Desde mi adolescencia, cuando participaba en el centro de estudiantes de mi colegio, la mitología peronista, sus símbolos y marchas me provocaron cierta distante fascinación. Esta obra habla sobre esa mitología, sobre ese pasado que perdura sólo como un eco lejano y cada vez más tenue. Puedo decir que el contraste entre el peronismo contemporáneo y aquel de los orígenes está en el germen de escritura de “Princesa peronista”. Como es una obra de teatro y no un ensayo histórico la tensión entre ese pasado de esplendor y el presente se realiza en la subjetividad y en la acción de los personajes.
Mientras escribía la obra, fui a escuchar una conferencia de la historiadora Mirta Zaida Lobato a la Sociedad Científica Argentina sobre las reinas de los trabajadores durante los dos primeros gobiernos de Perón. La exhaustiva investigación de Lobato me brindó algunos de los elementos necesarios para construir la mitología personal de Victoria. Estas reinas eran elegidas entre representantes de los sindicatos o de actividades productivas todos los primeros de mayo y mantenían su reinado durante un año. Encontré dramáticamente muy potente la combinación de realeza y peronismo, de belleza y trabajo. En la obra, la madre de Victoria fue una de estas reinas. De esta manera, por su historia familiar, Victoria pertenece a un linaje peronista, es literalmente una princesa peronista, pero su presente la encuentra desquiciada, ofreciendo su cuerpo como valor de cambio, muy lejos de aquellas reinas que se erigían como estandartes de una estructura productiva y sindical en expansión. Ese desgarro es el que la obra procura transitar.
Marcelo Pitrola
La primera obra que dirigí en el año 95 fue un texto de Armando Discépolo titulado "El Chueco Pintos". El conflicto se situaba en la argentina de los años '20 y mostraba el engranaje más primario de un sistema democrático balbuceante y cuyo principal referente era en aquellos tiempos la Unión Cívica Radical.
Hoy el texto de Marcelo Pitrola, "Princesa peronista", me da la posibilidad de indagar en los intestinos de uno de los movimientos más importantes de la vida política argentina de los últimos sesenta años, el Partido Peronista. Desde mi punto de vista, el peronismo funciona en el texto como un marco para una conflictiva de vínculos amorosos, de ilusiones y traiciones. En esta obra, lo que circula fundamentalmente es el error, el desencuentro amoroso. Está construida desde la observación sutil de los vínculos fundados en la ambición por obtener un lugar en la palestra.
Alguien dijo alguna vez que lo importante no es sólo vivir, sino también cómo se vive. De esto habla "Princesa peronista", y es por lo que dice y cómo lo dice que me siento orgulloso de llevarla a escena.
Diego Ernesto Rodríguez.
Agradecimientos: al Teatro del Pueblo, a Mauricio Kartun, a Sergio Rodríguez, al grupo El descueve, a Cecilia Ojeda.
Mail de contacto: princesaperonista@yahoo.com
Princesa peronista obtuvo el primer premio en el IV Concurso Germán Rozenmacher de Nueva Dramaturgia 2005 del Festival Internacional de Buenos Aires y el Centro Cultural Ricardo Rojas y una mención especial en el Concurso Nacional de Obras de Teatro del Instituto Nacional de Teatro 2005.
Este espectáculo cuenta con el apoyo de PROTEATRO |