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De manera reiterada -prácticamente
se ha convertido en un lugar común de la crítica
argentina e internacional- 1, se ha insistido en el
carácter de fuente, de influencia -
con el sentido evidentemente difuso de "conjunto
de elementos exteriores a la obra de los cuales el autor
se nutre para elaborar la fábula de su obra"
2, de la textualidad de Pirandello con relación
al teatro de Roberto Arlt.
Estimamos que es necesario revisar esta aseveración
por su carácter superficial y general, ya que
como afirma T. Todorov "no hay génesis
de los textos a partir de lo que no es tal, sino que
hay siempre y únicamente un trabajo de transformación
de un discurso en otro" 3. Es por ello que
en esta comunicación trabajaremos con el concepto
de intertextualidad 4, entre los textos más
significativos de dos autores: Enrico IV, (1922)
de Luigi Pirandello 5, y Saverio el cruel (1936),
de Roberto Arlt.
Para comenzar, vamos a entender intertexto como
el texto dentro del texto, en el cual se incluye
una cita. Pero "la presencia de un intertexto
supone la presencia de otro texto que le sirve de marco,
de engaste y que no es el texto global que los circunscribe
(...) el exotexto (...). El Texto (...) se podría
definir como la suma del intertexto y el exotexto",6.
A la fuente del intertexto, la llamaremos
paratexto, "esta discriminación es necesaria
porque en muchos casos el intertexto no reproduce al
paratexto en su totalidad",7.
Tanto para Kristeva como para Barthes, el concepto de
intertexto es muy amplio. En la nota 4 a este trabajo,
se advierte que para ellos todo texto es intertextual.
Nosotros estamos de acuerdo, en cambio con Pérez
Firmat cuando afirma que "...la intertextualidad
no es un factor constitutivo de todo texto ni depende
de la aptitud combinatoria del lector. Es más
bien un mecanismo textual que se manifiesta sólo
en determinadas circunstancias. Lo que requerimos de
un texto antes de que acceda al plano de intertextual
es que nos permita seleccionar dentro de todos los paratextos
posibles, un corpus paratextual específico. A
través del intertexto, el propio texto debe proponer
un paratexto y hacerlo de manera inequívoca",8.
La pregunta es, entonces: ¿Saverio el cruel
nos permite reconstruir intertextualmente Enrico
IV?
Trataremos de comprobar la presencia del intertexto,
tratando de reconstruir retazos del paratexto -Enrico
IV- en los niveles prosódico, léxico,
sintáctico, semántico y composicional,
que señala Pérez Firmat,9.
A nivel prosódico, no se encuentran citas que
reproducidas en Saverio...mantengan el sistema
fónico o rítmico de Enrico IV.
A nivel léxico, las distancias entre uno y otro
son estimables, ya que Arlt en su texto trabaja con
códigos sociales vinculados a la realidad social
porteña-bonaerense. Por otra parte, las "locuras"
de Enrico responden a un discurso de apariencia histórica:
se cree primero y finge ser luego el Sacro Emperador
Romano de la Edad Media, excomulgado por Gregorio VII.
Penetra en la historia, "que es tiempo congelado"
10, de esta manera se fija en los veintiseis años
de Enrico: está fuera del acaso. En cambio el
discurso patológico de Susana es ahistórico,
fantasioso, apela a la lengua del romance, la forma
de la novela de caballería opuesta al discurso
de la novela realista.
A nivel sintáctico tampoco encontramos el paratexto
de Enrico en Saverio el cruel. Este es el nivel de la
acción dramática, que como sabemos es
una abstracción, no un hecho concreto: "...es
un esquema dinámico que se distiende a partir
de una situación inicial conflictiva".11.
Estamos de acuerdo en este sentido con la propuesta
de Patrice Pavis 12, quien advierte que el modelo actancial
reconstituído en las distintas secuencias de
la obra posibilita apreciar cómo se genera la
acción y cómo cambia la relación
sujeto-objeto. Siguiendo al teórico francés
observamos que en la acción -estructura profunda-
el sujeto de Enrico IV, Enrico, tiene por objeto del
deseo su separación del tiempo y del mundo social,
en cambio el sujeto de Saverio el cruel, Susana, tiene
por objeto, del deseo, a Saverio. Además el sujeto
de todas las acciones de la obra de Pirandello es Enrico;
en cambio en la pieza de Arlt, junto al desempeño
del sujeto, Susana, otorga a Saverio durante el segundo
acto de la pieza una importancia fundamental para la
evolución de la acción.
El nivel semántico tampoco es coincidente en
los dos textos. Creemos que Erminio Neglia se equivoca
cuando afirma que "...lo que parece vincular a
Saverio el cruel y Enrico IV es el tema de la locura".
Se puede afirmar en cambio, que el tópico fundamental
de la segunda es la conocida "simulación
en la lucha por la vida" que tan bien ha explicado
el propio Pirandello: "Cuanto más dificil
es la lucha por la vida y más se percibe en esa
lucha la debilidad propia, mayor se hace la necesidad
del engaño recíproco. La simulación
de la fuerza, de la honestidad, de la simpatía,
de la prudencia, en resumen, de cualquier máxima
virtud de la veracidad, es una forma de adaptación,
un hábil instrumento de lucha. El humorista percibe
enseguida estas diversas simulaciones para la lucha
por la vida, se divierte desenmascarándolas;
no se indigna ¡es así! 14. La locura es
solo un instrumento para conseguir concretar esa simulación.
En realidad Enrico es un misántropo. El tema
fundamental de Saverio, es el común en la obra
dramática de Arlt. Susana -que realmente está
loca- quiere vivir un sueño y ni eso puede concretar.
Por otra parte, el mundo existencial de Enrico es rico
y variado, es suficiente y razonante al mismo tiempo
"tanto una persona viva como una personificación
articulada, tanto el mecanismo de la acción como
el origen de las ideas" 15. En su accionar concreta
los tópicos fundamentales de la obra de Pirandello,
el conflicto vida y forma, lo evasivo de la identidad,
la rebelión del hombre contra el tiempo, la máscara
que constantemente usurpa el rostro 16. El mundo existencial
de Susana, por su parte es limitado: sólo sufre,
lo mismo que Saverio, las consecuencias de un sueño
no realizado, maneja la acción, pero no es el
origen de su ideología.
En cuanto a sus relaciones con el contexto social se
advierten divergencias, mientras que Enrico IV trabaja
con un endogrupo dividido, en Saverio..., se advierte
claramente la presencia de un endogrupo -los de la estancia,
los aristócratas- y un exogrupo, representado
por Saverio y la gente de la pensión.
En suma, si bien semánticamente, las dos piezas
pertenecen a la denominada corriente de la introspección,
al psicologismo que metamorfosea la imagen del hombre
en el mundo a partir del expresionismo 17. Enrico IV,
como supuesto paratexto no agrega sentido a Saverio...en
su intencionalidad, ni en su interioridad literaria
como obra dramática. En este sentido no opera
como por ejemplo, la novela de caballería con
relación al Quijote, o las Copias, de Manrique
con relación a la "Glosa", de Antonio
Machado.
En el plano composicional hay algunas coincidencias
superficiales: se trata en los dos casos de un drama
en tres actos y como bien dice Erminio Neglia "...el
centro de la acción dramática se basa
en una cura terapéutica. Se trata de curar (seriamente
en Enrico IV, en burla, en Saverio el cruel) al demente
procurándole una fuerte impresión"
18. Hay además semejanzas que las enlazan como
integrantes de un mismo sistema teatral 19: un sistema
de personajes que incluye a los farsantes en la periferia
de la acción y a los sufrientes en su centro
dramático; transgresiones constantes al concepto
de tesis realista, al artificio del encuentro personal,
principio constructivo del realismo psicológico,
al melodrama. Esta transgresión se concreta a
través la limitación de la acción
y al desdoblamiento en los personajes 20.
Enrico IV, funciona en Saverio...como modelo productor
de convenciones en otros textos, por ejemplo en los
parlamentos del personaje loco. Hay algunas coincidencias
entre los discursos extensos de Enrico en el acto I
y los de Susana también en el acto I, de la pieza
de Arlt.
En la fábula -siempre dentro de lo composicional-
tampoco hay coincidencias. A lo sumo, Enrico IV puede
funcionar superficialmente como fuente, pero no como
hipertexto, ya que ninguna porción de su fábula
aparece en Saverio...como presencia discursiva, cristalizada
en determinado discurso, citada o transformada.
A manera de conclusión del trabajo, digamos lo
siguiente: a pesar de las coincidencias a nivel composicional,
consideramos que estas no alcanzan para afirmar la intertextualidad
de Enrico IV en Saverio el cruel: no se transparenta
un texto en otro. En la segunda no se da en ningún
momento esa voluntad de manifestar la resonancia de
otros textos en el propio texto, con una funcionalidad
literaria, que es el componente fundamental para la
noción de intertexto.
En realidad -como ya se comenzó a expresar- Enrico
IV, funciona como modelo de Saverio: como texto que
produce otros textos. Para decirlo más claramente:
todas las obras de un mismo sistema teatral tienen un
parecido de familia en los niveles que hemos mencionado,
pero no en todas funciona el modelo como intertexto.
Saverio el cruel, reitera ciertos procedimientos típicos
del grotesco pirandelliano, sin apartarse de ellos,
sin filtrarlos por un exotexto individualizador. Arlt
escribe dentro de las reglas del sistema teatral creado
por Pirandello, pero Enrico no funciona en su obra como
un texto dialógico. No pretende refuncionalizar
la textutalidad pirandelliana, otorgarle otra función
estética, sino que trabaja por complementariedad.
Como ya lo hizo en Trescientos millones (1932) y como
lo hará luego hasta su muerte, Arlt sigue ahondando
una veta semántica que descubriera Pirandello,
a partir de los ejes: cordura-locura, individuo-sociedad,
rostro-máscara. Es una instancia más en
el sistema teatral pirandelliano, en el cual el autor
argentino tiene una capacidad privilegiada para registrar
variantes.
Nuestro autor trabaja con fórmulas combinatorias
a partir de las sugerencias que le propone el relativismo
pirandelliano.
En síntesis, creemos que un ejemplo que ya insertamos
en el trabajo puede aclarar nuestro concepto. Es el
caso del eje cordura-locura y sus variantes de Pirandello
a Arlt. En Ennrico no hay locura, sino la mencionada
simulación de la locura como máscara social
voluntaria, en cambio en Susana hay locura, y lo que
es más interesante, en Saverio no hay locura
ni simulación, sino el opaco soñar despierto
del que hablan Gramsci y Freud.
1- Cfr. con Frank Dauster, Historia del
teatro hispanoamericano. (México: de Andrea,
1966)p.51; Raúl H. Castagnino, El Teatro de Roberto
Arlt (Buenos Aires:Nova,1970) especialmente pp 53-63
y 120-121; Mirta Arlt, "Presentación y ubicación
de Roberto Arlt dramaturgo", en Teatro Completo
(Buenos Aires:Schapire,1968) volI,pp7-23; Walter Rela,
"Argumentos renovadores de Roberto Arlt en el teatro
argentino moderno", Latin American Theatre Review,
13/2 (Spring 1980) 65-71; Raúl Larra. Roberto
Arlt el torturado (Buenos Aires:Quetzal,1962) p.76;
Angela Blanco Amores de Pagella, Nuevos temas en el
teatro argentino (Buenos Aires,Huemul,1965) especialmente
p.123; Erminio Giuseppe Neglia, Pirandello y la dramática
rioplatense (Firenze:Valmartina Editore)pp.112-118)
42; Luis Ordaz, "Las máscaras dramáticas
de Roberto Arlt", Revista de Estudios de Teatro,
VI,Nº15 (1987) 3-14, James L.Troiano, "Pirandellism
in the Theatre of Roberto Arlt, Latin American Theatre
Review, 8/1 (fall 1974) 37-44.
2- Patrice Pavis, Diccionario del Teatro (Barcelona,
Paidós, 1983)p.230.
3- En su Poética (Buenos Aires:Losada,1975),p.109.
4- Bajtin trató el tema en profundidad en "La
palabra en Dostoievski", en Problemas de la poética
de Dostoievski", en 1924. La edición en
castellano es de (México:Fondo de Cultura Económica,
1986)pp.253-375. Luego Roland Barthes en Le Plaisir
du texte (Paris,Seuil,1973)pp.58-59, lo definió
como un mecanismo de remisión circular, promovido
por la libre asociación, dentro del texto infinito.
Por su parte Julia Kristeva, en Semiotike:Recherches
por une sémanalyse (Paris;Seuil,1969)p.146, ha
afirmado que "Tout texte se construit comme mosaique
de citations, tout texte es absorption et transformation
d'un autre texte. A la place de la notion d'intersujectivité
s'installe cette d'intertextualité, et le langage
poétique se lit, au moins, comme double".
Para el presente trabajo seguiremos algunos de los conceptos
de estos teóricos y especialmente los de Gustavo
Pérez Firmat, "Apuntes para un modelo de
la intertextualidad en Literatura", Romanic Review,
LXIX,Nº 1-2 (January-March 1978) 1-4, quien elaboró
un modelo de intertextualidad.
5- Coinciden en señalar esta característica
de Enrico IV, autores tan diversos como Raymond Williams,
Drama from Ibsen to Eliot) (London:Cahtto y Windus,1952)pp.185.195;
Robert Brustein, De Ibsen a Genet:La rebelión
en el teatro (Buenos Aires,Troquel,1970)pp.329-232 ó
Eric Bentley, "Il tragico imperatore", Tulane
Drama Review,X,Nº3 (Spring 1966) 67/ss.
6- Gustavo Pérez Firmat (op.cit) 1. Firmat da
el ejemplo de "Glosa" de Machado: "Nuestras
vidas son los ríos/que van a dar a la mar/que
es el morir¡Gran cantar!" El intertexto de
Manrique incluye desde el comienzo de la estrofa a "...el
morir" y el exotexto, "¡Gran cantar!"
7- Ibidem 2. Aclara Pérez Firmat que "Glosa",
"...pone en juego no sólo el fragmento que
cita, sino Las coplas in toto, más toda la ideología
que las sostiene (...)" El intertexto aparece como
significante al cual el exotexto le confiere un nuevo
significado.
8- Ibidem,9.
9- Ibidem, 4.
10- R.Brustein, De Ibsen a Genet: La rebelión
en el teatro (op.cit) 325
11- Según Juan Villegas, en Interpretación
y análisis del texto dramático, (Otawa:Girol
Books,1982)pp.25/ss.
12- En su Diccionario del Teatro (op.cit)pp.5/ss.
13- Op.cit,p.116.
14- En sus ensayos (Madrid:Guadarrama,1968)pp.190-191
15- R.Brustein,De Ibsen a Genet. La rebelión
en el Taetro (op.cit)pp.322.
16- Cfr.Raymond Williams, Drama from Ibsen to Eliot
(op.cit) pp.185-186.
17- Cfr.Siegfried Melchinger, El teatro en la actualidad
(Buenos Aires: Galatea,1959)pp.141/ss.
18- En Pirandello y la dramática rioplatense
(op.cit)p.116.
19- Al hablar de sistema literario, por extensión
sistema teatral, se alude lo que comunmente se denomina
tradición teatral, J.Tinianov en "Sobre
la evolución literaria", incluido en Teoría
de la literatura de los formalistas rusos (Buenos Aires:Signos,1970),
distingue el sistema conjunto de textos que en período
determinado de tiempo puede producir nuevos textos,
en constante movimiento, de tradición que según
su punto de vista se distingue por su estatismo. Con
relación a sistema literario y cambios en el
mismo, podemos citar la siguiente bibliografía:
Caludio Gillén, "On the Object of Literary
Change", en Literature as System.Essais Toward
the Theory of diterary History (Princeton,N.J.:Princeton
University Press,1971)pp.375-419, Juan Villegas, Teoría
de Historia literaria y poesía lírica
(Ottawa:Girol Books, 1984), Fernando de Toro. "Reflexiones
para la historia de la literatura y del teatro hispanoamericano",
Gestos, I, Nº1 (1986)pp.101-119; Carlos Altamirano
y Beatriz Sarlo, Literatura y Sociedad (Buenos Aires:Hachette,1983)pp.15-32.
20- Maurice Gravier, en "Los héroes del
drama expresionista", en El teatro moderno (Buenos
Aires:Eudeba,1967)pp.116-130, señala estos procedimientos
como propios del drama de la vanguardia histórica.
Buenos Aires, abril 1989.
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