Una presentación de Compañía “los del Verso”
Los judíos lo engendraron. Los griegos lo adoptaron. Los romanos lo desparramaron. Todos lo malinterpretamos. Siempre nos queda grande. Era palabra. Pintores y escultores lo hicieron imagen. Reformadores, poetas, ensayistas le impusieron variantes. Nos acompañó durante dos mil años. Cuando parece desdibujarse, todo es rastro suyo. Intentamos recuperarlo, entenderlo y sentirlo. Nos atrevemos a representarlo. Para creyentes y no creyentes. Éste, pensamos, es el Cristo de la fe. Nos interroga. Nos sacude. Sólo él puede impactar así. Nada, nadie le es ajeno.
Mariano Moro
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