Es tan absurdo pensar que a alguien le puedan robar su historia, como posible.
El hombre destinado al sacrificio en beneficio de otro por la despersonalización impiadosa conducida, en la que nada es verdad pero todo es cierto.
Omar Aita
La vida transcurre entre señales que nos tranquilizan. La propiedad, la familia, la casa, los amigos. Todo más o menos previsible. Pero una vez algo se rompe.
Alguien o algo nos hace dudar. Nos inquieta, nos roba, nos despersonaliza.
Años de rutinas repetidas, ideales, costumbres y de golpe estamos a la intemperie.
Aceptamos lo absurdo como natural, resignamos nuestra historia sin resistencia, con miedo nos quedamos indefensos observando como somos desposeídos.
Sospecho que por ahí va la cosa.
Aunque nunca se sabe del todo. Porque la obra, claro, se completa con el espectador.
Y este tiene la última palabra.
Ricardo Hana |