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EL FANTASMA
(Pieza típica de un conventillo. Lucho, tirado
en la cama, mira fijamente hacia una ventanita cuadrada
por donde entra una luz pálida. Un instante después,
la luz de la ventanita se apaga, cosa que moviliza a
Lucho. Se pone de pie sin hacer mucho ruido, se acerca
a la ventanita y mira un instante hacia afuera. Luego,
en puntas de pies se dirige hacia el ropero, de donde
saca un gran envoltorio. Mirando hacia uno y otro lado,
saca la funda del envoltorio, y aparece El Bombo. Retira
luego dos palos que están cubiertos con guantes
de box, para amortiguar los golpes. Se sienta sobre
la cama, coloca el bombo sobre las piernas, escucha
un instante si no hay ruidos exteriores y luego, muy
despacio, comienza a hacerlo sonar. Simultáneamente,
con la boca, hace el ruido de la multitud. Se detiene
un momento, escucha y vuelve a comenzar, siempre despacio,
como si convocara a alguien. De pronto, se pone de pie
y se dirige a "alguien" que está sentado
frente a sí, en una silla de paja bastante rota)
LUCHO
Buenas noches, mi general. Tardé un poco hoy
porque los de enfrente no apagaban la luz nunca...No,
no se dieron cuenta. A veces se duermen un poco más
tarde. (Se acerca a la silla) ¡Cuidado con la
chaquetilla, mi general! Se le puede enganchar...Pst...Me
da no sé qué recibirlo así. (Pausa
breve) Ya sé...Se lo digo todas las noches, y
usted se ríe. Pero ¿sabe lo que pasa?
Yo lo vi en el salón dorado una vez. Ya se lo
conté, ¿no? Así quiero verlo, mi
general, rodeado de todo ese lujo, con las arañas
que se caían de pesadas y esa alfombra roja...¡Qué
pinta tenía usted! No, la sigue teniendo...Si
está igual. Pero ¡qué sé
yo! En el salón aquél era distinto. ¡Ese
es su lugar, mi general! Me acuerdo que usted nos hizo
sentar en esos sillones de embajadores...¡Pa!
Como en mi casa...(Se detiene) Está bien, mi
general. Empecemos. Hoy tendríamos que hacer
el día que nacionalizamos los ferrocarriles,
¿no? Bueno, está bien; el día que
ganamos las elecciones por segunda vez (Se prepara)
Espere un segundito...¡Vamos! (Lucho comienza
a imitar el ruido de una multitud coreando el nombre
del general) Ahora usted saluda, general. (Rugido aumenta.
Luego corea: "Si éste no es el pueblo, el
pueblo dónde está") ¡Métale
al discurso! (Lucho hace señas a "la masa"
para que se calle. Luego "escucha" religiosamente.
De pronto estalla en una ovación y luego en silbidos)
"Ni yanquis, ni marxistas, peronistas" (Comienza
a entusiasmarse y golpea el bombo más fuerte.
Se oyen golpes en la pared que provienen del vecino.
Lucho se detiene un instante) No le dé pelota,
general...Si supiera quién está acá,
me iba a golpear la pared...Está bien, general;
seguimos bajito. Deles ahora a los curas...Ya sé
que esa vez usted no dijo nada de los curas, pero deles
igual...(Ríe, evidentemente satisfecho) "Los
curas al convento", "Los curas al convento".
(Excitado) A los oligarcas, ahora ¡A los oligarcas!
(Con entusiasmo creciente. Rugido de multitud) "Mañana
es San Perón, que trabaje el patrón".
Mañana es San Perón, ¿eh? ¡Dígalo!
("Ovación", golpea fuerte el bombo
y el vecino vuelve a golpear la pared) ¡Qué
golpeás! ¡Mordisquito! (Se vuelve hacia
la silla) No hay problema, general. Seguimos bajito.
Lo que pasa es que lo oigo hablar y...Sí, ya
sé, mi general...Pero son quince años,
así. Usted y yo solos aquí adentro, como
dos chorros...Perdone, no quise decir...¡Pero
así no tiene gracia, general! ¿Se acuerda
cómo era antes? Usted se debe acordar mejor que
yo...Usted en el balcón y yo debajo. ¡Y
yo le daba con todo al bombo! (Pega al bombo con fuerza)
¡Ma sí, que se despierten! Y cuando yo
más le daba, usted más se entusiasmaba
y dos millones de negros, gritando atrás. ¡Qué
fiesta! ¿Se acuerda? "Aquí están
, éstos son, los muchachos de Perón".¡Que
los parió! (Nuevos golpes en la pared. Lucho
se calla un momento y se sienta en la cama, derrotado;
"hace" el rugido nostálgico, bajito,
sin mirar hacia la silla) Ningún problema, mi
general. Yo lo puedo escuchar siempre, se lo prometo.
Pero ¿y los muchachos? ¡Los muchachos están
podridos, mi general! ¡Podridos! Quieren salir...No
se quieren morir de viejos. (Con entusiasmo) ¿Se
imagina, mi general? Yo salgo con el bombo y vienen
todos detrás. Como hacía antes. ¿Quién
le llevaba la gente a la plaza, mi general? ¡El
susodicho! Salía a las seis de la mañana,
solo, con el bombo, y empezaba en la puerta de la casa..¡y
dale, y dale! (Golpea el bombo) Y todos venían
detrás. Y al final éramos dos millones.
Como los monos en las películas de Tarzán,
¿no vio? ¿Y la cara de los oligarcas cuando
nos veían pasar? (Ríe) Era nuestra fiesta,
general. ¡Esa no la olvidamos más! ¡Salgamos
y le hacemos otro diecisiete, yo y el bombo!¡Salgamos
, mi general!¡Métale pa delante, que los
cagamos! (Se pone de pie y empieza a hacer sonar más
fuerte el bombo, y cada vez más fuerte, también,
suenan los golpes en la pared)¡Los cagamos, mi
general!¡Los cagamos!
(El Fantasma y la pieza desaparecen de golpe. Lucho
queda solo, en medio del escenario, bajo una luz que
le da una presencia intemporal, casi irreal. Comienza
a tocar el bombo despacio y a cantar solo, los primeros
versos de la primera canción. De entre las sombras
van apareciendo los restantes miembros de la marcha
y se juntan a él para cantar. En un momento quedan
todos apretados bajo el haz de luz, cantando bajo. La
luz se va abriendo y la marcha canta cada vez más
fuerte y se contorsiona con alegría)
CANCION DEL NUEVO DIECISIETE
(Aparece la murga y canta, con la música de "Ahí
va la bruja montada en una escoba...")
Vamos a hacer
un nuevo diecisiete
como una fiesta
con pitos y cohetes.
Todos en orden
como una procesión
a ver abrirse
de nuevo aquel balcón
Con esta murga
va a ser un festival
frente al Cabildo
y ante la Catedral
Va a haber reparto
de panchos y empanadas,
café caliente,
cerveza bien helada.
Y si queremos
bañarnos en la fuente,
habrá permiso
del nuevo presidente.
Hasta la noche
tendremos diversión
porque mañana
trabajará el patrón
Vamos a hacer
un nuevo diecisiete
como una fiesta
con pitos y cohetes.
LA SIRVIENTA
(Ambiente de clase media alta. El Señor y la
Señora están sentados para desayunar;
el señor pasa las páginas del diario)
SEÑOR
El diario no dice nada...
SEÑORA
Habrá empezado hoy. Poné la radio.
SEÑOR
De golpe va a empezar...Estas cosas no empiezan así.
(Termina de hojear el diario, y vuelve a la primera
página) Acá no dice una sola palabra.
SEÑORA
¡Pero yo los vi!¿Qué me importa
lo que dice el diario? Iban gritando como locos. Todos
los que estábamos en el mercado los vimos.
SEÑOR
Yo no digo que vos mientas. Pero me parece que le das
mucha importancia. Por unos cuantos locos que gritan...
SEÑORA
¿Unos cuántos? Eran como cinco mil.
SEÑOR
¡Cinco mil! Cada vez son más. Cuando viniste
de la calle dijiste que eran tres mil. Ahora son cinco.
Oíme, dame el café y dejate de pavadas.
SEÑORA
No sé...A mí me parecieron cinco mil.
Y cantaban y se reían. ¿Eso no te dice
nada?
SEÑOR
Oíme, eso no es cosa mía, sino de la policía
y del gobierno. Lo que quiero decirte es que no hay
que alarmarse. Y ya se me está haciendo tarde.
Decile a Emilia que me sirva el café.
SEÑORA
¿Vas a salir?¿Con los líos que
hay?
SEÑOR
¿Qué estás diciendo? Tengo que
ir a trabajar (La mira) ¿Qué te agarró?
(Se levanta molesto; hacia afuera) Emilia, ¿me
sirve el café?
SEÑORA
(Luego de un silencio) El chico del mercado se fue con
ellos.
SEÑOR
¿Qué?
SEÑORA
El chico del mercado.El que siempre trae las cosas acá.Cuando
los vio pasar, tiró la canasta y se fue con la
manifestación.
SEÑOR
Pero...¿Y eso qué?
SEÑORA
¿No te das cuenta? Era un chico tranquilo, educado.
SEÑOR
Oíme, eso es cosa de él.
SEÑORA
Parece que no entendés. Según contaron,
de una obra en construcción se fueron todos.¡Iba
un cartero con la bolsa y tiraba las cartas al aire!
SEÑOR
¡Y eso a mí qué me importa! Yo tengo
mi trabajo.(Entra la Sirvienta con el café) Y
no voy a preocuparme porque cuatro negros de mierda
decidieron no trabajar. O porque un cartero se volvió
loco (La Sirvienta sale) Además, querida, si
en este país, cada vez que...(Suena el teléfono,
y la Señora va a atender)
SEÑORA
Hola...Sí, mamá...¡Por tu casa también!
(Señas al marido con gran excitación)
¿Cuántos? ¡Diez mil...! Por acá
igual...¡Sí, también...! El chico
del mercado, el morochito, se fue con ellos. (Gesto
de horror) ¡Por lo de Chacha también! ¡Pobre
Chacha, ella que es tan delicada!...Oíme, mamá,
por favor no salgas...¡Para nada! No salgas ni
le abras la puerta a nadie. Te llamo. Chau. (Cuelga)
¡Dios mío! ¿Oíste?
SEÑOR
(Comenzando a admitirlo) Por lo de tu madre también...
SEÑORA
¡Diez mil! Y por lo de Chacha. Están en
todos lados.
SEÑOR
Entonces, la cosa es seria...Decíme,¿cómo
era lo que cantaban?
SEÑORA
Te dije que iban a Plaza Mayo a escucharlo otra vez...
y que se iban a lavar las patas en la fuente...(Gesto
de asco) ¡Qué se yo! ¡Yo no sé
nada de política!
SEÑOR
Pero, entonces...Si éstos salieron, es porque...¿Iban
alegres, me dijiste?
SEÑORA
¡Enloquecidos! No sabés la tristeza que
me dio cuando los vi tan alegres.
SEÑOR
Debían saber algo...Estos no salen así
porque sí...¿A escucharlo otra vez, decías?
SEÑORA
¡Pero sí! Ah, y además...Que mañana
trabaje el patrón.
SEÑOR
¿Eso? ¿Eso cantaban?
SEÑORA
¡Yo lo escuché! Te lo dije cuando volví
del mercado.
SEÑOR
Eso es grave...No se atreverían a decirlo si
no...(Pausa larga, tensa) ¿Habrá...vuelto?
SEÑORA
(Lanza grito ahogado, mano a la garganta) Querés
decir que él en persona...Lo dirían...
SEÑOR
O estará por volver...Puede ser una maniobra.Juntar
la gente primero...Como hicieron aquella vez.
SEÑORA
(Recordando la canción) "El nuevo diecisiete..."
SEÑOR
¿Qué?
SEÑORA
Eso cantaban...Vamos a hacer un nuevo diecisiete...
SEÑOR
¿Estás segura?
SEÑORA
¡Por Dios! ¿Te crees que soy sorda?
SEÑOR
Ahí está la cosa...El nuevo diecisiete.
Es eso.(Mira a la mujer) Volvió.
SEÑORA
¿Cómo volvió?
SEÑOR
(Lloroso) Volvió.
SEÑORA
Pero así...de golpe.
SEÑOR
(Sigue lloroso) Y si...Ya me parecía que iba
a volver.(Se seca las lágrimas) Desde que se
fue que lo supe.
(Pausa larga)
SEÑORA
¿Y ahora? ¿Qué va a pasar?
SEÑOR
Va a ser como antes.(Mientras el hombre habla, la mujer
comienza a cerrar puertas y ventanas) Los colectivos
atestados...El mal olor...El diario "Epoca"...Esos
titulares grandes...
SEÑORA
Está haciendo frío.
SEÑOR
Los tipos con bigotito en los ministerios...Los sainetes
en el Colón...Las camisas...Los retratos...(Entra
Emilia y su presencia los sobrecoge)
EMILIA
(Con naturalidad) ¿Retiro el café, señora?
SEÑORA
Eh...Sí, sí...(Emilia saca una parte del
servicio y sale. El matrimonio se mira un instante)
Esta se cree más que una.
SEÑOR
Dejá, no le digas nada.
SEÑORA
¿Pero te crees que puedo aguantar que me mire
así?
SEÑOR
Qué vas a hacerle...Si le decía algo,
se va a trabajar a una fábrica. Ahora ganan más
de obreras. (Bajando la voz) Además, no conviene
tenerla en contra. Puede decir por ahí que nosotros
no somos....Tendríamos un lío.Hacé
un esfuerzo, ¿eh? No te olvides que está
por salir la licitación del Ministerio.(Entra
Emilia. Señor excesivamente amable) Adelante,
Emilia (Emilia comienza a colocar las cosas sobre una
bandeja.Señor le hace un gesto a Señora)
SEÑORA
Déjeme que la ayude, querida.
COMPAÑERO
(Despacho del Dirigente gremial. Este, en camisa, está
tomando café con leche con medialunas.Come groseramente,
mojando las medialunas y masticando con la boca abierta.
Entra la Secretaria)
SECRETARIA
Señor, está el arquitecto Di Salvo.
DIRIGENTE
(Con la boca llena) Hágalo pasar (Guarda presurosamente
la taza y el plato en un cajón de su escritorio,
y se pone el saco. Sale la Secretaria. Entra el Arquitecto
con una maqueta que representa un campo con una gran
cruz)
DI SALVO
Aquí tiene la maqueta para el hall.
DIRIGENTE
(Tomándola emocionado) El primer cementerio sindical
de Sudamérica...(Lo apoya sobre la mesa y lo
contempla) Sobrio y sencillo, como para un trabajador...
DI SALVO
Mañana terminan los pintores, así que...
DIRIGENTE
¡Ah, muy bien...! Afortunadamente, creo que podremos
inaugurarlo esta semana, si Dios quiere. Un afiliado
se cayó de un andamio y está...(Un gesto
contenido expresando que está al borde de la
muerte) Esteeee....¿Sobró algún
material?
DI SALVO
Algo.
DIRIGENTE
A ver si ahora me termina la pileta para los pibes,
eh.....
DI SALVO
Vamos a tratar.
DIRIGENTE
¡Sabe cómo me tiene la patrona con eso,
no!...
DI SALVO
Digalé que este verano se la terminamos.
DIRIGENTE
Macanudo.
DI SALVO
Bueno, ahora me voy un rato al cementerio. Cualquier
cosa, estoy allí.
DIRIGENTE
Muy bien.
DI SALVO
Hasta luego.(Se dirige hacia la puerta)
DIRIGENTE
¡Ah!...Mi señora le agradece mucho las
flores.
DI SALVO
No, ¡por favor!...Dele saludos.
DIRIGENTE
Gracias, hasta luego.(Sale Di Salvo.El Dirigente va
a sacar el café con leche del cajón cuando
oye ruidos en la antesala)
VOZ DE SECRETARIA
¡Espere, compañero, que lo anuncio!(El
Dirigente se detiene, mira a quién viene, se
quita rápidamente el saco y lo mete en otro cajón
del escritorio.Entra Afiliado)
DIRIGENTE
¡Adelante, compañero!¡Adelante!(Anticipándose)
No me diga nada, compañero. Yo conozco los problemas
del gremio.
AFILIADO
No, compañero; yo vengo porque...
DIRIGENTE
Tengo una buena noticia para usted. Prácticamente,
la tenemos ganada. El ocho por ciento está a
la firma.
AFILIADO
No, yo vine a buscarlo porque los muchachos...
DIRIGENTE
Quédense tranquilos.La patronal va a ceder nuevamente.
AFILIADO
¡Pero no, compañero...! ¡Los muchachos
están en la calle!
DIRIGENTE
(Solemnemente indignado) ¡Los echaron!
AFILIADO
¡No, salimos a la calle!
DIRIGENTE
(nervioso) ¡Cómo!
AFILIADO
¡Venimos a buscarlo a usted, compañero!
DIRIGENTE
¿A mí...? ¿Para qué?
AFILIADO
¡Para que venga con nosotros...! ¡Estamos
en la calle, compañero! (El Dirigente lo mira
un momento, y va hacia la ventana. Abre.Se oye súbitamente
el rugido de los manifestantes. Cierra presurosamente
y el sonido se corta de golpe, se vuelve aterrado, con
la espalda apoyada contra la ventana y los brazos en
cruz)
DIRIGENTE
¡Pelotudos! ¿Qué me hicieron?
AFILIADO
No, ¡éstos no son todos! ¡Vienen
más! ¡Muchos más! ¡Vienen
de todas partes!
DIRIGENTE
(Trémulo) De todas partes...(Muy excitado) Pero...¿quién
dio la orden?
AFILIADO
(Orgulloso) ¡El general!
DIRIGENTE
(Desconcertado, cauteloso) ¿Cuál general?
AFILIADO
(Descontando de quién se trata) ¡El general!
DIRIGENTE
(Asegurándose, muy impresionado) ¿El general?
AFILIADO
(Eufórico) ¡El general!
DIRIGENTE
(Asombrado, para sí) El general...¿A quién
le dio la orden?
AFILIADO
No sé.
DIRIGENTE
¿Vino una carta?
AFILIADO
No sé.
DIRIGENTE
¿Una cinta?
AFILIADO
No sé.
DIRIGENTE
(Ofuscado) ¡No sabés nada y me sacás
la gente a la calle!
AFILIADO
¡Yo no los saqué...! ¡Salimos todos
juntos...! ¡Vamos, compañero! ¡Venga
con nosotros! ¡Los muchachos lo están esperando
para que se ponga a la cabeza! ¡Vamos!
DIRIGENTE
¿A la cabeza...? ¡Sí, sí,
claro...! ¡Enseguida...! ¡Andá, andá
saliendo, que ahora voy...! ¡Yo hablo un minuto
con el secretariado y enseguida bajo...! ¡Andá!
AFILIADO
¡Lo esperamos, compañero, eh...! (Sale
cantando "Vamos a hacer un nuevo 17")
DIRIGENTE
(Llamando por el intercomunicador) Señorita,
me da con el Ministerio.
EL INVERSOR
(Despacho del empresario González. Este desarrolla
una gran actividad. Sobre el escritorio hay un grabador
en funcionamiento)
GRABADOR
Pero para decir "Ahí está el contrato",
usamos "there"... "The-re". Decimos,
entonces, "there is the contract".
GONZALEZ
(Deletrea con mala pronunciación) "There
is the contract"..."There is the contract"...
GRABADOR
Una vez dicho esto, extendemos el contrato y podemos
decir: "Take the pen, mister..." y el nombre
del interesado.
GONZALEZ
Porter...Mister Porter.
GRABADOR
"Ta-ke-the-pen, mis-ter..." Es decir, tome
la lapicera, señor...
GONZALEZ
Take the pen, mister Porter...Take the pen, mister Porter...
GRABADOR
Una vez firmado el contrato, se puede utilizar una expresión
familiar. "That's all, mister..." y el nombre
del interesado. "That's all..." que quiere
decir "Eso es todo". En caso de que el empresario
sea norteamericano (González se detiene y presta
atención especial) puede caber una expresión
jocosa, una broma. Por ejemplo, al darle la mano después
de la firma del contrato, se puede acompañar
con una juiciosa palmada en la espalda y decir: "This
is like Tom Mix and Martín Fierro riding the
same horse", que quiere decir "Esto es como
si Tom Mix y Martín Fierro cabalgaran en el mismo
caballo". "Executive men" aconseja estas
expresiones folklóricas que, en general, son
bien recibidas por...(González corta el grabador)
GONZALEZ
(Por el intercomunicador) Señorita Mónica...(Sigue
arreglando papeles mientras habla mecánicamente)
"This is like Tom Mix and Martín Fierro...and
Martín Fierro..."
(Entra Mónica: típica secretaria de ejecutivo)
MONICA
Señor González...
GONZALEZ
No encuentro la copia del contrato en inglés.
MONICA
La puse en el segundo cajón de su escritorio.
(González la encuentra) Es ésa.
GONZALEZ
¿La revisó?
MONICA
Sí, señor. (Pausa) Son las once, señor.
GONZALEZ
(Mientras hojea la carpeta) Sí...Sí...
¿Está todo?
MONICA
Todo, señor.
GONZALEZ
¡Recuerde, Mónica! Es importante que usted
reciba a mister Porter en la entrada. ¿Se acuerda
cómo lo ensayamos?
MONICA
Por supuesto, señor ¿Qué otra cosa?
(Se escucha como un murmullo lejano)
GONZALEZ
¿Qué es eso?
MONICA
¿El qué, señor? No oigo nada.
GONZALEZ
Como un murmullo...(Ahora se escucha algo mejor)
MONICA
Ahora sí...
GONZALEZ
(Se acerca a la ventana) Ahí va la policía
¿Será un incendio? Averigüe, Mónica.
MONICA
(Al salir) ¡Qué día...! ¿No,
señor González?
GONZALEZ
(Da los últimos toques al escenario donde se
va a firmar el contrato) "There is the contract,
mister Porter...There is the contract, mister Porter...Dame
los cien mil dólares, mister Porter...Y después
te vas al carajo, mister Porter...
(Mira hacia ambos lados para comprobar si no lo oyeron.
De pronto, suena una bomba de gas muy cerca. El murmullo
se hace más fuerte. Se oyen gritos y corridas.
Espantado) ¡Señorita Mónica!
MONICA
(Que entra en ese momento al despacho) ¿Oyó,
señor?
GONZALEZ
¿Qué es esto? ¿Qué está
pasando?
MONICA
No sé...Hay gente por todos lados...Gritan...
GONZALEZ
¿Dónde?
MONICA
Aquí abajo...En la puerta.
GONZALEZ
Pero...¿Quiénes? ¿Dónde?
MONICA
En la puerta del edificio, señor...
GONZALEZ
En la...puerta...(Se lanza hacia la ventana y la abre
mientras susurra) Mister Porter...(Al abrir la ventana
llega desde la calle el rugido de la multitud) ¿Qué
es esto? (Se queda mirando, alelado. Mónica se
acerca a él)
MONICA
¡Cuidado, señor González!
GONZALEZ
(Sin querer creerlo) ¡Pero qué es esto!
En la puerta de mi oficina...(Se escuchan algunas detonaciones
de bombas de gas)
MONICA
Están tirando gases. Cierre la ventana, señor
González.
GONZALEZ
No puede ser...No puede ser...
MONICA
Se me irritan los ojos...
GONZALEZ
(Se vuelve hacia el escritorio) ¿Por qué
aquí...? ¿Por qué hoy...?
MONICA
(Que ha permanecido asomada) ¡El auto de mister
Porter!
GONZALEZ
¡Mister Porter! (Se asoma nuevamente al balcón)
¿Dónde?
GONZALEZ
Ahí...¿Lo ve? Estacionó en el edificio
de al lado.
GONZALEZ
Mister Porter...(Grita) ¡Mister Porter!
MONICA
Ahí salió del auto...¡Mire cómo
lo rodean!
GONZALEZ
¿Dónde? ¿Dónde?
MONICA
¡Ahí! (Señala) Lo tienen arrinconado...¿Lo
ve? Está haciendo fuerza para pasar.
GONZALEZ
(Gritando) ¡Déjenlo pasar! ¡Es un
inversor! ¡Mister Porter! ¿No oyen? ¡Es
un inversor! (Se asoma, a punto de caerse) You...¡Policeman...!
¡Sargent...! ¡Is un inversor! ¡Very
important man! (Desgañitándose) ¡Déjenlo
pasar, pelotudos!
MONICA
¡Parece que pudo entrar!
GONZALEZ
Vaya a recibirlo, Mónica ¡Vaya! (Mónica
sale y González se dedica a dar los últimos
toques. Casi enseguida entra Mónica, triunfal,
seguida por Mister Porter, un típico yanqui,
no demasiado exagerado)
MONICA
Mister Porter, señor González.
GONZALEZ
(Con los brazos extendidos) Mister Porter...
PORTER
(Arreglándose la ropa) Oh boy, oh boy, oh boy...Buenos
días, González...
GONZALEZ
Mister Porter...Sit down, please.
PORTER
(Sentándose) Gracias...Gracias...What is happening
in the street?
MONICA
(A González) Pregunta qué pasa en la calle.
GONZALEZ
(Trata de disimular y además habla como los mejicanos
de las películas yanquis) In the calle? Nada...Nothing.
PORTER
¿And all this people?
MONICA
Pregunta por toda esa gente
GONZALEZ
Oooohhh...Buenos Aires mucha gente...Sí...Sí...Terrible...Terrible
....Populose city...Yes...Yes...
PORTER
(A Mónica) But...
GONZALEZ
This is the contrato, mister Porter. (Se escucha una
explosión cercana de bomba de gas)
PORTER
¡How...! ¿What's that?
GONZALEZ
The contract, mister Porter...(Se levanta y toma la
carpeta mientras Porter se dirige a la ventana. González
se le pone delante) Mister Porter...The Contract...
PORTER
(Señalando la ventana) I want to see.
MONICA
Dice que quiere ver.
GONZALEZ
(Algo desesperado) No...No...Caca, mister Porter.
(Otra explosión)
PORTER
¿But...what's that? ¿Bombs?
MONICA
Pregunta si son bombas...
GONZALEZ
¡Oh, no...! No... Cohetes , petardos...
MONICA
(A Porter) Rockets...Petards...
PORTER
(Algo desconfiado) ¿Rockets? ¿Petards?
GONZALEZ
¡Yes...! ¡Yes...! (Castañetea los
dedos) Fiesta...Fiesta...Castañeta.
PORTER
¿Fiesta...? ¿Today?
GONZALEZ
¡Yes...Yes...!
PORTER
Oh. Fiesta. Okey. Y want to go.
MONICA
(Con pánico) Dice que quiere ir.
GONZALEZ
Doppo, mister Porter...The contract...(Busca) The pen...¿Dónde
carajo puse the pen? Después fiesta, ¿eh?
Micha fiesta. Lindas señoritas...(Otra explosión.
Porter se sacude. Enloquecido) ¡Fiesta! ¡Iuuuuupiiii!
¡Fiesta! ¡Típical!
(Comienza a tararear un "tango": "El
escondite de Hernando" o cosa parecida y lo empieza
a bailar con Mónica que, asombrada, no atina
a resistirse) Macanudo, mister Porter...This is the
tango argentino...Yes...Churos...
MONICA
Señor González...(Se desprende)
PORTER
(A Mónica) ¿What happens? ¿Is he
crazy?
GONZALEZ
The contract...The contract...(Se lo acerca a Porter)
Firm...Firm...
PORTER
But...This man is crazy.
MONICA
No, es así, alegre...Merry, joyfull...
PORTER
No, say him that no contract.
GONZALEZ
(En un último esfuerzo, le pega un fuerte golpe
en la espalda a Porter) This is like Tom Mix...and...Martín
Fierro...(Se desespera) Martín Fierro...(Mira
a Mónica para que lo ayude, pero ésta
no entiende. Finalmente explota) Firmá, ¡guachito!
PORTER
No, contraro...Oh, no...There is no peace, no security...No
contraro, no...(Sale)
MONICA
(Saliendo detrás de Porter) ¡Come back,
mister Porter! (González cae derrotado en una
silla y se toma la cabeza con las manos. Mónica
vuelve) Se fue...
GONZALEZ
(Luego de una pausa) Se fue...Me duele por el país.
(APAGON)
ESTA MARCHA SE FORMO....
(Aparece la murga y canta con la música de "A
nuestro Director le duele la cabeza..."
Esta marcha se formó
de tristeza y sufrimiento,
de promesas no cumplidas
de bronca y resentimiento.
De recuerdos del pasado
y amarguras del presente,
de pan dulce apolillado,
panza hueca y palo fuerte.
Hoy salimos a mostrar
que aquí está el pueblo argentino
a las señoras pitucas
y a los turcos con Torino.
Hoy salimos a decir
que callar no es estar mudos,
que una cosa es ser pacientes
y otra cosa es ser boludos...
EL ORDEN
FUNCIONARIO
¿Peor usted estaba en la manifestación?
HOMBRE
¡No, señor...! ¡Ya le expliqué!
Yo pasaba por allí de casualidad...! ¡No
sabía nada! De repente, me vi rodeado por todos
lados, mezclado con esa gente, y...No sé, me
detuvieron.
FUNCIONARIO
Sin embargo, usted gritó: "¡Viva...!"
HOMBRE
(Lo interrumpe) ¡No, yo no grité nada!
Mire, yo respeto las opiniones de todos. Cada uno tiene
derecho a pensar lo que quiere.(Tratando de ser persuasivo)
¡Yo creo en la democracia!
FUNCIONARIO
(Pensativo) Ah, usted cree en la democracia...
HOMBRE
¡Sí, sí, por supuesto!
FUNCIONARIO
¿Usted está contra los totalitarismos?
¿Contra todos los totalitarismos?
HOMBRE
¡Claro!
FUNCIONARIO
Quiere decir que usted añora las elecciones,
los partidos políticos, los diputados, los senadores,
todo es...(Suspicaz) "Militares al cuartel",
¿no? ¿Eso gritó?
HOMBRE
(Cada vez más atemorizado) ¡No, no, quizás
me expresé mal! ¡Yo respeto a las Fuerzas
Armadas!
FUNCIONARIO
Como usted dijo...
HOMBRE
Sí, pero hay momentos de crisis, ¿no?
Momentos en los que es necesario que los...(Vacila)
los señores generales tomen el timón,
¿no? ¿Para qué están las
Fuerzas Armadas? ¡Para impedir el caos y la subversión!
¡Para defender al país de las presiones
a las que tratan de someterlo! ¡Para preservar
nuestro patrimonio material y espiritual...!
FUNCIONARIO
(Lo interrumpe) En una palabra...¿Usted es nacionalista?
HOMBRE
(Desconcertado) Bueno, en cierto sentido, sí.
FUNCIONARIO
¿Usted está contra el imperialismo? ¿Contra
todos los imperialismos?
HOMBRE
¡Claro!
FUNCIONARIO
Quiere decir que usted está contra las maniobras
militares conjuntas, contra la radicación de
capitales, contra la Alianza para el Progreso...(Suspicaz)
"¡Go home, yankees!", ¿no...?
¿Eso gritó?
HOMBRE
(Cada vez más angustiado) ¡No, no, escúcheme...!
Yo me debo haber expresado mal...
FUNCIONARIO
Como usted dijo...
HOMBRE
Sí, sí, pero entiendo perfectamente que
se formen bloques de naciones...Hay ideales comunes...intereses
comunes...Y, entonces, es lógico que haya una
nación rectora, ¿no?, que influya, que
determine, que dirija...
FUNCIONARIO
(Asombrado) ¿Usted me está defendiendo
la invasión rusa a Checoslovaquia?
HOMBRE
(Desesperado, aúlla) ¡No...! ¡No,
usted me entiende mal! ¡Lloré tres días
seguidos por lo de Checoslovaquia...! ¡Me puse
luto..!
FUNCIONARIO
¿Por qué?
HOMBRE
(Vencido, al cabo de sus fuerzas) Jan Palach...Los tanques
rusos...John F. Kennedy...
FUNCIONARIO
(Asintiendo suavemente) Bien...Bien...
HOMBRE
Juan XXIII...(El Funcionario hace un gesto, como dudando
del acierto de la mención.El Hombre lo percibe,
y se corrige casi instantáneamente) ¡Paulo
VI!
FUNCIONARIO
Bien...
HOMBRE
La gente en las calles, defendiendo sus ideales...Con
palos y piedras, contra las ametralladoras...
FUNCIONARIO
(Comprensivo) ¿Usted critica la represión?
HOMBRE
¡Bestial! ¡Me parece bestial! ¡Criminal!
FUNCIONARIO
(Luego de una pausa) Entonces...¿Usted estaba
en la manifestación?
HOMBRE
¡Allá...! ¡Yo digo allá! ¡Acá
es distinto! (Pausa) Mire, si usted me diera una ayudita...
FUNCIONARIO
(Escéptico) ¿Usted cree?
HOMBRE
¡Yo no creo nada! ¡Soy casado! ¡Tengo
tres hijos! ¡Ya cumplí 35 años!
¡A fin de año me van a ascender a jefe
de sección! ¡Soy de Argentinos Juniors!
¡No me meto con nadie!
FUNCIONARIO
¡El caso típico del "no te metás"!
¿Y la responsabilidad cívica?
HOMBRE
(Muy asustado) Yo soy un ciudadano responsable. Lo que
quiero decir...(Con valor que da la desesperación)
¡Usted me está confundiendo deliberadamente!
FUNCIONARIO
(Levantándose) ¿Cómo dice?
HOMBRE
Yo...(Rompe a llorar) ¡Tengo un primo que es suboficial
de Aeronáutica...! ¡El le puede decir quién
soy...! ¡Lo único que le estoy pidiendo
es una ayudita...!
FUNCIONARIO
(Aplacado) Está bien, le voy a dar una ayudita
(Pausa) Mire, la cuestión es ésta...Nosotros
somos revolucionarios, ¿entiende? porque las
estructuras, ¿no...? Pero, al mismo tiempo, somos
democráticos, porque nuestro estilo de vida...¿Está
claro? Cristianos, profundamente cristianos, por supuesto
que sin exageraciones ni desviaciones...Imbuidos de
un sano nacionalismo. Sano, ¿me comprende? ¿Usted
sabe lo que quiere decir sano? (Pausa) Una filosofía
liberal sin caer en los vicios propios...(Pausa) Cooperación
internacional, dentro de los límites...(Pausa)
Autodeterminación, salvo en los casos...(Pausa)
Y, por encima de todo, los ideales...¿Comprende?
HOMBRE
(Ansiosamente) ¡Sí, sí, comprendo
perfectamente!
FUNCIONARIO
(Toca un timbre) Bien. En realidad, eso no tiene importancia.
Lo importante no es entender, sino obedecer. (Entra
el Funcionario 2º) Páselo al calabozo.
HOMBRE
(Espantado) ¿Yo...? ¿Pero por qué...?
¿Por qué...?
FUNCIONARIO
Por las dudas...
COMITE CENTRAL
(Un despacho polvoriento. Libros de vieja encuadernación,
varios cuadros de tipos antiguos, bigotudos. Un lugar
oscuro, lleno de moho. Una mesa y sillas destartaladas.
Una estufa a querosén tubular. Ruso, Tano y Gallego
están sentados alrededor de la mesa. Se cubren
con echarpes, usan boinas y cada uno tiene a su lado
una lata para escupir. Pasan los setenta años
cada uno)
GALLEGO
¡Coño, pero tenemos que decir algo!
TANO
En eso estamo, compañero...en eso estamo. El
problema é qué dechimo.
RUSO
Es complicado...(Suspira) En 1906, cuando el levantamiento
de Vladicostok...
TANO
¡Qué va a compará, compañero!
RUSO
No comparo...Pero sirve. En Vladivostok, Lenin llamó
levantamiento de los soldados y los campesinos. Yo vivía
en Varenik, un pueblito de campesinos, cerca de Vladivostok
y mi padre nos leía los discursos de Lenin. Nos
sentábamos alrededor de la mesa, papá
leía y después todos cantábamos.
(Ruso comienza a tararear una canción nostálgica,
pensando en su lejano niñez)
GALLEGO
Compañero...(Ruso sigue) ¡Compañero!
(Ruso se detiene) Compañeros: seamos sensatos.
Las masas están esperando nuestra palabra. Miles
de trabajadores quieren conocer el pensamiento del partido.
No podemos permanecer en silencio un minuto más.
TANO
(A Ruso) Usté, compañero...¿recuerda
bien lo de Vladivostok?
RUSO
Era muy chico. Consultemos la bibliografía. (Se
levanta lentamente y va a buscar un libro)
GALLEGO
(A Tano) Lo fundamental es no abandonar la línea
de la unidad.
TANO
Ma sí...¿Pero unidad con quién?
Es un problema de clase, querido. Nosotros no podemos
pactar con el fachismo. Lo custo en este momento es
fortalecer la alianza obrero-campesina, como en Italia,
después de la derrota del fachismo.
GALLEGO
¡Coño, llamar ahora mismo al alzamiento
campesino! ¡De una vez por todas!
(Pausa prolongada)
RUSO
(Volviendo con el libro) Calma...Veamos qué decía
Lenin a fines de 1914: "La transformación
de la actual guerra imperialista en guerra civil es
la única consigna proletaria justa, indicada
por la experiencia de la Comuna, señalada por
el acuerdo de Basilea de 1912 y que se deriva de todas
las condiciones de la guerra imperialista entre los
países burgueses altamente desarrollados. Por
muy grandes que parezcan las dificultades de semejante
transformación en un momento dado, los socialistas
no abandonarán nunca un trabajo en esa dirección,
ya que la guerra es un hecho" (La última
frase los deja casi paralizados. Se miran un instante)
GALLEGO
Era la guerra...¡qué joder!
TANO
(Luego de una pausa) Ma, pero ahí no dice nada
del levantamiento de lo campesino.
RUSO
Tampoco fue Vladivostok. Pero sirve.
TANO
Ma, indudable.
RUSO
Lo de Vladivostok no pude encontrarlo (Sigue hojeando
el libro)
GALLEGO
Pero digo yo...¿Qué problema hay con llamar
al alzamiento de los campesinos ahora?
TANO
Hay que estudiar la situación, querido compañero.
No se puede alzar a lo campesino así porque sí.
RUSO
Sería una masacre.
GALLEGO
¡Coño, es por el bien de ellos! ¿O
es que el millón de españoles muertos
no cuenta ya?
RUSO
Por favor, compañero...Sí. Y los seis
millones de judíos y los veinte millones de soviéticos.
Todos cuentan. Son nuestros muertos. Murieron por nosotros.
GALLEGO
Y por los campesinos argentinos también.
RUSO
Claro...Y ellos lo saben. Lo saben muy bien. Porque
nuestro partido se los ha enseñado.
TANO
Tanta cosa ha enseñado nuestro partido...¡Si
le hemo dicho del fachismo!
RUSO
El campesinado sigue siendo nuestra reserva revolucionaria,
compañeros. Pero no olvidemos que la vanguardia
es el proletariado. El proletariado conduce el proceso...
GALLEGO
El proletariado ya está; no hay duda, hombre.
Pero qué hacemos con la revolución en
las ciudades si el campo lo controla la burguesía.
¡Respóndame a eso, coño!
TANO
Planteado así...
GALLEGO
¡Hemos descuidado el campo y es hora que lo reconozcamos!
(Pausa prolongada)
TANO
La reforma agraria la hemo planteado siempre. (Gesto
de gallego) Ma, está bien. El partido es débil
en el campo. No lo podemo negar. Tenemo que ser autocrítico.
RUSO
Yo le dije ya...¡Tenemos que llevar nuestra voz
al campo! Puf...Me he cansado.
TANO
Ma, pero tampoco hay que magnificar la cosa. Presente
hemo estado. Nuestro periódico llegan...hay bueno
militante...É má un problema de organización...En
el campo nosotro no controlamo el proceso, pero estamo
presente. Y eso é lo importante. Ma, compañero,
lo que se plantea hoy es distinto. La masa están
en la calle y nuestro partido debe tomar una dechisión.
Nosotro somo la vanguardia revolucionaria. (Ataque de
tos) Tenemo que decir algo, ¿no? (Pausa)
GALLEGO
(Con algo de timidez) Un llamamiento.
TANO
Sí, pero a qué.
GALLEGO
¡Coño! ¡A la lucha antifacista!
TANO
Contra el fachismo...Ma...No olvidemo que esto que están
en la calle...Tenemo que explicar.
RUSO
Yo lo dejaría así: contra el facismo.
Las masas entienden. Tienen madurez.
TANO
Entonche decimo que la masa salieron para luchar contra
el fachismo.
GALLEGO
Y contra el franquismo, convendría aclarar.
RUSO
Nazifacismo, diría yo. Es más preciso.
TANO
Está bien. (Se levanta pesadamente y lentamente,
vacilante, se dirige hacia el armario)
GALLEGO
¡Coño, pero que se entienda que también
salen para luchar contra el franquismo! (A Ruso) Ahora
que España está a punto de ser liberada...
TANO
¿Dónde están lo formulario de declaracione?
¿Usamo el tre?
GALLEGO
El que es acción de masas.
RUSO
¿No convendría más el siete? Habla
de la paz, también.
TANO
Ese lo podemo dejar para mañana. Si esto sigue,
vamo a tener mucha actividad. (Trae un formulario y
se lo tiende a Gallego) Métale usté, compañero,
que escribe castellano.
GALLEGO
(Se pone los anteojos y lee) "Una vez más
el pueblo argentino ha salido a la calle para..."
TANO
Do punto. Ponga: repudiar al fachismo, al nazismo y
al franquismo. (Gallego anota)
GALLEGO
(Lee) "Llamamos a la unidad de..."
TANO
Todo el pueblo. Do punto. Obrero, campesino, estudiante...
RUSO
Comerciantes...
TANO
Comerchiante...Pequeño propietario
GALLEGO
Espere, compañero. Co-mer-cian-tes.
TANO
Pequeño propietario...Militare patriota.
GALLEGO
Mi-li-ta-res pa-trio-tas. ¿Soldados?
TANO
Soldado...Empresario...Sacherdote progresista...
GALLEGO
Intelectuales...
TANO
Intelectuale...
RUSO
¿Obreros pusimos?
GALLEGO
Arriba de todo. (Pausa. Se miran como diciendo "Qué
más")
RUSO
...Y todos los argentinos honestos.
TANO
Eco. Tiene que ser un frente amplio.
GALLEGO
Honestos y democráticos.
TANO
É redundante...¿no? Ma póngalo.
Conviene aclarar siempre. ¿Qué sigue?
GALLEGO
Los saludos...Viva el glorioso...Viva la unidad de...Viva
la amistad de...etcétera.
TANO
De fórmula. Eso lo pone la empleada. Podemo mandarlo.
(Los tres se miran un instante entre sí, satisfechos)
GALLEGO
¡Coño, que le hemos dao duro!
RUSO
Tuvimos que hacerlo, compañero. Los revolucionarios
tenemos que ser duros a veces.
TANO
¡En fin! Ahora a esperar lo acontecimiento.
EL DENTISTA
(El supuesto consultorio es un ámbito muy estrecho
que ocupa una porción muy reducida del escenario.
Una ventana pequeña. Un sillón profesional,
el torno y la bandeja con algunos instrumentos. El Dentista
está preparando una inyección con cierta
impaciencia. La paciente mira aprensivamente.)
DENTISTA
Ay, m'hijita, ni que fuera una criatura...
PACIENTE
Perdone, doctor, pero no soporto el torno...Prefiero
el pinchazo.
DENTISTA
Está bien, está bien, perdemos tiempo
los dos, pero... (La inyección está lista.
Se acerca a la Paciente) Abra bien la boca...Abra más...¡Más!
PACIENTE
(Quiere decir "no doy más") ¡O
oi má!
DENTISTA
Baje la cabeza...¡No tanto...! (Impaciente) ¡Pero
no me cierre la boca!
PACIENTE
(Quiere preguntar "así") ¿Ají?
DENTISTA
Eso es...Quietita.(Le clava la aguja. La paciente manifiesta
su dolor con un movimiento. Sin importarle, rutinario)
¿Dolió? (La paciente hace un gesto con
la mano significando que le dolió mucho)
DENTISTA
Quietita...Falta muy poquito...(Le hunde más
la aguja) ¡Listo! (Apoya la jeringa sobre la bandeja
y ya prepara el torno)
PACIENTE
(Temerosa de que no dé tiempo a la acción
de la anestesia, quiere decirle "no, todavía,
no") ¡O, oavía o!
DENTISTA
¡Quédese tranquilita y cierre la boca mejor!
(Se comienza a oir el rumor de la manifestación.
El Dentista escucha extrañado. La paciente se
incorpora un poco con curiosidad, escuchando. Deja el
torno y se dirige a la ventana) ¿Qué es
eso? (La paciente también quiere ir, e intenta
levantarse. Autoritario) ¡Usted se queda sentada!
(La Paciente obedece. El Dentista mira a través
de la ventana. Se oyen claramente el bombo y algún
estribillo. Impresionado, desconcertado) ¡No puede
ser...! (Alarmado) ¡Qué barbaridad...!
¡Es increíble! (La Paciente, sin animarse
a ponerse de pie, agita el puño en alto con alegría
y entusiasmo, festejando. El Dentista advierte el movimiento,
y se vuelve hacia ella muy nervioso) ¿Qué
hace?
PACIENTE
(Sentada, pero eufórica, quiere decir "¡Perón,
Perón, Perón...! Vuelve... Perón",
pero por efecto de la anestesia le sale:) ¡Eón,
eón, eón...! ¡Uele Eón...!
DENTISTA
(Asustado, agresivo) ¡No se mueva!
PACIENTE
¡Ele, otor, ele! ¡Etale o el torno!
DENTISTA
¿Está apurada ahora?
PACIENTE
¡Iero ir a lo uchacho!
DENTISTA
(Con odio contenido, dirigiéndose al torno) Quiere
ir con los muchachos...
PACIENTE
(Con orgullo) ¡I, otor!
DENTISTA
Mire qué bien. (Se dispone a aplicarle el torno)
Permitamé...
PACIENTE
Ele, otor. (Abre la boca)
DENTISTA
(Aplica el torno) Así que empiezan a joder otra
vez, ¿eh...? (La Paciente hace gestos indicando
que le duele, trata de moverse, pero es inútil.
El torno produce un ruido exagerado. Escarbando con
furor y entonando "Los muchachos peronistas")
Los muchachos lalalila, ¿eh...? Qué grande
sos, ¿eh...? (Empujando el torno con el ritmo
de la marcha) ¡Sos-el-pri-mer-tra-ba-ja-dor! (La
Paciente emite sonidos guturales de dolor. Completamente
fuera de sí) ¡Veinte años arreglando
bocas podridas...! ¡Veinte años...!
¡Me rompí el alma para recibirme...! ¡Sangre
me costó...! ¡Este consultorio es mío...!
¡El ultrasónico, el teléfono, el
guardapolvo...! ¡Todo mío...! ¡Nadie
me regaló nada! ¡Todo me lo gané
curando bocas podridas! ¡Me paso la vida curando
bocas podridas...! ¡Yo no soy un animal, soy un
hombre culto! ¡Voy al teatro todos los sábados!
¡Entiendo las películas de Bergman...!
¡Leo La Prensa...! (Comienza a tararear la Novena
de Beethoven con la mirada alucinada, fija en un punto
remoto, hundiendo más y más el torno.
La Paciente va dejando de moverse y finalmente queda
inmóvil. El dentista continúa unos instantes
tarareando y aplicando el torno, hasta que advierte
que la Paciente ha muerto. Deja de cantar, detiene el
torno y lo aparta. Horrorizado) ¡Muévase...!
¡Puede moverse...! (Furioso) ¡Le digo que
se mueva! (Desesperado, histérico) ¡Fue
sin querer! ¡Yo no tengo la culpa...! ¡Son
ustedes! ¡Me ponen nervioso...! ¡Gritan,
gritan, gritan...! (Comienza a oscurecerse la escena)
¡Se juntan y gritan! ¡Salen de todas partes,
cantan, insultan, se ríen...! ¡Yo soy un
profesional! ¡Tengo mi casa, mi coche, mi torno...!
(Chillando, ridículamente digno) ¡Soy un
profesional...! (Una pausa. Luego, rabioso, asustado
y puerilmente feroz) ¡Negros de mierda!
ESTE ES EL PUEBLO ...
(Aparece la murga y canta, con la música de "Sí,
sí, señores, yo soy de Boca...")
Este es el pueblo, que está de farra
y agarra viaje, si le dan paz,
pero si hay guerra, también agarra,
porque a este pueblo - ya no lo paran más.
Hemos salido por el regreso,
pero con eso, no va a alcanzar.
¡Larguen el queso, guárdense el hueso
porque a este pueblo - ya no lo paran más!
Si está temblando la oligarquía
es que presiente lo que vendrá.
Sabe que somos la mayoría
y que a este pueblo - ya no lo paran más.
No nos asustan esos matones
que son tan machos con una Pam
porque aprendimos a moretones
y a cicatrices - que no nos paran más.
Este es el pueblo que está de farra
y agarra viaje si le dan paz,
pero si hay guerra, también agarra
porque a este pueblo - ya no lo paran más.
LOS GORILAS
(Una azotea, una bohardilla o un ámbito que se
encuentre en un lugar elevado y suponga en excelente
punto de observación. Rosato, aspecto distinguido,
bien vestido, controla armas, manoplas de hierro, cachiporras,
etc. Viejo 1, muy viejo; débil, achacado, tembloroso,
también de saco y corbata, con una manta sobre
las rodillas, habla sentado en un sillón de ruedas)
VIEJO 1
¡No...! ¡Jamás...! ¡No lo permitiremos...!
¡El tirano depuesto nunca más pisará
este suelo...! ¡Ese ex-dictador prófugo
que sumió a nuestra patria en el oprobio y la
vergüenza...! (Rosato ha comenzado a practicar
ruidosamente el paso de ganso alrededor del Viejo, y
no se oye lo que éste sigue diciendo. Rosato
se detiene y practica algunos golpes. Completa la frase
que no se oye) ...¡infames...! Nuestro estilo
de vida, las instituciones que nos han legado nuestros
mayores, el espíritu que debe privar sobre la
materia...(Se duerme)
ROSATO
(Después de unos instantes advierte al Viejo
durmiendo) Señor...(El Viejo no se despierta.
Lo sacude respetuosamente) ¡Señor!
VIEJO 1
¡Eh! ¿Qué pasa...? ¡Ah, sí...!
Nuevamente llegó el momento de ponernos de pie
y armar nuestro brazo...(Mientras habla el viejo, Rosato
saca de algún lugar un muñeco tentempié
del tamaño de un hombre y que reproduce exactamente
la figura de un "descamisado". Lo apoya o
coloca en algún rincón) ...La comunidad
confía en sus hijos más esclarecidos para
que asuman la defensa de los valores fundamentales...¡Nosotros,
la gente decente, debemos dar hasta la última
gota de sangre para impedir que la Argentina retorne
a épocas nefastas felizmente superadas!...
VIEJO 2
(Entrando) ¡Bien dicho...! (Viene tendido en una
camilla empujada por una enfermera que sostiene un frasco
con suero que le es suministrado continuamente al Viejo
2. Este, a pesar de estar más cerca de la tumba,
tiene voz más enérgica y vigorosa)
VIEJO 1
(Emocionado) ¡Zabaleta!
VIEJO 2
¡Salud, Recaredo! (Viejo 1 se desplaza en la silla
al encuentro de Viejo 2. Este le pide a la enfermera,
con gestos severos, que lo empuje. Se encuentran con
aire trascendental y heroico e intentan un histórico
abrazo. Viejo 1 inclina el tronco hasta donde le da
y no llega. Viejo 2 trata, penosamente, de incorporar
medio cuerpo, acompañado en el movimiento por
la enfermera con el suero. Manotean el aire sin alcanzarse.
Viejo 1, en el intento, se va al suelo. Rosato, que
asistía felíz y conmovido al encuentro,
se apresura a levantarlo y ponerlo en la silla. Enérgico,
pero natural) ¿Un poco de suero, Recaredo?
VIEJO 1
¡No, no, está bien...! Gracias. (Tomando
resuello) No esperaba su presencia, Zabaleta. Creía
que ya...(Calma, prudente)
VIEJO 2
(Que igual se dio cuenta, orgulloso) ¡A mí
no me llevan así nomás...! ¡Ni la
muerte ni nadie!
VIEJO 1
¡Qué gusto escucharlo y tenerlo con nosotros
otra vez!
VIEJO 2
No podía estar ausente en esta circunstancia.
El deber de...(Sufre un súbito ahogo, se lleva
la mano a la garganta, revolea los ojos. La enfermera
lo auxilia, le apoya la cabeza en la camilla y prepara
una inyección que le aplica inmediatamente. Rosato
sostiene el frasco ante el requerimiento de la enfermera)
VIEJO 1
¡Ánimo, Zabaleta...! ¡No se me vaya
justo ahora...! ¡No afloje, que lo necesitamos...!
¡No se deje, Zabaleta, no se deje...! (Viejo 2,
con una mano, hace gestos de "ya va") ¡La
gente decente nos espera, Zabaleta!
VIEJO 2
(Hablando con dificultad) ¡Ahí vengo, Recaredo,
ahí vengo...! (La enfermera vuelve a sostener
el frasco. Rosato se queda a la expectativa. Recuperándose
progresivamente) ¡A mí no me llevan así
nomás...! ¡Todavía tengo que prestarle
muchos servicios al país...!
VIEJO 1
¡Así se habla!
VIEJO 2
(Más recuperado) ¿Cómo marchan
las cosas?
VIEJO 1
¡Espléndidamente, Zabaleta...! Ya está
todo organizado. La gente se está portando muy
bien y las armas nos llegan con gran facilidad, como
siempre. No hay problemas...Algunos no están,
pero hay mucha gente nueva, como Rosato, dispuestos
a jugarse por la causa...! ¿No es así,
muchacho?
ROSATO
Sí, señor Recaredo.
VIEJO 2
¡Bravo, muchacho...!
VIEJO 1
Hijo de inmigrantes modestos, desde chico quiso ser
una persona decente. Siempre esperó su oportunidad
sin que lo acompañara la suerte. En el 63 estaba
desocupado...(Remarcando) ¡Pero votó a
nuestro partido!
ROSATO
(Sonriente, orgulloso) ¡Yo fui uno de los mil
que lo votaron...! ¡Eramos pocos, pero toda gente
muy bien!
VIEJO 1
¡Tardó dos años en conseguir trabajo...!
ROSATO
(Igual que antes, con los dedos) ¡Dos años!
VIEJO 1
¡Pero le llegó su oportunidad...! Su fe
en los valores tradicionales tuvo la recompensa que
merecía: ¡ahora vende zapatos!
ROSATO
Botticelli, calzado fino para caballeros. Carísimo.
Viene gente muy bien. Tengo sueldo y comisión...¡Ya
me compré el 600!
VIEJO 1
(Sugestivo) El quiere defender el lugar que ocupa, ¿no
es cierto, Rosato?
ROSATO
(Muy serio) Sí, señor Recaredo.
VIEJO 1
Fíjese bien , Zabaleta...(A Rosato, por el muñeco,
azuzándolo como a un animal para que se eche
sobre la presa) ¡Al descamisado, Rosato, al descamisado!
(Rosato, transformado en una bestia sanguinaria, se
abalanza sobre el muñeco, le pega, lo escupe,
lo patea, lo ametralla, lo estrangula, le salta encima,
le mete los dedos en los ojos, lo levanta en vilo y
lo arroja violentamente contra el piso, se echa encima
y lo muerde. Viejo 2 lo mira con asombro. Viejo 1 lo
observa con satisfacción, pero con cierto desagrado
por el exceso) Muy bien, Rosato, suficiente... (Rosato
no lo oye y prosigue comiéndose al muñeco.
Más alto) ¡Basta, Rosato! (Rosato prosigue
sin oir. Desgañitándose) ¡Basta,
animal! (Rosato se detiene. Se pone de pie. Transfigurado
y jadeante, arreglándose la ropa)
ROSATO
(Para sí, todavía con ofuscación)
Cada uno en su lugar, cada uno en su lugar...
VIEJO 2
¡Es impresionante...!
VIEJO 1
(A Rosato, por el muñeco) ¡Guardálo!
¡Guardálo! (Rosato obedece. A Viejo 2)
¿Qué le parece?
VIEJO 2
(Admirado) ¡Muy bueno, muy bueno...! ¡Un
odio extraordinario!
VIEJO 1
Y hay muchos como Rosato. ¡Podemos estar tranquilos
mientras haya muchachos como él...!
ROSATO
(Volviendo de guardar el muñeco. Como los boxeadores
estropeados que hablan solos) Cada uno en su lugar,
cada uno en su lugar...
VIEJO 1
La verdadera Argentina, la Argentina inmutable, no cambiará
mientras...(El ruido del bombo y la manifestación
lo interrumpen. Se mira con los otros. Rosato corre
a la ventana. Balcón, borde de la azotea o lo
que fuere y mira hacia abajo) ¿Son ellos?
ROSATO
(Muy alterado y ansioso por entrar en acción)
¡Sí!
VIEJO 1
¡Adelante, Rosato! ¡Llegó el momento...!
(Rosato va a buscar unas escarapelas que reparte y todos
se colocan mientras Viejo 1 sigue hablando) ¡Llegó
la hora de proteger las vidas y los intereses de los
ciudadanos de bien! ¡La hora de impedir el retorno
de la infamia, el caos, la demagogia, la injusticia
y el mal gusto...! (Terminan de colocarse las escarapelas)
...¡La hora de luchar por la libertad...! ¡Viva
la libertad, señores...! (Comienza a entonar
algunas estrofas de La Marsellesa, acompañado
enseguida por los demás. Cantan con unción
y fervor) ¡A sus puestos...! (Rosato apunta hacia
abajo con la ametralladora, esperando la orden de fuego)
VIEJO 2
(A los hombres) ¡Un arma! ¡Un arma...! (Rosato
está concentrado en lo suyo y Viejo 1 se coloca
a su lado para dar las órdenes. A la enfermera)
¡Un arma...! (La enfermera trata de apaciguarlo)
VIEJO 1
(Sacando sorpresivamente de la parte posterior de la
silla un sable que mantendrá enarbolado durante
la arenga) ¡Por nuestro estilo de vida...! ¡Por
nuestras tradiciones...! ¡Por nuestros campos...!
¡Por nuestras industrias...! ¡Nuestras casa...!
¡Nuestras familias...! (Cada vez más histérico
y chillón) ¡Nuestro créditos...!
¡Nuestras inversiones...! ¡Nuestros cuadros...!
¡Nuestras alfombras...! ¡Nuestros obreros...!
¡Nuestros empleados...! ¡Nuestras sirvientas...!
¡Nuestras prostitutas...! ¡Por todo lo nuestro...!
(Bajando el sable) ¡Fuego! (Rosato comienza a
tirar enloquecidamente. Viejo 1 toma un arma y dispara.
Viejo 2, que se cansó de pedir un arma, le quita
el frasco de suero a la enfermera y lo tira como una
granada. El apagón coincide con la supuesta explosión
del frasco)
COMPAÑERO
(Un grupo de trabajadores está en escena)
UNO DEL GRUPO
Ahí está, ahí viene... (Por lateral
derecho entra el Compañero, decidido y sonriente
en apariencia; en realidad está nervioso)
COMPAÑERO
(Alzando los brazos) ¡Compañeros...!
GRUPO
(Al verlo, la indecisión e incertidumbre desaparecen,
y gritan entusiasmados) ¡Bien!
COMPAÑERO
(Parando la aclamación y tranquilizándose)
Compañeros...
GRUPO
(Canta, acercándose a él y rodeándolo)
Que viva el dirigente -lará, lará, lará-
que viene con nosotros -lará, lará, lará-
(El Grupo levanta en andas a Compañero, y recorre
el escenario mientras canta) Se puso a la cabeza -lará,
lará, lará- y hará la gran limpieza
-lará, lará, lará....
UNO DEL GRUPO
¿Y vamos?
COMPAÑERO
(Alza los brazos, deteniéndolos) Po, po, po,
po, po...¡Momento! (Los integrantes del grupo
lo miran interrogativamente y esa mirada inquieta al
Compañero. El Compañero salta al suelo)
En nombre del general...(El grupo prorrumpe en un rugido)
En nombre del general, les doy las gracias a todos por
esta espontánea demostración de lealtad...Porque
la oligarquía...(Lo interrumpen chiflidos atronadores)
ya no puede ignorar este clamor...(Pausa) ¿Quién
vive a costa de nuestra miseria? (Camina) Ya no se puede
más, compañeros, ustedes lo saben. Todo
aumenta, los emolumentos no alcanzan, los humildes estamos
cada vez más sumergidos. ¿Hasta cuándo
vamos a seguir esperando? ¿Y esperando qué?
GRUPO
(Enardecido) ¡Vamos, vamos...!
COMPAÑERO
¡Epa, momento...! Hoy les dimos una lección,
compañeros...Una tremenda lección que
nunca olvidarán...Hoy les hemos demostrado que
los trabajadores, cuando quieren, son imparables...
GRUPO
(En un rugido que termina en estribillo)¡A la
plaza, a la plaza!
COMPAÑERO
Todo se hará, todo se hará, a su debido
tiempo...(Dramático, saca un papel del bolsillo)
¿Saben qué tengo aquí? (Pausa expectante
del grupo) Una carta del general...
UNO DEL GRUPO
¿Y qué dice...?
OTRO DEL GRUPO
¡Que la muestre...!
COMPAÑERO
Para mí es un honor...(Pausa) Como en aquel glorioso
día, la orden es simple y sencilla...Simplemente
dice...(Pausa y gran silencio) "Desensillar hasta
que aclare..." (Murmullos y desconcierto. Compañero
detecta nerviosamente la reacción sorprendida
y desfavorable) Nadie duda, compañeros, que hoy
obtuvimos una gran victoria que ellos nunca olvidarán...
GRUPO
(Escéptico) Uuuuhhhh....
COMPAÑERO
¡Cuidado con los infiltrados, compañeros,
cuidado con los provocadores...! Confíen en mí,
compañeros...¿Soy o no soy astilla del
mismo palo? Faltaba más, compañeros...
¿Ahora se duda de mí? ¿Acaso no
me jugué? (Lejanamente comienza a oirse el murmullo
de la marcha y el bombo que se acerca) Ahora, cada cual
a su casa, que este partido lo juego yo...(El grupo
duda y un murmullo sube, pero no hay clara decisión
de enfrentar a Compañero. Por lateral izquierdo
entra Lucho con su bombo y la murga. Compañero
se envalentona y exalta, levantando los brazos para
recibir a los nuevos manifestantes y arengarlos) ¡Compañeros...!
(La murga, con Lucho a la cabeza, avanza sin contemplaciones
y le pasa prácticamente por encima, pisándolo,
arrastrando consigo el grupo de trabajadores, mientras
todos juntos cantan...)
Aquí están,
estos son
los que vienen del montón.
Los que llegan de la orilla,
de la mugre, de las villas.
........................................
FANTASMA (II)
(La murga sale y Lucho queda bajo un haz de luz, aislado,
en el medio del escenario, irreal)
LUCHO
¡General! (Golpea el bombo convocándolo)
¡General! Estamos en la calle. Somos millones
otra vez (Vuelve a golpear el bombo) Venga a verlos...¡Son
los muchachos! Venga, general ¿No le dije que
le hacíamos otro 17? Venga, que quedamos los
mejores. Nosotros y usted solos, por fin ¡General!
(Golpea el bombo) ¡General! ¡Somos nosotros,
los grasas! (Golpea frenéticamente hasta que
fija la mirada en un punto del escenario) General...¿Vio
a los muchachos? Lo están esperando, general.
Tenemos que preparar las cosas para cuando hagamos la
gran fiesta. Ya les dije a los muchachos, tenemos que
conseguir aquel caballo blanco de pintitas...¿se
acuerda? ¡Ese! Y cuando usted aparezca en el balcón
y diga..."compañeros". ¡Sabe
lo que va a ser...! Tenemos que ensayarlo, general.
A ver...diga, compañeros...(Se prepara para darle
con todo al bombo, pero pega un golpe suave, con desilusión)
Y...No es lo mismo. Pero no importa, general, le ponemos
micrófonos y va a ver. Uno de esos parlantes
grandes y...¡Pero no importa! La cosa es que usted
aparezca en el balcón y empiece a firmar decretos.
¡En el balcón, claro! ¡Delante del
pueblo! Meta decretos... Quiere que lo ensayemos? ¡Dele!
(Comienza a imitar el rugido de la multitud y a golpear
el bombo, como en el primer cuadro) ¡Métale,
general!¡Dele a los decretos! (Hace el rugido
y luego pide silencio a la "multitud") ¡Decreto
número uno: aumento de sueldos para todo el mundo!
¡Bien! (Toca el bombo y grita) ¿Cuánto?
No...es poco. Más. ¡Cincuenta por ciento!
¡Bien! (Corea el nombre de Perón imitando
a la multitud, la hace callar) Decreto número
dos: aguinaldo para todos los trabajadores...¡Bien!
(Se detiene) Pero eso ya está general. Otra cosa:
Decreto número dos...Vacaciones pagas...También
está. A ver, a ver....Piense. Decreto número
dos: los ferrocarriles ya los compramos, ¿no
se acuerda? Derecho por enfermedad, también.
Indemnización por despido, también Eso
también, lo tenemos por el sindicato. Y no...Todo
eso está. Sí, pero...¿y? Vacaciones
pagas...¡Sí! Yo veraneo en la pieza del
gordo de enfrente porque le pega el sol. Aguinaldo...Después
que pago lo que debo me compro medio kilo de pasas de
uva y una soda. Así festejé la Navidad
del año pasado. Indemnización...¡Ma
qué indemnización! Hay que hacer una ley
pa que le den laburo, no pa que lo echen. No, general.
Tiene que pensar. tenemos que hacer una ley grande para
los muchachos; una sola, pero grande...(Abre las manos
y marca algo grande. Luego marca como si fuera en letras
molde) "Queda prohibido joder a los negros"
¿eh? Después usted le da la forma. Pero
la idea es ésa. Y al que jode a un negro, a uno
solo, va en cana. Y, general...si no van en cana ellos,
vamos en cana nosotros. No hay vuelta. Las cárceles
no están mal, todo depende de quién está
adentro. Si ellos están fuera, nosotros estamos
adentro.¡Pongale la firma! Todos afuera no cabemos.
¿Me entiende general? Hay que hacer una ley grande,
una ley para siempre. ¡A partir de hoy...los negros
están bien! ¡Se acabó! Y al que
no le guste....va, va...A la Banda Oriental. ¡Déjeme...déjeme
a mí! Ley de protección a los muchachos...Artículo
primero: cada trabajador tiene la obligación
de comer todos los días, empilcharse bien, tener
un sobretodo y dos pares de zapatos. ¡Mínimo!
Artículo segundo: cada trabajador tiene la obligación
de tener una casa de material, sin goteras y con bañadera,
aunque la usen para refrescar vino cuando hacen asado.
Ya van a aprender. Artículo tercero: todos los
pibes tienen que ir al colegio, donde aparte de leer
y escribir tienen que aprender a jugar fútbol
ofensivo. Artículo cuarto: hospitales gratis
para el pueblo. Ah....¿son gratis? Bueno, entonces,
sanatorios gratis para el pueblo. Artículo quinto
y último: cada trabajador tendrá un fierro
en la mano para dárselo por la cabeza al que
esté contra esta ley. Archívese, métansela
en el culo, firmado, el general ¡Y chau! ¡Esto
es ley y para siempre! (Sobre estas palabras de Lucho
comienza a escucharse a la murga que canta) ¡Ahí
están los muchachos, general! Tiene que hablarles...¡General!
(El Fantasma ha desaparecido) ¡General! No se
vaya ahora. ¿Ahora se va a ir? Nonos deje solos.
(La murga entra cantando y no percibe a Lucho. Este,
en un último esfuerzo llama al general. Luego
se vuelve y se coloca al frente de la murga golpeando
el bombo con todas sus fuerzas)
AQUI ESTAN, ESTOS SON...
Aquí están,
éstos son
los que vienen del montón.
Los que llegan de la orilla,
de la mugre, de las villas.
Los que calzan alpargatas,
los que viven como ratas.
Los que saben que el invierno
por decreto se hace eterno.
Los que miran la función sin tener invitación.
Los que sufren, los que yugan,
los que cinchan, los que sudan.
................................................
Aquí están, éstos son
los que vienen del montón.
Aunque muchos dicen ser
sólo son los que aquí ven
No queremos a los otros,
ni nos quieren a nosotros.
Ni políticos, ni artistas,
ni milicos, ni dentistas.
ni tenderos, ni industriales,
ni dirigentes gremiales,
ni personas honorables,
yiros finos, tragasables,
abogados, lenguaraces,
ex-ministros, capataces.
.........................................
Aquí están, éstos son
los que vienen del montón.
Los que nunca se achicaron
aunque muchos los cagaron.
Los que a nadie se vendieron
aunque siempre los jodieron
Los que empiezan a cansarse
de romperse y de jugarse.
Los que empiezan a pensar
que no hay nada que esperar.
Aquí están,
éstos son
los que vienen del montón.
LA PERCHAS
(Por lateral izquierda aparece el Obispo, da unos pasos
en actitud meditativa y luego se dirige al público)
OBISPO
¿A dónde nos conduce la violencia, hermanos?
¿A dónde nos arrastra este torbellino
de incomprensión y soberbia? (Pausa) Por encima
de las facciones que dividen al pueblo argentino y sobre
las que, desde luego, no abriré juicio, creo
que si eleváramos los ojos al cielo conseguiríamos
olvidar nuestras rencillas fratricidas y advertiríamos
la pequeñez e insignificancia de nuestros enfrentamientos...(Con
absoluta calma, el Obispo se despoja de su sotana, que
cuelga en una percha, y aparece vestido de general)
GENERAL
No se debe confundir paciencia con debilidad. El gobierno
controla perfectamente la situación y asegura
el orden público, pero advierte que no tolerará
la gimnasia revolucionaria de los grupos de infiltrados
que pretenden confundir a la mayoría del pueblo
argentino. Cumpliremos inexorablemente los plazos previstos
y lograremos la grandeza moral y material de la nación;
pero exigimos orden, responsabilidad y confianza.(Con
naturalidad, el General se despoja de su chaquetilla,
que cuelga en una percha, y queda vestido de correcto
traje gris)
HOMBRE DE TRAJE GRIS
Como empresario argentino y hombre de sensibilidad moderna,
no puedo sino apoyar los reclamos de quienes aspiran
a lograr un justo y discreto bienestar. pero el problema,
planteado objetivamente, consiste en desarrollar primero
las empresas, conseguir el despegue económico
y la estabilidad monetaria que todos ansiamos, y luego
pensar en la distribución de los beneficios.
Lo que significa, dicho de manera vulgar, que para repartir
la torta, primero hay que agrandarla (Pausadamente,
se quita el saco y el chaleco y los cuelga en una percha.
Queda en mangas de camisa, se cala unos anteojos y enfrenta
nuevamente al público)
HOMBRE EN MANGAS DE CAMISA
En el fondo, se trata de un problema técnico
y como tal hay que encararlo. Si definimos el producto
como la diferencia entre producción y consumo
intermedio, y si se descomponen estos dos agregados
por sectores de actividad económica de origen
y de utilización, respectivamente, puede verse
fácilmente que el valor agregado por cada sector
está constituido por la remuneración de
los asalariados y de la propiedad del capital empleado
más las asignaciones por depreciación
de bienes del activo fijo (Con tranquilidad, se va desnudando
hasta quedar patéticamente desnudo)
HOMBRE DESNUDO
¿Pero de qué se quejan...? Si en este
país no morfa el que no quiere....Si todo el
mundo empilcha como duques....Si con lo que sobra en
los tachos de basura morfan todos los pibes de Biafra....Si
cada vez hay más Fiat 600 en la calle....Si las
villas miseria están repletas de televisores...¿De
qué se quejan, eh? ¿De qué se quejan...?
(APAGON)
LA FAMILIA
(El living de la familia. Se oye el rumor de la manifestación.
La hija está mirando por la ventana con gran
curiosidad. El Padre está terminando de armar
un mini-golf para calmar sus nervios jugando. El hijo
homosexual, tranquilo e indiferente, juega a las cartas
con la madre, muy preocupada y nerviosa)
HIJA
¡Qué impresionante...! Son muchísimos...Hay
bastantes mujeres...(Riendo) ¡Ahí llevan
un perrito!
PADRE
Cerrá esa ventana, ¿querés?
HIJA
Esperá, papá. Me gusta mirar.
PADRE
No es una diversión.
HIJA
Sin embargo están contentos. Se ríen.
PADRE
(Alarmado) ¿Se ríen?
MADRE
(Poniéndose de pie, muy nerviosa) ¡Yo guardo
la porcelana!
PADRE
¡Calmate, por favor...! ¿No está
todo cerrado?
MADRE
Sí.
PADRE
¡Y bueno...! No hay por qué asustarse.
Está todo con llave. No pueden entrar.(Nada seguro)
Aquí estamos seguros.
HIJO
(Con aire aburrido) Dale, mamá, jugá.
Te toca a vos (La madre se sienta sin que se haya atenuado
su temor)
HIJA
¡Cuántos muchachos jóvenes!
HIJO
(Se pone de pie, y se dirige a la ventana con interés)
A ver...(Mira y se vuelve, despectivo) Son horribles
(Se sienta)
PADRE
(Comenzando a jugar) Vamos a practicar un ratito...
HIJA
Che, papá, ¿de dónde salió
toda esa gente? ¿Dónde estaban antes?
PADRE
En su lugar, nena, en su lugar...¡Trabajando!
HIJA
Me gustan. Tienen ritmo. (Imita , bailando y cantando
como si fuera una inofensiva canción de moda)
Y cinco por uno, no va a quedar ninguno, y cinco por
uno, no va a quedar ninguno...(El padre, la madre y
el hijo dejan de jugar y la miran fijamente)
PADRE
Eso es por nosotros.
HIJA
(Le cuesta creerlo) ¿Por nosotros? (Mira hacia
afuera con expresión perpleja)
MADRE
(Poniéndose de pie y saliendo apresuradamente)
¡Yo guardo la porcelana! (El hijo se levanta con
un gesto de fastidio y se acerca a la ventana. Mira
y comenta con la hermana)
HIJO
En Brasil es mucho más divertido...¡Ah,
es una locura...! Bailan y bailan sin parar. Es algo...¡Y
qué cuerpos...! Estos son una porquería.
Ni negros del todo son...Allá es otra cosa. Hay
más alegría, más...¡es otra
cosa! (Volviendo a la mesa de juego) ¡Ay, qué
país aburrido!
HIJA
Papá, ¿por qué cantan eso del cinco
por uno?
PADRE
¡Porque son unos salvajes, unas bestias! ¡Son
como animales...! ¡Y cómo nos tienen envidia...!
HIJA
¿Y adónde van ahora?
PADRE
¡Vaya uno a saber...! Con ellos en la calle se
acabó la tranquilidad...
HIJO
(Comenzando a hacer un solitario) A ver si me sale...
PADRE
Pero ya van a recibir lo que se merecen. Ahora no es
como antes. No se la van a llevar de arriba...Seguro
que no.
(Súbitamente aparece en la ventana Manifestante
1)
MANIFESTANTE 1
(Tironeando del brazo de la hija) ¡Vení,
nena! ¡Vení con papá a la plaza!
HIJA
(Horrorizada) ¡No! ¡Suélteme! ¡Suélteme!
PADRE
(Sigue jugando al mismo tiempo que le echa miradas de
reojo y le habla con suave tono reprensivo) ¿Ves
lo que te pasa por estar en la ventana?
MANIFESTANTE 1
¡No te asustés, chiquita! ¡No te
voy a hacer nada!
HIJA
¡Déjeme, por favor! ¡Déjeme...!
¡Papá!
HIJO
(Reaccionando histéricamente) ¿Se quieren
callar de una vez? ¿No ven que así no
puedo?
MANIFESTANTE 1
¡Te vas a lastimar sola!
HIJA
¡Suélteme, porquería!
PADRE
Ahora ya es tarde, querida. No ganás nada con
resistirte. ¿Querías estar en la ventana?
Bueno, te diste el gusto...Andá, andá
con el señor...(Hijo deja las cartas y resopla,
muy fastidiado)
MANIFESTANTE 1
¡Hacele caso a tu viejo!
HIJA
(Al padre) ¡Es horrible! ¡Está sucio,
transpirado! ¡Tiene olor a vino!
MANIFESTANTE 1
(Al padre, forcejeando, sonriendo) Parece que no le
gusto.
PADRE
Es una chiquilina. Insista.
MANIFESTANTE 1
(Tironeando) ¡Vení!
HIJA
(Resistiendo) ¡No voy nada!
MANIFESTANTE 1
(Brutal) ¡Vení, carajo!
HIJA
¡No! (Entra la madre, reprime su terror y se dirige
al padre con la máxima autoridad que le permiten
sus nervios)
MADRE
¿Y ese joven?
PADRE
Quiere salir con Mónica.
HIJA
¡Por favor, mamá, ayudame!
MADRE
Está bien, andá nomás...Pero no
vuelvas tarde, ¿eh?
HIJA
No quiero, mamá ¡no me gusta! (Entra Manifestante
2 por el mismo lugar de donde vino la madre. Trae la
puerta de calle)
MANIFESTANTE 2
(Apoyando la puerta en una pared) Buenas patrona. ¿Hay
algo de comer?
MADRE
(Muy asustada) ¿Eh?
MANIFESTANTE 2
Alguna cosita para picar. Algo sencillito. (Triunfa
Manifestante 1, y se lleva a Mónica)
VOZ DE MONICA
(Alejándose) ¡No me gusta, mamá,
no me gusta...!
MADRE
(Disimulando su preocupación, como comentando
una ingenua picardía) ¡Estos chicos...!
MANIFESTANTE 2
(Que también se distrajo un momento mirando hacia
la ventana muy divertido) ¿Y? ¿Tiene algo?
MADRE
(Por el hijo) Está el nene, pero no sé
si usted...
PADRE
El señor quiere algo de comer.
MADRE
¡Ah, sí...! ¿Le gustaría
unos tallarincitos con...?
MANIFESTANTE 2
Estoy podrido de pasta.
PADRE
Llevá al señor a la cocina y que elija
lo que le guste. Vaya, señor, vaya. Está
en su casa.
MANIFESTANTE 2
(A la madre) ¡Vamos, métale! (Salen. El
hijo tira las cartas sobre la mesa, malhumorado)
HIJO
¡Será posible que no pueda hacer un solitario
tranquilo!
PADRE
(Abandona el juego y se acerca sigilosamente al hijo)
Voy a poner la puerta. Cerrá la ventana. (Sale
llevándose la puerta de calle. El hijo se encoge
de hombros, indiferente. Con un gesto nervioso demuestra
impaciencia y hartazgo)
HIJO
¡Qué país aburrido...! (Mira la
ventana distraídamente. Se le ocurre con qué
entretenerse. Se cerciora de que no viene nadie y se
asoma a la ventana) ¡Mi pueblo querido! ¡Mis
descalcitos...! ¡Dios me ha encomendado la sagrada
misión de guiarlos...! Los conduciré hacia
la meta que es razón de mis afanes: prosperidad,
felicidad y justicia para todos. ¡Mi pobre pueblito,
mis morochitos...! ¡Yo seré vuestra estrella,
vuestra guía, la luz que iluminará el
camino! (Vuelve la cara un momento, tentado, se contiene
y prosigue) ¡No daré paz a mi cuerpo hasta
que hayamos triunfado...! (Entra Manifestante 2 comiendo
un sándwich y abrazando familiarmente a la madre.
El hijo no los advierte)
HIJO
Yo soy lo que ustedes siempre han necesitado: ¡una
reina! ¡Una joven y hermosísima reina!
(Levantando los brazos) ¡Viva la reina!
VOZ DE MANIFESTANTE 3
(Ronco, brutal) ¡Tiren al comilón! (Manifestante
2 empuja al hijo por la ventana con aire indiferente
y sin dejar de comer. La madre contiene una exclamación.
Entra el padre)
PADRE
¿Y Marcelo?
MADRE
Salió.
PADRE
¡Ah! (Al Manifestante 2) ¿Qué tal?
¿Está rico? (El Manifestante asiente con
un gruñido de aprobación, masticando.
Con un movimiento de la cabeza le indica a la madre
que lo acompañe. Esta vacila, se mira con el
marido)
MANIFESTANTE 2
(Impaciente) ¡Y vamos! (La madre obedece. El manifestante
sale con ella, apoyándole una mano en las nalgas.
Apenas salen, el padre se apresura a cerrar la ventana
y a asegurar todas las cerraduras que se puedan. Apaga
la luz)
PADRE
(Agitado, temeroso) Así se creen que no hay nadie.
(Comienza a desplazarse el carro sobre el que está
montada la escenografía. Lo están arrastrando
los de la murga que se llevan el living con padre adentro,
mientras cantan un estribillo de la última canción
escuchada)
CANCION DE LAS PROFANACIONES
(Aparece la murga y canta con la música del "Chupe-chupe")
Y chupe, chupe, chupe
no deje de chupar.
Los palos que nos pegan
los tienen que pagar.
Preparen las maderas
la nafta, el alquitrán,
que a todo el Barrio Norte
lo vamos a incendiar
El Jockey Club primero
después el Plaza Hotel
Será una cruz de fuego
Callao y Santa Fe
Y chupe, chupe, chupe
no deje de chupar
Las balas que nos tiran
las van a lamentar
Enciendan los faroles
y empiecen a alumbrar
a todos los bacanes
que vamos a colgar.
Y vayan concentrando
en la Avenida Alvear
a todas las pitucas
que vamos a voltear.
Y chupe, chupe, chupe
no deje de chupar
Los muertos que nos matan
los tienen que llorar.
La quema, quema, quema,
la vamos a mudar
porque en Palermo Chico
se tiene que instalar
La quema, quema, quema,
cien años arderá
con toda la basura
que tiene que quemar.
Y chupe, chupe, chupe
no deje de chupar
El odio que cultivan
lo van a cosechar....
LAS TORTURAS
(Cuando se ilumina el escenario hay un enfermero con
una pala y una escoba que está limpiando algunos
restos acercándose hacia foro. Hay una camilla
y dos hombres sentados en sendas sillas; uno con guardapolvo
y gorro blanco, el otro con elegante chomba negra. Ambos
parecen estar muy agotados)
BUENO
(Se estira y bosteza rascándose luego la cabeza
como si recién se levantara) Ay...estoy molido...¿che,
cuántos quedan?
ENFERMERO
Una cola bárbara.
BUENO
Qué día....qué laburo hoy...
MALO
No se termina más...
BUENO
Si al menos pagaran las horas extras.
MALO
De nosotros sí que nadie tiene lástima.
BUENO
Vamos, vamos a laburar, así nos vamos temprano.
(A enfermero) Dale, el que sigue.
ENFERMERO
(Va hacia foro y le dice a alguien) Vení (Pausa)
Y dale, vení (Pausa y con cierto asombro) ¿Qué,
sos sordo?
(Bueno y Malo se miran)
BUENO
¿A quién le toca hacer de bueno ahora?
MALO
A vos...si recién hice yo...
ENFERMERO
(Algo impaciente al foro) Y movete...
BUENO
(Resopla abrumado de cansancio cerrando los ojos para
reabrirlos con una máscara de abuelo bondadoso
y plácido en la cara y pregunta suavemente hacia
foro) ¿Qué pasa ahí...?
MALO
(Asumiendo plenamente su rol ruge) ¡Qué
pasa ahí!
ENFERMERO
(Sorprendido mira hacia el foro y luego a ellos) No
quiere venir.
MALO
¡Ah, no quiere venir! (Se levanta amenazante)
BUENO
¿Pero qué te pasa? (Se levanta) Yo lo
traigo. (A foro, dulce) Vení...(Pausa. Enfermero
y Bueno se miran y luego salen. Enseguida vuelven cargando
dificultosamente con el muñeco, que es exactamente
el mismo descamisado del sketch de los gorilas o su
facsímil. Lo colocan en medio del escenario)
MALO
(Ruge) ¡Luz! (Un reflector da agresivamente en
plena cara al muñeco. Enfermero sale de escena)
Nombre.
(Pausa y el Malo se pone sombrío)
BUENO
(Se lo lleva al Malo y lo sienta en una silla. A su
vez, el Bueno se sienta también y lee) ¡Ahá!
(Mira al muñeco) Así que estabas en Lavalle
y Junín. Pleno lío. (lee) "Actitudes
sospechosas, resistencia a la autoridad y desacato"
(Levanta la vista y mira al Malo) Buena persona, ¿eh?
(A muñeco) ¿Nombre? (Pausa)
MALO
Este es de los que no hablan.
(Se para y se acerca al muñeco. Le guiña
el ojo y hasta le da un golpecito paternal en la espalda
preguntando sin entonación interrogativa, en
actitud casi cómplice) ¿Cómo te
llamás...?
MALO
Ya va a decir el nombre, el apellido...y todo.
BUENO
(A muñeco, campechano) Bue...yo te voy a decir
negro, no te ofendés, ¿no? (Lo palmea)
Bueno, negro. (Con una sonrisa casi pícara) ¿Qué
estabas haciendo ahí, justamente ahi? ¿Esperando
a una mina? (En sorpresiva transición a tono
frío y cortante y en voz algo más baja)
¿Quién es el del bombo...?
MALO
(Grita) ¡Hablá, carajo!
BUENO
Pará, Octavio (Lo apacigua como a un caballo)
Sh...(A muñeco) Cuidado con éste. (Como
una confesión llevándose el dedo a la
sien) Este es muy nervioso (Haciendo sonar los dedos)
Bueno, negro, decí lo que sabés...así
te vas rápido, sonso...si yo también quiero
irme a casa. (Abrupto) ¿Quién es el del
bombo? ¿Un agente chino? ¿Amigo tuyo,
lo conocés? (Inapelable) La semana pasada te
vi en los 36 Billares hablando raro con él. (Sonrisa)
O lo vas a negar...
MALO
(Se acerca como una tromba) Yo te tengo fichado a vos...¿Vos
organizaste todo? No nos podés engañar,
¡vos organizaste todo!
BUENO
Pero no, Octavio; salí...El negro es bueno...cómo
va a organizar él...a él lo llevaron...lo
llevaron engañado. (A muñeco) ¿Y
ahora? Los otros se rajaron y vos estás acá.
(Remeda ampuloso) ¡Pero claro! ¡Sos un héroe,
muy bien! ¡Yo no hablo, yo no digo nada, en esta
boca no entran moscas! Después me van a dar la
medalla, y los muchachos te felicitan en la calle. Te
vas a hacer famoso en el café. (Transición)
Pero ¿no pensaste que para llegar al café
tenés que salir de acá? (Pausa)
MALO
¡Dejámelo a mí...!
BUENO
Mirá, negro, que yo quiero hablar...(Pierde algo
de su control) ¿Quién dio la orden? (Pausa
y Bueno pierde aun más el control) ¡Vos
orinaste en la vía pública, rompiste,
robaste, quemaste, te metiste en las casas...! (Se enloquece)
¡violaste! ¿no?
MALO
¿Qué hacés? (A Bueno) Sos el bueno,
pará...
BUENO
(Se relaja) No me digas que tu querido general está
de acuerdo con eso. (Pausa) ¡Bueno, basta! ¡No
podemos esperar más! ¿Quién es
el del bombo, quién dio la orden? (Mira impaciente
el reloj) Vamos, vamos...(El Malo se acerca al muñeco
y lo toma del brazo arrastrándolo hacia la camilla;
pero el Bueno no se resigna, se interpone. Agarra al
muñeco tomándolo amistosamente por el
hombro y se lo lleva a la camilla) Un diálogo
es de dos...hay que hablar, hay que hablar...¡Hay
cosas que no andan acá! (Se para y mantiene su
brazo) ¡Si soy el primero en reconocértelo!
Pero la fuerza bruta no conduce a nada, ¿comprendés?
¡No va a ninguna parte...! (Le golpea con un dedo
la frente) Hay que hacerlo de otra manera, ¡metételo
acá! (Pausa y espera respuesta)
MALO
(Pone violentamente al muñeco sobre la camilla)
¡Ahora vas a hablar! (Saca un destornillador del
bolsillo) ¡Nosotros te vamos a enseñar...!
BUENO
(Lo aparta con algo de desesperación al malo
hablándole al muñeco en la camilla) Claro...de
otro modo nos perjudicamos todos... después a
fin de mes no te pagan y vas a preguntar por qué.
¿Y , negro? También ustedes...pararon
la ciudad, ¿no? (Se agacha sobre el muñeco
y le habla casi a la cara de éste) ¿Y
para qué? (Abrupto) ¿Quién está
detrás de todo? (Breve pausa y con tono de amabilidad
exagerada) Negro, mirá, todo tiene un límite
aquí... ¡Yo te hablo como a una persona
educada, porque yo sí creo en el diálogo!
(Casi quejoso) ¡No aguanto la violencia, me hace
daño! (Malo intenta apartar al Bueno que se resiste,
y entonces tiene que alejarlo de un empujón.
Increpa en una advertencia casi sollozante) Negro, ¡no
quiero ver, no quiero ver...pero ustedes aparecen en
todas partes. ¿Qué pasa aquí? ¿Otra
vez se les subieron los humos a la cabeza? ¿Y
a dónde piensan llegar ahora? ¿Se creen
que van a hacer lo que se les cante? ¿Y por qué
así, por qué sin nosotros? (Durante este
último parlamento del Bueno pronunciado con los
ojos cerrados, el Malo estuvo manoseando el cuerpo del
muñeco, manipulándolo lentamente con el
destornillador, y luego de probar en varias partes,
se concentra en la cabeza y al final del parlamento,
la pausa es cortada por el suspiro de alivio del malo)
MALO
Ya está. (Saca la cabeza y se la pasa al Bueno,
que al recibirla abre los ojos)
BUENO
(La toma y le grita a la oreja de la cabeza) ¿No
te das cuenta que te queremos hacer participar de las
cosas? (Le golpea con el dedo en la frente recomendando)
¡Cuidado con los infiltrados! ¡Ojo con los
delirios de grandeza! (Camina dolorido con la cabeza
en la mano) ¿Qué cosas te metieron acá?
¿Qué te enseñaron en la escuela?
Te hicimos estudiar, ¿y de qué te sirvió?
(Obsesivo y didáctico) Cada uno tiene su lugar,
cada uno cumple su papel. (Inapelable) ¡Entendeme,
aquí no va a haber caos...! ¡Te pusieron
en ese cuerpo para pensar! ¡Pero pensar bien!
¡Y si hubieras pensado no estarías aquí
ahora! (Mientras la tira, agarra los brazos que, entre
tanto, el malo saca del muñeco. Ahora el Bueno
agarra un brazo en cada mano y hace que una de las manos
del muñeco se acerque a su propio cuerpo) Sh...(La
aparta hablándole) ¡Se mira y no se toca...!
¡Pero qué pasa con ustedes! ¡Agarrar
lo que no es de uno! ¡No! ¡Al torno, al
torno, a la fragua! (Da vuelta vertiginosamente un brazo
mientras tira otro y le habla al bíceps) ¡Dejen
que nosotros los llevemos adelante! ¡Esta fuerza
tiene que aplicarse a un trabajo útil! ¿Qué
sería de ustedes sin nosotros? ¿Qué
harían si no les dijéramos qué
hacer? Serían fuerza inútil, perversa,
malgastada, suicida...¡Caerían en la molicie,
en los placeres, en el pecado, en la sensualidad, en
la pereza! (El Malo le pasa las piernas y entonces el
Bueno arroja el brazo y extiende sus manos como para
recibir a un bebé y entonces el Bueno hamaca
las piernas del muñeco, y como en un arrorró
les susurra) De casa al trabajo...¿No te lo explicaron
mil veces? ¿Y ves lo que pasó porque un
solo día te dejaste llevar para otro lado? ¿Qué
sería de todos nosotros si todos los pies de
repente dejaran de caminar hacia donde deben? (El Malo
le tira el tronco y tras arrojar las piernas, el Bueno
se lo recibe) ¿A dónde podemos ir a parar?
(Levanta el tronco y a la altura del estómago
pregunta) ¿Qué comerías , estómago,
si nosotros te diéramos el sustento, y qué
sería de vos si nosotros no pensáramos
cómo conseguírtelo? (Arranca algo de la
entrepierna y mientras sostiene el tronco en una mano
alza el puño cerrado y le habla) Y ni quiero
pensar a dónde serían capaces de ir ustedes
si yo no les mostrara el buen camino. (Alza el puño
como un trofeo) ¡Pero estamos aquí y no
habrá descarriados y ahora las ovejas sin dueños
volverán al redil de la obediencia! (Mirando
el puño) ¡Creced, y multiplicaos, hermosos
sementales, pero nada más, no hagan locuras,
porque entonces las vamos a arrancar de un solo tajo
y para siempre...! (ya enloquecido abre la mano y tira,
como liberándose de los invisibles testículos
y en un arranque de furia abre el tronco y arranca el
corazón, un enorme corazón y lo alza)
Porque, querido mío, (Arroja el tronco) ¡somos
una comunidad y hay que entenderlo! ¡Y qué
nos pasaría si las cosas cambiaran de lugar?
(Le habla directamente al corazón paseando alucinado
por la escena) ¡Todo sería al revés,
y el Sol saldría de noche, y las manos querrían
comer y el estómago cantar! ¡Y no se puede...!
Las cosas cambiarían de sitio, y las cosas no
pueden cambiar de sitio, así fueron hechas y
así deben quedar y hay un Dios que nos mira y
El nos puso sobre ustedes para siempre, y yo sé
que sufrís, mi pobre corazón, pero tenés
que mirar para arriba, hallar consolación donde
se debe, buscar siempre el olvido en buenos sentimientos,
fe, esperanza, caridad, porque hay otro mundo, corazón,
donde ser libres, y no somos los primeros ni los últimos,
querido corazón, que vimos cataclismos y puebladas
y revoluciones, pero las cosas deben seguir siendo siempre
como son, inmutables, eternas, querido corazón!
(Lo acaricia mientras entra el Enfermero con los implementos
de limpieza) ¡Nosotros somos tu corazón
y aún tu estómago!¡Desde antes,
desde ahora y para siempre! (Empieza a oírse
el bombo rítmicamente, como el latido de un corazón
y eso enardece aun más al Bueno) Porque el asunto
es muy sencillo...(El sonido crece rítmico) Aquí
no va a haber caos, ni previsión, ni inmoralidad,
ni libertinaje, ni subversión, ni facciones,
ni inmundicias, ni insolencias toleradas, ni suspiros
fuera de hora, ni puebladas, ni violencia...(Llega a
un violento clímax, tratando de superar al redoble)
¡Ni nada, de nada, de nada! Porque aquí,
les guste o no les guste, habrá paz, habrá
leyes, habrá caridad, y habrá amor, mucho
amor, mucha fe y no habrá otra salida que el
diálogo (Desaforado al corazón, a la platea)
¡Hay que hablar, hay que hablar!
APAGON
(El ruido del bombo ahora sigue creciendo con el ritmo
que se escuchó a través de toda la obra;
crece e inunda la sala hasta hacerse ensordecedor, insoportable)
EL AVION NEGRO , de Carlos Somigliana, Roberto Cossa,
Germán Rozenmacher y Ricardo Talesnik, se estrenó
el 29 de julio de 1970 en el Teatro "Regina"
de Buenos Aires.
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