta que no coma
la sopa no puedo salir? (DISIMULANDO, BAJANDO LA VOZ TORPEMENTE)
No, no... no puedo. (CON VOZ NORMAL) No, no me enojo.
Pero es como si me estuvieras vigilando. ¿Querés
que a la vuelta pase por la veterinaria y me compre un
collar y una correa? -Sí, voy a almorzar, sí.
No me voy a quedar aquí, a comer los trapos sucios
que cocina éste. -Bueno, sí, Rosita, chau.
-¡Sí, Rosita! (CUELGA Y SOPLA FASTIDIADO.
ENTRETANTO, PACO HABIA VOLCADO SOBRE LA MESITA LAS FICHAS
DE UN JUEGO DE DOMINO) PACO : ¿Así que cocino trapos sucios,
eh? ¿Por qué no le preguntás a Fito?
Dice que en ningún restaurant como los platos que
come aquí. CRISTO : Claro. En qué restaurant se van
a atrever a cocinar trapos sucios.
(AUTOMATICAMENTE, SIN HABERLO CONCERTADO CON ANTERIORIDAD,
LOS DOS YA ESTAN SENTADOS FRENTE A FRENTE Y ACOMODANDO
LAS FICHAS DEL DOMINO Y LISTOS PARA INICIAR EL JUEGO) PACO : Parece que tu hija te puso nervioso. CRISTO : Me tiene podrido. PACO : (DEVOLVIENDOLE PELOTA ANTERIOR) Te quiere. CRISTO : Sí. Demasiado. PACO : Por qué. ¿Te dijo algo? CRISTO : (LE CUESTA RESPONDER, PERO AL FIN) Tienen
miedo de que me pierda. PACO : Ah. (TIEMPO. LEVANTA UNA FICHA) Doble seis.
Juego yo. (LA PONE) CRISTO : (NO HACE CASO AL JUEGO) ¿Te acordás
de Nicola? PACO : ¿Cuál? ¿El padre del
gordo del taller? CRISTO : Sí, ése. PACO : ¿Qué le pasó? CRISTO : Se perdió. (CALLAN. AL FIN CRISTO
JUEGA. AHORA ES PACO QUIEN PIENSA) PACO : Bueno. Pero eso les pasa porque les agarra
la... (NO RECUERDA LA PALABRA) ...la... pucha caray, cómo
es eso que les agarra... (HACE CHASQUEAR LOS DEDOS, RECLAMANDO
QUE LLEGUE LA PALABRA) la... la... la... la... Puchaa...
(AL FIN APARECE LA PALABRA Y LA PRONUNCIA TRIUNFANTE)...
¡arteriosclerosis! ¡Eso! CRISTO : (DE REPENTE, NERVIOSO) ¡No juego
más! PACO : (LO MIRA SORPRENDIDO) ¿por qué
no jugás más? CRISTO : No sé... Tenés razón:
estoy nervioso. No quiero jugar más. (SE LEVANTA
Y CAMINA NERVIOSO POR AHI) PACO : ¿Te dijo algo tu hija que no me contaste? CRISTO : No. No me dijo nada. PACO : Sabés que yo soy tu amigo, ¿no? CRISTO : (EXPLOTA) ¡Sí, ya lo sé!
¡Y no tenés por qué darte corte con
eso! ¡Porque si vos sos amigo mío es porque
yo soy amigo tuyo! ¡Qué embromar! ¡Y
yo soy más amigo que vos, después de todo!
¡Porque si vos fueras un buen amigo pensarías
en los demás y buscarías de una vez por
todas ese resultado, que nos tiene a todos nerviosos!
¿O te creés que me vas a engañar
diciéndome que no tenés apuro? ¡Podrás
engañar a tu familia, si querés, pero no
a mí! ¡Yo te conozco bien! ¡Hace setenta
años que te conozco! ¡Mirá si te conoceré!
¡Y te digo una cosa! En estos setenta años...
¡no cambiaste ni un cachito así! ¡Sos
el mismo egoísta de mierda! ¡el mismo...
Y chau. No tengo por qué darte explicaciones. (SE
VA MUY DIGNO Y LO MAS RAPIDO QUE PUEDE. SALE DE LA CASA.
PACO QUEDA QUIETO, MIRANDO HACIA LA SALIDA. SE LEVANTA,
CAMINA UNOS PASOS, CASI PODRIA DECIRSE QUE EN VEZ DE ESPIAR
HUELE HACIA AFUERA Y LUEGO, SIN APURO, SE ACERCA AL TOCADISCOS
Y PONE EL DISCO. SE OYE EL VALS. SIEMPRE LENTAMENTE, VA
HASTA LA MESITA Y SE SIENTA FRENTE AL DOMINO. EN SEGUIDA
CASI DESLIZANDOSE, REAPARECE CRISTO. AVANZA UNOS PASOS.
ESCUCHA EL VALS. AL FIN, CON VOZ MUY CALMA) CRISTO : ¿Por qué pusiste otra vez
"El aeroplano? PACO : (SIN MIRARLO) Dijiste que era lindo, ¿no?
(LENTAMENTE CRISTO SE HA IDO ACERCANDO A LA MESITA Y SE
SIENTA OTRA VEZ EN SU LUGAR. PIENSA Y AL FIN) CRISTO : Me hace acordar cuando lo bailábamos.
Con Julia... con la Ñata... Los cuatro...
(PACO NO MIRA A CRISTO. SOLO MIRA LAS FICHAS) PACO : Dale, seguí. Jugabas vos.
(EL VALS SIGUE OYENDOSE. LOS VIEJOS REINICIAN EL JUEGO.
LAS LUCES BAJAN LENTAMENTE HASTA LA OSCURIDAD TOTAL)
SEGUNDA PARTE: "LA TARDE"
(TERMINA EL VALS Y CON EL LA OSCURIDAD. LA ESCENA SE ILUMINA
POCO A POCO. LA TARDE DEL MISMO DIA ESTA TERMINANDO. PACO,
CON CAMPERA O SOBRETODO Y CON LA CABEZA CUBIERTA. ESTA
SENTADO SOBRE EL BAUL, CASI EN EL CENTRO DEL ESCENARIO,
PENSATIVO, MIRANDO DE REOJO EL SOBRE QUE TIENE EN LA MANO
Y QUE DE VEZ EN CUANDO GOLPEA CONTRA SU OTRA MANO. TRATA
DE OBSERVAR EL CONTENIDO A TRASLUZ PERO EN SEGUIDA RECUERDA
QUE ESO NO ES LO QUE QUIERE. DE PRONTO SUENA EL TIMBRE
DEL TELEFONO. VA DESPACIO HACIA EL, LO DESCUELGA, LO DEJA
DESCOLGADO Y SE ALEJA CAMINANDO POR AHI, NERVIOSO. EN
SEGUIDA SE OYE UN RUIDO QUE VIENE DE LA PUERTA DE ENTRADA.
PACO GUARDA RAPIDO EL SOBRE EN UN BOLSILLO DEL ABRIGO
Y DISIMULA. APARECE CRISTO) CRISTO : ¿Todavía estás acá? PACO : Por qué "todavía".
Pienso estar muchos años más, acá. CRISTO : Quiero decir... ¿Todavía
no fuiste? PACO : Adónde. CRISTO : ¡Cómo "adónde"!
Vamos, Paco. A buscar el resultado. PACO : Ah. ¿Y por qué pensás
que no fui? Pude no haber ido... pude haber ido... CRISTO : Pero cómo. ¿No estás
por salir? (DESCONCERTADO LE SEÑALA LA PRENDA DE
ABRIGO Y LA GORRA O SOMBRERO QUE PACO LLEVA PUESTOS. PACO,
QUE LOS HABIA OLVIDADO, SE SORPRENDE Y DISIMULA) PACO : Ah. (SE LOS QUITA RAPIDO Y LOS DEJA LEJOS
DE CRISTO) No. Acabo de llegar. Ya estaba por sacármelos
y llegaste vos, otra vez. Ahora venís siempre:
a la mañana... a la tarde... CRISTO : Y... Quería saber cómo te
había ido. (LO MIRA ANSIOSO. PACO REHUYE LA MIRADA)
¿Y cómo te fue? ¿no me vas a contar? PACO : (CON INDIFERENCIA FINGIDA) No me fue. CRISTO : ¿Por qué decís que
no te fue? PACO : (FINGIENDO ENOJO) Porque no lo tenían
listo, todavía. Ese resultado, digo. Me hacen ir
hasta allá para nada. Gente poco seria. Lo hacen
molestar a uno, y... CRISTO : Qué raro, ¿no? Porque te
habían dicho que iba a estar para hoy. PACO : Qué. ¿Te macaneo? CRISTO : No. Cómo me vas a macanear. ¿Por
qué me vas a macanear? PACO : Eso. Por qué. CRISTO : ¿Y para cuándo va a estar? PACO : ¿Eh? Ah. Para mañana. O pasado.
Qué sé yo; son unos desorganizados. CRISTO : Qué raro, ¿no? Porque en
un caso como éste... PACO : ¿Qué pasa en un caso "como
éste"? ¿Qué tiene de especial
este caso? CRISTO : Y... Que uno está con el culo a
cuatro manos. Y sin embargo ellos lo más tranquilos:
que hoy... que mañana... que pasado... PACO : ¿Quién está con el
culo a cuatro manos? CRISTO : Todos. Gallego; vos también, no
me digas que no. Las cosas hay que enfrentarlas. PACO : Mirá, Cristo; acá el único
que tiene que enfrentar las cosas sos vos; porque vos
sos el único que anda con el culo a cuatro manos.
Y eso es porque te pasás la vida pensando en la
muerte. Y no solamente a tu muerte le tenés miedo.
A la de cualquiera. ASí que dejate de jorobar. CRISTO : ¿Yo? ¿Miedo a la muerte?
Ja. Si la muerte no existe. (LO MIRA TRIUNFANTE) PACO : ¿Cómo? CRISTO : Lo que existe es la vida. PACO : (LO OBSERVA) Seguro que eso está
en ese libro de frases que estabas leyendo. CRISTO : ¿Cómo te diste cuenta? PACO : ¡Porque si esa fuera tuya no estarías
siempre hablando de muertes! ¡Siempre venís
con el cuento de que se murió éste... se
murió aquel... CRISTO : Y... La gente se muere. Qué puedo
hacer. PACO : ¡No hablar de los muertos! ¡Eso
es lo que podés hacer! ¡Tener una visión
un poco más optimista, una visión de futuro!
¿No decís que la muerte no existe? ¿Que
lo que existe es la vida? ¡Bueno, hablá de
lo que existe, entonces! CRISTO : ¿Sabés que tenés
razón? PACO : Sí, por cinco minutos. Después
empezás otra vez con eso de: "¿Sabés
quién se murió?... ¿Sabés
quién se murió?" CRISTO : (TIEMPO) No te enojes, pero... ¿sabés
quién se murió? PACO : (LO MIRA FIJO. TIEMPO) ¿Quién? CRISTO : Pajarito. PACO : ¿Pajarito? ¡Pero él
era más joven que nosotros! Le llevábamos...
como tres años. ¡Pajarito! ¡Hacía
tanto que no lo veía! ¿Y de qué murió? CRISTO : No sé. No hablemos más de
muertos. PACO : (NO LO QUIERE CREER. LO MIRA FIJO) ¡El
que trajo el tema de los muertos fuiste vos, me parece! CRISTO : Bueno... no podía seguir guardándomelo
por más tiempo. hace como diez días, ya,
que lo sé. PACO : ¡¿Diez días?! CRISTO : Sí. Me llamó el Carnisa,
para contármelo. Unos días antes habían
pensado organizar una comida con los que quedan de la
barra de entonces, para festejar cincuenta años
de no sé qué. Pero ahora... te imaginás...
se suspendió la comida. No hay quórum. PACO : Y si lo sabías hace diez días...
¿cómo no me dijiste nada? CRISTO : Y, Paquito... Para no preocuparte. PACO : ¿y por qué iba a preocuparme,
yo? CRISTO : Y... Me pareció. PACO : Mirá: mejor no hablemos de todo lo
que a vos te parece, ¿eh? CRISTO : Está bien. No hablemos. PACO : Eso. (TIEMPO) Pobre Pajarito. ¡Fue
uno de los mejores güines de esa época. CRISTO : Sí, pero... recién dijiste
que no había que hablar más de muertos. PACO : ¿Y quién te está hablando
de muertos? ¡Yo te estoy hablando de Pajarito cuando
estaba vivo! CRISTO : Ah, bueno. Hablemos, entonces. PACO : No. Ahora no hablamos nada. CRISTO : Bueno, está bien. (TIEMPO) ¡Pero
de veras cómo jugaba, eh! PACO : (SU PENSAMIENTO LEJOS) ¿Eh? CRISTO : Pajarito. ¡Cómo jugaba! PACO : Sí. Pero tuvo mala suerte. Creo que
jugó uno o dos partidos en primer, nada más.
Siempre en reserva... CRISTO : ¡Y... también! ¡Con
los ñatos que jugaban en la primera de Independiente!
No lo iban a poner a él. (CON INTENCION) ¿Te
acordás de aquella línea delantera, no?
Canaveri, Lalín, Ravaschino, Seone y Orsi. Qué
nenes. (AHORA CON MALEVOLA INTENCION) Te acordás,
¿no? PACO : (LA VE VENIR) ¿Qué me querés
decir? ¡Claro que me acuerdo! CRISTO : (GOZANDOLO) ¡Cómo te bailaron
aquella vez, eh! PACO : ¡Y bueno, sí! ¡Pero fue
la única vez que me bailaron en toda mi vida! ¡Y
mirá que jugué, eh! CRISTO : Ja. ¡Cómo mareaba la Chancha
Seoane! ¡Aquella tarde tuviste que darle, porque
si no...! PACO : No, un momentito. Lo que pasó fue
que empezó a cargarme. Tenía esa costumbre:
se ponía delante de uno, así... movía
el culo para un costado... uno se iba para ahí...
y él se iba con la pelota para el otro lado. Me
lo hizo dos veces. A la tercera me calentó, que
querés. Y se la di. CRISTO : Y te expulsaron. PACO : (CON CIERTO ORGULLO) Bah. No fue la única
vez. CRISTO : Te gustaba, ¿no? Que te tuvieran
miedo. PACO : Bah. Me divertía. (EMPIEZA A REIR
LO MAS DIVERTIDO) ¿Te acordás de aquel insai
chiquito, rubiecito, de Sportivo Buenos Aires? ¿Cómo
se llamaba? CRISTO : (EMPIEZA A CONTAGIARSE, SIN SABER DE QUE
SE TRATA) Cual. ¿Uno de pelo enrulado? PACO : Ese, sí. Uno que creía que
jugaba solo... que quería gambetearse hasta al
referí. CRISTO : Sí. Cómo no voy a acordarme.
Cómo se llamaba, caray... Uf... Estoy para los
nombres... Empezaba con S, creo. PACO : Bueno, no importa; ya va a salir. CRISTO : Sí; ya va a salir. PACO : Bueno... Una vez se la tuve que dar, ¿sabés?
Venía gambeteando hasta el pastito, iba, venía...
Qué querés. Se la tuve que dar. Para que
se dejara de joder. ¿Y sabés lo que hizo?
¿No te acordás? (SE RIE EN GRANDE) CRISTO : (RIE MAS) No. ¿Qué hizo? PACO : (MUERTO DE RISA) ¿Pero no te acordás? CRISTO : (CONTAGIADO, MURIENDOSE EL TAMBIEN DE
RISA) No. Si me acordara te lo diría. ¿Qué
hizo? PACO : (LOS DOS ESTAN MUERTOS DE RISA Y APENAS
PUEDEN HABLAR) Se... Se... (NO PUEDE SEGUIR POR LA RISA) CRISTO : (MUERTO DE RISA SIN SABER POR QUE) Dale,
vamos, contá, que quiero saber de qué me
estoy riendo. PACO : (VENCIENDO LA RISA) Se... Se fue... Se fue
de la cancha. Jajajajaá. CRISTO : (NO LO PUEDE CREER, SIEMPRE ENTRE RISAS
INCONTENIBLES) ¿Se fue? ¿De... de la cancha?
¿Se fue? ¿Salió? PACO : Sí. Se fue de la cancha. Dejó
el equipo con diez. Dijo... Jajajá... Dijo: "Yo
con ése no juego más". Y se fue. Nadie
lo podía creer. Porque aunque todavía no
éramos profesionales... no quedaba bien que uno
se fuera así nomás de la cancha. Estaba
todo el público ahí... CRISTO : (AHORA SERIO) Yo también, muchas
veces, tuve ganas de irme de la cancha. PACO : (DEJANDO TAMBIEN DE REIR POCO A POCO) Porque
vos eras otro de los que se la pasaban haciendo moñitos. CRISTO : Y bueno: me gustaba jugar. No era como
vos, que lo único que hacías era pegar. PACO : Ah, no, eh. Ahora no me digas eso. Que yo
también sabía jugar. CRISTO : Sí. Hasta que te enfrentabas con
uno que jugaba mejor que vos. PACO : (SORPRENDIDO) Fijate lo que me venís
a decir. ¿Después de tantos años
me salís con esto? CRISTO : Y bueno. Algún día tenía
que ser. Nunca te lo dije antes porque ... en fin... no
quería romper nuestra amistad. Pero ahora... Bueno,
ahora te lo puedo decir. PACO : Ah. ¿Así que ahora te importa
un cuerno que se rompa nuestra amistad? CRISTO : Vamos, gallego. ¡Qué se va
a romper nuestra amistad! Nuestra amistad ya no se rompe
más. (SE MIRAN PROFUNDAMENTE. LUEGO PACO VA A LA
MESITA, SE SIENTA Y ACOMODA LAS FICHAS DEL DOMINO. CRISTO
DESDE ESTE MOMENTO SENSIBLEMENTE PREOCUPADO, LO SIGUE.
ANTES DE SENTARSE FRENTE A PACO MUSITA CASI A SU PESAR)
Salomoni. PACO : ¿Cómo? CRISTO : Salomoni. El nombre del insai. El chiquito.
El que se fue porque lo fajaste. PACO : Ah, sí. ¡Salomoni! ¡Claro!
Ja. ¿Viste? Salomoni: te dije que iba a salir.
Ja. (MUESTRA UNA FICHA) Doble seis. Juego yo. CRISTO : (QUE NO PUEDE ABANDONAR EL TEMA) Julia
siempre me repetía: "Decile a Paco cómo
es; al fin es tu amigo. Deberías decírselo".
Pero a mí me parecía que no debía
decírtelo. Para qué. Al fin de cuentas,
si a vos te gustaba fajar... cada uno es como es y el
otro si quiere lo acepta y si no quiere no. Y yo te aceptaba
así, y listo. PACO : Yo también te aceptaba. No eras vos
solo el que tenía que aguantar cosas. Yo con la
Ñata también hablaba de vos y le decía:
"Mirá, lo aguanto porque es un buen tipo;
sino... ". CRISTO : ¿Y qué tenías que
aguantar vos de mí? Decime, a ver. PACO : ¿Te lo digo? CRISTO : Sí, claro, decí. PACO : Bueno. Varias cosas; pero sobre todo tu
fidelidad. Eso no se lo decía a la Ñata,
claro. Pero era lo que más tenía que aguantar
de vos. Nunca querías salir con ninguna mina. Siempre
yo tenía que salir solo; y si las minas eran dos,
tenía que conseguir algún otro candidato.
Pero vos nunca eras pierna. Siempre fiel... siempre hablando
de Julia. Me tenías podrido. CRISTO : (EN SUS PENSAMIENTOS) La pasábamos
bien los cuatro. PACO : ¡Bueno, sí! ¡Pero todo
era muy familiar! ¡Ellas se conocían de pebetas,
nosotros también! ¡Uno se aburría!
Así que no venía mal salir de vez en cuando
con alguna mina.
(CRISTO, NERVIOSO, DEJA EL JUEGO, CAMINA POR AHI. PACO
LO OBSERVA CON CURIOSIDAD) PACO : Qué pasa. ¿No jugás
más? CRISTO : (ESTA EN OTRA COSA) A veces pienso...
qué bien la pasábamos los cuatro. En el
club, en el cine... en cualquier lado la pasábamos
bien. Qué lástima que... PACO : ¿No ves? ¡Ya empezaste otra
vez! (CRISTO NO LO OYE. AHORA ESTA FRENTE A LA FOTO DE
LA ÑATA. LA MIRA) CRISTO : Yo no tengo ninguna foto artística
de Julia, así como ésta. Está linda
la Ñata, acá. Todas las que yo tengo de
Julia son chicas, de esas instantáneas. Pero tengo
una en dónde están las dos. Cuando eran
pibas. En la casa de la Ñata. (TIEMPO. SEÑALA
LA FOTO) Seguís extrañándola, ¿no? PACO : (DESPUES DE UNA PAUSA. SINCERO) Y... sí. CRISTO : Yo la extraño mucho a Julia. PACO : Sí. Ya sé. ¿Pero jugás
o no jugás? CRISTO : (DE REPENTE) ¡Soy un desgraciado,
Gallego! PACO : ¿Cómo? ¿Qué
decís? CRISTO : ¡Que soy un desgraciado! PACO : Sí, ya te oí. ¿Pero
por qué decís eso ahora? ¿Qué
te agarró? CRISTO : ¿Sabés una cosa? (PATETICO)
Yo también le fui infiel a Julia. PACO : (GRATAMENTE SORPRENDIDO) ¿Vos también?
¡No me digas! CRISTO : (CASI LLORANDO) ¡Yo también,
sí! ¡Soy un desgraciado! (SE DESESPERA) PACO : (DE LO MAS CONTENTO, SE LEVANTA, SE ACERCA
A CRISTO) Esperá, esperá un poquito; no
te pongás así que no es para tanto. Contame,
contame. ¿Con quién fue? ¿Yo la conocía?
CRISTO : No. Era una compañera del Correo.
Yo nunca quise que pasara eso. Pero estábamos todo
el día juntos, trabajando. Y joda va joda viene... PACO : Y, sí. Se hace difícil. Estando
todo el día juntos. Y más si hay joda de
por medio... CRISTO : Pero te juro que yo no me lo propuse.
Julia no se lo merecía. No. La cosa pasó
de repente, casi sin darme cuenta... Qué sé
yo. Pasó porque tenía que pasar. PACO : ¡Qué! ¿Fue en la misma
oficina, que...? CRISTO : ¡No! ¿Estás loco,
vos? ¡Cómo lo íbamos a hacer en la
oficina! PACO : ¡Ah, ya me parecía! ¡Hubiera
sido de lo más incómodo! ¿Y adónde
fueron? CRISTO : (CON VERGUENZA) A un hotel. PACO : Ah... Entonces tan de repente no fue. Un
poco de premeditación hubo. CRISTO : Qué se yo. Ya no me acuerdo. Lo
único que sé es que fui un desgraciado. PACO : Bueno, basta, Cristo. Cada vez que decís
eso me insultás también a mí. Y al
final de cuentas no es para tanto. A Julia vos siempre
le fuiste fiel. Siempre fue tu señora. La mina
del Correo era una mina, nada más. (LO MIRA CON
CURIOSIDAD) ¿Y duró mucho eso? CRISTO : No, estás loco. Fue sólo
ese día. PACO : (NO LO PUEDE CREER) ¡Sólo ese
día! ¿Querés decir que fueron al
hotel solamente una vez? CRISTO : Sí PACO : (NO ENTIENDE) ¿Pero qué les
pasó? ¿No les gustó? CRISTO : (DESESPERADO) ¿Pero no entendés?
Yo no le podía seguir haciendo eso a Julia. Me
daba... me daba no sé qué. PACO : (LO MIRA DESILUCIONADO) Resultaste más
fiel de lo que yo pensaba. CRISTO : Nunca voy a olvidar esa noche, al llegar
a casa. Julia me recibió mejor que nunca. Me sentí
una porquería tan grande que... que casi le cuento
todo. PACO : Pero no se lo contaste. CRISTO : No. Cómo se lo iba a contar. PACO : Tan fiel no sos, entonces. CRISTO : "Hola, mi huia", me dijo aquel
día apenas entré. Nunca lo voy a olvidar.
Fue lo peor que me pudo haber dicho. PACO : ¿Mi "qué" te dijo? CRISTO : (ALGO RETICENTE) Mi huia. PACO : ¿Huia? ¿Y eso qué es?
¿Algún insulto?
CRISTO ; No. al contrario. Los huias eran unos pájaros
que vivían en pareja; ninguno de los dos podía
vivir sin el otro, ¿sabes? Ni el macho ni la hembra.
Por eso nosotros, un poco en broma, nos decíamos
huia. Y justamente esa noche... PACO : Perdoname, ¿no? Pero esos pájaros
eran medio boludos. ¿Por qué no podían
vivir uno sin el otro? CRISTO : Porque uno tenía el pico corto
pero fuerte, para poder hacer un agujero en el árbol;
y el otro lo tenía débil pero largo, para
poder meterlo en el agujero y sacar la comida. Los dos
se complementaban, ¿te das cuenta? Y uno sin el
otro... PACO : ¿Y qué pasó con esos
bichos? Porque yo nunca me enteré. CRISTO : Se acabaron. La especie. Se acabó. PACO : Eran boludos del todo, entonces. Pero en
cambio vos seguiste viviendo. Así que tan boludo
no sos. CRISTO : (SE REBELA) ¡Pero por qué
tenés que tomarlo todo a risa! ¿Vos sabés
cómo me sentí yo aquel día? ¡Y
en estos días más, todavía! ¡Porque
nunca la necesité tanto como ahora! ¡Nunca...
(SE DETIENE, COMO SI ENTENDIERA QUE ESTA HABLANDO DE MAS.
DISIMULA) PACO : ¿Por qué nunca la necesitaste
tanto como ahora? ¿Qué te está pasando? CRISTO : Nada. Debe ser por ese vals, que siempre
bailábamos juntos y que se te ocurrió poner
justamente hoy... No sé. (ESTA CONFUSO) PACO : (OBSERVANDOLO) Oíme, Cristo. Te pasa
algo. EStás raro. CRISTO : (NERVIOSO) ¡No me llames Cristo,
querés! ¡Y ya te dije que si estoy así
debe ser por ese vals! ¡Y entre paréntesis,
ya podrías haberte comprado un cassettes, en vez
de andar poniendo ese disco del tiempo de Ñaupa
que... (AL MIRAR HACIA EL DISCO DESCUBRE, A SU LADO, EL
TUBO DEL TELEFONO DESCOLGADO. LO TOMA Y SE LO MUESTRA
A PACO) ¿Y esto? PACO : (DISIMULA. LE ARREBATA EL TUVO Y LO CUELGA
MIENTRAS RESPONDE SOLO AL TEMA DEL DISCO) Estás
loco. Como voy a tirar este disco. Ya no vienen más
así, de pasta auténtica. Y de 78: la velocidad
que a mí me gusta. (SE ALEJA) CRISTO : Te pregunté por el teléfono. PACO : (DISIMULA) ¿Eh? Ah. Lo estuve limpiando. CRISTO : Oíme: vos me estás escondiendo
algo. PACO : (TIEMPO. SERIO) Está bien. ¿Cómo
te diste cuenta? CRISTO : ¡Porque te conozco! ¡Y por
ese teléfono descolgado! (ENTIENDE TARDE LA APARENTE
CONFESION DE PACO) ¿Así que estás
escondiendo algo? PACO : Sí. A vos no te puedo engañar.
Pero no se lo vas a contar a nadie, ¿no? CRISTO : No. Te juro que no. PACO : ¿Me vas a guardar el secreto? CRISTO : Sí, te digo que sí. PACO : Bueno. (HACE UNA PAUSA. CRISTO ESPERA ANGUSTIOSAMENTE)
Tengo una mina. CRISTO : (EXPLOTA) ¡Andá a la mierda! PACO : Eh, che. ¡Estás raro de veras,
hoy, eh! CRISTO : ¡Mirá... yo ya te dije qué
me pasa! ¡Y el que está raro... y vos sabés
por qué... sos vos! ¡Así que no embromes
más! (VA RAPIDO A LA MESITA, SE SIENTA Y JUEGA)
¡Ahí está!... ¡El dos cuatro!
(PACO SE ACERCA) PACO : ¿Querés un vaso de leche? CRISTO : ¡No! ¡Estoy podrido de leche!
(PACO SE SIENTA Y EMPIEZA A REIR BAJITO. CRISTO LO MIRA)
¿Y ahora de qué te reís? PACO : ¿Sabés de quién me
estaba acordando? (RIE BAJITO MIENTRAS CRISTO SIGUE MIRANDOLO,
ESPERANDO) Del turco Alef. ¿Sabés lo que
le hizo una noche su mujer, cuando descubrió que
andaba con una mina? (SIGUE RIENDO BAJITO Y SIGUEN JUGANDO,
PONIENDO LAS FICHAS UNA DETRAS DE LA OTRA, COMO SI LA
CONVERSACION NO INTERFIRIERA EL JUEGO) CRISTO : (EMPIEZA TAMBIEN A SONREIR, COMO EN ESCENA
ANTERIOR) No. Qué le hizo. PACO : (EN MEDIO DE LA RISA) Lo esperó lo
más tranquila, sentadita, con un pulverizador de
Flit en la mano... ¿te acordás de aquel
aparatito que largaba insecticida? Bueno; y cuando el
turco apareció lo más campante como a eso
de laso dos de la madrugada... sin esperar que dijera
"buenas"... ¡Pfff... empezó a darle
sin asco! ¡Pffffff! Ja. Lo puso asqueroso de arriba
a abajo. Lo trato de insecto sin necesidad de decirle
una palabra. ¿No te parece bárbaro? Estuvo
fenómena la turca. (RIEN LOS DOS, PACO MAS QUE
CRISTO. HASTA QUE PACO) Por lo menos a vos Julia no te
espero con una honda. (RIE MIENTRAS CRISTO SE PONE SERIO)
¿Te imaginás? ¡Tomá, mi huia!
¡Y zas! ¡Un hondazo! (RIE) ¿Huia se
llamaba el pajarito, no? (RIE) CRISTO : A mí no me causa ninguna gracia. PACO : A vos nada te causa gracia, hoy. CRISTO : ¡Claro que no! ¡Porque no
puedo tragarme eso de que todavía no te hayan dado
el resultado! (LO ENFRENTA) A la Ñata podías
engrupirla. Pero a mí no. PACO : Bueno, basta, eh. CRISTO : ¡Sí, basta, es lo que digo
yo! PACO : ¡Bueno, basta entonces! CRISTO : ¡Sí, basta! PACO : ¡Eso! ¡Basta! (SE LEVANTA DISGUSTADO.
UNA MUECA DE DOLOR) ¡Ajj! ¡Ese turro de Falquetti!
(CAMINA POR AHI) CRISTO : (CON MUCHO DOLOR) Creía que era
tu amigo. Pero me parece que... PACO : ¡Pero que decís, Cristo! ¡Sos
peor que Falquetti, vos! CRISTO : ¡Digo que si sabés algo...
me lo tendrías que contar! ¡Eso digo! ¡No
sé por qué no querés hablar conmigo
de... (SUENA EL TIMBRE DEL TELEFONO INTERRUMPIENDO. DESPUES
DE UNA VACILACION. PACO PIDE A CRISTO) PACO : Atendé, andá. CRISTO : (DESAFIANDOLO) ¡No! ¡Atendé
vos! ¡Andá, atendé! PACO : ¡No seas pajarón, querés?
(EL TIMBRE SIGUE SONANDO. PACO ESPERA LA DECISION DE CRISTO)
¿Y? ¿Atendés o no? (A REGAÑADIENTES,
CRISTO VA HACIA EL TELEFONO. PACO ADVIERTE RAPIDO) Y si
es Mario le decís que no estoy. Que me estás
esperando... lo que quieras. Pero yo no estoy. CRISTO : (YENDO AL TELEFONO) Mirá que yo
no sé mentir,, eh. (ATIENDE) Hola -No. Cristóbal.
-Ah. Qué decís Mariucho, cómo te
va. -No, no, él no está. Parece que todavía...
no sé, no volvió. -No, Fito tampoco. -Sí,
la verdad... no sé por qué tu padre me da
la llave de su casa. Porque aquí yo no soy más
que... (MIRA A PACO CON INTENCION, PERO NO SIGUE) -¿Eh?
-No, nada. Le digo que te llame, entonces. - Sí,
claro, seguro que todo va a ir bien. Yerba mala nunca
muere. Je. - Sí. Yo le digo siempre. Que primero
él me va a enterrar a mí. -Y bueno. Alguno
de los dos va a tener que enterrar al otro, ¿no?
-Jejeejé. -Bueno, chau, Mariucho. -Sí, debe
haber ido a tomar un café. Porque no es por hablar
mal, ¿no?, pero tu viejo es un egoísta de
mierda... (MIRA DESAFIANTE A PACO)... y le importa un
pito que los demás estemos esperando. -(OYE, SE
SORPRENDE) ¡Sí, claro que es capaz de eso,
también! Casualmente hoy... ¡Lo conocés,
eh! (MIRADA INTERROGANTE A PACO) -Bueno, sí, yo
le digo. -Chau, mariucho. (CUELGA. A PACO) Te conoce tu
hijo, eh. PACO : ¿Por qué? ¿Qué
te dijo? CRISTO : Que seguro que te habías ido con
alguna mina por ahí. PACO : (LE GUSTO) ¿Esto te dijo? Ja. ¡Mariucho,
viejo y peludo! Seguro que a él le gustaría
que yo... Bueno: y a mí... ni te cuento. CRISTO : ¡Pero está de acuerdo en
que sos un egoísta de mierda, también! PACO : Sí, pero nunca tan egoísta
como vos, que querés que yo te entierre primero.
Y ojo. Que si yo te entierro primero, después vos
te levantás y me enterrás a mí. ¿Pacto
de sangre? (LE EXTIENDE EL PUÑO CERRADO CON EL
PULGAR EN ALTO) CRISTO : (LO MIRA, SEDUCIDO. eS UN VIEJO JUEGO
DE CUANDO ERAN CHICOS. APRIETA SU PULGAR CONTRA EL DE
PACO) Pacto de sangre. PACO : (DESPUES DE "MEZCLARSE LAS SANGRES",
SONRIENDO, CON SU MANO DA UNA CACHETADA EN EL PUÑO
DE CRISTO) Ja. Si habremos hecho pactos de sangre. (SE
MIRAN CON CARIÑO) CRISTO : Sí. Y casi siempre lo respetamos.
(TOCADO, PACO SE ALEJA. CRISTO, INMOVIL, ESPERA, HASTA
QUE URGE) Dale, Patón. PACO : Dale qué. CRISTO : ¿Entonces de veras no me vas a
contar? (PACO SE DETIENE, DUDA. PAUSA. AL FIN VA HASTA
EL ABRIGO Y SACA EL SOBRE DEL BOLSILLO. LO MUESTRA. CRISTO
SE SORPRENDE) Qué. ¿Te lo dieron? PACO : Sí. CRISTO : ¿Y qué dice? PACO : Por ahora no lo voy a abrir. CRISTO : ¿Pero qué dice? PACO : ¿no entendés? ¡Por ahora
no lo voy a abrir! CRISTO : ¿Pero estás loco? ¿Cómo
no lo vas a abrir? PACO : Por ahora no. CRISTO : Cómo no. ¿Cómo no
vas a enterarte de ese resultado si... (SE DETIENE) PACO : ¿Si qué? CRISTO : Vamos, Paco; sabés lo que se está
jugando ahí. PACO : No se está jugando nada. El partido
ya terminó. CRISTO : Sí. ¿Pero el resultado? PACO : (MAS FUERTE) ¡Bueno, no hinchés
más, querés? ¡TErminala de una vez!
(LO ENFRENTA PERO SALE RAPIDO DEL ENFRENTAMIENTO Y VA
A SENTARSE CON RABIA SOBRE EL BAUL. APARECE OTRA MUECA
DE DOLOR. SE TOCA LA RODILLA) ¡Ese turro de Falquetti! CRISTO : (DESPUES DE UNA PAUSA, DOLOROSAMENTE)
¿Preferís que me vaya, entonces? PACO : (CON AFECTO, SIN MIRARLO) Ya te dije que
la termines, che. (CRISTO VA A SENTARSE SOBRE OTRO LADO
DEL BAUL, EN ANGULO, CASI DE ESPALDAS A PACO. AL FIN PACO,
MIRANDO EL SOBRE QUE TIENE EN LA MANO) PACO : Ni lo quiero abrir ni lo quiero dejar de
abrir. CRISTO : (DEJANDOLO HABLAR) Ah, sí. PACO : No estoy decidido. Eso es lo que pasa. Qué
sé yo si me va a servir para algo saber que me
queda un año... o dos... o cinco. O cincuenta.
Eso es lo que pasa. CRISTO : Ah, sí. PACO : Mirá: (CASI DESAFIANTE) No sé
si esto que te voy a decir aparece en alguno de esos libros
geniales que vos leés. Pero todo el tiempo que
ya pasó, el que quedó atrás... el
tiempo que todavía va a pasar, ese que está
adelante... y éste, este tiempo que vivimos ahora...
todo... todos los tiempos... (MAS DESAFIANTE) ... son
el mismo tiempo. (LO MIRA Y ESPERA) Ninguno vale más
que otro, quiero decir. Todos son lo mismo, ¿entendés?
(PAUSA. QUEDAN MIRANDOSE. AL FIN) Dale, discutí
si querés. CRISTO : (NO DEJA DE MIRARLO, INTERESADO) No, no
quiero discutir. Justamente yo... PACO : (INTERRUMPIENDOLO, DISCUTIENDO QUIZA CONSIGO
MISMO) ¡Y más, todavía! Quién
sabe este minutito que ahora estoy pasando aquí,
con vos... vale tanto como todos los años y años
que... Porque al fin de cuentas... decime:... ¿dónde
están los años que pasaron, los años
que ya vivimos? Vos me dirás: "Pssss... ¡rajaron!"
Y sí. Por un lado rajaron, tenés razón.
Pero por otro lado no rajaron. (SE TOCA LA CABEZA) Están
aquí. Y ahí, con vos, también. con
los dos. Y el tiempo que está por venir, si es
que hay algún tiempo que esté por venir...
también está ahora aquí, con los
dos. Mucho, poco... El que sea. (SE FUE ENTUSIASMANDO.
SE DETIENE. OBSERVA A CRISTO) Qué ponés
esa cara. ¿Me entendés o no me entendés? CRISTO : (CON CIERTA ADMIRACION Y TEMOR AL MISMO
TIEMPO) ¿Me prometés que no te vas a enojar? PACO : Sí. Por qué. CRISTO : Porque eso aparece en un libro. No me
acuerdo en cuál: "La eternidad está
en el minuto que vivimos". O algo así, decía.
(SE MIRAN. TIEMPO) PACO : (SONRIE) Filosofía. CRISTO : (ACEPTANDO) Y... sí. PACO : ¿Viste? Y eso que yo no leí
ni medio. CRISTO : Y además decía algo así
como que la vida era una serie de eternidades, y que el
hombre debería tener... PACO : (SE LEVANTA) Ya la embarraste. CRISTO : ¿Por qué? PACO : ¡Porque me importa un pepino la serie
de eternidades! ¡A mí lo que me importa es
esta eternidad! ¡Esta eternidad chiquita que estamos
viviendo ahora aquí, nada más! Y cuando
se acabe... cuando esta eternidad chiquita se acabe...(SE
ACERCA Y LE PEGA EN EL PECHO, DIVERTIDO Y TAL VEZ RETADOR:)...
yo no me voy a dar cuenta de que se acabó, ¿entendés?
¡No me voy a dar cuenta! Y los jodo a todos. (VA
HACIA EL TERMO) ¿Querés un café?
CRISTO : ¡Claro! ¡El egoísta
de siempre! ¿Qué te importan los demás,
no es cierto? ¡Con tal de que vos no te des cuenta...
que se jodan