La obra de Adriana Genta abarca los últimos años de la vida de Delmira Agustini (1886-1914), extraordinaria poetisa uruguaya muerta trágicamente a los 27 años.
La breve historia de Delmira Agustini, una aparente señorita consentida de la burguesía provinciana, está movida por profundas pasiones, expresadas en una obra poética, ardiente y sensual que sorprende a sus contemporáneos provocando tanto el rechazo como la ferviente admiración. Pero su vida interna, sus poseídos desvelos, su sexualidad desbordante, no solo viven en sus letras; su vida rápidamente se parece cada vez más a su poesía. El cuerpo de Delmira, sonámbulo de sus deseos, verdaderamente quiebra las reglas de su época, no lo hace solo en el ámbito de la literatura- donde también otros lo pueden experimentar en las estéticas de ese tiempo histórico-, lo lleva inexorablemente a su existencia. Se casa para despreciar el matrimonio, se enamora de lo prohibido. Regresa a la carnalidad con el mismo hombre a quien le pide el divorcio, afirmando la pasión sin reglas.
En pocos años deja de ser una "nena" como la llamaban los íntimos para convertirse en una mujer apasionada. Y esa mujer/nena arrastra a sus enamorados a la locura; a Enrique, que de ser un desabrido rematador de feria se convierte en un furioso hombre despechado; a su madre, abnegada y absorbente mujer que la guardará y ofrecerá como su propio tesoro sexual reprimido; e incluso a Ugarte que con sus ideas americanistas encuentra y proclama en Delmira un blasón poético- Todos, sin excepción, terminan poseídos por la pasión y el deseo que esta intensa mujer encarna.
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