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ACTO PRIMERO
(La acción transcurre en Buenos Aires, en nuestros
propios días dolorosos. Una calle. Al fondo,
de izquierda a derecha, una iglesia, una pensión
modesta, un consultorio médico, una casa de citas,
otros edificios. Todos ellos son practicables o tienen
puertas practicables. Al frente, a la izquierda, un
banco de plaza y un farol; a la derecha, una mesa de
café y tres sillas. Supongo que en las transiciones
entre cada escena podría escucharse música
de Buenos Aires -Piazzola, Salgán, Troilo-, según
el criterio que presida la puesta. Al levantarse el
telón, está anocheciendo. Juan Jacobo
-gris, impersonal, vulgar- está bebiendo, sentado
ante la mesa del café, ya ebrio a medias, frente
a una botella y un vaso)
JUAN JACOBO
(Mientras bebe, dirigiéndose a un público
inexistente) Señores, tal vez ustedes se asombren
de verme en este estado...¡He sido un hombre respetable!
Pero algo me viene pasando últimamente, desde
hace algún tiempo... Mejor dicho, no es que "me"
venga pasando: "nos" viene pasando. Es cierto
que veo un poco turbio... Pero no es porque esté
borracho, sino porque todo está un poco turbio...Cada
vez más turbio...Cada vez más... (Se incorpora,
tambaleante, llevando su vaso y su botella) ¡Ya
sé! Me tambaleo... ¡Pero no soy yo solo,
estúpidos! ¡Todos se tambalean! Y no me
tambaleo porque beba, sino que bebo porque me tambaleo...Sí,
tengo miedo...¡Todo se tambalea! ¡Las casas
se tambalean! ¡El mundo se tambalea! ¡Dios
se tambalea! Y ellos no beben...¿O sí?
Señores, que pasen buenas noches...Mientras se
tambalean...(Sale, tambaleándose)
NELLY
(Saliendo de la pensión, empujada por Juan Jacobo,
ahora como el dueño de casa) ¡No me empuje!
¡Le he dicho que le voy a pagar! ¿Qué
quiere que haga?
JUAN JACOBO
¡Precisamente, que me pague! ¡La plata hay
que ganarla! ¡A mí no me la regala nadie!
NELLY
Le juro que la semana que viene...
JUAN JACOBO
¡No! ¡Le repito que no la espero más!
¡Ya estoy harto de pretextos!
NELLY
Pero la semana que viene...¡Sin falta!
JUAN JACOBO
El mismo cuento me lo viene haciendo desde hace tres
meses. ¿Usted se cree que yo soy idiota?
NELLY
No; esta vez es cierto. ¡Se lo juro!
JUAN JACOBO
¡Mañana! ¿Me entiende? Mañana,
como último plazo. Si mañana no paga,
la pongo de patitas en la calle. ¿Me entiende?
NELLY
Está bien.
JUAN JACOBO
Y conste que no admito pagos a cuenta. ¡Todo,
hasta el último centavo! ¡Los tres meses
que me debe!
NELLY
Bueno, está bien.
JUAN JACOBO
¡Aunque se haga la enferma, como la vez pasada!
¡De patitas en la calle! Está claro, ¿no?
NELLY
Mire...Mañana le voy a pagar, de cualquier modo,
aunque más no sea para ver cómo se muere
de la sorpresa.
JUAN JACOBO
¡Muy gracioso! En fin, lo veremos. Hasta mañana...señorita...
NELLY
Chau...(Juan Jacobo vuelve a entrar, cerrando detrás
suyo) A veces entiendo a los terroristas...¿Por
qué no reventará de una vez? (Pausa) ¿Y
por qué no reviento yo? Si él, en el fondo,
tiene razón...¡Tres meses de pensión!
Y yo, sin un mísero mango en la cartera...¡Y
con las medias corridas! Si no fuera más que
eso...Estás vieja, Nelly. Vieja y arruinada.
¡Hasta este gallego piojoso se da el lujo de gritarte!
Ah, los tiempos han cambiado...Antes, los hombres se
volvían locos por vos...Antes... Pero, no...¡Es
mentira, todo mentira! Los tiempos son iguales. Yo he
cambiado. ¡Y los hombres no se volvieron nunca
locos por mí. ¡Ni uno, ni uno solo! Claro
que, por lo menos, no tenía las medias corridas...
(Reaparece Juan Jacobo, pregonando los diarios que lleva
debajo del brazo)
JUAN JACOBO
¡Sexta! ¡Salió la sexta...! ¡Con
más descuartizamientos, y nuevos detalles sobre
los descuartizamientos! ¡Con las fotografías
de los descuartizadores, y las radiografías de
los descuartizados! ¡Sexta! (Advirtiendo a Nelly)
¿Qué hacés, Nelly? ¿Yirando,
tan temprano...?
NELLY
(Encogiendo los hombros) Tengo una cita, che...
JUAN JACOBO
¿No me digás?
NELLY
A ver, dame...(Juan Jacobo le entrega un diario) "Hay
que tener fe en la democracia, manifestó el Ministro
del Interior". "El Ministerio de Economía
anunció que los sueldos de la Administración
Pública se pagarán puntualmente".
"Todos nuestros males provienen de la crisis moral
que padecemos, declaró el doctor González".
"Once muertos en un derrumbe". "River
perdió en Cochabamba". A ver el editorial...
"La lucha contra la filoxera en Abisinia".
Tomá...(Le devuelve el diario) Fe en la democracia,
crisis moral, Abisinia...¿Te das cuenta?
JUAN JACOBO
¿Y qué quiere encontrar? ¿El estatuto
de los yiros?
NELLY
¡Sí, eso quiero encontrar! ¿Y de
qué yiros hablás, infelíz? ¿De
las que hacemos la calle? ¿Pero no te das cuenta
que todos nos vendemos?
JUAN JACOBO
Sí, claro, ponete filosófica...Pero a
mí me rompieron...
NELLY
(Interrumpiéndolo) ¡A vos te rompieron
todo lo que quisieron! Y si no te rompieron más,
es porque no se les dio la gana...
JUAN JACOBO
¿Quiénes?
NELLY
(Hace un amplio ademán, que incluye al mundo
entero. Luego, desalentada) No entendés nada.
JUAN JACOBO
Mirá, dejate de pavadas. Yo, entre doce y una
largo el quiosco. Si me esperás...
NELLY
Tengo una cita. ¿No te lo dije?
JUAN JACOBO
Sí, me dijiste...¿Y con quién?
NELLY
Con un amigo, un antiguo amigo...(Reaccionando) ¿Y
a vos qué te importa, al fin y al cabo?
JUAN JACOBO
Si me decís que estás ocupada, te pregunto...¿Qué
hay con eso?
NELLY
Me voy a ir a la Patagonia... Allí hay clientes
fuertes, ¿sabés? ¡Y quién
te dice que no termino casándome con un estanciero!
JUAN JACOBO
¿Todavía creés en los cuentos de
hadas? Yo, entre doce y una largo el quiosco...
NELLY
¿Pero no me entendés? Me voy a ir a la
Patagonia, te digo...Allí se puede hacer plata,
todavía...
JUAN JACOBO
Sí, claro. En todo caso, esperame en el café,
¿querés?
NELLY
Bueno, no sé...No te prometo nada.
JUAN JACOBO
Entre doce y una... (Sale)
NELLY
(Sola) Sí, estás vieja, Nelly...Pronto
hasta los cirujas te van a dar cita. (Se sienta a la
mesa del café. Vuelve a entrar Juan Jacobo, ahora
con toques en su vestimenta que sugieren su condición
rufianesca)
JUAN JACOBO
¿Qué tal, Nelly?
NELLY
(Calurosamente) ¡Hola, Juan! ¿Cómo
te va?
JUAN JACOBO
(Sentándose) Y, voy tirando, como todos...
NELLY
Sin embargo, por ahí se dice que ahora sos un
potentado, que te dedicás a los negocios en grande...
JUAN JACOBO
Vos sabés cómo exagera la gente. Voy tirando,
simplemente.
NELLY
¡Cuánto tiempo sin vernos!
JUAN JACOBO
Sí, bastante...La vida. A veces junta y a veces...¡No
hay tiempo para nada! (Pausa) Pero vos te conservás
bastante bien, por lo que veo...
NELLY
(Esperanzadamente) ¿De veras...te parece?
JUAN JACOBO
Claro.
NELLY
¿Te acordás los seis meses que vivimos
juntos, en aquella pensión de la calle Juncal?
JUAN JACOBO
Sí, me acuerdo...¡Los disgustos que me
diste en esos seis meses!
NELLY
¿No te parece que fue exactamente al revés?
JUAN JACOBO
Fue como yo te digo...Pero no me quejo. ¡Qué
hembra eras entonces! (Confuso comprendiendo que ha
dicho algo indebido) Digo...
NELLY
Sí, comprendo...
JUAN JACOBO
Bueno... (Pausa) ¿Para qué me llamaste,
Nelly? (Pausa) ¿Querías hablarme de algo?
NELLY
¿Todavía seguís llevando chicas
a la Patagonia?
JUAN JACOBO
Algunas, sí... De vez en cuando...
NELLY
¿No podés mandarme?
JUAN JACOBO
(Silba suavemente) ¿Tan mal andás?
NELLY
¡No, no es eso! Simplemente, pensaba que allí...(Pausa)
Sí, tan mal ando.
JUAN JACOBO
Mirá, Nelly... Nosotros hemos sido amigos durante
mucho tiempo...
NELLY
¿Ya no lo somos?
JUAN JACOBO
¡No es eso...! Tenés la habilidad de complicarlo
todo, como antes...
NELLY
Al grano, viejo, al grano.
JUAN JACOBO
Mirá, Nelly... El grano es éste: en la
Patagonia, como en todas partes, hay dos clases de lugares.
Los buenos y los malos.
NELLY
Me interesan los primeros.
JUAN JACOBO
Sí, me lo imagino...
NELLY
¿Y entonces?
JUAN JACOBO
A ellos no les interesás vos.
NELLY
¿Cómo podés saberlo?
JUAN JACOBO
Pero, nena...¡Quieren carne fresca! ¿Cómo
querés que te lo diga?
NELLY
¡Pero podrías hacer la prueba...!
JUAN JACOBO
¡No! ¡No puedo! Quedaría mal con
ellos, y a vos no te serviría de nada... ¿Te
creés que son giles?
NELLY
Sí, claro...(Pausa) ¿Y los otros? Los
malos, quiero decir.
JUAN JACOBO
¿Los malos?
NELLY
Sí, los lugares malos...¿Hay calce?
JUAN JACOBO
Sí, ahí siempre hay calce...Pero, mirá...
Te conviene más matar a un tipo y que te metan
en la cárcel. Peor no te van a tratar, y vas
a salir más pronto. Te lo digo francamente, por
tu bien, Nelly, porque sos una amiga...Pero no lo desparramés,
¿eh?
NELLY
No te preocupés... (Pausa larga) Bueno... ¿Y
qué más?
JUAN JACOBO
¿Cómo qué más? Nada...
NELLY
Quiero decir...Mirá, no te hagás el idiota.
¿No me podés dar una mano?
JUAN JACOBO
Viejita, si pudiera...Las cosas andan mal para todos.
NELLY
Sí, comprendo. Siempre andan mal para todos,
pero para algunos siempre andan peor, ¿verdad?
(Pausa) ¿Sabés en qué estoy pensando?
El primer pañuelo de seda que te tapó
la mugre del cogote, te lo regalé yo...¿Te
acordás?
JUAN JACOBO
Si lo tomás así...(Se levanta)
NELLY
Sí, andate.
JUAN JACOBO
Lo lamento. Tengo un montón de cosas por hacer
y se me está haciendo tarde...
NELLY
Bueno, adiós.
JUAN JACOBO
Si se presenta algo, me acordaré de vos, por
supuesto. ¿Andás siempre por aquí?
NELLY
Sí, yo ando siempre por aquí.
JUAN JACOBO
Suerte, Nelly...(Comienza a salir)
NELLY
¿Así que te parece que lo mejor es que
mate a un tipo? ¿Para que me den comida y alojamiento
gratis? El problema es elegirlo bien al fulano...Porque,
mirá...Por ahí mato a un hijo de puta
como vos y todavía me condecoran...
JUAN JACOBO
(Vuelve hasta donde está Nelly y le da una bofetada)
¿Estás loca? ¿Pero qué mierda
te has creído? ¿Querés que te rompa
el alma, infelíz? (Sale, mientras Nelly se pasea
nerviosamente, esforzándose por contener los
sollozos. Vuelve a entrar Juan Jacobo, ahora con un
rancho en la cabeza: tiene aspecto de comerciante próspero)
JUAN JACOBO
(Acercándose a Nelly) ¿Solita?
NELLY
(Distraídamente) Sí, sola.
JUAN JACOBO
(Insinuante) ¿Y no le da miedo...? ¿A
esta hora? ¿Cuándo ya se va haciendo de
noche?
NELLY
No, no tengo miedo. No ése, por lo menos. (Tomando
conciencia de la situación) No es tan tarde,
que digamos...
JUAN JACOBO
Demasiado, para que una mujercita como usted no esté
en buena compañía...
NELLY
Es muy amable de su parte...
JUAN JACOBO
¿No le molesta, si la acompaño?
NELLY
(Entre divertida y asombrada) Por mí, querido...
JUAN JACOBO
Podríamos ir a tomar algo. Digo, para conocernos
mejor...
NELLY
¡Pero sí...! Encantada...
(Van hasta la mesa del café y se sientan)
JUAN JACOBO
¡Qué felíz coincidencia, señorita...?
NELLY
Nelly.
JUAN JACOBO
Nelly, eso es...Yo no soy de aquí, ¿sabe?
NELLY
¿Ah, no...?
JUAN JACOBO
No, yo soy de Pergamino. Permítame que me presente:
Orestes Rodriguez. Soy gerente de la firma "Rodriguez,
Rodriguez y Compañía". He venido
a Buenos Aires por cuestiones de negocios, ¿comprende?
NELLY
Sí, claro...
JUAN JACOBO
Pensaba pasar una noche en blanco, meterme en un cine,
y fíjese...¡Qué feliz coincidencia!
Usted sola, yo solo...No crea que no me costó
trabajo acercarme. Yo, en el fondo, soy un tímido,
¿sabe?
NELLY
¡Vamos! ¿Usted, un tímido?
JUAN JACOBO
Sí, no crea, a pesar de mi edad...
NELLY
Tampoco yo soy una jovencita.
JUAN JACOBO
Es distinto. Las mujeres hermosas no tienen edad.
NELLY
¡Por favor! No exagere...
JUAN JACOBO
No exagero. ¡Se lo digo con absoluta sinceridad!
Por otra parte, es mi norma...El lema de la firma...
Nosotros fabricamos la camiseta de frisa "Rodry".
Usted las debe conocer...
NELLY
Bueno, yo no entiendo mucho de camisetas...
JUAN JACOBO
Claro, discúlpeme...¡Es que son muy conocidas!
Super primera calidad "A"...Porque, usted
sabe, en plaza hay también super primera calidad
"B" y super primera calidad "C".
Las nuestras, no. Todo super primera calidad "A".
Todo, hasta los botones. Absolutamente todo.
NELLY
¿Y usted qué hace allí?
JUAN JACOBO
¿No le dije? Soy el gerente. Me ocupo de la parte
administrativa. Los números, ¿comprende?
Columnas y columnas de números.
NELLY
Sí, debe ser bastante aburrido.
JUAN JACOBO
¡Al contrario! Un regimiento de cifras... Verlas
allí reconforta, da una sensación de poder...
NELLY
Un regimiento de cifras...¿Nunca sintió
la tentación de gritar "Rompan filas"?
JUAN JACOBO
Pero...¡No, claro que no! ¡Eso sería
absurdo, criminal, suicida!
NELLY
Bueno, hablando de todo un poco...Así que me
vio, le gusté...¿Y qué más?
JUAN JACOBO
Sí, claro, le estaba explicando, me sentí
un poco cohibido. Siempre me siento un poco cohibido
en casos similares. Pero después pensé,
siempre pienso: "Bueno, está bien, Rodriguez,
no sos un jovencito de veinte años. Pero tenés
juicio, tenés responsabilidad, tenés un
prestigio, una posición en la vida..." Y
lo importante es "tener", Nelly. ¿No
le parece? Tener....
NELLY
Me parece que sí. Ahora, por lo menos, me parece
que sí...(Pausa) Señor Rodriguez...
JUAN JACOBO
¿Sí...? (Pausa. Nelly no se decide a hablar)
¿Qué me quiere decir? Vamos, anímese,
hábleme como si se tratara de un viejo amigo...
NELLY
Sí, es lo que quiero hacer.
JUAN JACOBO
Nelly...¿Por qué no nos vamos a otro lugar?
Un sitio donde podamos charlar más tranquilos,
bailar, tomar unas copas...Conocernos mejor, en una
palabra.
NELLY
Señor Rodriguez...¿Usted no quiere acostarse
conmigo?
JUAN JACOBO
(Desconcertado) Pero... Bueno, ahora que usted lo menciona
tan...tan...
NELLY
Tan crudamente. Tan bestialmente.
JUAN JACOBO
Sí, tan crudamente.
NELLY
Lamento ser tan cruda.
JUAN JACOBO
¿Qué quiere que le diga? Yo también
lo lamento. Debería haber sido todo tan distinto,
tan encantador.
NELLY
Sí, me doy cuenta. (Pausa) Aunque meta la pata,
yo conozco a los hombres, ¿sabe?
JUAN JACOBO
Ya lo veo, Nelly.
NELLY
Sí, claro. Seguramente, lo he echado todo a perder.
JUAN JACOBO
¿Qué necesidad había de...? Usted
me pareció...No sé, discreta...
NELLY
Escúcheme. Yo le agradezco que venga y me diga:
"Soy Orestes Rodriguez, gerente de Rodriguez, Rodriguez
y Compañía, de Pergamino. Usted me gusta,
vamos a charlar, a tomar unas copas, a conocernos mejor..."
Yo le agradezco todo eso, créame. Me doy cuenta
de su delicadeza, de su necesidad de delicadeza. Otra
noche, a lo mejor hubiera ido con usted, sin preguntarle
nada de antemano. Y seguramente después nos habríamos
acostado, y seguramente usted se habría levantado
sin despertarme para tomar el tren de las seis y treinta
a Pergamino, y seguramente me habría dejado mil
pesos -o lo que fuera- sobre la mesa de luz...
JUAN JACOBO
Bueno...
NELLY
O no. O no nos hubiéramos acostado, o no se habría
ido sin despertarme, o no me hubiera dejado mil pesos
sobre la mesa de luz...
JUAN JACOBO
Yo no sabía...No estaba seguro de que usted fuera...
NELLY
Sí, yo soy. Otra noche, señor Rodriguez,
hubiese aceptado cualquiera de esas posibilidades. Otra
noche. Pero esta noche , no.
JUAN JACOBO
No la entiendo, créame...
NELLY
Esta noche es especial, señor Rodriguez. Especialmente
sucia, especialmente asquerosa. No puedo correr el riesgo
de que usted me "honre" tomándome por
lo que no soy; ni el riesgo de que no nos acostemos;
ni el riesgo de que nos acostemos y usted se vaya sin
dejarme algo sobre la mesa de luz...
JUAN JACOBO
Mi pobre Nelly...
NELLY
¡A la mierda su pobre Nelly! Me van a echar de
la pensión si no pago los tres meses que debo.
¡No quiero su caridad! Simplemente, no puedo perder
tiempo...Le pregunto: ¿Usted quiere acostarse
conmigo?
JUAN JACOBO
Mi querida Nelly...
NELLY
Le pregunto: ¿Cuánto me va a dar? (Pausa)
Voy a hacer todo lo que usted quiera, pero necesito
que sea generoso, un poquito generoso conmigo.
JUAN JACOBO
Yo...El amor venal...No me interprete mal. Yo la respeto.
NELLY
Señor Rodriguez, no me haga decir malas palabras.¡No
es su respeto lo que necesito!
JUAN JACOBO
No sé que oscuras tragedias jalonaron su vida...
NELLY
¡Ninguna oscura tragedia, señor Rodriguez!
Hago mi oficio. El único que me enseñaron,
el único que sé. ¡Lo hago bien!
¡Tan bien como usted sus camisetas de frisa! (Pausa
larga)
JUAN JACOBO
(Levantándose) Discúlpeme, Nelly... Me
voy. No es lo que yo esperaba...Usted cree que yo no
la entiendo. Quizás tampoco usted me entiende
a mí.
NELLY
Escúchame, Rodriguez. Sí te entiendo.
Todo fue culpa mía, soy una atolondrada...Sólo
que hoy no puedo correr riesgos, ¿sabés?
JUAN JACOBO
Lo lamento.
NELLY
No importa...Todavía no es tarde. ¡Que
levantes un buen programa y pases una noche felíz!
Y mañana temprano...¡a Pergamino!
JUAN JACOBO
¿No me dejás que te ayude?
NELLY
¿Estás loco? Soy una puta, pero no una
mendiga...
JUAN JACOBO
Disculpame.
NELLY
Gracias de todos modos.
JUAN JACOBO
Buenas noches. Otra vez, lo lamento. (Comienza a alejarse)
NELLY
¿Cuánto me ibas a dar? (Juan Jacobo le
muestra un billete de quinientos pesos) Y bueno...Dámelos...Total,
soy una mendiga...(Juan Jacobo le entrega el billete
y sale. Nelly vuelve a sentarse ante la mesa del café)
Estoy cansada...Sopla el viento, crecen las flores,
se besan los amantes...Esta es la hora en que las amas
de casa, mientras friegan los platos o cambian los pañales
a sus hijos, piensan cómo nos divertimos las
locas...
(Sin que Nelly lo advierta, entra Daniel y se sienta
en el banco de la plaza)
DANIEL
(Mientras fuma un cigarrillo) Una noche de franco...Me
han regalado una noche...¡Cómo tirarle
un hueso a un perro desdentado!
(Nelly se levanta y comienza a pasearse. Cuando pasa
frente al banco de Daniel, éste emite un leve
silbido)
NELLY
(Encarándolo) ¿Me llamabas?
DANIEL
Pero... No.
NELLY
¿Y entonces por qué silbaste?
DANIEL
No sé...Se me escapó.
NELLY
¿Querés venir conmigo, soldadito?
DANIEL
No, dejame.
NELLY
¿Qué te pasa? ¿Te molesto?
DANIEL
No, no es eso...
(Pausa larga)
NELLY
¿Puedo sentarme?
DANIEL
Claro que podés. Pero no te conviene. No soy
cliente.
NELLY
Aunque no seas...cliente, podrías ser un poco
más amable
DANIEL
¿Para qué perdés tiempo conmigo?
NELLY
Bueno...Parece que esta noche la pureza posó
su blanco traste sobre Buenos Aires...
DANIEL
¿Qué...? ¿La pureza? No entiendo
qué querés decir, pero yo...(Pausa)
NELLY
¿Vos?
DANIEL
Estoy harto, ¿sabés? Y además...
NELLY
¿Qué miércoles te pasa? ¿Hay
que sacarte las palabras con tirabuzón?
DANIEL
Tengo veinte pesos y ocho cigarrillos.
NELLY
¿Yo te pedí algo?
DANIEL
No...¿Qué tiene que ver?
NELLY
¿Entonces? Claro, vos sos muy vivo, eso se ve
a la legua. Te diste cuenta de que estaba yirando, buscando
puntos importantes como vos...¿Sabés lo
que pensé, cuando te vi? "Voy a acercarme
a ese general de división a ver si lo convenzo
de que me ponga un pisito".
DANIEL
Tenés ganas de jorobar, ¿eh? No quise
decir eso.
NELLY
No tengas miedo. ¡No te voy a sacar tus veinte
pesos ni tus ocho cigarrillos!.
DANIEL
¡Pero no seas idiota! Te dije, simplemente, que
te conviene buscar por otra parte...
NELLY
¡No se me da la gana! ¡Yo busco donde quiero!
(Pausa) Además, también yo estoy cansada...(Mirándolo
fijamente) No sé, me parece que hoy ya no busco
más...
DANIEL
(Ofreciéndole un cigarrillo) ¿Querés
fumar?
NELLY
Bueno...(Fuman en silencio) ¿Sos de aquí
vos?
DANIEL
¡Qué voy a ser de aquí! ¿No
se me nota? No, yo soy de un pueblito chico, en Santa
Fe. Un pueblito de porquería, ¿sabés?
NELLY
¿Extrañás?
DANIEL
No es eso...Ahora, allí, es tiempo de cosecha.
Hago falta. Y aquí...
NELLY
¿Trabajás en el campo?
DANIEL
Claro. Con mi viejo...Ahora, en mi pueblo, es tiempo
de cosecha. Mientras yo sirvo a la patria lustrando
bronces inútiles, botas ociosas y caballos gordos,
en mi pueblo es tiempo de cosecha. Es un trabajo duro,
pero...No sé, no lo entiendo muy bien, pero siento
que uno es como la bosta: sobre la tierra, fecunda;
sobre el asfalto, ensucia...(Pausa) ¿Y vos?
NELLY
Yo, ¿qué?
DANIEL
¿Vos sos de aquí?
NELLY
(Con una risa cansada) ¡Claro que soy de aquí!
¡Qué pregunta! ¿De dónde
podría ser, si no? ¡De aquí, de
Plaza Italia! Mirá, no podría jurarlo,
pero yo debo haber nacido debajo de la cola del caballo
de Garibaldi...
DANIEL
Sinceramente, te compadezco. ¡Qué lugar
espantoso!
NELLY
¿Plaza Italia?
DANIEL
Todo. Buenos Aires. (Deteniendo un gesto de protesta
de Nelly) Sí, ya sé, la gran ciudad, la
civilización, todo lo que quieras...¡Me
importa un pito todo eso!
NELLY
¡Estás loco! ¡Buenos Aires es hermosa!
Hay que saber mirar...Hay que saber oír...
DANIEL
Debo ser ciego y sordo (Pausa) ¿Cómo te
llamás?
NELLY
Nelly. Tenés una linda cara y unos ojos limpios,
soldadito.
DANIEL
Nelly... Es un lindo nombre. Yo me llamo Daniel. Mirá,
es extraño...
NELLY
¿Qué?
DANIEL
Hace un rato me sentía muy solo, muy triste...Y
ahora...Bueno, no tanto...¿Sabés, Nelly?
Vos no sos nada mío...Acabo de conocerte y no
sos precisamente lo que se llama una persona recomendable...
NELLY
Sí, me doy cuenta.
DANIEL
Y sin embargo, en esta gran ciudad enemiga, me parece
que sos lo único que tengo.
NELLY
Teneme.
DANIEL
Supongo que soy un estúpido. Te debo parecer...
NELLY
(Interrumpiéndolo) ¿Oís? Sopla
el viento...Me gustás, soldadito.
DANIEL
Sí, Nelly, sopla el viento...
NELLY
Crecen las flores...¿las oís? Te quiero,
soldadito.
DANIEL
¿Las flores?
NELLY
Se besan los amantes...En cientos, en miles de plazas
oscuras, se besan los amantes...Soldadito...Creo que...Te
amo.
DANIEL
Nelly...(Se besan. Comienzan a acariciarse, sin advertir
la entrada de Juan Jacobo, ahora con gorra de policía)
JUAN JACOBO
¡Qué vida perra! Seis horas de plantón,
y después, cuando creés que te vas para
casa y te sacás las botas...¡Qué
esperanza! ¡Te acuartelan, y a disolver comunistas!
Hace tres horas que podría estar en casa, en
chancletas, tomando mate debajo de la parra...¡Y
para lo que le pagan, a uno...! Todavía, hay
quienes se creen que uno lo hace de turro. Sin contar
que, por ahí, un loco lindo te larga un chumbo,
y chau...Claro, te llevan a la Chacarita con la banda,
y a lo mejor habla el Jefe de Policía...¡Para
lo que te sirve! (Advierte a la pareja) ¿Y ésos?
(Gritando) ¡Eh, ustedes! ¡A ver si se dejan
de rascar!
(Nelly y Daniel se separan sorprendidos)
DANIEL
Nosotros...
JUAN JACOBO
¡Callate la boca! (A Nelly) ¿Vos otra vez?
¿Pero qué te has creído? ¿Que
esto es una plaza o un quilombo? Mirá, agradecé
que me agarrás cansado...Pero la próxima
vez te juro que te llevo a la Seccional y te pasás
un mes en el asilo...¡Vamos, circulen! (Nelly
y Daniel se levantan, y ella lo guía hasta la
mesa del café, mientras sale Juan Jacobo)
NELLY
Vení, vamos a tomar un café. Te invito
yo.
DANIEL
Tengo vergüenza. Y asco.
NELLY
Pero no, querido...Yo estoy acostumbrada.
DANIEL
¡Hablo de mi vergüenza y de mi asco! ¿Vos
qué tenés que ver?
NELLY
Disculpame.
DANIEL
¡Quiero irme de aquí! (Pausa) Lo siento
mucho, Nelly...
NELLY
Andate, si querés...
DANIEL
Hace un momento me pareció, creí...Pero,
ahora, no sé, algo se ha roto. ¿Te das
cuenta?
NELLY
Sí. La magia, querido. Como el cristal, ¿sabés?
Parece tan sencillo...Brillo en el aire, apenas...¡Pero
alguien ha cinchado, se ha roto los pulmones para hacerlo!
Y, sin embargo, viene uno cualquiera, hace "tic"
con el dedo, y el cristal o la magia se destruyen...
Convertidos apenas en el disgusto de tener que barrer
unos pedazos inservibles...
DANIEL
Decís cosas extrañas.
NELLY
Soy una puta vieja, soldadito.
DANIEL
¡Nelly!
NELLY
¡Se aprenden cosas extrañas en la cama!
DANIEL
¿Es necesario que me digas eso? ¿Es necesario
que nos lastimemos con los pedazos inservibles?
NELLY
Siempre meto la pata, soldadito. A ver, dame la mano...
DANIEL
¿Cuál?
NELLY
Las dos.
DANIEL
¡Dejate de pavadas! (Pero le da las manos) Yo
no creo en esas cosas.
NELLY
¿Quién te pide que creas? (Examina las
manos) Son manos extrañas...Manos difíciles
para una aficionada como yo.
DANIEL
¿Qué ves?
NELLY
Te veo a vos...Me gustás, soldadito.
DANIEL
Ya me lo dijiste.
NELLY
Vivirás muchos años, tendrás montones
de hijos...Todo a pedir de boca. ¿Qué
más querés?
DANIEL
(Retirando las manos) ¡Quiero irme de aquí!
NELLY
Bueno...Andate de una vez.
(Pausa larga)
DANIEL
Nelly...
NELLY
¿Todavía no te fuiste?
DANIEL
Me gustaría irme con vos...Pero no tengo ni un
mango.
NELLY
¿Te gustaría irte conmigo? ¿De
veras?
DANIEL
De veras, Nelly.
NELLY
(Poniéndose de pie) ¡Entonces, vámonos!
DANIEL
(La imita) ¿Pero adónde vamos? No tengo
plata, Nelly.
NELLY
Invito yo. ¡Esta noche soy virgen y rica! ¡Vamos,
soldadito! Te ofrezco mi virginidad y mi riqueza...¡Vamos!
(Van hasta el hotel, llaman a la puerta y son atendidos
por Juan Jacobo, quien los hace pasar, mientras permanece
afuera)
JUAN JACOBO
Este es el hotel "Cupido", al servicio del
amor, como su nombre lo indica. Un amor especial, probablemente...
¿Oscuro? No...¿Clandestino? Tampoco...Más
bien, diría yo, discreto, en todo caso... Un
amor que suele nacer en nuestras puertas, culmina en
nuestras camas, muere en nuestros bidets...Graciosa,
dulcemente, sin dejar rastros. Un amor frágil
y perecedero que necesita de nuestra protección,
nuestro silencio, nuestra comprensión...Por eso,
nuestros elásticos no crujen, nuestra música
es suave, nuestras luces son tenues y nuestras mangas,
anchas... (Desaparece en el interior del hotel)
NELLY
(Desde el interior del hotel) ¿Ves, soldadito?
Ya estamos solos...Lejos de la ciudad que te asusta.
DANIEL
(Idem) Ya no me asusta, Nelly.
(Reaparece Juan Jacobo, ahora con hábitos sacerdotales,
y penetra en la iglesia, mientras comienzan a sonar
las campanas)
JUAN JACOBO
(Desde el interior de la Iglesia) La hora del Angelus.
Tiempo de contrición. Tiempo de purificación.
Pero también, ay, hora de la soberbia de la carne.
Cuando las sombras de la noche nublan las calles y las
almas, el pecado se recuesta bajo las copas de los árboles,
se apretuja contra las paredes, se refugia en sitios
innobles...
NELLY
¿Ya no te asusta? ¿Estás contento
ahora, soldadito?
DANIEL
Sí, Nelly, a pesar de todo...
JUAN JACOBO
...Porque ya el Génesis lo dice: Luego que el
Señor hubo creado a Adán, dijo: "No
es bueno que el hombre esté solo; hagámosle
una ayuda semejante aél". Hizo, pues, que
Adán entrase en dulce y profundo sueño,
y estando así dormido le sacó una costilla,
de la cual formó a la mujer, y la presentó
a Adán por consorte.
NELLY
Sí, a pesar de todo...
DANIEL
...de los perfumes marchitos...
NELLY
...de las sábanas nostálgicas de amores
y sudores ajenos...
DANIEL
...de los besos mercenarios desflecados en los rincones...
JUAN JACOBO
Entonces Adán con luz profética exclamó:
"He aquí ahora el hueso de mis huesos y
la carne de mi carne...Por esto dejará el hombre
a su padre y madre, y estará unido a su mujer,
y serán dos que formarán una sola carne".
NELLY
Soy tuya, soldadito...
JUAN JACOBO
Y Dios los bendijo diciendo: "Creced, multiplicaos,
y llenad la tierra".
DANIEL
A pesar de la carga de tu pasado...
NELLY
...y de la angustia de nuestro futuro...
JUAN JACOBO
Así Dios santificó la unión del
hombre y mujer, y decretó que unión no
santificada sea pecaminosa, escandalosa, abominable...
DANIEL
Ahora, afirmando con nuestra carne, nuestro derecho...
NELLY
...nuestra decisión...
DANIEL
...nuestra urgencia...
JUAN JACOBO
Y así añade Juan el teólogo: Le
he dado tiempo para que se arrepienta de la abominación;
y no se ha arrepentido. Y mataré a sus hijos
con muerte; y todas las iglesias sabrán que yo
soy el que escudriña los riñones y los
corazones; y daré a cada uno de vosotros según
sus obras...
NELLY
Sí, nuestra urgencia de entregarnos y de poseernos...
DANIEL
...de agotarnos buscándonos...
NELLY
...hasta encontrarnos...
JUAN JACOBO
...Y vino uno de los siete ángeles que tenían
las siete copas, y habló diciéndome: Ven
acá, y te mostraré la condenación
de la grande ramera, la cual está sentada sobre
muchas aguas. Con la cual han fornicado los reyes de
la tierra, y los que moran en la tierra se han embriagado
con el vino de su fornicación. Y me llevó
en espíritu al desierto; y vi una mujer sentada
sobre una bestia bermeja...Y en su frente un nombre
escrito: Misterio, Babilonia la grande, la madre de
las fornicaciones y de las abominaciones de la tierra.
Por la cual en un día vendrán sus plagas,
muertes, llanto y hambre, y será quemada con
fuego; porque el Señor Dios es fuerte, que la
juzgará...
DANIEL
...De seguir buscándonos...
NELLY
...hasta destruirnos, si es preciso...
JUAN JACOBO
Y estaba vestida de una ropa teñida en sangre,
y su nombre es llamado el Verbo de Dios.
NELLY
¡Te amo!
DANIEL
¡Te amo!
JUAN JACOBO
La paz de Nuestro Señor Jesucristo sea con todos
vosotros...
(Cae la noche, y junto con ella el TELON)
ACTO SEGUNDO
(El mismo decorado del acto anterior. Al levantarse
el telón, Nelly se pasea por la calle)
NELLY
Ya ha llegado el verano...Arde en el aire, en mi piel
y en mi corazón...
(Entra Juan Jacobo -ahora con una peluca blanca- y se
le aproxima)
JUAN JACOBO
¿La señorita Nelly?
NELLY
Sí, soy yo.
JUAN JACOBO
Me indicaron que por aquí la encontraría.
NELLY
Soy muy conocida en este barrio. (Pausa) ¿Y qué
querés, viejito?
JUAN JACOBO
Tengo...necesidad de hablar con usted.
NELLY
¿Hablar?
JUAN JACOBO
Permítame...Creo que hay un equívoco lamentable.
Yo...Soy tío de Daniel. ¿Nunca le habló
de mí?
NELLY
No, nunca...Bueno, señor...Supongo que debo decirle....Mucho
gusto.
JUAN JACOBO
Gracias.
NELLY
¿De qué quería hablarme?
JUAN JACOBO
¿No se lo imagina?
NELLY
Sí, me lo imagino. ¿Qué le parece
si vamos a tomar un café? Hay cosas que es preferible
escuchar sentado.
JUAN JACOBO
No tengo inconveniente.
(Van hasta la mesa del café y se sientan)
NELLY
Bien...Usted dirá, señor...
JUAN JACOBO
Hubiese querido llegar más temprano. Yo vivo
en La Plata. No sé si esta hora será oportuna
para usted.
NELLY
Oh, no se preocupe por mí.
JUAN JACOBO
Me demoró la huelga...La huelga ferroviaria,
usted sabe...
NELLY
Ah, hay huelga ferroviaria...
JUAN JACOBO
¡Una huelga absurda, por supuesto! Discúlpeme,
este problema me obsesiona un poco...¿Cuándo
aprenderemos los argentinos que la única manera
de salir del pantano es trabajando? ¿Qué
sentido tiene esta huelga?
NELLY
Bueno, supongo que si hacen huelga es porque tienen
hambre.
JUAN JACOBO
¿Hambre? Mi estimada señorita, no me haga
reír...¡En este país nadie tiene
hambre!
NELLY
No sé, puede ser...Pero no es tan sencillo. Tienen
miedo, además. Tienen resentimientos. No son
grandes hombres, señor...Nadie se preocupó
mucho por que lo fueran.
JUAN JACOBO
No hace falta ser un gran hombre para comprender lo
evidente...¡Basta con un poco de sentido común!
Yo, como jubilado ferroviario y antiguo militante socialista
y democrático, he edificado mi vida sobre preceptos
de orden, disciplina y decencia. Esa es una huelga política,
manejada por hombres que hacen un culto de la demagogia
y la violencia...
NELLY
No sé quién la maneja. Y no me importa
mucho...¿Pero cuál es el camino...?
JUAN JACOBO
Ah, el camino es la plataforma...Libertad política,
sin restricciones, para todos los democráticos;
elevación razonable de los niveles de vida, porque
no hay que pedir peras al olmo; educación del
pueblo, especialmente; ofensiva contra el alcoholismo,
el tabaquismo, el clericalismo y otras intoxicaciones.
Decencia.
NELLY
Un programa para escandinavos.
JUAN JACOBO
No entiendo.
NELLY
Gente de sangre fría, quiero decir...Suponiendo
que los escandinavos lo sean...
JUAN JACOBO
No conozco gente de sangre fría y de sangre caliente.
Conozco gente decente y gente que no lo es.
NELLY
Supongo que no soy la más indicada para discutir
el tema. No a sus ojos, por lo menos. Pero aquí
no se trata de decencia.
JUAN JACOBO
¡Sí se trata! ¡Siempre se trata!
Mire, señorita; ésta no es su huelga...
NELLY
Ni tampoco la suya, señor. En realidad, la huelga
carece de importancia para nosotros. Ni sé cómo
hemos llegado a discutir sobre ella. Pero parece que,
en general, no estamos de acuerdo sobre...el fondo del
asunto.
JUAN JACOBO
Sí, así parece.
NELLY
De todos modos, supongo que nos hemos desviado del tema
que usted quería tratar. Es decir...Me imagino
que no vino hasta aquí para discutir sobre la
huelga.
JUAN JACOBO
Las ironías son innecesarias. Es cierto, no vine
para eso. Espero que usted se dará cuenta de
lo difícil y penoso que es para mí este
encuentro. En verdad, es bien poco lo que tengo que
decirle. Por lo menos, es muy poco lo que yo pueda decirle
que usted no sepa de antemano. Más que nada,
he venido a pedirle que recapacite.
NELLY
¿Que recapacite?
JUAN JACOBO
O, mejor dicho, he venido a pedirle que me ayude, que
ayude a Daniel...
NELLY
No entiendo. ¿Qué tiene que ver...?
JUAN JACOBO
(Interrumpiéndola) Discúlpeme, yo le voy
a explicar...Mire, trataré de no hacerle perder
tiempo. En primer lugar, debo aclararle que no quiero
discutir con usted, ni ofenderla en lo más mínimo.
NELLY
Bueno, está bien, señor...Basta de rodeos.
JUAN JACOBO
No, permítame, es necesario que usted entienda
que lo que yo le diga no tiene la menor intención
ofensiva. De lo contrario, nunca nos entenderemos.
NELLY
Está bien, está bien...Puede empezar a
insultarme con la absoluta seguridad de que no me sentiré
ofendida.
JUAN JACOBO
Como usted se imaginará, actúo como un
simple intermediario de los padres de Daniel. Parece
que en sus últimas cartas, ellos notaron que
algo raro le pasaba. Entonces, me escribieron pidiéndome
que hablara con él. Bueno, he estado con Daniel
y me ha contado todo.
NELLY
Yo soy el "algo raro" que le pasaba.
JUAN JACOBO
Sí. (Pausa) Yo soy un hombre simple, señorita
Nelly; un jubilado vulgar y silvestre...Pero algo he
leído, ¿sabe?, y he vivido mucho. No crea
que no entiendo a la juventud. La entiendo perfectamente.
Lo entiendo a Daniel. Sobre todo ahora que la conozco.
Usted es una mujer interesante, inteligente...
NELLY
Por favor... Le dije que podía insultarme, pero
ahórreme los elogios.
JUAN JACOBO
En fin...Todos, a nuestro tiempo, hemos tenido aventuras,
enredos, líos de este tipo...El problema es que
Daniel cree estar enamorado de usted.
NELLY
¿Qué quiere que le diga? ¿Que lo
lamento? Sería una mentira... ¡No lo lamento!
JUAN JACOBO
Comprendo su punto de vista, pero...Si no estoy mal
informado, usted ejerce...una actividad...
NELLY
Es cierto. Soy una... prostituta, creo que se dice.
JUAN JACOBO
Sí, yo también creo. Por otra parte, Daniel
tiene veintiún años, y usted...
NELLY
Póngale casi el doble.
JUAN JACOBO
Daniel es un chico simple, sin experiencia...Por eso
ha sido posible este enamoramiento... No dudo que usted
ha sido buena con él. Util. Incluso, necesaria.
¿Pero cómo encaja usted en la vida de
Daniel? ¿O él en la suya?
NELLY
¿Y qué quiere que yo haga?
JUAN JACOBO
Como le dije antes, he hablado con Daniel. Creo haber
conseguido, en parte al menos, que entienda mis razones.
Pero necesito que usted misma me ayude a que las termine
de entender.
NELLY
En otras palabras...Quiere que sea yo la que lo aparte
de mi lado.
JUAN JACOBO
Más o menos.
NELLY
No, eso no voy a hacerlo. No pienso renunciar a este
cachito de felicidad...
JUAN JACOBO
Seamos sensatos. Yo no le pido que lo eche ya mismo,
sin darle explicaciones...Lo que sus padres quieren...
Nosotros nos conformamos con que usted y la conscripción
terminen juntas en la vida de Daniel.
NELLY
¿Pero no se da cuenta de que la vida se encargará
de eso?
JUAN JACOBO
Señorita Nelly...¿Qué futuro tiene
esta relación?
NELLY
¡No tiene futuro! Y en parte es por eso maravillosa
y distinta...¡Es gratuita, gratuita! No tiene
pasado ni futuro. Si casi no tiene presente...
JUAN JACOBO
Me alegra que se dé cuenta de eso.
NELLY
¿De modo que usted creía que yo...? ¿Qué
yo me hacía ilusiones? ¡Dios mío,
qué sonsos que son los hombres honestos!
JUAN JACOBO
Nosotros, señorita Nelly...Temíamos que
usted quisiera retenerlo.
NELLY
¡Míreme a la cara! Imagínesela dentro
de un par de años...Y allí, enfrente,
la cara de la vida o, por lo menos, el perfil que ella
muestra a quienes tienen veinte años. Piénselo.
¡Yo, retenerlo a Daniel! Aunque quisiera hacerlo,
no podría. La vida es más poderosa que
yo. ¡Y está bien que así sea!
JUAN JACOBO
Sí, es cruel, pero...
NELLY
(Interrumpiéndolo) ¡No es cruel! (Pausa)
¿Sabe lo que pasa? ¡Que usted no entiende
nada! No se enoje, tampoco yo tengo intención
de ofenderlo, pero...Usted piensa: esta puta vieja se
ha calentado con mi sobrino...
JUAN JACOBO
¡Le ruego que no se exalta! Yo no he dicho eso
ni he empleado esas palabras.
NELLY
¡Y es cierto! ¡Estoy caliente! ¡Pero
la calentura no se me ha instalado entre las piernas,
como usted suponía! Como, a lo mejor, también
Daniel supone, a veces...Anímese, haga la prueba...¡Tóqueme
el alma y quémese!
JUAN JACOBO
Por favor, cálmese... Estamos llamando la atención...
NELLY
¡Qué me importa! (Pausa. Luego, más
tranquila) Pero no tenga miedo... Me calmaré.
(Pausa) A veces, ¿sabe?, me pongo filosófica,
como dice el diariero de la esquina. Pienso en los pobres
hombres, en los pobres seres humanos, y me dan lástima...
¡Porque miles, millones, la mayoría de
ellos, mueren sin haber conocido el amor! Sé
lo que digo: "quieren" a sus mujeres o a sus
hombres, a sus hijos, a sus perros... Pero el amor...
JUAN JACOBO
¿No habla por su propia experiencia... limitada?
NELLY
¿Porque soy una...prostituta? No, no hablo por
mi propia experiencia limitada. Pero es ella la que
me permite comprender la razón por la cual la
mayor parte de la gente muere sin conocer el amor. ¡Le
tienen miedo! ¡Temen enamorarse!
JUAN JACOBO
Discúlpeme... Eso es absurdo.
NELLY
Y tienen razón...Tienen razón porque el
amor es efímero. Quiero decir que... o mata,
o muere. Si mata, bueno, chau...Si muere, uno se queda
vacío. Nunca más sentirá el gusto
de la vida. Como si el alma tuviera paladar y uno se
lo hubiera quemado... Por eso los hombres se defienden.
Por eso el mundo entero está... como organizado
contra el amor. (Pausa) O quizás sea al revés.
Quizás el amor sea efímero porque el mundo
está organizado contra e´l.
JUAN JACOBO
Mi estimada Nelly, comprendo su estado de ánimo,
pero permítame decirle francamente que creo que
desvaría. Un caso tan excepcional como el de
Daniel y usted -aún suponiendo que se amen-,
no justifica...
NELLY
Sí, reconozco que es un caso excepcional. ¡El
amor de una puta y un conscripto! Es tan cursi, tan
increíble, que ni para una fotonovela serviría,
pero... ¿Y los otros?
JUAN JACOBO
¿Los otros?
NELLY
Sí, los no excepcionales...Los comunes...Los
normales...¿A ésos los ayudan? A los novios
que no se atreven a tocar las sagradas tetitas de sus
novias, ¿los ayudan? A las parejas vulgares a
quienes la existencia les va gastando el amor, ¿los
ayudan? A todos los que viven obligados a remar contra
la vida, y no a favor, ¿los ayudan?
JUAN JACOBO
¿Qué quiere que le diga? Mal de muchos...
NELLY
...consuelo de sonsos, ya lo sé. ¡Pero
si no me consuelo! ¡Al contrario!
JUAN JACOBO
Bueno...Yo ya he cumplido mi misión. Sólo
puedo decirle que le agradezco su comprensión
del problema, y que lamento el disgusto que haya podido
causarle.
NELLY
Antes de que se vaya, quiero decirle...¿Cómo
podría explicárselo sin que crea que estoy
tratando de justificarme? En fin, creo que no tengo
de qué justificarme. No ante usted, por lo menos.
Pero yo nací así. Me hicieron así.
JUAN JACOBO
¿Quiénes la hicieron así?
NELLY
Varios. Muchos. Yo, entre ellos...¿Sabe una cosa?
Yo no me llamo Nelly...Mi verdadero nombre es Jacinta
Fernández. Varios pusimos el hombro para convertir
a Jacinta Fernández en Nelly, esta triste cosa...
JUAN JACOBO
Sí, comprendo...
NELLY
No, no creo que comprenda. No sé quién
hizo esto, no sé muy bien a quién echarle
la culpa, si a Dios, al mundo, a mí misma...Pero
en cambio, sé muy bien lo que pasó: me
cortaron los brazos y me dijeron "agarrá";
me cortaron las piernas y me dijeron "corré";
me cortaron la lengua y me dijeron "hablá"..."Sos
libre"...(Sollozando) ¡Ahora no puedo! ¡No
puedo! ¡Claro que no puedo!
JUAN JACOBO
(Levantándose) Hija, yo no puedo hacer de nuevo
el mundo...
NELLY
¡Ya sé que no puede! ¡Usted solo
no puede! ¿Pero quiere?
(Juan Jacobo sale meneando la cabeza. Nelly se levanta
y va hasta el banco, dónde se sienta. Entra Daniel)
DANIEL
¡Nelly! ¿Qué te pasa?
NELLY
(Secándose las lágrimas) Nada...
DANIEL
¿Cómo, nada? ¿Y por qué
estás llorando?
NELLY
Porque soy una idiota. En serio, te digo que no me pasa
nada. Estuve hablando con tu tío...
DANIEL
Ah, estuvo también con vos...¡Ese viejo
metido! ¿Para qué hablaste con él?
NELLY
¿Y cómo no iba a hablar? ¡El fue
el que vino a verme! ¿Qué le iba a decir?
¿Que los ratoncitos me comieron la lengua?
DANIEL
¡Las palabras!...Están tan gastadas, son
tan vacías las pobres...Hemos abusado tanto de
ellas, las hemos usado tan falsa, tan traidoramente,
que ya no significan nada. Sólo son, y sólo
las consideramos, como una especie de cortina que sirve
para ocultar nuestros sucios negocios.
NELLY
Prescindamos de ellas. Mirémonos, toquémonos...u
olámonos.
DANIEL
No podemos...Es decir, yo no puedo...¡Quiero decirte
cosas! Pero pienso que cuando te digo algo, cualquier
cosa que sea, sé lo que te digo, pero ¿qué
sé yo lo que vos oís?
NELLY
No te escucho. No me importa. Siento que podemos comunicarnos.
Con o sin palabras. Incluso, a pesar de ellas.
DANIEL
En este mundo de gente pobre, cada pareja debería
ser propietaria, al menos, de sus palabras de amor.
Unicas, indescifrables...Incompartibles como su cama.
¿Sabés? A veces pienso que cuando yo te
digo "Te quiero", "Te amo", "Buenas
tardes", hay otros que te han dicho esas mismas
palabras. Hay otros, además, que les están
diciendo a sus otras "Te quiero", "Te
amo", "Buenas tardes"...Quizás
al mismo tiempo que yo, quizás con el mismo acento.
Me da un poco de asco. Como si todos nos acostáramos
en la misma cama, ¿te das cuenta?, y nos tapáramos
con las mismas palabras...
NELLY
No. Cada pareja es propietaria de sus palabras de amor.
Más aún, inventa las palabras, tal como
inventa los gestos de su amor. No sé, los hombres
siempre complican estas cosas. Yo, simplemente, siento
que te quiero.
DANIEL
¡Eso no basta!
NELLY
A veces, dulcemente, como si teniendo sed, comiera una
pera madura. A veces dolorosamente, como una postemilla
en la punta de la lengua. Y lo demás...
DANIEL
Nelly, ¿qué vamos a hacer?
NELLY
¿Qué querés decirme?
DANIEL
¡No podemos seguir así! ¡Estoy enfermo
de bronca!
NELLY
¿Pero qué te pasa? ¿A qué
te referís?
DANIEL
¡A todo! (Pausa) Mirá, en cuanto termine
la colimba, voy a conseguir un trabajo, vamos a vivir
juntos, vas a dejar de hacer...esto que hacés.
NELLY
Estás loco, soldadito...
DANIEL
¡Te estoy hablando en serio!
NELLY
Mirá, haceme un favor...Por hoy, ya estoy un
poco harta de hablar de mi futuro...Dejémoslo
para otro día, ¿querés? Ya veremos
lo que pasa...cuando pase. Ese es mi lema, ¿sabés?
No hagas hoy lo que puedas dejar para mañana...Sobre
todo si se trata de una cosa desagradable.
DANIEL
¡No me tratés como a un chico, Nelly! ¡Ese
será tu lema, pero no es el mío!
NELLY
Y, por favor, no me grites. Ya se te nota que vivís
entre milicos. Madrugador, limpio y puntual como un
buen soldado de la Patria...
DANIEL
Disculpame si te grité. Pero esto tenemos que
arreglarlo, Nelly.
NELLY
(Cansadamente) Otro día, Daniel...
(Pausa larga)
DANIEL
¿Por qué les tenés bronca a los
milicos? ¿Qué te hicieron?
NELLY
¿A mí...? Nada...
DANIEL
¿Entonces? Hablás así porque los
ves desde afuera. No te digo que todos sean ángeles,
pero también hay buenos tipos entre ellos.
NELLY
¡Claro que hay buenos tipos! ¿Quién
lo duda? Mirá...(Pausa) ¿Sabés
por qué les tengo...un poco de bronca, por lo
menos? A veces voy hasta Flores, a visitar a una prima
de mi madre...Tomo el ómnibus 99...A la vuelta,
tendría que bajarme en Viamonte y Callao, para
tomar el 60... ¡Pero no para! ¡En Viamonte
y Callao no para! ¡Hay que bajarse una cuadra
antes o una cuadra después, porque en Viamonte
y Callao no para! ¿Sabés por qué?
Porque en Viamonte y Callao hay unas oficinas del ejército,
no sé qué miércoles...¿Te
das cuenta? ¿Vos te creés que si hubiera
una escuela, no pararía? ¿Si hubiera un
hospital, no pararía? ¿Si hubiera...no
sé qué, cualquier cosa, no pararía?
(Pausa) Por eso les tengo un poco de bronca...
DANIEL
Sí, comprendo...¿Y a mí también
me tenés bronca?
NELLY
¿A vos? No, a vos no te tengo bronca...(Pausa
larga) ¿Sabés, Daniel? No me hagás
caso...Hoy estoy un poco...No sé, se me ha juntado
todo...Voy a tener un hijo.
DANIEL
Nelly...¿Mío?
NELLY
Sí, creo que sí...O mejor dicho, no voy
a tenerlo.
DANIEL
¿Qué vas a hacer, Nelly?
NELLY
¿No te das cuenta?
DANIEL
¿Pero es absolutamente necesario? ¿No
hay otra solución?
NELLY
Pensalo...No me obligués a decir una serie de
cosas sucias y espantosas, que vos sabés o te
podés imaginar. (Pausa) No es sólo por
mí, ni tampoco por vos. Es también por
él.
DANIEL
No sé qué decirte...
NELLY
Nada...Yo entiendo más que vos de estas cosas.
Me da asco hacerlo, pero no hay otro remedio.
DANIEL
Sí, vos entendés más de estas cosas...¿Y
cómo vas a hacer?
NELLY
Averigüé de uno... Cobra cinco mil pesos.
DANIEL
¿Tenés ese dinero?
NELLY
No, eso es lo malo. Pero ya me arreglaré.
DANIEL
¡No, no! Vos no te ocupés de eso.
NELLY
Ah, el honor masculino...
DANIEL
¿Qué querés decir?
NELLY
No sé. Fue una observación estúpida...y
un poco malvada. No te preocupés, soldadito...Todo
saldrá bien.
DANIEL
¡Tiene que salir bien! ¡Alguna vez, algo
tiene que salir bien! (Pausa) ¿Tenés mucho
miedo?
NELLY
¿Miedo? Sí. Y asco... Y tristeza...Parece
mentira, pero recién ahora me doy cuenta de lo
penoso, de lo anónimo que es ser mujer. No soy
una persona, soldadito. Soy un esclavo de la especie.
Un esclavo que ahora intenta rebelarse contra su amo.
(Pausa) Ahora yo te pregunto... ¿Vos no me odiás?
DANIEL
¡Nelly! ¡Cómo podés pensar
eso?
NELLY
No, amí no me odiás. Pero a este oscuro
monstruo que nada dentro mío...
DANIEL
No, Nelly...
NELLY
Yo quisiera quererlo más... U odiarlo más,
por lo menos.
DANIEL
Querida, si vos no estás segura...
NELLY
No, no... No podemos elegir. ¿Te das cuenta?
DANIEL
Sí.
NELLY
Me imagino que no hace falta que te lo diga, pero...
Quiero que sepas que a pesar del miedo, la tristeza,
todo...Bueno, no estoy arrepentida. Volvería
a hacer lo mismo.
DANIEL
Gracias. Yo, por supuesto, tampoco estoy arrepentido.
Vení, Nelly. Ya saldremos de esto. Vámonos
de aquí.
(Salen. Entra Juan Jacobo, con gruesos anteojos y un
libro en la mano; se sienta ante la mesa del café
y comienza a leer. Vuelve a entrar Daniel, ahora solo)
DANIEL
¡González, viejo! ¡Hace días
que te estoy buscando!
JUAN JACOBO
Escuchá, escuchá esto: (Leyendo) "De
ello se infiere que todo lo que ocurre es intrínsecamente
semejante al hombre a quien le ocurre..." ¿Te
das cuenta?
DANIEL
Sí, viejo, otro día...
JUAN JACOBO
¡Aquí está la explicación!
¿Cómo te va a extrañar la soledad,
la incomunicación del hombre contemporáneo?
Una sed de infinito, viejo, coexistente pero incompatible
con su necesidad de cosas concretas...
DANIEL
¡Escuchame, necesito cinco mil pesos!
JUAN JACOBO
Es que, en realidad, nos dejamos llevar sólo
por las apariencias. Olvidamos la esencia, que es lo
único que puede calmar nuestro apetito intelectual.
Por eso...
DANIEL
¡Quiero saber si me podés prestar cinco
mil pesos!
JUAN JACOBO
Esperá. ¿Te das cuenta? Al final, nos
convertimos nosotros mismos en apariencias. Perdemos
nuestra esencia, como una pelota pinchada va perdiendo
el aire. Somos mera apariencia. ¡Entelequias,
viejo, entelequias!
DANIEL
(Levantándolo de las solapas) ¡Escuchame,
pelotudo! ¡Soy una entelequia que necesita cinco
mil pesos!
JUAN JACOBO
(Fríamente) Sos una entelequia grosera e insensible...
(Toma su libro y sale. Daniel vacila, para luego correr
detrás de él. Regresa de inmediato, ahora
en compañía de Nelly)
DANIEL
Todo va a salir bien.
NELLY
No, si ya no tengo miedo...No por mí, al menos.
(Pausa) ¿Sabés de qué se muere
la gente, soldadito? De cansada, de harta...Un día,
sin darse cuenta, oscuramente, siente que ya no da más,
y se muere...No tengas miedo vos. Yo no estoy tan cansada,
todavía...No, mejor no digas nada. Vos esperame
aquí...
(Daniel se sienta en el banco y enciende un cigarrillo.
Nelly se dirige hacia la casa que ostenta la chapa profesional)
Esta es la casa, esta es la hora. Aquí estamos
los tres: Nelly, su oscuro monstruo, el miedo...(Llama
a la puerta de la casa y es atendida por Juan Jacobo,
de guardapolvo blanco, quien la hace pasar y cierra
detrás suyo)
JUAN JACOBO
(Desde el interior de la casa) Así, muchacha.
Así, desnuda. Así, dormida. Así,
con las piernas abiertas y el sexo descubierto, en la
perfecta actitud para el amor. Y sin embargo...No han
sido las manos trémulas del amante las que te
desvistieron...No ha sido el sueño quien cerró
tus párpados...No fue el deseo quien abrió
tus piernas... Y no será, tampoco, el ariete
cálido del amor quien buscará transitoria
guarida entre tu carne. No. Será este acero...Duro,
frío, brillante. Hábilmente hecho para
que, manejado hábilmente, sea como una muerte
pequeña y limitada que roce, que acaricie tus
entrañas sin lastimarlas, y sustraiga la vida
que te sobra...Así, muchacha. Confiemos en mi
pulso y procedamos a expulsar, sin romper los jarrones
ni rasgar las cortinas de la casa, al visitante indiscreto
que no fue invitado. Y sin escándalo. Sobre todo,
sin escándalo.
(Se abre la puerta y reaparece Nelly, auxiliada por
Juan Jacobo, quien vuelve a entrar y cierra)
DANIEL
(Corriendo a su encuentro) ¡Nelly!
NELLY
Hola, soldadito...
DANIEL
¿Cómo estás? ¿Cómo
te sentís?
NELLY
No sé. Floja, muy floja... (Se sienta en el banco)
Vacía, Daniel...Me han vaciado. Me han vaciado
toda.
DANIEL
Ya te sentirás mejor, mi querida...Ahora debés
descansar y, sobre todo, no pensar más en esto.
NELLY
Sí. Pero pienso, pienso, pienso...¿Sabés,
Daniel? Sé que volvería a hacerlo, si
fuese necesario; que tendría que hacerlo...Pero
pienso...Y le pido perdón...
DANIEL
¿Perdón?
NELLY
Al hijo. Al hijo que no tuve. Al que no tuvo rostro,
ni nombre, ni destino...Al que murió sin tumba...
DANIEL
No te tortures...
NELLY
Yo tendría que haberlo defendido, soldadito...
DANIEL
Lo hiciste también por él.
NELLY
No, eso fue una excusa. Cualquier vida es mejor que
ninguna vida. Pero, además...El navegaba en mi
sangre, confiado...Si se dio cuenta, cuando el hierro
lo tocó...Si se dio cuenta, Daniel...¿Comprendés?
Habrá muerto de asco, de indignación,
de pena...Habrá guiado el hierro hacia el esbozo
de su corazón. Aún sin nacer y ya sabio
en traiciones...
DANIEL
¡No te enloquezcas, Nelly! No podías hacer
otra cosa...¿Podés caminar?
NELLY
Claro...
DANIEL
Te acompaño a tu casa. Estás agotada.
NELLY
Daniel...
DANIEL
¿Si?
NELLY
¿Estamos solos, Daniel? ¿Encerrados dentro
de nosotros mismos? ¿Tratando de hacer gestos
absurdos, pidiendo socorro detrás de la vitrina
de los ojos? ¿Sin conocer, sin entender, solos?
¿Estamos solos?
DANIEL
No sé, querida. No sé si estamos solos.
(Se levantan y caminando lentamente entran ambos en
la pensión de Nelly. Entra Juan Jacobo con un
expediente debajo del brazo, se detiene en el centro
del escenario, abre sus papeles y lee)
JUAN JACOBO
"Buenos Aires, 7 de febrero de 1965.
AUTOS Y VISTOS:
Esta causa Nº 7.236, en la que se investiga la
muerte de JACINTA FERNANDEZ,
Y CONISDERANDO:
Que de la prueba rendida en autos se desprende que,
en las circunstancias de lugar y tiempo que se detallan
en el acta de fojas uno, Jacinta Fernández, cuyas
condiciones personales obran a fojas seis, falleció
de resultas de una perforación peritoneal provocada
presumiblemente por maniobras abortivas. -Ver partida
de definición de fojas quince e informe médico
legal de fojas neintitrés-;
Que ello no obstante, y a pesar de la prolija investigación
practicada, no ha sido posible, ante el silencio pertinaz
de la víctima, establecer fehacientemente las
circunstancias del hecho y la identidad de su autor
o autores;
Por todo lo cual, de conformidad con lo dictaminado
por el señor Agente Fiscal y según lo
establecido por el artículo 435 del Código
de Procedimientos en lo Criminal, corresponde y RESUELVO:
SOBRESEER PROVISIONALMENTE en esta causa número
7.236. Hágase saber y, consentida o ejecutoriada
que sea, comuníquese, regístrese y, por
ahora, archívese, archívese, archívese...Sobre
todo, antes que nada, archívese..."
(Cierra su expediente y sale. Vuelve a entrar, cubierto
por una gorra, llevando pico, pala y una cruz con la
inscripción "Jacinta Fernández".
Comienza a clavar la cruz en el centro del escenario,
mientras las campanas de la iglesia tocan a muerto)
JUAN JACOBO
No sé quién es usted, pero clavo su cruz.
La muerte me ha delegado la tarea de erigir sus señales
visibles...No sé quién es usted, Jacinta
Fernández. No sé si es joven o vieja,
linda o fea, inteligente o tonta...Ya no tiene importancia.
Ahora usted ha muerto, y vivirá su muerte eternamente,
eternamente a mi cuidado. ¡No mueren los servidores
de la muerte! Ella nos necesita y, mientras la sirvamos,
nos olvida. (Temerosamente) Creo que nos olvida...Por
eso, Jacinta Fernández, aunque no la conozco,
clavo su cruz. Pero no se equivoque: no la recuerda
a usted. Simplemente, conmemora mi miedo y otra de las
pequeñas innumerables victorias que mi señora
obtiene.
(Entra Daniel -vestido con ropas civiles- y se detiene
junto a la tumba)
DANIEL
Hola, Nelly...He venido a decirte...Aprendí muchas
cosas a tu lado. Muchas cosas extrañas...¿Quién,
Nelly, dijo que es suave la caída de un pétalo?
¿Quién, que entendiera su significado,
pudo llamarla suave? Es violenta, atronadora, terrible...¡Tiembla
la tierra cuando un pétalo cae! ¡Y han
caído tantos pétalos, Nelly! Siguen cayendo
tantos pétalos, que a lo mejor por eso la tierra
se tambalea...
JUAN JACOBO
Las rosas tienen que morir.
DANIEL
Me dicen...Nos han dicho: las rosas tienen que morir.
Es cierto. Los seres viven para morir, y su vida es
una riesgosa aventura signada por la urgencia, la soledad
y el miedo. ¿No les basta con eso?
JUAN JACOBO
¿Usted la conocía?
DANIEL
Me dicen...Nos dijeron, Nelly, que transitar el amor
es peligroso como internarse por una cuerda floja. Es
cierto.
JUAN JACOBO
Bah, el amor...
DANIEL
Pero les digo, Nelly, les decimos: ¿no les basta?
Cuando estoy allá arriba, con el miedo arañándome
la espalda y la esperanza hiriéndome los ojos,
no me empujen.
JUAN JACOBO
Oiga, joven, eso no tiene sentido. Traiga sus flores,
sus lágrimas y sus cintas de luto, si quiere,
pero no venga a perturbar la paz de este lugar. ¡Hay
que respetar a los muertos!
DANIEL
¿Y a los vivos?
JUAN JACOBO
Esa no es mi tarea.
DANIEL
Ya me voy..¿Oís, Nelly? Sopla el viento,
crecen las flores, se besan los amantes...¿Los
oís?
JUAN JACOBO
No, no los oye.
DANIEL
(Victoriosamente) Y sin embargo, sopla, crecen, se besan...
(Sale lentamente, mientras Juan Jacobo prosigue su tarea
y cae el TELON)
AMOR DE CIUDAD GRANDE, se estrenó el 10 de
septiembre de 1965 en el Teatro "33" de Buenos
Aires.
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