"Viéndose, pues, tan faltos de dinero y aún
no con muchos amigos, se acogió al remedio a que
otros muchos perdidos en aquellas ciudades se acogen,
que es el pasarse a las Indias, refugio y amparo de los
desesperados de España, iglesia de los alzados,
salvoconducto de los homicidas, pala y cubierta de los
jugadores a quienes llaman fulleros los peritos en el
arte, añagaza general de mujeres libres, engaño
común de muchos y remedio particular de pocos"
Miguel de Cervantes: "EL CELOSO EXTREMEÑO"
PERSONAJES
CRIADO DE VERGARA CURA ESTEBANILLO
SOLDADO SOR GREGORIA
LOCO OBISPO MONSEÑOR CARRANZA
MENDIGO CIEGO SOR FELICITAS
PULPERO MUJER DEL PULPERO
BARBERO DONCEL
PICARO I DONCELLA
PICARO II MUJER DEL BARBERO
DON JULIO CESPEDES MENDIGA EMBARAZADA
DON JUAN DE VERGARA NEGROS
GOBERNADOR CESPEDES LA VOZ DEL ESPECTRO
DOÑA SOL SOLDADO DE LIMA
PLAZA MAYOR
AMANECE. PALMADAS Y CANTO AFRICANO. EL SOLDADO SE PASEA
HACIENDO RESTALLAR EL LATIGO DONDE ESTAN ENCADENADOS LOS
NEGROS ESCLAVOS. A UN COSTADO, SOBRE LA RECOVA, EL LOCO
ESTA ATADO. ES INVIERNO. ENTRA EL CRIADO.
CRIADO : ¡Hasta cuándo, negros!
(TROPIEZA CON EL NEGRO, QUE SE DEJA MORIR) ¡Uf!
¡Borrachines! ¡Que los podría haber
matado a todos la peste! (AL SOLDADO) A ver, tú,
¿no has visto a mi señor Vergara? SOLDADO : Nada vide. Soldado soy de Céspedes,
de don Julio, y estoy vigilando a los bozales. CRIADO : Te tendría que pringar por distraído.
Pero cuatro libras de tocino en tu barriga son demasiados
dineros. (MIRA A SU ALREDEDOR) ¿Y tú, filósofo,
no me lo has visto? LOCO : ¿Qué es eso de filosofía?
¡Tenebroso! No explico el mundo; ya lo he dicho.
Tengo la idea, la idea para organizarlo. SOLDADO : ¿Lo hago callar?
(EL MENDIGO ENTRA Y SE ACERCA A LOS NEGROS) CRIADO : Mejor cuida de ése, que le sacará
la galleta a tus negros.
(EL SOLDADO ALEJA AL MENDIGO A LATIGAZOS) MENDIGO : (A CRIADO) ¡Una caridad! ¡Dame! CRIADO : (ARROJANDOLE UN TROZO DE COMIDA) ¡En
nombre de mi señor! ¡Ay, mi señor,
mi señor! ¡Qué tarea más dura
la de estar a su merced! ¡Y la negrada que no termina
con sus palmas! (DA UN PASO HACIA LA RECOVA) ¿Al
Cabildo, que hoy habrá reunión de regidores?
¡Mal rayo los parta, Cristo! (SE SANTIGUA. DA UN
PASO EN SENTIDO INVERSO) ¿A la Catedral, a oír
el sermón de Monseñor? ¡Ay, ay! (SE
APARTA BAJO UN TOLDO EN UNA DE LAS CASAS Y LE ARROJAN
ORINES Y EXCREMENTOS DESDE UNA ESCUPIDERA) ¡La puta
madre que te ha parido! ¡Que no eres capaz de gritar
educadamente "Agua va"! (SALE) SOLDADO : (AL NEGRO) Una galleta come siquiera.
En el norte vas a estar decentito. Hay yerba sagrada.
¡Yerba santa! ¡Dejarte morir! LOCO : ¡Tengo la llave del apocalipsis!
CASA DEL GOBERNADOR. CABILDO
PISO DE TIERRA, VENTANALES SIN VIDRIO. ALMOHADONES. POBREZA.
EL GOBERNADOR, HIERATICO, ESTA VESTIDO COMO PARA UNA RECEPCION.
EL HIJO, DON JULIO, CUCHICHEA A SU OIDO. PULPERO : (SECRETEANDO) ¿Pero por qué
esas galas? BARBERO : ¡Dícese en el atrio
que hoy llega el Sillico! PICAROS 1 Y 2 : Un retrete de quita y pon que el
Regidor don Juan de Vergara le ha obsequiado al apretado
del Gobernador. PULPERO : Pues que no han dejado un adorno en casa. BARBERO : Habrá sido consejo de la ramera,
de seguro, que ha visto la etiqueta en Lima o en el Potosí,
en alguna recepción. PICAROS 1 Y 2 : ¡O cuando seducía
curitas rondando por el Vaticano! DON JULIO : Dice el señor Gobernador que
la justicia humana está configurada sobre la divina,
por disposición de Dios, es decir debe ser severa
y no se permite su esquive. Por lo tanto deberán
ser rechazados por este mismo pueblo y sus pobladores,
para cuyo menester pueden portar armas los cimarrones
que se apersonen solos o en agrupamientos; también
se rechazará a los indigentes y mendigos que se
refugien en los huecos y malezas de los terrenos, reuniéndolos
por alzados así sean criollos y aplicándoles
la cantidad indispensable de azotes. En cuanto al extranjero
loco... SOLDADO : ¡Malditos sean los marineros que
trajeron a ese loco! ¡Debieron arrojarlo al mar! BARBERO : ¡Hay que buscar cirujano que le
saque las piedras de la cabeza! DON JULIO : El gobernador me dice que no necesita
médico; sólo la ayuda divina... VERGARA : Se le debe considerar ya como a un natural
de este puerto. DON JULIO : Señor VERGARA : El Gobernador
ha pensado que, remitiéndolo más lejos,
a las misiones de los jesuitas, en sus campos de concentración,
estará más cerca de Dios para salvación
de su pobrecita alma. VERGARA : Insisto en que se le debe considerar
como natural y como a tal tratarlo. Como a natural descarriado,
claro está, pero de propiedad de la ciudad, la
que si bien por un lado estará obligada a ser misericordiosa
con él, por el otro, tendrá un espectáculo
que la entretenga y que haga más enjundiosas las
festividades. GOBERNADOR : (MURMURA ENTRE LA GOLILLA) Interesante... DON JULIO : Si no hay oposición de los señores
regidores, dase por aprobada la residencia del loco desprovisto
de entendimiento. PICARO 1 Y 2 : Pido que le des permiso de
vaquería a don Federico García... DON JULIO : ¿Permiso de qué? PICARO 2 : ¡De vaquería, pues! DON JULIO : Préndanlo, por gritar. (EL SOLDADO
ECHA A LOS PICAROS) Y en lo que atañe a ese, a
ese... GOBERNADOR : Don Federico. DON JULIO : A ese don Federico no se le dará
permiso, pues el Gobernador ya lo ha concedido a... GOBERNADOR : Don Julio. DON JULIO : ¡Viva el Gobernador! DOÑA SOL : ¡Viva! SOLDADO : ¡Viva! PULPERO : En nombre de los vecinos quiero presentar
al Cabildo el caso de Merceditas de la Viña y josé
Carroba, esposos legítimos ante Dios... CRIADO : (ENTRA, BUSCA ENTRE LOS CABILDANTES Y
ENCUENTRA A VERGARA) ¡Qué mierda he tenido
que pasar para llegar hasta usted! VERGARA : Mira que apestas marrano. CRIADO : Me han tirado encima toda el agua de noche
y la cagada también. BARBERO : ¡Ella lo acusa de cometer en su
propia persona el pecado nefando! DON JULIO : ¡A la hoguera con él y
ella en prisión por haberle consentido el vicio
trasero! CRIADO : (A VERGARA) Dadme una moneda. Por la suciedad
y por la noticia que te estoy trayendo. VERGARA : (DANDOLE) Levántate. CRIADO : ¡Amanecía cuando llegó
a puerto! VERGARA : Díselo a los cabildantes! CRIADO : ¡El sillico! ¡Acaban de desembarcarlo
en hombros de cuatro hombres preciosos! GOBERNADOR : ¡El sillico de alivio! (SU TIESURA
SE DESHACE)
PLAZA
CANTO : Jesu fili, fili redemptor
Mundi Deus o Jesu
amator noster
inviolata casta est María
María inviolata anima mea.
ENTRA EL OBISPO, SEGUIDO POR FELICITAS, GREGORIA Y ESTEBANILLO.
EL MENDIGO LIMOSNEA. LOS PICAROS JUEGAN A LAS CARTAS. ESTEBANILLO : ¡Ay, ay! Son cada vez más
los que toman honradez por necedad. GREGORIA : Padre Estebanillo, nada falta para que
los míseros se lancen contra nuestras vestiduras
quebrantando todo mandamiento. ESTEBANILLO : Ya no sólo el mendigo
vive en la inseguridad del pan nuestro de cada día.
Sitiado por el hambre está el pueblo todo. MENDIGO : ¡Estebanillo! ESTEBANILLO : ¡Ten confianza, ten confianza! MENDIGO : ¿Y la sopa? ¡Para cuándo
va eso! GREGORIA : Espera el sermón y habrá
luego sopa para todos. MENDIGO : Menos sermón y más sopa. GREGORIA : Pueblo concupiscente, pueblo de relajados
va a ser éste. Debemos obligar a los cabildantes
a que apliquen la teoría del justo precio, obligarlos
a prohibir la usura para que no medren con el pan de los
pobres. ESTEBANILLO : ¿Condenar el comercio, como
nos obligan nuestras creencias, en una ciudad puramente
comercial? OBISPO : ¡Estebanillo! ESTEBANILLO : He aquí que de pronto todo
me parece vano. OBISPO : (JUNTO A LOS NEGROS) Así como tienen
los cuerpos negros y secos y las cabezas y los cabellos
ásperos y feos, así las ánimas, que
siguen las cualidades malas del cuerpo, son silvestres,
bestiales y crueles. FELICITAS : Tú sabes que ellos, pobrecillos,
han decidido dejarse morir. No prueban bocado ni beben,
para que sus almas vuelvan a la Guinea. ESTEBANILLO : Queríamos hablarte, Monseñor. OBISPO : ¿No puedes esperar a que diga la
misa y el sermón? ESTEBANILLO : De eso se trata. Por favor, en el
sermón, di que muchas personas españolas
no oyen misa no salen de sus posadas por no tener camisa. GREGORIA : Díselo justamente a los notables
que pueden venir a escucharte para que se apiaden y cumplan
con su piedad para los menesterosos. OBISPO : Los jesuitas ya han peticionado para llevar
a los mendigos a sus campos de concentración. Habrá
solución pero en el terreno de los hombres, no
en el de Dios. (VERGARA CON SU HIJA Y CRIADO HA LLEGADO
A LA PUERTA DE LA CATEDRAL, ENCONTRANDOSE CON EL OBISPO
Y SU SEQUITO) Vienes justo, Vergara. Primero hablaré
contigo. Luego con el Gobernador. VERGARA : Justamente quiero pedirle disculpas en
nombre del señor Gobernador, pues diversos asuntos
lo distraerán hoy de concurrir a tu iglesia. CRIADO : ¡Llegó el sillico de alivio!
¡El retrete real! FELICITAS : ¡El sillico! (ENTRA EN LA CATEDRAL)
¡Objeto de perversidad y corrupción! OBISPO : ¡Ya hablaré yo con el Gobernador
Céspedes! (ENTRA EN LA CATEDRAL) GREGORIA : Usted que es letrado, Tesorero de la
Santa Cruzada, Notario del Santo Oficio, vecino influyente... ESTEBANILLO : Háblele, Vergara, use su verbo
ante Monseñor, ante el Gobernador incluso, para
remediar en algo las miserias de la población.
Que escriba a Lima, al Rey Felipe, pues. VERGARA : Soy un buen cristiano, curita. Dejadlo
en mis manos.
(ENTRA EN LA CATEDRAL Y TRAS EL, GREGORIA, ESTEBANILLO,
EL CRIADO Y LOS VECINOS)
CATEDRAL
EL OBISPO REZA ANTE GREGORIA, ESTEBANILLO, VERGARA Y SU
CRIADO, PULPERO, BARBERO Y SU MUJER, MENDIGO Y MENDIGA
Y DONCEL. A UN COSTADO, FELICITAS AMONESTA A LA DONCELLA,
HIJA DE VERGARA. FELICITAS : Tu ánima, cuando Dios la ordena,
trae consigo un conocimiento experimental de la bondad,
suavidad y nobleza de Dios, del cual conocimiento nace
una gran inflamación de la voluntad y de esta inflamación
un maravilloso deleite y de este deleite un encendidísimo
deseo de Dios y del deseo una nueva hartura y de la hartura
una embriaguez y de ésta una seguridad y cumplido
reposo en Dios. Considera tu ánima como un castillo
de muy claro cristal, donde se conserva tu doncellez para
el Señor. Sé humilde, ora, medita, que cuando
estés en la perfección, tendrás el
desposorio espiritual casándote con Dios. Y ésta
no será una experiencia pasajera sino algo para
siempre: ¡la continua unión del ánima
con su divino amante! OBISPO : (EN EL SERMON) Las tinieblas exteriores
oscurecen la visibilidad de todo aquello que nos rodea,
sumergiéndonos en la oscuridad. Las tinieblas interiores
nos sorben el espíritu, oscureciendo y convulsionando
nuestros conocimientos. Pero hay una lámpara, una
luz encendida sobre la mesetas, sobre la costa rocosa
del mar: ¡la luz del Dogma!
(LA MENDIGA APROVECHA PARA ROBAR A LOS FELIGRESES. LLEGAN
VOCES DESDE LA CALLE, DONDE HA APARECIDO EL SILLICO QUE
TRAEN LOS PICAROS Y LA MUJER DEL PULPERO)
PICAROS : ¡El sillico! ¡El sillico! OBISPO : ¡No cabe la menor duda! Hay que
amar a Dios antes que a todo y sobre todo, para poder
amar bien al prójimo como a nosotros mismos por
amor a Dios. Porque el principio del amor al prójimo
es amar a Dios. (EL MENDIGO, EL CRIADO, LUEGO ESTEBANILLO
Y GREGORIA SALEN DE LA CATEDRAL ATRAIDOS POR LOS GRITOS.
EL DONCEL DESCUBRE A LA DONCELLA Y SE PRENDA) Por eso
el cristianismo debe vivir según los dictados de
la fe y su nota principal debe ser la oración.
En la renovación mística del sacrificio
de la Cruz, en la Santa Misa y en los Sacramentos, tened
presente: ¡el recuerdo de Jesús sudando sangre
y repitiendo a sus apóstoles, orad para no caer
en la tentación! (REZA) DONCEL : (SE LEVANTA Y COMO UN MACHO ALERTA, AVANZA
HACIA LA DONCELLA CRUZANDO LA NAVE) Se le ha deslizado
el manto, un poquitín más. ¡Esos ojos!
¡Dios! Llevan la alucinación dentro de sí. DONCELLA : ¿Habrá dos clases de amor?
Uno es puro espiritual, porque ninguna cosa le toca; esta
manera de amarnos es sin que intervenga pasión
alguna, porque en habiéndola va todo desconcertado
este concierto. DONCEL : ¿Responderá todo su cuerpo
al enervamiento de esa mirada? DONCELLA : (VE AL DONCEL Y SE CUBRE, ASUSTADA)
¿Otra clase de amor? ¡Con Cristo en Dios!
Unida por la gracia a Jesucristo. Con Cristo en Dios. DONCEL : ¡Que se me hincha, que me inflamo
de ardores la cabeza!
PLAZA Y CATEDRAL
ACCIONES SIMULTANEAS. MUJER DEL PULPERO : ¡Ven Miguel, no te lo
pierdas, que tiene como un techito con colgaduras!
(LOS VECINOS SALEN DE LA CATEDRAL) OBISPO : ¡En medio de las tinieblas... CRIADO : ¡Parece el palio de la virgen! OBISPO : ... de las confusiones, de las desorientaciones
y de las negociaciones... PULPERO : ¡Calla, judío, hereje! OBISPO : ... nuestra fe es nuestra defensa... MUJER DEL PULPERO : ¡Marión! ¡Carne
de los hombres! OBISPO : ... nuestra protección en el sendero
que Dios nos ha enseñado con su palabra...! CRIADO : ¡Bah, bah! En Inglaterra los principales
ya no se sirven de él. Tienen unas torres edificadas,
muy altas, desde donde la mierda cae a un pozo que se
tapa. PULPERO : ¡Qué sabes tú de
los herejes del norte! OBISPO : ¡Exijo el testimonio de una fe firme...
vivificada por la oración y fundamentada en la
iglesia! CRIADO : ¡Hay baños a válvula! BARBERO : ¿Y para qué, idiota? ¡Para
bañarse, semejante lujo!
(APARECE EL GOBERNADOR CESPEDES CON SU HIJO. SE HA ALIGERADO
LA VESTIMENTA, LISTO PARA USAR EL SILLICO. SE ACERCAN
LOS PICAROS Y LOS MENDIGOS) MENDIGO : ¡Las sobras! ¡Dame las sobras! GOBERNADOR : ¡Hala, que en la Catedral tienes
tu sopa! MENDIGO : (RETIRANDOSE) ¡Cornudo! GOBERNADOR : ¡Parece un trono! CRIADO : Mi señor Vergara ha cumplido su
palabra. ¡Aquí lo tenéis! Mira, mira,
es de notabilísima capacidad útil. (EL GOBERNADOR
INTENTA LEVANTAR LA TAPA) Algo se ha trabado, cosa de
nada. Quizás la llave de seguridad o la defensa
parapedos. DON JULIO : ¡Aquí se ha roto el terciopelo! CRIADO : Pero observa los detalles por debajo.
Ideal para respuestas sensibles de corto recorrido. DON JULIO : No tiene ni un herraje de plata. Apenas
si estas tachas doradas que por lo desparejas parecen
las muelas de tu boca maloliente. CRIADO : Pruebe su fortaleza vuesa merced. Su suspensión
para servicio pesado, este aparejo para ventilación
forzada. PICARO 2 : (A PICARO 1) ¿No le parece, Excelencia,
que descomer con este artefacto es una holganza? PICARO 1 : Buen recipiente para los soretitos del
Gobernador. GOBERNADOR : ¡Que paseen al loco! Dadles
otra cosa en que entretenerse y no yo. ¡Por las
llagas de Cristo! Y tú, falso romero, trae a tu
dueño ante la presencia de mí, de su señor.
(EL CRIADO SALE) LOCO : (POR EL GOBERNADOR) ¡Mírenlo!
¡Está separado de su mundo! BARBERO : No le temas al melancólico, es
la niebla, el rocío de la mañana que lo
trastorna. MUJER DEL BARBERO : ¡Está poseído
por el diablo! BARBERO : Fijaos en el estado corporal de mozuelo
morboso. Cráneo excesivamente grande, raquitismo,
voz de castrado, tartamudez. Boca siempre abierta, suciedad
exterior. Impotencia sexual. En una palabra: persevera
en la degeneración. ¡Ya ha entrado en el
idiotismo! LOCO : Me agrada encontrarme con eruditos. La sabiduría
da al hombre dulzura. ¡Tiene la cara amarillenta
y los ojos secos y hundidos como yo! Hemos aprendido a
no llorar. (EL SOLDADO CASTIGA CON EL LATIGO) ¡A
mí no, por favor! Me rompo, me quiebro como un
cristal. Hablaré para ti. Hablaré de la
antigua edad donde todo era claro. Ahora a lo claro se
lo llama oscuro, y a lo oscuro, claro.
CATEDRAL
VERGARA SE ARRODILLA A LOS PIES DEL OBISPO. OBISPO : ¿Qué pasa, portugués? VERGARA : Quiero hablarte. OBISPO : Levántate. Tú te has quedado. VERGARA : Monseñor, tu sermón fue
olvidado antes de oído. OBISPO : Ese objeto canallesco, ese objeto... VERGARA : Justamente, los objetos. No has hablado
de los objetos. Mira, por favor, la miseria a tu alrededor.
Sólo los objetos, las cosas harán la felicidad,
destruirán esta miseria. Ellos son la felicidad. OBISPO : La terrena. VERGARA : ¿Pues dónde estamos? OBISPO : ¡Nos preparamos para entrar al cielo,
a la contemplación divina! VERGARA : Así es. Y mira: no queda nadie.
Todo el vecindario se ha ido tras el sillico. OBISPO : La ciencia antigua condena el comercio.
San Jerónimo está en contra de los mercaderes. VERGARA : Pero Santo Tomás distingue el
comercio lícito del ilícito. Y si la ganancia
puede existir a título de remuneración,
bien puede existir también para crear progreso
y bienestar. OBISPO : ¡Se inficionarán, sí,
se inficionarán! VERGARA : Si no lo haces tú, Monseñor,
lo harán los judíos o los herejes. OBISPO : ¡Mi única misión es
impedir que sean condenados por toda la eternidad...!
...Me haces dudar... VERGARA : Si se ha podido someter al yugo a los
animales feroces, no debemos desesperar de corregir al
hombre que se ha extraviado. OBISPO : Tus palabras no lo pueden ocultar; en
el fondo es algo así como una liberación
lo que deseas. VERGARA : Exactamente no es eso.
PLAZA
LOCO : ¡Mira qué cara la de esos honorables!
¡Tienen tristeza y miedo, como nosotros! ¡Teneís
la muerte cerca! ¡El apocalipsis!
CATEDRAL
OBISPO : ¡No, no y no! Los indios y los negros
a las reducciones, concentrados en el campo, como piden
los jesuitas. Al servicio de Dios y de la artesanía
en el campo de concentración. VERGARA :
no me niego a incluir la religión en la modernidad,
me niego a liberar el pecado. VERGARA : ¡El pecado! ¡La corrupción!
¡Vamos! Es sólo el abono, la mierda que hace
brotar las flores que adornarán tu cuarto... ¡Cardenal! OBISPO : ¿Cardenal? VERGARA : Cardenal ¡y Papa! OBISPO : ¿Papa? VERGARA : ¡Papa en la silla gestatoria! En
la silla de San Pedro... Dios incluso... ¡Nada te
es ajeno! ¡Vamos! Proyecta tu tarea, actúa
en el mundo. OBISPO : Me confundes. VERGARA : En el sermón de mañana
exige un comercio más franco de mercancías
y le otorgarás fe al rebaño de Dios. (SEÑALA
LA CALLE) Mira, míralos alrededor del sillico.
¡Qué brillo en los ojos! El brillo del progreso.
Progreso y trabajo. Orden.
PLAZA
AGRUPADOS ALREDEDOR DEL SILLICO. PICARO 1 : (JUGANDO A LAS CARTAS) ¡Qué
quieres apostar tú! ¡Si ya estás pelado!
¡Burro! PICARO 2 : ¡La vida me queda, carajo! PICARO 1 : ¡Jugada! (SE LEVANTA Y CON UN
PUÑAL LE ATRAVIESA EL CORAZON AL PICARO 2, QUE
SANGRA PROFUSAMENTE, CAYENDO MUERTO. RISAS)
CATEDRAL
DONCELLA : Padre, disculpe usted, pero parece haber
jaleo en las cercanías del trasto ese. CRIADO : (ENTRA) ¡Señor Vergara! ¡Señor
Vergara! VERGARA : ¡Cállate! (EL DONCEL, TRANSPORTADO,
SALE TRAS LOS PASOS DE LA DONCELLA, PASANDO DELANTE DE
VERGARA Y DEL OBISPO) Mira ése salir al camino,
va como bailoteando de alegría. Son los objetos
los que lo ponen así. DONCEL : (PARA SI) ¿Es el amor el que me
hace apresurar los pasos? (SE DETIENE CERCA DE LA DONCELLA)
¿Es el temor el que me hace ir mirando adónde
pongo los pies para no caerme? ¿Dónde está
ese cuerpo que se quiere frío? ¿Dónde
lo haré renacer al calor de mi mirada? CRIADO : ¡Señor Vergara, señor
Vergara! ¡Quiero decirle, mi señor, que don
Céspedes va en búsqueda de la vuestra persona,
pues el sillico no funciona y no ha aceptado mis convencimientos
por desear tus explicaciones. VERGARA : Disculpe, Monseñor. (A LA HIJA)
Tú anda a casa, rápido. (AL CRIADO) Ven
conmigo. (SALEN. EL OBISPO REZA) LOCO : ¡Cabalgamos hacia la muerte!
MENDIGA :(SALE DE SU ESCONDITE) ¡Dios mío!
Dios nuestro señor que sufriste por los pobres,
Dios mío, te ofrezco mis dádivas, la mitad
de mis "trabajos", la mitad de todas las bolsas,
de cien maravedíes cincuenta para ti, para honras
a tu divinidad, si me haces invisible de la gente amada,
si los ojos de los soldados no me ven por más cerca
que mi cuerpo esté. ¡Mi medalla, mi crucifijo
te doy! ¡Cincuenta de cada cien! ¡Dios! (SE
SANTIGUA Y SALE DE LA CATEDRAL)
PLAZA
GOBERNADOR : Esta gentuza no me gusta nada. SOLDADO : Son hambrientos, señor. GOBERNADOR : Internadlos entonces, internadlos,
hacedles trabajar y con lo que sobre de sus trabajos dadles
de comer. DON JULIO : ¡Vamos! ¡Echalos! PULPERO : ¡Me robaron, don Julio, me robaron! DON JULIO : Atrapa a uno, a cualquiera y córtale
la mano.
(ACCIONES SIMULTANEAS) ESTEBANILLO : ¡No le pegues! GOBERNADOR : ¿Y éste? ESTEBANILLO : (A SOLDADO) Cristo también
habitó los campos y no tuvo pitanza. PICARO 1 : Una apuesta de honor y por mí
ganada, mi señor. GOBERNADOR : ¡Que lo entierren entonces! GREGORIA : (A SOLDADO) ¿Qué han hecho? GOBERNADOR : ¿Qué esperan? ¿Que
se los coma la gentuza? ESTEBANILLO : En aquellos tiempos toda la multitud
de fieles tenía un corazón y una misma alma.
Todos tenían todas las cosas en común. GREGORIA : Vas demasiado lejos, Estebanillo. DON JULIO : (POR EL SILLICO) ¿Y esta chapa?
(DIALOGOS SIMULTANEOS) GREGORIA :¿Y vosotros no sabéis DON
JULIO :¿A ver tú letrado, qué
que si se va contra el dice acá?
soberano débese morir BARBERO :Royal coffers
Makers.
por ello? Es la ley. Así Esto no es latín,
más
que chito y sin bulla. bien parece el idioma de la isla,
de los renegados
MENDIGA :Queremos comer. Tene- DON JULIO :¡Padre
mío! Ya enveje-
mos hambre y la anti- ces. ¡Ah! Yo creía
que
gua ley también dice preferías la nobleza
que lo que se encuen- hidalga de España a la
tra se toma, que ello prosperidad bajo el no es robo.
yugo inglés, pirata y GREGORIA :Dadnos tiempo. La hereje.
ayuda divina ya está GOBERNADOR :¡Esta
es una obra implorada. Ahora exi- pública!
giremos la terrena. No
queremos que se olviden
las antiguas costumbres.
Tendréis garbanzo, cer-
do y legumbres. ESTEBANILLO : En los principios muchas más
cosas se han de disimular que castigar, mayormente en
tierra nueva como ésta. VERGARA : ¿Me buscabas, Gobernador? GOBERNADOR : Como engañas a todos has querido
engañarme a mí.
(DIALOGOS SIMULTANEOS) GREGORIA :Vergara ha estado in- VERGARA :Pluguiera
a Dios si fluenciando a las personas ésa fuera
mi inten- principales para remediar esta ción.
afligente situación y el Gober-
nador Céspedes ha dispuesto la
salida de una vaquería. GOBERNADOR : Pero si no se abre, ¿dónde
se caga, di? MENDIGO : ¡Qué va! Si sólo
les preocupa el artefacto ése que pone en caja
a la mierda. DON JULIO : ¡Mira! ESTEBANILLO : Cristo quiere decir pastor, pero
entre los pucheros anda el señor. DON JULIO : Fíjate en el tapizado todo rotoso. GREGORIA : ¿Y el abandonadito? SOLDADO : Ahí está entre esos yuyos. DON JULIO : ¡Desprendidos los remaches! SOLDADO : ¡Que por lo menos se suicide, se
cuelgue de un árbol! FELICITAS : (AL NEGRO) Abandona el ánima
a tu cuerpo indiferente, pero no regreses a la Guinea
natal. Piensa en nuestro Dios cristiano, ve con él
que te espera. GOBERNADOR : ¡Una pata coja! LOCO : ¡Reza o roba! ¡Busca una compensación
moral que consuele y estimule la miseria!
(TERMINAN LAS ACCIONES SIMULTANEAS. CASCOS DE CABALLOS
RETUMBAN EN LA PLAZA. SE OYEN LOS GRITOS Y CANTOS DE LOS
VAQUEROS, RESTALLAR DE LATIGOS Y RELINCHOS)
DON JULIO Y PICAROS: ¡Zus, zus! ¡al Capitán!
Cada cual tome su lanza.
¡Jesús, al Capitán!
Monten los cimarrones.
A las vacas caballeros.
A la indiada que se degüeya.
A las vacas caballeros.
¡Por la espada y por Jesús! LOCO : ¿Hablan de Jesús? Yo no sé
leer y escribir como vuesas mercedes, pero estoy animado
por la inspiración de Dios y de los ángeles. DON JULIO : ¡Calla, cabeza hueca! PICARO 2 : ¡Sandía vacía! DON JULIO : Tienes el cerebro desarreglado. Sin
una rueda ni un resorte bien en la cabeza. LOCO : ¡Mientes! Mis pensamientos, mis ideas,
están más allá del siglo. DON JULIO : (ENLAZANDOLO) ¡Ven de paseo,
caña! ¡Huérfano de sentido común!
Te nombro comandante de la vaquería y como tal
irás a la retaguardia dando las instrucciones del
caso.
(SALE DON JULIO ARRASTRANDO AL LOCO ENTRE RELINCHOS, RETUMBE
DE CASCOS Y GRITOS DE LOS VAQUEROS) FELICITAS : ¡Dejadlo al inocente!
CASA DE VERGARA
DONCEL : Tú eres el criado del señor
Vergara ¿verdad? CRIADO : Sí, mozuelo. (APARTE) ¡Qué
bello es, pardiez! Pero ¿por qué expeles
esos vientos? ¿A qué tanta agitación?
¡Mira cómo te palpita! Tranquiliza el músculo.
¿Quién eres? DONCEL : Me llamo Segundo de Alarcón. CRIADO : ¡El hijo de don Vicente, a quien
se lo llevó la peste! Pero qué crecidillo
estás, qué fortachón y qué
aire derecho tienes. DONCEL : Derecho a carta cabal. CRIADO : ¡Bravo por la derechura! Es lo que
más se aprecia en este mundo desgraciado. VERGARA : ¡Déjadlo hablar de una buena
vez, marrano! DONCEL : ¡Manejo el oficio de talabartero
mejor que mi padre! VERGARA : ¡Ayuda entonces, carajo! DONCEL : ¡Si usted me lo permite, en tres
mediodías le dejo el sillico apto para la mayor
de las cagadas! DONCELLA : (ENTRA) ¡Padre! Perdone usted,
no lo sabía ocupado. DONCEL : (APARTE) ¿Qué es esa bella
presencia? Sin ese velo de santa se enternecen sus facciones.
¡Perdido estoy! ¡Enamorado de sus tetitas
carnosas! VERGARA : ¿Así que eres experto en
reparaciones? DONCEL : ¡En tapices, cueros y herrajes!
No quiero pecar de presumido, pero mi padre me enseñó
el arte desde pequeño. Porque a fuer de ser sincero
que es bella, aterciopelada, la silla, como para cabalgarla
de continuo. VERGARA : ¿Y el cerrojo trabado? DONCEL : ¿Todavía no lo ha abierto
nadie? VERGARA : Es necesario que seas habilidoso. DONCEL : De mano firme pero suave, como para servir
a Vuecencia. VERGARA : ¡Pero hija, retírate, que
es entre hombres el asunto! ¡Entre hombres, dije!
Bien. Me mereces confianza y te tomo. Trabaja con urgencia. DONCEL : Doyte mi palabra. ¡En cuatro mediodías,
o cinco, o seis...! ¡Hasta que el cerrojo abata!
CASA DEL GOBERNADOR
PISOS DE LADRILLO Y TIERRA. PAREDES DE ADOBE, CALEADAS,
GRAN CAMA, MESA CON SOBRAS DE COMIDA, ARCONES, TAPICERIA,
ALFOMBRAS, EN LUGAR PREPONDERANTE GRAN BRASERO DE PLATA.
EL GOBERNADOR EN LA CAMA HACE LA DIGESTION. A SU LADO,
RECLINADA, ESTA DOÑA SOL, LA MANCEBA. GOBERNADOR : ¿Por qué has encendido,
doña Sol, con madera de árbol el brasero? DOÑA SOL : La última helada ha dañado
los olivares y no han quedado carozos de aceituna para
encender el fuego y hacerlo aromático. (EL GOBERNADOR
LARGA UN CUEZCO) ¡Y encima tú enturbias el
aire con tus vientos! GOBERNADOR : ¡No hagas alboroto, mujer, que
por un puñado de aire no voy a perder las tripas!
Y en lugar de andar quejándote, léeme algo,
así me relajo los músculos del estómago. DOÑA SOL : ¡Mira cómo sudas
para triturar todo ese cerdo con chucrut que te has comido! GOBERNADOR : ¡Que me leas algo placentero,
te dije! Algo que reconforte mi alma, mi mandato sobre
este puerto de indianos miserables! DOÑA SOL : (BUSCA VIEJOS LIBROS) ¿"Tratatus
de mercatori"? GOBERNADOR : ¡Aj! DOÑA SOL : ¿"Año cristiano"? GOBERNADOR : ¡Qué va! DOÑA SOL : ¿"Vida de santos"? GOBERNADOR : ¡Para mi espíritu, dije! DOÑA SOL : ¿"Política"? GOBERNADOR : De un italiano... ¡Ariosto! DOÑA SOL : Aristóteles. GOBERNADOR : ¡Eso, eso! DOÑA SOL : (LEE) "En la naturaleza,
un ser no tiene más que un solo destino, porque
los instrumentos son más perfectos cuando sirven
no para muchos usos sino para uno solo. Los bárbaros,
la mujer y el esclavo están en una misma línea
(EL GOBERNADOR CELEBRA) y la razón es muy clara:
la naturaleza no ha criado entre ellos un ser destinado
a mandar y realmente no cabe entre los mismos otra unión
que la del esclavo con esclava. El que por una ley natural
no se pertenece a sí mismo sino que, no obstante
ser hombre, pertenece a otro, es naturalmente esclavo". CRIADO : (ENTRA) El Corregidor Vergara quisiera
hablar con Vuecencia. GOBERNADOR : (A DOÑA SOL) Tú deja
eso. ¡Que pase! VERGARA : Mis respetos, doña Sol. Gobernador,
no debéis desesperar, tendréis listo el
sillico; ya he ordenado por él. GOBERNADOR : Estuvisteis avaro, Regidor. Me suena
que el objeto es de uso previo, dejado de lado por algún
burgués isabelino. VERGARA : ¡Dios me corte la lengua si así
fuera, y me deje sin ojos para ver!
(LLEGAN DESDE LA PLAZA LAS PALMADAS Y LAMENTOS DE LOS
NEGROS) DOÑA SOL : ¡Hace cuatro días
que joden los condenados! VERGARA : ¿Y qué aguardas? GOBERNADOR : Bien lo sabes, la barca de los jesuitas. VERGARA : Y mientras tanto, la ciudad los engorda. GOBERNADOR : ;Quieres que mate a los renegados? VERGARA : No hables de sangre. GOBERNADOR : Sirve vino, turra.
(DOÑA SOL LE SIRVE AL GOBERNADOR) GOBERNADOR : (POR EL VINO) ¿De los jesuitas? VERGARA : A pesar del vino, déjalos. ¡Ni
jesuitas ni negros! ¡Puntillas! DOÑA SOL : ¡Puntillas! VERGARA : ¡Encajes! ¡Mercaderías
en gran escala! GOBERNADOR : ¿Mercaderías? No. Nada
más que negros. Una gran cantidad de esclavos a
bajo precio solucionaría la mayoría de los
problemas y no tu silla fallida. VERGARA : ¿Y para qué quieres una
gran masa de esclavos improductiva? GOBERNADOR : Si sobran que se mueran. Son infieles.
Con los esclavos se hace el gasto una sola vez, después
se propalan solos, gratis. VERGARA : Ese es el defecto, no se consumen, no
hay que reponerlos. Los esclavos tienen hijos, siguen
siendo. Una tela no, se gasta, se rompe. Hay que hacer
otra ¡otra! DOÑA SOL : (POR SU VESTIDO) ¡Mira
qué gastado! Indigno de una moza... GOBERNADOR : ¡Cierra la boca! VERGARA : Emplea obreros, artesanos. ¡Hombres
libres! Marcar a un esclavo: antiguallas, torturas sin
beneficio. El esclavo se hace mucho más difícil
de volver a vender. Marcado sí, con la seña
de la servidumbre, pero dibujarle en la frente el nombre
del propietario coarta la libertad de comercio. GOBERNADOR : Sin esclavitud y sin indios ¿qué
tendríamos? La misma miseria de la que venimos
huyendo. (A DOÑA SOL) ¿Quieres mantener
llena la copa, puta? VERGARA : No le des un trato inhumano. GOBERNADOR : El dolor y la violencia son universales. VERGARA : Debemos crear trabajo. La ley del trabajo
posee una trascendencia ética, divina. Fíjate
en el alucinado. Viene de otro cielo. Sin trabajos que
realizar serían todos como él: locos. GOBERNADOR : ¡Ay qué difícil
eres! No te entiendo, explícate. VERGARA : Fíjate en la conveniencia, nada
más que en la conveniencia. Comercia, comercia
incluso con tus enemigos. No hay mejor manera de poseer
a los hombres. Esclavos si quieres, pero también
sedas, tapices, terciopelos... DOÑA SOL : ¡Ah! Que tiene razón
el caballero. En Madrid... GOBERNADOR : ¡Calla, carajo! VERGARA : Escucha la voz de tu pueblo. Cambia tus
cueros y tus grasas por los arcones de la piratería
mercantil. ¿Qué esperas de Felipe, un disoluto? GOBERNADOR : ¡Renegado! VERGARA : ¿Yo? GOBERNADOR : ¡Sí, tú! VERGARA : ¡Tú transgredes la ley con
tu contrabando! Eres culpable. ¡Te acuso! GOBERNADOR : ¿Pretendes rebelarte con tu
retrete inútil? ¡Vamos! ¡Habla! ¿De
dónde lo has traído? ¿Cómo? VERGARA : Pues de contrabando, como se trae todo,
de contrabando. GOBERNADOR : Yo represento al Virrey. VERGARA : Sí. GOBERNADOR : ¡El Virrey al Rey! VERGARA : ¡Sí! GOBERNADOR : ¡Yo soy el Rey! ¡Al cepo!
¡Preso por contrabandista!
(EL SOLDADO SE LLEVA A VERGARA)
CASA DE VERGARA
EL DONCEL SUPERVISA EL ARREGLO DEL SILLICO, QUE EFECTUA
UN NEGRO. DONCELLA : Soy un castillo fuerte donde se da la
guerra al mundo y a los demonios. ¡Oh, váleme
Dios! ¡Qué cosa tan diferente debe ser el
amor de los hombres a quien lo ha probado! ¡Dios,
Dios! ¿Qué será de la pobre ánima
que no ha conocido la dicha solitaria del placer con Dios?
Negro descanso le viene, negro, despedazada irá
al infierno. ¡Qué tenebroso lugar! ¡Qué
multitud de serpientes de diferentes maneras!
(EL NEGRO TIENE UN ACCESO DE TOS Y EL DONCEL LO CASTIGA) DONCEL : ¡Deja de vomitar sangre! Trabaja,
vamos, que ya mismo debe estar listo. CRIADO : ¡Han detenido a mi señor! DONCELLA : ¡Padre mío! DONCEL : Explícate. CRIADO : ¡El Gobernador Céspedes lo
hizo detener a causa del contrabando! DONCELLA : ¡Le aplicarán el garrote! DONCEL : No temas, niña. Aquí estoy
yo. CRIADO : Y yo. OBISPO : (ENTRA DESDE LA CATEDRAL) ¡Juan
de Vergara, Regidor de la Ciudad y Tesorero de la Santa
Cruzada, Notario del Santo Oficio! ¡Futuro Consejero
papal! ¡Ha sido puesto preso por el contrabandista
del Gobernador! ¡Revelaré a la feligresía!
Quedaos tranquila, niña... ¿Y ese trono? DONCEL : Es el sillico, monseñor. (A LA
DONCELLA) Y tú (APOYANDOLE LA MANO EN UNO DE SUS
SENOS) tranquiliza tu pecho agitado. OBISPO : Don Juan sólo puede ser juzgado
por la justicia eclesiástica como miembro que es... DONCELLA : (DESMAYANDOSE) ¡Miembro! OBISPO : (RECIBIENDO EN BRAZOS A LA dONCELLA)...
de la justicia divina. Recupérate, querida, que
no será nada. Pero te ruego, hija mía, ven
a la casa parroquial donde estarás protegida. (MARCA
SALIDA) Eh... traigan la silla gestatoria... digo... eso
que llaman sillico... así termínanlo de
arreglar allá, bajo mi cuidado. (SALE) DONCEL : (AL ESCLAVO) Tráelo. (SALE DETRAS
DEL OBISPO) CRIADO : (AL NEGRO, QUE PUGNA POR LEVANTAR EL SILLICO)
¡Avanza! ¡Avanza! A los trabajadores abeja
te pareces, que tan de provecho son a Dios y a Felipe
y a su Amo. A Dios con la cera para la iglesia, a Felipe
con la cera. Y al Amo con la miel y la cera. (BAJO) ¡Muera
el zángano consumidor! (ALTO) ¡Viva la trabajadora
abeja!
(EL NEGRO CAE VENCIDO POR EL PESO DEL SILLICO)
PLAZA
ESTEBANILLO : ¡Veintinueve plagas de hambre
soportamos en las últimos diez años! ¿Cuántas
cosechas se perdieron? La langosta, la peste, las hormigas,
los ratones, los piratas. GREGORIA : ¡Fijaos cómo estáis!
¡Alimentados a bizcocho de cebada! ¡Ni un
guisado de vaca o ternero! ESTEBANILLO : ¡Queremos ser hermanos de los
pobres! ¡Nadie salva a nadie desde afuera! GREGORIA : ¡Creed en la fidelidad con Dios
y con el Papa, que el Papa os defenderá! ESTEBANILLO : ¡Elevaremos nuestra protesta
contra la injusticia! GREGORIA : ¡Apoyad al Obispo para derrocar
al déspota Céspedes! ESTEBANILLO : ¡La iglesia en ningún
sentido está casada con un sistema social en particular! GREGORIA : ¡Apoyad al Obispo, tendréis
riqueza! MENDIGO : ¿Y trabajo? GREGORIA : Repartiremos los esclavos. MENDIGO : ¡La traición es vieja como
tus hábitos, monja! GREGORIA : ¡Ellos nos asegurarán la
riqueza!
PICAROS : ¡Gracias! ¡Madre, padre! ¡Iglesia,
Obispo! MUJER DEL PULPERO : ¡Pan, aceite, cebada,
yerba! MENDIGO : ¡Trabajo! ¡Sólo pedimos
trabajo! ESTEBANILLO : (ACERCANDOSE A LA CATEDRAL) ¡Ay,
cómo disimular la humillación del servidor! MENDIGO : ¡Humillación! ¡Los
críos cuelgan de los pechos de mi mujer y sólo
sangre le sacan! ¡Y los que sobreviven mueren de
los bulbos! GREGORIA : No se preocupen por las pestes. Son
los negros los que las traen. Son pulgas que se depositan
en los huecos donde duermen.
CATEDRAL
ESTEBANILLO : ¡Ay de los que establecen leyes
injustas y prescriben tiranías! OBISPO : Hay tinieblas y por eso confusiones, dudas,
negaciones. En la búsqueda de la justicia, se eligen
caminos de violencia e impetuosidad. ESTEBANILLO : El cátolico que no es rebelde
y no está con los rebeldes, vive en pecado mortal.
PLAZA
GREGORIA : ¿Cómo son los agujeros
de la viruela? ¿De qué color?
MENDIGOS, PICAROS, ETC.: ¡Negros!
CATEDRAL
OBISPO : ¡Este es un valle de lágrimas!
Ten fe. La fe es confianza firme y seguridad en la palabra
de Dios que nos ama. La fe es un principio de vida nueva,
sobrenatural y trascendente. ¡La vida de los hijos
de Dios, por adopción de Jesucristo!
PLAZA
GREGORIA : ¿Quién es el culpable
de este nido de infecciones en que se ha convertido la
Plaza Mayor?
MENDIGOS, PICAROS, ETC.: ¡El Gobernador y su puta!
CATEDRAL
ESTEBANILLO : ¡La pobreza de tantos hermanos
clama justicia, solidaridad! ¡Solicita testimonio
y compromiso! (BESA AL OBISPO LA MANO, LO AGARRA DE ELLA.
NO LO DEJA PESE A QUE EL OBISPO TRATA DE SOLTARSE) ¡Acentúa,
entonces, el compromiso que debe renovar todo cristiano!
¡El compromiso con el pueblo bajo y doliente! (EL
OBISPO PUGNA POR SOLTARSE)
PLAZA
LOCO : (ENTRA) ¡Vendran los tigres! ¡Matarán
a diestra y siniestra a los negros de las vaquerías!
¡A los mestizos y a los indios! MUJER DEL BARBERO : (TIRANDOLE AL LOCO UN TACHO
DE AGUA) ¡Sumérjanlo en agua helada para
curarlo mediante el frío! LOCO : ¡Los blancos somos el postre!
CATEDRAL
OBISPO : ¡A mí, socorro! ¡Estebanillo
está poseído!
PLAZA
GREGORIA : ¡Vamos! ¡A tomar el gobierno!
TODOS : ¡Libertad a Vergara! ¡Libertad!
CATEDRAL
ESTEBANILLO : (TIRA AL OBISPO AL SUELO) ¡Si
la iglesia no sirve para promover al hombre no sirve para
nada!
PLAZA
GREGORIA Y TODOS : (CON EXCEPCION DEL BARBERO Y
SU MUJER Y EL PICARO 2, QUE DURANTE EL PROSELITISMO HAN
DESERTADO HACIA LA CASA DEL GOBERNADOR SIGUIENDO A DON
JULIO QUE, EMBARRADO, HA CRUZADO SUBREPTICIAMENTE LA PLAZA
LUEGO DE ENTRAR TRAS EL LOCO)
CANTO:
¡Obispo Carranza,
ilustre Monseñor,
ponte a nuestro frente,
¡Abajo el Gobernador! (SE REPITE CANTADO)
CASA DEL GOBERNADOR
ATAVIADO DE GALA, CON GOLILLA Y SOMBRERO PUESTO, EL GOBERNADOR
ESTA EN PLENA COMIDA, SOLO, UTILIZANDO MUY DIFICULTOSAMENTE
UN LARGO TENEDOR E IGUAL CUCHARA PARA PODER LLEVARSE LA
COMIDA A LA BOCA SIN ENSUCIARSE LA GOLILLA; AL MISMO TIEMPO
EL BARBERO LO RASURA Y SU MUJER AYUDA A DOÑA SOL
A EMPERIFOLLARSE. DON JULIO, EMBARRADO Y CON AIRE CANSADO,
JUEGA UN SOLITARIO. HAY UNA BANDEJA DE PLATA CON UNA JOFAINA
DE VINO Y UN VASO DE PLATA LABRADA. EN LA MESA HAY POCAS
FUENTES, EL GOBERNADOR NO TIENE PLATO, UBICA LA COMIDA
SOBRE UN TORTON DE PAN. UN GATO SE PASEA, VIGILANTE, A
SU ALREDEDOR, A LA ESPERA DE LAS SOBRAS ENSALSADAS QUE
CAEN AL SUELO. GOBERNADOR : ¡Vino! ¡Tortilla de huevos
de avestruz! ¡Aj! ¡Mira qué salsa!
Sin canela, sin enhebro, sin benjuí. Me habéis
tomado por un patán. DOÑA SOL : En Flandes sí que había
buena comida: pichones rellenos, pollos en salsa, asados
de ternera, perdices, capones. ¡Verdaderos pescados
y no tus bagres sacados del río! DON JULIO : ¡Doña Sol está
jugada!
(DESDE LA CATEDRAL/PLAZA LLEGAN LAS VOCES DEL CANTO, TODAVIA
LEJANAS, DEL PUEBLO QUE TRAS EL OBISPO PIDE LA LIBERTAD
DE VERGARA) CANTO:
¡Cuando el Rey nombró al glotón
estaba de gran banquete
y por ello doña Sol
tiene muy grande el ojete! DON JULIO : (A CUYO LADO ESTA EL PICARO 2) ¡El
que turba la tranquilidad pública, el que no obedece
las leyes, esto es, las condiciones en que los hombres
se soportan, debe ser excluido y desterrado de la sociedad! CANTO:
(LAS VOCES SUBEN DE VOLUMEN)
¡Si cae el Gobernador
también caerá la putona
y al coimero de don Julio
colgaremos de las bolas! GOBERNADOR : ¡Los soldados! ¡Aj! ¡Los
soldados que los hagan callar! DON JULIO : ¿Ya estará borracho?
No sabe de qué se trata. Mejor será dejarlo.
¿Y esta doña Sol? ¿Es un cisne o
una cantonera? ¿Qué me digo? ¡Mi padre
con un cisne! ¡Sería para reír! A
ésa le gustó coger desde los ocho años.
¡Ya a los quince la tenía como una palangana! GOBERNADOR : (SIRVIENDOSE VINO) DOÑA
SOL : ¿tú no quieres? DOÑA SOL : ¡Ay, Caballero de Santiago!
¡Dame un poquitín que me hace soñar!
(BEBE) Y recordar. Se tendió de un palacio a otro
el purpúreo terciopelo, una selva de banderas ondeaba
hacia el cielo azul. Lo contaba mi abuela. GOBERNADOR : ¿Abuela? Vieja puta echada
de Roma por el Papa, para que no le pervirtiera a los
curitas. ¿Quizás vos sois nieta de algún
cardenal italiano? ¿O del mismo Papa? ¡Cállate
de una vez, charlatana! (LA BESA) DON JULIO : Hay ocio digno de castigo y ocio que
no (VUELVE AL JUEGO DE CARTAS) ¡He perdido! ¡Por
hablar al garete! Que si quiero regocijarme voy a tener
que buscarme una india como los criollos. Con lo doliente
que están los indios no me será difícil
¡pero prefiero la carnosidad de doña Sol! CANTO:
¡Obispo Carranza
ilustre monseñor,
libertemos a Vergara
primer corregidor! DON JULIO : ¡Doña Sol! ¡Fundaremos
una estirpe mejor! ¡Ni un indio quedó después
del sarampión! (RIE) GOBERNADOR : ¡Me habéis dejado sin
vino! ¡Ve por más! DOÑA SOL : (SOBRE LOS ALMOHADONES. ENTRE
AMBOS) ¿Conocéis los "marrons glacé"?
¡Estos españoles brutos! Son las confituras
más sabrosas que he comido en mi vida. Aquí
en las Indias sólo en Lima las he visto, aunque
me dicen que también las hay en Cartagena. ¿Puede
traer en uno de tus embarques? ¡Y tira ese mondadientes
de una buena vez!
(EL PUEBLO CON EL OBISPO Y ESTEBANILLO EN ANDAS IRRUMPE
EN LA CASA DEL GOBERNADOR)
TODOS : (LOS QUE HAN TRAIDO AL OBISPO Y A ESTEBANILLO)
¡Monseñor Carranza pide! OBISPO : ¡Has mandado prender a don Juan
de Vergara! GOBERNADOR : ¿Qué dice el de negro? DOÑA SOL : ¡Lávate la cara!
(LE ARROJA EL CONTENIDO DE UNA JARRA DE AGUA) GOBERNADOR : ¡Que ya me he bañado
este mes! DOÑA SOL : Recóbrate entonces. OBISPO : Como Tesorero de la Santa Cruzada y Notario
del Santo Oficio, don Juan de Vergara, en el supuesto
de que algún mal hubiera cometido, debe ser juzgado
por la jerarquía eclesiástica. GOBERNADOR : ¡Carranza! No me hables de ese
trapacero, confundidor de raciocinios, más loco
que el demente recogido, con sus historias de dementes
y de esclavos. OBISPO : Te repito, gran glotón: Juan de
Vergara pertenece a la jerarquía eclesiástica. GOBERNADOR : ¡España no tiene Papa!
¡Yo soy el pontífice, en tal caso!
TODOS : ¡Vergara! ¡Queremos a Vergara! ¡Libertad! OBISPO : Escucha al pueblo. En contra tuya está.
Apenas he podido detenerlos poniéndome a su frente. DON JULIO : Tienen hambre, simplemente. En unos
días las carretas estarán acá y el
pueblo se hartará de carne. ¡Tendrán
la barriga llena! GOBERNADOR : Has escuchado. ¡No capitulo,
exijo! Vergara irá a Lima, al tribunal inquisitorial,
para examen de sangre, el sillico de alivio arreglado
para su uso sin gastos de mi parte y tú y tus curitas
a apacentar el rebaño en lugar de exaltarlo. OBISPO : ¡Es la guerra! GOBERNADOR : ¡Italiano! OBISPO : ¡Por la fuerza divina y con el auxilio
divino rescataremos a don Juan de Vergara! GREGORIA : ¡Mueran los Céspedes! ¡A
Lima con ellos!
(LUCHAN) BARBERO : ¡Es la hora de la acción! PULPERO : (DESDE SECTOR OPUESTO) ¡Junto al
clamor de los pobres! DONCEL : ¡Junto a las débiles y tiernas!
¡Junto a las desvalidas! ¡Con ardor! CRIADO : ¡Con ardor levantaremos las armas!
¡Alza! ¡Alza el puño y todo lo que
puedas! OBISPO : ¡Adelante, fieles a Dios y a la
prosperidad de la comunidad! GREGORIA : ¡A Lima con los Céspedes!
¡Libertad a Vergara! VARIOS : ¡Libertad a Vergara! FELICITAS : ¡Lo conseguirán con ese
ariete! ¡Derriban la puerta de la cárcel! ESTEBANILLO : ¡Socorro! ¡A mí!
¡Ayudadme que me llevan preso! ¡Socorro, socorro!
(LO METEN EN LA CARCEL DE LA QUE SACAN A VERGARA) LOCO : ¡Míralos! Gatos con cuerpos
de sapos, desnudos los culos peludos, insectos alados
con carne de lobo, esfinges y escarabajos, pájaros
que tremolan sus alas inquietas y ávidas como manos.
animales, fieras, amenazas, víboras, leones y dragones.
Grandes animales, comedores de hombres, de corazones.
¡Míralos! Rapaces de dedos nudosos; tienen
sangre humana entre los dientes, en la lengua, en la boca.
(EL PUEBLO HA TRIUNFADO, RETORNAN A LA CATEDRAL CON EL
OBISPO Y VERGARA SOBRE SUS HOMBROS)
PLAZA
VERGARA : ¡Gracias, pueblo mío! Este
es nuestro renacer. No se trata de mí sino de vosotros,
a pesar de tener yo la gozosa conciencia de estar asistiendo
a una renovación vital y de tener yo el orgullo
simultáneo de sentirme actor de ella. PULPERO : ¡Viva Vergara! VARIOS : ¡Viva! LOCO : ¡Está loco! Cree tener el mundo
en sus manos y esa esfera de cristal no está vacía,
está llena de un espeso e increíble ser;
está preñada y pronto explotará. GREGORIA : ¡El reino de Satán! MUJER DEL BARBERO : ¡El fin del mundo! VERGARA : ¡Es un débil! No os preocupéis
por él. Yo estoy nuevamente entre vosotros. OBISPO : Bajo mi protección.
(VAN ENTRANDO A LA CATEDRAL) FELICITAS : Protegido como Estebanillo, quizás. GREGORIA : ¿Se quedará para siempre
en las mazmorras? FELICITAS : Nunca se sabe. (salen)
PLAZA
EL LOCO. FELICITAS JUNTO AL NEGRO QUE SE DEJA MORIR. FELICITAS : ¡Déjame lavarte esas llagas,
esa boca! ¡Qué aliento de perros tienes!
Dime, ¿se siente la muerte que se va acercando?
Hazme un gesto, sólo un gesto y comprenderé.
¡Ya no tiene fuerzas! Tu muerte será un ejemplo
para este puerto despiadado; toma un poco de agua, te
hará durar unas horas más. Una larga agonía
les quedará de ti. ¡Ah, si tu tortura los
volviese infelices! Destruir esa alegría simple,
esa vida expansiva y rijosa. ¡Sufre, mi querido,
sufre! LOCO : ¡Frente a San Antonio está
sentada una figura salida de la locura! Ambos permanecen
prisioneros de una especie de interrogación sin
respuesta. (A FELICITAS) ¿La libertad de tus sueños
tiene mayor poder que la deseable realidad de la carne? FELICITAS : No sé de qué me hablas,
inocente.
CASA DEL GOBERNADOR
GOBERNADOR : (ACABA DE DESAYUNAR CHOCOLATE CON
PASTELES) ¡Guardias de mierda! ¡Dejarse vencer
por un estandarte eclesiástico! DOÑA SOL : ¡Y ahora el pueblo en tu
contra! No soporto más tiempo junto al señor
Gobernador, al caballero de Santiago. Eres un fracaso
y a mí, como futuro, sólo me queda la vejez.
¿Por qué no me habré quedado en Cartagena?
¡Qué hombres había! Dados al lujo
y a la molicie. Don Gonzalo del Huerto especialmente,
hombre galante y apuesto, majestuoso y comediante en sus
modales. GOBERNADOR : ¿Y tú tenías
esas tetas de vaca de ahora? Córrete que quiero
dormir. No me han dejado en toda la noche esas malditas
malandanzas y esos huevos podridos que ordenaste de comida
y el chocolate frío que me ha revuelto el estómago. DOÑA SOL : De este Gonzalo que te hablaba,
éste sí que tenía un servicio imperial,
pues todo era de ceremonia muy distinguida: diez negros
jóvenes, vestidos de rigurosa etiqueta -centro
blanco, calzón corto, medias, hebillas y amplia
casaca de color grana- estaban siempre de centinela a
su disposición. GOBERNADOR : ¿O a la tuya, putilla? DOÑA SOL : ¿Y en México? El
Duque de Alburquerque gastó en su tiempo veinticuatro
mulas de repostería, con los frenos y cabezadas
de plata, plumeros y cubiertas de la carga de color de
fuego y las cuerdas de las lacerías de seda y los
barrotes de plata. GOBERNADOR : ¿Y tu vientre ya parecía
una chimenea? DOÑA SOL : Había derroche en los
bordados de las gualdrapas y mayor todavía en las
casacas y chalecos. GOBERNADOR : Vino. Alcánzame vino. DOÑA SOL : ¿Y los senderos de metal? GOBERNADOR : ¡Más! DOÑA SOL : Como cosa vulgar, los hombres
acaudalados colocaban pesadas barras de plata desde su
casa hasta la parroquia cercana o, cuando menos, desde
la entrada de la alcoba, para las fiestas bautismales
o nupciales. GOBERNADOR : (YA BORRACHO) ¿Quieres hacerme
el favor de alcanzarme el espadín?
(DOÑA SOL SE LO ALCANZA Y EL LA MATA. LUEGO CON
UN RONQUIDO SE DUERME. EL CUARTO ES INVADIDO POR LAS PENUMBRAS
Y APARECE EL ESPECTRO DE DON PEDRO DE MENDOZA) ESPECTRO : ¿Qué eres, realmente?
¿Un monigote? GOBERNADOR : ¿Quién es? ¿Quién
se esconde en las sombras? ESPECTRO : Yo. Iñigo de Mendoza. GOBERNADOR : ¡El sifilítico! ¡Dios
santo! ESPECTRO : ¡Gordo, panzón y repulsivo!
Mereces estallar como un sapo. ¿Qué se ha
hecho de nuestro coraje? GOBERNADOR : ¡Ten piedad, aparición! ESPECTRO : El español distinguido
y fuerte de alma no demuestra sus sentimientos ni sus
pasiones. Se acomoda a la norma de su clase. La mía
es la de los hidalgos. Hijo de nobles, copero de Carlos
Quinto. ¡Capitán en el saqueo de Roma! Las
monjas que pasaron por mis brazos. Y tú con esa
cantonera sevillana que ha tenido más primos que
afeites. No quiero conmoverte, no quiero convencerte.
Nada innoble albergo en mí.¡Te lo impongo!
Pelea hasta el fin. (EL GOBERNADOR TRATA DE BESARLE LOS
PIES AL ESPECTRO PERO ESTE LO ALEJA DE UNA PATADA) ¡Todo
exhibicionismo es plebeyo! GOBERNADOR : Te quiero, te admiro, espectro. ESPECTRO : ¡Toda pasión, enfermiza!
Debe ser impersonal, reservado, frío, duro. A los
héroes los distingue el corazón. Es el asiento
del valor. En los españoles el corazón es
velludo, como el pecho; de piedra y sin sangre, ajeno
a toda conmoción sentimental. Nosotros sí
que habíamos puesto nuestro sentido heroico. (MARCHITA
MILITAR) Eramos una muchachada de buen humor, de ánimo
y paciencia en la adversidad, desgarrada de la casa paterna,
en pos de una idealidad de alta empresa aventurera que
recorrió todo el Mediterráneo, el Oriente,
el Mundo. ¡Luchamos con los turcos! Era un hombre
feroz y borracho este Selim; bebía vino, prohibido
por su ley, mezclado con sangre cristiana. Violó
mujeres, arrojó niños contra murallas. ¡Y
sin embargo lo vencimos! ¡Sin cañones! El
honor y la gloria del combate español y cristiano
era la lucha valiente, cuerpo a cuerpo. GOBERNADOR : ¡Ay, cómo me reconfortas! ESPECTRO : ¡No te abandones! Y menos en presencia
de mí. Eres un caballero de Santiago, un hijo de
alguien, un hidalgo. (DESAPARECE)
(EL GOBERNADOR, EXHAUSTO, SACA EL ESPADIN DEL CUERPO DE
DOÑA SOL Y EMPUÑANDOLO, LO LEVANTA) GOBERNADOR : ¡Por la espada, por España,
por la cruz! ¡Cristo Rey que has vertido tu sangre
por nosotros, ten piedad conmigo pues soy un miserable
pecador!
(ENTRA DON JULIO, CORRE LAS CORTINAS Y ENTRA LA LUZ DEL
DIA) DON JULIO : ¿Por qué gritas? (DESCUBRE
EL CUERPO DE DOÑA SOL) ¿La has matado, viejo
canalla? GOBERNADOR : Ahí tienes su cuerpo; refocílate.
¿O te interesaba otra cosa de ella? DON JULIO : La trituración de todo lo que
has tragado te ha trabajado los nervios de la cabeza. GOBERNADOR : ¡Calla! ¡Tomaremos la
casa del Obispo! Recuperaremos a Vergara y lo haremos
cabalgar el potro. Escucha, nos queda un solo camino:
desdeñar el arado y el martillo, tarea de herejes
y judíos, y abrazarnos a la cruz y a la espada.
(ENARBOLA EL ESPADIN) ¡Hacia la victoria universal!
¡Animo! ¡Sígueme a alcanzar lo absoluto!
(SALE) DON JULIO : ¡Pero espera, espera un tiempo,
padre! Espera a que lleguen las reses, todo se calmará
y el pueblo estará de tu lado.
(DON JULIO, CONSCIENTE DE QUE SE HA QUEDADO SOLO, SE ACERCA
AL CADáVER Y CON UN GESTO DE SUBITA TERNURA LE
ACARICIA EL CABELLO)
CATEDRAL
PARALELAMENTE, EL GOBERNADOR ARMA AL SOLDADO CON UN CAÑON
Y MARCHA HACIA LA CATEDRAL DONDE SE INCORPORA, LUEGO,
DON JULIO. VERGARA : (ENTRA) ¿No lo has terminado aún? DONCEL : (QUE ATRIBULADO POR SU AMOR AUN NO HA
COMENZADO SU TRABAJO) Al frente le he agregado este cortinado
para hacer más íntima la descarga, pero
si el que lo habita gusta de lo espectacular, bien puede
abrirse por el medio y sostenerse con unos cordeles, de
tal modo que si el asunto se alarga en demasía,
por estreñimiento o largueza de diarrea, puede
conversar con los presentes con toda naturalidad. VERGARA : Por tu imaginación y habilidad,
merecerías ser hidalgo. DONCEL : Soy de provincias, hidalgo señor,
de casa y solar montañoso, pero mucho no he progresado
aún y querría contar con la ayuda de Vuesa
Merced. VERGARA : Mira esta marca inglesa. Hazla sacar,
por favor. DONCEL : Lo haré yo y ahora. (PONE MANOS
A LA OBRA) Le hablaba de su ayuda; bueno, más que
de su ayuda, de su merced, de su condescendencia, de su
favor. VERGARA : Pero dilo de una vez. DONCEL : ¡Pido formalmente unirme en matrimonio
con su hija! (SE CORTA CON LA PLACA) ¡Ay! VERGARA : Es una vena, pierde mucha sangre. DONCEL : Ya se detendrá. VERGARA : Ve a lo del Barbero a que te cauterice
con un hierro bien al rojo la herida, pues es peligrosa
y puede contagiársete el cuerpo. En cuanto a mi
respuesta, déjame meditarla. Tú me agradas,
pero no quiero apresurarme. Lo reflexionaré. DONCEL : (ATANDOSE LA MUÑECA CON UN PAÑUELO)
Le recuerdo, señor Vergara, que tengo casa de tres
cuartos caleados, armas y caballo. VERGARA : Ya lo sé, ya lo sé; pero
anda a ver al Barbero, que de lo contrario mi hija será
viuda antes de casarse. DONCEL : Iré señor, pero no se preocupe,
es sólo un poco de sangre, el espíritu natural
que fluye. (MARCA SALIDA Y ENTRA LA DONCELLA. EL DONCEL
QUE NO HA TERMINADO DE SALIR SE ESCONDE) DONCELLA : ¿Qué quiere de mí
ese mozo? VERGARA : ¿Qué es ese tono? ¡Levantisca
estás! Y por ahora no te incumbe. Te enteraré
a su debido tiempo. (SALE) DONCEL : ¡Isabelita! DONCELLA : ¿Qué desea usted? DONCEL : Quiero unirme a ti, Isabelita, convertir
estos dos que somos en uno, para buenaventura de ambos. DONCELLA : No es la unión contigo, es la
compañía con Dios la que nos dará
la buenaventura. DONCEL : Ven, doncella. ¿O me sueltas o
me prendes? ¿O me matas o me amas? DONCELLA : (RETIRANDOSE) Desde que tienes el dedo,
querrías toda la mano. DONCEL : Isabelita, quiero tu honor. DONCELLA : Pero tú no quieres que lo mantenga.
¡Quieres que lo pierda! (SE ARRODILLA) ¡Ay,
mi pobrecito Jesús, duerme conmigo y protégeme
del blasfemo! DONCEL : ¡Vamos! Déjate, que nadie
sabrá de ello. DONCELLA : ¡Mi honor es mi honra! DONCEL : Si nada saben los demás, tu honra
no es honor. DONCELLA : ¿Y Dios? DONCEL : Dios perdona a los que se aman. ¡Haz
tus manos carniceras y de mis carnes mezquinas cortarás
por donde quieras...!
(EN LA CALLE HA APARECIDO EL GOBERNADOR, EL CAÑON,
EL SOLDADO Y DON JULIO CON ARCABUCES. EL SOLDADO HACE
SONAR UNA TROMPETA, UN TAMBOR O UN BOMBO) DONCELLA : Avizoro al fondo de la calle preparativos
militares. DONCEL : ¡Armas y banda! DONCELLA : ¡Vienen por mi padre! DONCEL : Le daré aviso. voy ahora. DONCELLA : Me voy contigo y sin mí. DONCEL : ¡Bendita la pena que acarrea tanta
gloria! (APARTE) No pesca truchas quien no se moja las
bragas. Ay, cómo se me está hinchando el
miembro. (VA HACIA EL INTERIOR)
(REDOBLES DE TAMBOR, TROMPETA, ETC. EL GOBERNADOR, DON
JULIO Y EL SOLDADO SE DESPLIEGAN EN FORMACION FRENTE A
LA CATEDRAL) DONCELLA : Soy un corazón que sangra y arde
y ya no sé si por Dios o por Segundo. (SUPLICA
AL CIELO) Concédeme que pueda seguir la huella
de tus pasos aquí abajo. ¡Que en estos engaños
y sombras pueda descubrir el sacro pero terreno camino
que me una en espíritu con mi querido en un amor
continuo y ardentísimo! ¡Ordénamelo,
Dios mío! ¡Que de tu palabra nazca aquella
gran inflamación! ¡Dame a conocer, como a
todos, el ejercicio del recogimiento! GOBERNADOR : ¡Juan de Vergara! ¡Sal
por tus propios medios! ¡No hagas que te prenda
como a un villano! (NADIE SALE) ¡Obispo Carranza!
¡Tengo mis cañones prestos y si es preciso
destruiré la Catedral, en nombre de España!
(NADIE SALE) ¡Empuñad los arcabuces! ¡Encended
las mechas! OBISPO : (SALE DE LA CATEDRAL, TERRIBLE, REVESTIDO
CON CAPA MAGNA, MITRA, BACULO, Y LLEVANDO LA CRUZ CUBIERTA)
¡Primera amonestación: por no dejar de tu
negocio de contrabando un beneficio para la comunidad
hambrienta! ¡Segunda amonestación: por desoír
los consejos del Tesorero de la Santa Cruzada y Notario
del Santo Oficio, don Juan de Vergara, metiéndolo
en mazmorra! ¡Tercera amonestación: por amenazar
con tu soldadesca (EL SOLDADO COMIENZA A ABANDONAR EL
LUGAR) apuntando con armas mortíferas la casa del
representante de Dios en la Tierra! ¡Por todo ello
te digo que no podrás evitar la sociedad de Judas
Iscariote, de Caifás, de Herodes y de Poncio Pilato!
¡Que perezcan tú y tus esbirros! (DESAPARECE
EL SOLDADO) ¡Malditos por los ángeles y relegados
en la compañía de Satanás! ¡Que
las maldiciones bajen del cielo sobre ti y tu hijo y suban
hacia ti y tu hijo del abismo, si no os arrepentís
y dais satisfacción! (DON JULIO HUYE) ¡Que
seas maldito en las cuatro partes del mundo! ¡Que
seas maldito de día y excomulgado de noche, maldito
en el presente y excomulgado en los siglos futuros! (EL
GOBERNADOR HUYE)
PLAZA
EL SOLDADO CRUZA LA PLAZA Y ROBA AL PULPERO QUE LO PERSIGUE. PULPERO : ¡Deja eso! SOLDADO : ¿A quién te quejas? Ya
no hay mando. ¿O eres tú de los que sacan
el arma? ¡Qué va! ¿Y tu mujer dónde
se nos ha metido? PULPERO : Si no tengo señora.
(EMBOZADOS, EL GOBERNADOR Y DON JULIO BORDEAN LENTAMENTE
LA PLAZA) SOLDADO : ¿Que no tienes? Bueno, la mujer
que vive contigo. ¿Dónde me la has puesto? PULPERO : ¡Eh...! Se ha ido al barco holandés
a comprar provisiones para vosotros. BARBERO : Mejor sería que volvieras al fuerte,
no sea que los holandeses, aprovechando el desconcierto,
tomen el puerto. SOLDADO : Pierde cuidado. Son aves de paso. ¡Jolgorio
hasta que decidan el mando! CRIADO : (ENTRA VESTIDO DE MUJER) ¡Han soltado
a las putas presas! SOLDADO : ¿Y a mí qué me dices?
¡Lástima que a la borrega de Doña
Sol me la han despanzurrado! Un buen agujero le hicieron. PULPERO : ¡Válgame Dios! (HUYE) BARBERO : (REFUGIANDOSE CON EL PULPERO) Dejémosles
la plaza libre a los pícaros. PICARO 1 : (ENTRA) ¡Ayuda para estos cristianos
desamparados! PICARO 2 : (ENTRA) ¡Buscamos refugio de la
gentuza desmañada! SOLDADO : ¡Pero mira que están cagados!
(ENTRAN LA MUJER DEL BARBERO Y LA DEL PULPERO) Vean ésas.
Si se les ve cuanto tienen, como si estuvieran en pelota.
(JODE CON ELLAS) PICARO 1 : ¿No has visto a la hija del tejedor? MUJER DEL PULPERO : ¡Como si no hubiera mujeres! PICARO 1 : Dicen que sabe muy bien arar. MUJER DEL PULPERO : No la vide, señor salteador.
Supongo que ara como tantas. PICARO 1 : ¿Cómo tú? (SE ACUESTAN) PICARO 2 : ¿Y la nieta de Antón García?
¡Dicen de ella que siega en un día más
de dos buenos peones! MUJER DEL BARBERO : Escondida también. MENDIGO : (ENTRA CON MENDIGA) Hoy ya la pasaron
cuatro. PICARO 2 : ¡Pues vamos, que tú mientes
como puto! MUJER DEL BARBERO : ¡No confundas las mujeres
decentes con las pecadoras! MUJER DEL PULPERO : (DESDE EL AMOR) ¡Ni las
pecadoras con las decentes! ¡Idiota! ¡Ven
conmigo! PICARO 1 : ¡Ay, ay, que me vuelves maníaco
a raíz del comercio excesivo, primor! PICARO 2 : (CAE SOBRE EL OTRO PICARO, LA MUJER
DEL PULPERO Y EL SOLDADO) ¡A muy buen puerto he
llegado, beldades! MUJER DEL BARBERO : ¡Hacedme un sitio, que
tengo de qué quejarme en casa! PICARO 1 : ¡Conmigo a la hora que quieres,
la tienes! SOLDADO : ¡Mujeres honradas con la misma
necesidad de los hombres: aquí habrá consuelo!
(LOS VECINOS ESPIAN) PICARO 1 : ¡Espiones! PULPERO : ¡Eh, que es mi mujer! BARBERO : ¡Y la mía! MENDIGO : ¡Déjala! Te la devolverán
renovada. MUJER DEL BARBERO : ¡Anda a divertirte por
ahí, que han de venir aquí unos caballeros
a holgarme! PICARO 1 : ¿Vuestra honorabilidad se ha
enterado de que don Hortensio, casado con la Asunción,
mujer moza y de muy buena cara, echando basura hoy con
la borriquilla que tenía en el huerto, se enamoró
de su bestia y se aprovechó de ella al mediodía? SOLDADO : Si hubiera ley, caballero, ya lo hubieran
quemado al enamorado de la burra. BARBERO : ¡Vi en los pajonales uno echado
con su lechona! CRIADO : (A BARBERO) ¿Andas de paseo, ermitaño? BARBERO : ¡Sal de aquí, cortesana! CRIADO : ¡Viciosillo! (LO TANTEA) @Voto a
Dios! ¡Virgen María! BARBERO : Pero... ¿es que hoy es día
de harturas? CRIADO : ¡No pongas cara de achaque, relajado!
Si yo sé que tú quieres levantarme la camisa.
Pero nefando tiene que ser, pues hoy es día de
sangría. BARBERO : (MANOTEA) Pero ahora que te toco, por
aquí te falta y por aquí te sobra. CRIADO : ¡Tengo trocados los sentidos! BARBERO : ¡El marión había
sido! PULPERO : Frenesí sensual me está
provocando, Miguel, esta agitación. BARBERO : ¡Y a mí, Gonzalo! PULPERO : Si no lo haces público, Miguel,
vamos con estos fanáticos. BARBERO : ¡Sitio para los vecinos! PULPERO : ¡Sh! ¡En secreto, en secreto!
(CAEN SOBRE LOS QUE SE HACEN EL AMOR) ¡Qué
mercadería, Miguel, qué mercadería! BARBERO : (TIRANDO DE LA MUJER DEL PULPERO) Ven
conmigo, adúltera. MUJER DEL PULPERO : Déjame, fisgón,
que contigo no quiero. BARBERO : ¡Vamos! Sé que eres rijosa
y no estamos en cuaresma. MUJER DEL PULPERO : ¡Contigo no, he dicho! BARBERO : Si a tu marido ya lo pasearon una vez
en México. PULPERO : Déjala, Miguel. Con ella no. BARBERO : ¿Y con quién lo he de hacer?
Sólo queda la mía. PULPERO : ¡Y ya está dormida! BARBERO : ¡Te prometo cien maravedíes!
¡Déjamela ahora! PULPERO : ¿Doscientos dijiste? MUJER DEL PULPERO : ¡Eso no, Gonzalo! ¡Que
se había acabado quedamos hace tiempo! GREGORIA : (ENTRA) ¡Hoy no dejo trajinar
con estos apropiadores de honra! (EMPUJA AL BARBERO) BARBERO : ¿De la honra de quién?
¿De la de esta mujerzuela, curita? ¿O de
este marido consintiente? GREGORIA : ¿Curita? ¡Sal de aquí,
bellaco! ¡Hasta ustedes, vecinos, en estas desbandadas! FELICITAS : (ENTRA) ¡No puedo más!
No veo más que serpientes, ranas que croan y jadean
entre los yuyales, dragones de largas colas y sin alas.
Se han tornado locos, como si comieran coca. (CAE) MUJER DEL BARBERO : (MEDIO DESPIERTA) ¡Quiero
retozarte otra vez! SOLDADO : Deja, deja, que ya me han cansado los
huevos.
(DUERME) CRIADO : ¡Qué día, qué
día! (DUERME) MUJER DEL BARBERO : ¿Cuántos hombre
hay en esta villa? ¡Ay! (DUERME) ESTEBANILLO : (TANTEA LA PUERTA DE LA CELDA QUE
SE ABRE) Han escapado todos buscando la alegría
de la carne. Hablar con ellos también es difícil.
Descubrimos que la imagen de la Iglesia frente a los problemas
del hombre de ahora es la de una Iglesia antigua. ¿Abandonarla?
¿Ir a trabajar con mis manos y vivir de ellas?
¿Hacer de la pobreza un testimonio? (SALE)
(EL GOBERNADOR Y DON JULIO HAN TERMINADO DE RONDAR LA
PLAZA) DON JULIO : ¿Has visto cómo se refocila
la plebe? De esta cogidas y embriagueces morirán
muchos. Principalmente los indios y los criollos alzados
y cimarrones que se han animado al poblado. A los guardias
(DESPIERTA AL SOLDADO DE UNA PATADA) , todos españoles
duros que pelearon con los moros, todavía no se
les ha pasado la violencia. ¡Pero vivirán!
Vivirán para castigo de los levantados. GOBERNADOR : Dentro de nuestros males, ése
es un buen signo: dice que, pese a los deseos del rufián
de Carranza, Dios no se ha molestado por mí e incluso
nos hace gran favor al liquidar hambrientos. ¡Una
bendición especial! (MIRA A LO LEJOS) Pero mira,
Julio, ven aquí. ¿No ves allá a lo
lejos las carretas con las reses, allá, pasando
el pantano? DON JULIO : ¡Son ellos! GOBERNADOR : ¡Las carretas con las vacas!
¡Las vacas! (AL PUEBLO QUE, LIVIDO Y DESGREÑADO,
DUERME AGITADO EN LA PLAZA) ¡Tendrán la barriga
llena!
CATEDRAL
DONCELLA : La ciudad está alterada. VERGARA : Aquí no se atreverá el
populacho. ¡Te ha agarrado la calentura? DONCELLA : Lo veo a Don SEgundo y el corazón
se me enternece, la boca se me seca y un escozor, una
mojadura se me hace entre las piernas. Pero llega la noche
y con ella Dios. VERGARA : ¡Desvaríos, desvaríos! DONCELLA : ¡Dios dije padre! Cristo me visita
por las noches mientras sueño. Cristo se inflama.
Cristo se inflama, se hincha y penetra en el vacío
de mi alma. ¡No se qué debo hacer, si vigilarme
o entregar mi alma! VERGARA : ¿Tienes un oculto amante? ¡Padeces
de temblores nuevamente! (LE PEGA) ¡Contesta! ¡Puta!
¡Arrastrada! DONCELLA : Muchas veces pienso si no podría
tener una criaturilla sin trato alguno, así como
el agua muy pura si se corrompe produce gusanos. ¿No
se producen acaso, las ranas, las babosas, los peces con
concha, las sanguijuelas, por los olores mohosos del fondo
de las marismas? VERGARA : Pero son seres que no tienen ánima
y nosotros las criaturas las tenemos. DONCELLA : ¡Basta! No quiero ver más
escamas que se encogen cuando penetran y que se erizan
cuando salen, me pinchan, me lastiman, es el miembro del
diablo del que me protege Dios. ¡Mira! ¡Tiemblo,
sudo de sólo pensar en él, en su visita! FELICITAS : (ENTRA) ¿Qué te pasa
niña? VERGARA : ¡Dios mío! ¡Está
tocada! FELICITAS : Déjala conmigo, la consolaré.
Sube, asciende hasta Dios, aspira continuamente a unirte
con El, considerando que El es el fin de todas las obras
y deseos y deseos... Así después de su gran
ansia de El, se podrá alcanzar la cumbre de la
contemplación en la que el deseo deja de existir
para que no haya más que paz y calma... CRIADO : (ENTRA) ¡La carne! ¡La carne! VERGARA : ¡Calla la boca, marrano! CRIADO : ¡No me ordenes así! ¡Déjame
hablarte y escucha la noticia que te traigo, mandón! VERGARA : ¿Qué noticia es ésa
que tomas para conmigo tan poco miramiento? CRIADO : Secreto de estado. ¿Cuánto
me das por decírtela? VERGARA : Unos azotes. CRIADO : ¡Pídeme por favor que te
lo diga! VERGARA : (DUDA) Por favor... dime... CRIADO : Por favor... mi señor Enrique de
la Paz. VERGARA : ¡Que vas muy lejos! CRIADO : ¡Y las noticias también! VERGARA : Por favor, mi señor Enrique de
la Paz, dime cuál es el suceso. CRIADO : ... a cambio de unos dinerillos de coima... VERGARA : A cambio de unos dinerillos de coima. CRIADO : Agáchate para pedir. VERGARA : ¡Criado...! CRIADO : Agachado. Muestra el culo. (VERGARA SE
AGACHA Y LO HACE EXTENDIENDO LA MANO EN PROCURA DE LOS
DINERILLOS DE COIMA) ¡Sucio! (EL CRIADO LE DA LA
COIMA) Mire que le quedaba muy bien el papel, señor
Vergara. VERGARA : ¡Habla, carajo! CRIADO : Las carretas fueron atacadas. De a caballo
las persiguieron los indios. ¡Y una sola vaca estaba
en medio del barro del camino lista para que se la devoraran
los cimarrones, cuando llegó la tropa de Lima! VERGARA : ¿Tropa de Lima? CRIADO : Enterada de vuestro revoltijo, Lima despachó
tropa inquisitoria en busca de culpable. ¡Ahora
el Gobernador tiene la vaca y las armas! VERGARA : ¡Céspedes, Céspedes!
PLAZA
ENTRA EL SOLDADO CON LA VACA, LUEGO EL SOLDADO DE LA TROPA
DE LIMA LLEVANDO UN BAUL CON ARMAS, ATRAS EL GOBERNADOR
Y DON JULIO. EL SOLDADO REPARTE CARNE A LOS VECINOS Y
TRIPA A LOS MENDIGOS Y PICAROS. SOLDADO : ¡Come, come y límpiate los
mocos! PICARO 1 : ¡Trae para acá! SOLDADO : ¡Deja eso, basta ya! PICARO 2 : Sea buenito, que mis encías ya
no pueden con la carne. SOLDADO : ¡Pero que no han dejado nada! PICARO 1 : ¡Dame ese trozo de tripa! PICARO 2 : ¡Me corresponde a mí! MENDIGO : ¡Hijos de puta, quién pudiera
comer más! SOLDADO : Toma para ti, cegato, los ojos de la
vaca, que los sesos ya se los han comido estos industriosos. MENDIGO : ¡Huesos siquiera! PICARO 2 : Juego mis dados a una pezuña
carnosa, hervida en agua limpia o terrosa. PICARO 1 : ¡Yo los cambio por una chupada
de la pezuña!
(LOS VECINOS HAN COMIDO SILENCIOSA Y RAPIDAMENTE HASTA
EL HARTAZGO) BARBERO : Comamos, bebamos tanto... PULPERO : ...hasta que nos reventemos... BARBERO : ¡que mañana ayunaremos! PULPERO : ¡Ya estoy ancho, Dios loado!
VECINOS : Buen tocino,
barril de vino.
Sardinas y buñuelos
¡cebolla y huevos! MUJER DEL BARBERO : ¡Come, come, come, come! MENDIGO : ¿Y no te dije yo que nos iban
a utilizar? Que si no tiramos por los suelos con todos
los gobernantes, vinieran de donde vinieren, sólo
íbamos a ser una veleta en manos del menor viento. LOCO : ¡Tienes razón, viejo! Se quieren
demasiado. Y el apego a sí mismo es la primera
señal de la locura. SOLDADO : ¿Y todas las otras señales,
cuáles son? ¿Hacer lo que nadie hace, como
tú, desnudo de cuerpo y de pensamiento? LOCO : ¡Pueden que a ti te moleste! SOLDADO : Y a ti te enloquezca.
MENDIGA : ¡Lárgate, verdugo! SOLDADO : (A MENDIGOS) Tú con él.
¡Arre! Por los caminos, con los cimarrones, que
nosotros rogaremos por nuestra pitanza y por nuestro holgorio
a Don Céspedes o a Don Vergara, al que mande en
suma. PULPERO : ¡Tírale el agua de la olla
y verás qué saltos de con la calentura! MUJER DEL BARBERO : ¡Tienes pestosos los
pies que no sabes la sarabanda!
MENDIGA : ¡Callen, hijos de mil putas! PICARO 2 : ¡Haz de Gobernador, entonces! PICARO 1 : ¡Sí, de Gobernador de repartija! MENDIGO : ¡Viva el Gobernador!
CASA DEL GOBERNADOR
ENTRA EL GOBERNADOR CON EL SOLDADO DE LIMA Y EL BAUL CON
LAS ARMAS. GOBERNADOR : (DESCUBRIENDO LAS ARMAS) ¡Mandato
de Lima!
PLAZA
LOCO : Tengo un espejismo delante de mí
y ¡zas! que me trastorno. ¡Oh, pichoncitos
rellenos y marron-glacé, yo, el Rey, tomo lo falso
de lo verdadero!
CASA DEL GOBERNADOR
DON JULIO : ¡Las armas las tenemos nosotros! GOBERNADOR : Lima dice que hemos reñido
para provecho de negros, pícaros y criollos alzados. VERGARA : ¿Qué mejor entonces que
prevenir unidos de una vez por todas? GOBERNADOR : Soliviantaste la ciudad. VERGARA : ¿Yo? ¡Calmé al vecindario,
preservé las instituciones y protegí, de
acuerdo con mis luces y pareceres, la economía
de la ciudad!
PLAZA
LOCO : ¡A ti loco, te convierto en cómico,
en actor! ¡Serás el castigo del saber y de
la presunción ignorante!
CASA DEL GOBERNADOR
GOBERNADOR : ¡El dolor y la violencia son
universales! ¡Brindemos! VERGARA : Por la quintaesencia de la vida y de
lo clásico: la disciplina... GOBERNADOR : ¡Salud! VERGARA : ¡...la limitación! OBISPO : ¡Salud!
PLAZA
LOCO : Pido mil perdones, el eructo, gastronómicamente
indispensable en una casa real, se niega a precipitarse
desde mis tripas vacías. No puedo eructar, sólo
puedo vomitar bilis.
CASA DEL GOBERNADOR
GOBERNADOR : Cuidemos entonces las formas, Vergara. VERGARA : (SALE DE LA CASA DEL GOBERNADOR Y SE
DIRIGE HACIA EL LOCO) Puedo fácilmente concebir
un hombre sin manos, sin pies y sin cabeza. (LE PEGA AL
LOCO) Pero no puedo imaginar un hombre sin pensamiento.
(LE PEGA) Sería como una mujer sin descendencia,
como una piedra. (CASTIGA AL LOCO)
PLAZA Y CASA DEL GOBERNADOR
(ALTERNADAMENTE) BARBERO : ¡Nos han robado haciendo escarnio
con sus indecencias, mostrando sus llagas ulcerosas para
nuestro contagio! MUJER DEL BARBERO : ¡Levantándole
la camisa a las solteras y casadas y muchas más
hediondeces que en mérito al respeto que su merced
me merece me abstengo de narrar! PULPERO : ¡Violarla quisieron a mi mujercilla! MUJER DEL BARBERO : ¡Vinagre por el gaznate
al culpable! BARBERO : ¡Con un garfio atenazadle las partes! PULPERO : ¡La pena de muerte! OBISPO : Habrá orden. BARBERO : Sí, orden. Cualquier orden pero
orden al fin. GREGORIA : Organizaré el hospital. OBISPO : Donde pondrás al pobre lunático. BARBERO : Que al Pícaro y al Mendigo se
los trate igual que al sonado. MUJER DEL BARBERO : Es gente que vive como salvajes
sin ser casados. PULPERO : El que no trabaja está loco. ¡Los
mendigos con el loco! SOLDADO : (EMPUJANDO AL LOCO) ¡Arriba, tú,
que inaugurarás el recinto! OBISPO : Con dulzura, hombre, con dulzura. (MIENTRAS
EL SOLDADO LLEVA AL LOCO HASTA DONDE ESTAN LOS MENDIGOS
Y PICAROS) La sinrazón es la vergüenza pública
de la razón. La locura enseña hasta qué
punto la animalidad puede conducir a la caída y
qué generoso ha sido Cristo al salvarnos de ello.
¡Sirva de ejemplo!
(EL NEGRO CANTA Y CAE MUERTO) FELICITAS : (AL NEGRO) ¡Tu redención!
Te pondremos al pie de la recova, acostado con la escudilla
para que la población deposite sufragios por tu
ánima. Yo, como a una virgen, te compondré
cincuenta octavas.
(LOS MENDIGOS, PICAROS Y LOCO SON CONDUCIDOS ENCADENADOS
ANTE EL GOBERNADOR) GOBERNADOR : Saca la lengua. ¡en mis narices
no! ¡Bruto! ¡Pronto! ¡Pronto! ¡Perfume!
(A OTRO) ¡Tienes calentura! ¡Baños
fríos de pies con una tisana de vino caliente con
ajo! (A OTRO) ¡Pero estás ardiendo! PICARO 2 : ¡Ay, ay! GOBERNADOR : ¡Deténganle las palpitaciones!
Hacedle vómitos para que descoma lo podrido ingerido,
polvos para estornudar, para expurgar el cerebro... y
una tisana de vino caliente con ajo. (A LA MENDIGA) ¿Vienes
por ti o por el niño? MENDIGA : Por ambos. GOBERNADOR : ¡Ponlo de pie que ya es crecidito!
MENDIGA : Es que no puede, pues se le han desarreglado
los huesos de las piernas. GOBERNADOR : ¡Vamos borrica! Qué me
vienes con el cuento. Es una argucia. ¡Sal tú
de aquí ¡Tú y el monigote! DON JULIO : ¡Bien padre! ¡Cuatro ojos
hay que tener con estos perversos! VERGARA : ¡Basta de imaginaciones! GOBERNADOR : ¿Imaginaciones? VERGARA : De espectros, de recuerdos de México
y de Madrid. ¡Estémonos acá! ¡Esta
es la realidad! DON JULIO : ¡Esta, claro, ésta! GOBERNADOR : ¡Aceptado! ¡Habrá
pacto! ¡Legalizaremos el contrabando! ¡Encajes! VERGARA : ¡Muy justo! GOBERNADOR : ¡Y el sillico arreglado en perfectas
condiciones! VERGARA : El artefacto dadlo por descontado. GOBERNADOR : ¡Y tu criado a Lima! VERGARA : ¿Te parece necesario? GOBERNADOR : Entre el confeso de tu criado y el
castigo público de los maleantes, el pleito en
Lima será con seguridad olvidado. CRIADO : ¡Compasión! ¿De qué
se me acusa? GOBERNADOR : Judío y judaizante. CRIADO : Soy pequeñín, débil;
confesaré enseguida desparatando de aplicarme el
potro. ¡Merced! Elegid a otro más fuerte,
que pueda resistirse a la tortura. GOBERNADOR : ¡Aquí no hay tortura!
Ello es sólo incumbencia de Lima. (GESTO NEGATIVO
DEL SOLDADO DE LIMA) Aquí sólo te pasearemos. CRIADO : ¡Soy cristiano, católico
bautizado! No me enviéis allá. VERGARA : Mentirillas no, muchacho. CRIADO : Nací de padres católicos
y estudié como jesuita... DON JULIO : ¡Vamos que te la hago mostrar! CRIADO : ... ¡no seas chusco mi Capitán...!
pero un predicador de bellos ojos celestes me convirtió
al protestantismo y tras de él me fui. Abandonóme
el luterano y vuelto al hogar, mis padres me denuncian
y el Santo Oficio amenaza con quemarme como hereje. Pude
huir y refugiarme en Flandes, luego de muchas vicisitudes,
con los protestantes; pero no hallo al luterano y aquéllos,
por mis estudios jesuíticos sospechan que era papista
y asesinarme quieren. Por moro no pasaba y me fui a Venecia
para hacerme dinalmente judío y donde tú
me contrataste por tal condición. VERGARA : La confesión has hecho y empeorado
tu caso, pues más cercano estás al descreimiento
total y sacrílego. CRIADO : ¡Soy judío entonces! Pero,
es teoría, los papas lo dicen mi señor:
hay que conservar al pueblo testigo. Invoca la caridad
cristiana y preserva mis carnes de la hoguera. VERGARA : Intercederé por ti para que te
apliquen sólo un tormento menor. Pero no desesperes,
tus descendientes después de la cuarta generación
se salvarán. CRIADO : Pero si ni hijos tengo. VERGARA : ¡Por marión vaya! CRIADO : Pero ¿es que los putos también
vamos presos? Si es así entre judíos y putos
no quedarán vecinos honrados y habrá desastre
económico de seguro en la ciudad. VERGARA : De puterío no ha pruebas. CRIADO : ¿Pruebas? ¿Pruebas? De pecado
nefando tengo muchas; que mis nalgas mancilladas pueden
hablar de tantos que andan calladitos, como vuesa merced. VERGARA : ¡Calla, por Dios, calla! Todo será
un simulacro por asuntillos de la política. Un
paseo aquí, muy discreto, y reclusión en
Lima por unos meses. Imagínate salir al paseo con
vestido bordado sobre raso, botonadura de oro y cadena
de lo mismo, con rico cintillo de diamante. Palma en las
manos,cabalgando mi caballo blanco, con aderezos de terciopelo
negro, hebillas, remates y estribos dorados y mis negros
de librea, con los padrinos haciéndote escolta. CRIADO : Entonces ¡soy judío! ¡Que
de miedo estoy cagado! (LO CASTIGAN) ¡Juan! ¡Juan!
(INTEGRA LA FILA DE MENDIGOS, PICAROS Y LOCO) VERGARA : Bueno ¿qué me falta? ¿Dónde
está el mozuelo del sillico? ¿Y el sillico
para cuándo don Segundo? DONCEL : (VIENE DE LA PLAZA CON EL SILLICO EN BRAZOS;
TIENE EL BRAZO Y LA CARA MORADOS E HINCHADOS) Es mi culpa
Regidor, pues por exceso de celo quiero acompañar
la entrega. VERGARA : ¡Pero que estás achacoso!
Casi negro y a punto de estallar de inflamado tienes tu
cuerpo joven. DONCEL : Es como una calentura y un palpitar. VERGARA : Pero, hijo, hay que desahogarse. Debiste
sangrarte. Si no lo sabes hacer solo, haz que te lo hagan. DONCEL : Pierda cuidado, vuesa merced. Ocuparme
quiero ahora de que el sillico llegue bien detallado,
sin descuidos que perturben la tarea del Gobernador y
mi buen nombre. DONCELLA : (CRUZANDOSE DESDE LA CASA DEL GOBERNADOR)
Ya no tiemblo no sudo. Se me ha enflaquesido el cuerpo
y la memoria. En una nada me convertiréis, padre.
¡No me toquéis! ¿No sabes que está
prohibido por la ley de la religión? DONCEL : (APOYA EL SILLICO EN EL SUELO, RUEDA POR
TIERRA Y UNA VIOLENTA HEMORRAGIA, COMO UN SURTIDOR, DESINFLA
LA HINCHAZóN AMORATADA DE SU CUERPO) ¡Ay,
ay! En sangre me voy. Es como una diarrea que no para,
es como placer solitario. DONCELLA : ¡Cuánta sangre te
sale! Vos me das tanto y yo no he dado nada. Esclava tuya
soy, Segundo. ¡Aquí tenéis mis mejillas! DONCEL : ¡Muero, muero! ¡ah, maldita
puta! Por la tierra que te lleve Dios eternamente. ¡Sin
nadie que se te acerque! ¡Por la tierra, el cuerpo
fiero y entristecido el corazón. ¡Confesión,
confesión! (MUERE) DONCELLA : (A VERGARA) ¿Por qué me
enseñaste a no desear lo que deseaba?
(LA FILA DE MENDIGOS, PICAROS, LOCO, CRIADO, A LA QUE
SE SUMAN LOS VECINOS, RODEAN POR DETRAS LA CASA DEL GOBERNADOR,
AZUZADOS POR EL SOLDADO Y DON JULIO. SE TAMBALEAN, AVANZAN,
RETROCEDEN) MUJER DEL BARBERO : Afortunadamente el único
maloliente negro que ha quedado es el fallecido. MUJER DEL PULPERO : ¿Has visto el rostro
de la doncella puta? BARBERO : Oscurecido está como nubes de
frío. PULPERO : ¡En una mueca se le ha convertido
la cara! CRIADO : ¡Ay de nosotros en manos de barberos
y pulperos! PICARO 1 : En toda la tarde, caballero, no he podido
concretar un solo corte de tijera. PICARO 2 : Peor que nunca está la soldadesca
bajo el mando de Julio. PULPERO : ¡Cuidado con esos desvalijadores
que son de la cofradía!
MENDIGA : ¡Los necios ayudan al poderoso! MENDIGO : ¡Nadie del bien común se
acuerda! PICARO 2 : ¡El mundo siempre fue malo, lo
es y lo será!
MUJERES DEL PULPERO Y DEL BARBERO : ¡Nuestros
pecados fueron cometidos sin deseo! ¡Perodónanos! FELICITAS : ¡Honrad a la divinidad
pues de lo contrario vendrá la venganza! PICARO 1 : ¡Por el ánima de Soria! PICARO 2 : ¡Refúgiate en el estoicismo,
hermano! MENDIGO : ¡Dadme su merced una caridad para
salvar tus pecados, que si no serás como yo, que
lo soy por mala hora y por aire corrupto! GREGORIA : ¿Cumplís con tus deberes
conyugales? ¿Te entregás a juegos solitarios?
BARBERO Y PULPERO : ¡Confesión, confesión! CRIADO : ¡Calla tragona, haciendo de ángel
custodio! LOCO : ¡Nos están haciendo vivir una
existencia desazonada y prematura. Yo no soy la única
víctima ¡en este pueblo el estado de madurez,
es la muerte o la locura! ¡Puercos! MUJER DEL PULPERO : ¡Divaga el alucinado! MUJER DEL BARBERO : ¡Guiador de ladrones
y de pícaros! MENDIGO : ¡Tened cuidado! Hay concordato
entre los poderes y el religioso se ha entregado al civil.
¡No más comilonas, ni dados, ni coimas, ni
naipes, refugiados en la casa sagrada! ¡No más
asilo! LOCO : ¡No os preocupeis! ¡Organizaré
racionalmente la vida! ¡Tengo la visión aquí
pues hay un desequilibrio insensato que yo he venido a
corregir! CRIADO : ¡Mira a dónde hemos venido
a parar con tus voces, conductor de desgarrados! LOCO : ¡No quiero la eficacia, quiero la
perfección! La realidad es mísera. ¡Mírense!
(LA FILA SE DERRUMBA SOBRE SI MISMA DETRAS DE LA CASA
DEL GOBERNADOR) GOBERNADOR : ¡Ay, pobres que sufrís,
inocentes, por mi reputación! ¡Doña
Sol! Tarde te he dado una ceremonia. ¡Qué
mundo! VERGARA : El mundo no es un problema, no te preocupes
por él. El mundo es un campo de acción.
¡Aquí está! (ALCANZA EL SILLICO) Ya
lo ves, en todo he cumplido. Sólo te resta sentarte.
Tú, Obispo, tendrás uno igual de aquí
a menos de cien días. Encargado está. OBISPO : ¡A Dios lo que es de Dios y a César
lo que es de César! GOBERNADOR : Monseñor ¡vivamos y dejemos
vivir! OBISPO : Más luego tendré el placer.
Este es tuyo. GOBERNADOR : Usadlo si queréis. OBISPO : Su excelencia es el justo poseedor. GOBERNADOR : Pero usted lo merece, reverendísima.
(VAN A SENTARSE AL MISMO TIEMPO Y CHOCAN ENTRE SI) OBISPO : Mil perdones. GOBERNADOR : Lo he ofendido. ¡Ay, mis tripas! OBISPO : Merecedoras son del estreno. GOBERNADOR : (ABRE LAS CORTINAS Y ARREMANGANDOSE
SE SIENTA) En honor de usted. (CIERRA LAS CORTINAS UN
TIEMPO Y ASOMA LA CABEZA) Programaremos fiesta. (METE
LA CABEZA MIENTRAS EL OBISPO LO DESCOMULGA) Acto de agradecimiento
por mercedes recibidas. (REPITE JUEGO) Corridas de toros.
(REPITE JUEGO) Juego de cañas y de alcancías.
(REPITE JUEGO) Carreras de sortijas y de encamisados.
¡Mascaradas! (REPITE JUEGO) ¡Desfile de gigantes!
(REPITE JUEGO) ¡Papahuevos! (REPITE JUEGO) ¡Y
habrá tarasca!
(SOBRE LA ULTIMA PALABRA UN FUERTE PEDO Y/O FUEGOS DE
ARTIFICIOS SE OYEN MIENTRAS CAE EL TELON FINAL)