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"¿Por
qué hacemos Teatro Abierto?
Porque queremos demostrar la existencia
y vitalidad del teatro argentino tantas
veces negada; porque siendo el teatro
un fenómeno cultural eminentemente
social y comunitario, intentamos mediante
la alta calidad de los espectáculos
y el bajo precio de las localidades,
recuperar a un público masivo;
porque sentimos que todos juntos somos
más que la suma de cada uno de
nosotros; porque pretendemos ejercitar
en forma adulta y responsable nuestro
derecho a la libertad de opinión;porque
necesitamos encontrar nuevas formas
de expresión que nos liberen
de esquemas chatamente mercantilistas;
porque anhelamos que nuestra fraternal
solidaridad sea más importante
que nuestras individualidades competitivas;
porque amamos dolorosamente a nuestro
país y éste es el único
homenaje que |
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sabemos hacerle; y porque, por encima
de todas las razones nos sentimos felices
de estar juntos."
El martes 28 de julio de 1981, a las18.00
hs., el actor Jorge Rivera López,
presidente de la Asociación Argentina
de Actores por aquel entonces, inauguró
Teatro Abierto con la lectura de este
texto escrito por el dramaturgo Carlos
Somigliana. |
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Teatro Abierto
fue un movimiento de los artistas teatrales de Buenos
Aires que surgió en 1981 bajo el régimen
militar y desapareció en 1985, un año
después de recuperada la democracia. Nació
por el impulso de un grupo de autores dispuestos
a reafirmar la existencia de la dramaturgia argentina
aislada por la censura en las salas oficiales y
silenciada en las escuelas de teatro del Estado.
Un día de finales de 1980 los autores se
propusieron mostrarse masivamente en un escenario
y 21 de ellos escribieron otras tantas obras breves
que, a tres por día, formaron siete espectáculos
que debían repetirse durante ocho semanas.
Cada obra sería dirigida por un director
distinto y representada por intérpretes diferentes
para dar lugar a una presencia también masiva
de los actores.
Casi 200 personas entre autores, actores, directores,
plásticos y técnicos participaron
del primer ciclo. Teatro Abierto se
inauguró el 28 de julio de 1981 en el Teatro
del Picadero, una sala de la periferia del centro
poteño recién inaugurada, y desde
la primera función provocó una convocatoria
de público entusiasmado que desbordó
las 300 localidades previstas. Las funciones se
realizaban en un horario insólito, a las
6 de la tarde, y el precio de la entrada equivalía
a la mitad del costo de una localidad de cine.
Una semana después de inaugurado, un comando
ligado a la dictadura (se dijo que pertenecía
a la Marina) incendió las instalaciones de
la sala. Al igual que el público, los militares
habían advertido que estaban en presencia
de un fenómeno más político
que teatral.
El atentado provocó la indignación
de todo el medio cultural. Casi veinte dueños
de salas, incluidas las más comerciales,
se ofrecieron para asegurar la continuidad del ciclo. |
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Más de cien pintores
donaron cuadros destinados a recolectar dinero y
recuperar las pérdidas. Los hombres más
importantes de la cultura y de los derechos humanos
-Jorge Luis Borges, Ernesto Sábato y el premio
Nobel de la Paz, Adolfo Pérez Esquivel- expresaron
su adhesión. Teatro Abierto pudo continuar
en el Teatro Tabarís, la más comercial
de todas las salas de la calle Corrientes y con
el doble de capacidad que el Teatro del Picadero.
El ciclo se desarrolló a teatro lleno y con
un entusiasmo del público que superaba el
fenómeno teatral para convertir cada función
en un mitín antifascista.
Así se cumplieron tres ediciones de Teatro
Abierto bajo el régimen militar (1981-82-83).
En 1984, primer año de democracia, los integrantes
de Teatro Abierto se dedicaron a discutir la manera
de encarar la continuidad, ahora que el pretexto
que le había dado origen, la dictadura militar,
ya no estaba. Teatro Abierto se prolongó
bajo la democracia en otras dos ediciones y luego
desapareció.
En algunos de los artículos de los principales
protagonistas, dramaturgos, se refieren al fenómeno.
Roberto Cossa, analiza la situación general
de la Argentina en los tiempos en que surgió
Teatro Abierto; Osvaldo Dragún,
su verdadero isnpirador, recuerda la historia, desde
su inicio hasta la culminación del primer
ciclo, y Mauricio Kartun, los ciclos de transición
a la democracia hasta su extinción.
Cabe recordar que la repercusión de Teatro
Abierto estimularía a otros artistas y así
surgirían, a partir de 1982, Danza Abierta,
Poesía Abierta y Cine Abierto, aunque ninguno
de ellos alcanzaría la dimensión que
tuvo el fenómeno teatral convertido, por
el imperio de circunstancias no previstas, en el
más importante de los focos de resistencia
cultural a la dictadura de los militares.
Fundación Somigliana |