Compañía Achalay de Vodevil y Comedia
En coproducción con el Complejo Teatral de Buenos Aires
 |
 |
| El Niño Argentino |
Mike Amigorena |
| El Muchacho |
Osqui Guzmán |
| Aurora |
María Inés Sancerni |
| El Hombre Orquesta |
Gonzalo Domínguez |
|
| Prensa |
Simkin & Franco |
| Escenografía |
Hector Calmet |
| Iluminación |
Hector Calmet y Miguel Morales |
| Música |
Carmen Baliero |
| Coreografía |
Luciana Acuña y Luis Biasotto |
| Asistencia de dirección y diseño de vestuario: |
Gabriela Fernández |
|
| Dirección |
Mauricio Kartun |
|
| Sala |
Carlos Somigliana |
|
Premios Clarín Espectáculos: Mejor Espectáculo del Circuito Oficial / Revelación Masculina.
Premio Asociación Cronistas del Espectáculo: Mejor Dirección
Premios Teatro del Mundo: Mejor Dirección / Mejor Dramaturgia / Mejor Actuación Masculina / Mejor Vestuario.
Premios Escuela de Espectadores: Mejor Actuación / Mejor Dirección / Mejor Dramaturgia.
Premios Teatro XXI: Mejor Obra Dramática / Mejor Actuación Masculina / Mejor Escenografía.
Premios Trinidad Guevara 2006: Mejor Autor / Mejor Partitura o banda de sonido
37 nominaciones premios Clarín /ACE / Teatro de Mundo /Teatro XXI / María Guerrero / Florencio Sánchez / Trinidad Guevara. |
Alabanzas de Achalay
Todos los grandes hechos de la historia universal se repiten dos veces. Una vez como tragedia y la otra como parodia.
Karl Marx. El dieciocho brumario de Luis Bonaparte
Debilidad por los versitos obscenos. Chabacanos. Desde chico: afición por esas parodias de tablado, esa cosa de ratero de secundario en el fondo de unos billares. Me debía una obra así desde aquellos días de estudiante fracasado en el Bar Plaza de San Martín. Este homenaje a la inefable Achalay me ha dado la oportunidad. País generoso... Cómo no iba a merecerse este género menor. Es todo tan dichoso en esa tierra en derrotero. Una noche con caviar beluga y a la siguiente con pizza de ananá y palmitos, el champán allá es siempre inagotable. Jugosa, grasa y sana su carne. Hija de su pastura rica y fresca. Nieta del humus oscuro, gordo y descompuesto. Lo corrompido allí es auténtica fortuna. Estimo y respeto a Achalay. He vivido allí, claro. Apego entrañable por su gente. Patriótica, fervorosa y pía. Siempre dispuesta a olvidar y perdonar: un día que se vayan todos y al siguiente adelante esta es su casa. ¡Chapeau Achalay!. Soy allí casi uno más. Honro hincado a sus símbolos, sus mitos, y venero su historia que se repite con implacable y primorosa prolijidad: de la farsa al drama más sanguinolento... y de esa tragedia a parodia... Sin sosiego. Achalay, señores, tiene todos los climas.
Mauricio Kartun
|