Un local de lencería. Estantes vacíos.
Cuentas que no cierran y proveedores que no llegan.
La clientela en retirada deja a la Casa Olascoaga librada al fisgoneo de merodeadores.
Acorralado por las desavenencias económicas, el matrimonio de pequeños comerciantes desnudará, en clave de comedia angustiante, el desastre del mundo y de sus propias vidas.
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