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La pieza del creador del grotesco
criollo se ofrece actualmente en el Teatro San Martín.
Por tratarse de uno de los textos menos conocidos y
estudiados de Discépolo, el trabajo de Pellettieri
adquiere particular importancia.
Diversos trabajos han mostrado la presencia italiana,
a través del grotesco y del teatro de Pirandello
en la escena nacional , especialmente a partir del aspecto
semántico de los textos y de sus tópicos
fundamentales : el ser uno y múltiple, caída
de la máscara, etc. En suma, la mostración
de la productividad de la textualidad pirandeliana en
nuestro teatro a través de su relativismo radical.
Asimismo, se ha insistido en mostrar la intertextualidad
del grotesco-especialmente a partir de la concepción
del humorismo de Pirandello- en el grotesco criollo,
creado por Armando Discépolo . Pensamos que a
esta altura de la investigación sobre el tema
resulta difícil sostener esta tesis a nivel del
estudio de la acción, la intriga y el discurso
y parcialmente el plano semántico, en el cual
si se advierte la productividad del texto del grottesco
en el teatro de Discépolo. En este sentido, si
observamos la historia interna del sainete criollo se
ve muy claramente que un cambio de funciones dentro
de su estructura, desarrollado muy lentamente al cabo
de treinta años, dio como resultado la reversión
total del sistema popular hacia el grotesco criollo.
Sin descartar que, por ejemplo, puede ser muy productiva
la comparación a nivel semántico de obras
como Enrico IV (1922) con Stéfano (1928), nuestro
trabajo estará destinado a poner en evidencia
la intertextualidad de Muñeca (1924), "dos
actos", de Armando Discépolo- una obra muy
poco estudiada por nuestra crítica- con el teatro
de Pirandello. Trabajaremos los textos especialmente
a nivel de la acción y de la intriga con sus
claras consecuencias en el plano semántico.
Postulamos que esta presencia junto a las de otras textualidades,
-la sentimental, por ejemplo, de carácter finisecular
en nuestro teatro- concreta una pieza, que más
allá de sus limitaciones estéticas afirma
un modelo germinal para nuestro teatro posterior.
El plan de trabajo es el siguiente:
1-Ubicación de Muñeca dentro del teatro
discepoliano.
2-Estudio de la acción y de la intriga de Muñeca
y su relación con los textos de Pirandello.
3-Recepción de la crítica del estreno
de Muñeca, en la que se advierte una distancia
estética entre el horizonte de expectativa de
la crítica y la capacidad de cambio de horizonte
que traía la pieza.
4-Conclusiones; a partir de la productividad de este
tipo de texto en el teatro posterior.
Muñeca se estrena el 20 de mayo de 1924 en la
célebre "catedral del género chico"
el Teatro Nacional, de Buenos Aires. Un año después
del estreno del primer grotesco criollo de Discépolo,
Mateo y varios días después de Giacomo,
una comedia asainetada, que nuestro autor había
creado en colaboración con Rafael José
de Rosa. Esta obra fue dada a conocer por la compañía
de Roberto Casaux, el 19 de abril.
Giacomo, es la anteúltima obra de Discépolo
escrita en colaboración -El organito, que estrenara
en 1925 junto a su hermano Enrique Santos, sería
la última de esta serie y muestra ya a un autor
que, seguro del manejo de sus medios expresivos, decide
seguir en soledad la composición teatral.
Muñeca se encuentra, por todos estos motivos,
dentro del período canónico del teatro
de Discépolo, junto a textos como el mencionado
Mateo, Stéfano, Cremona (1932) y Relojero (1934),
entre otras.
La obra que nos ocupa ha sido poco estudiada, y salvo,
la opinión de Luis Ordaz, David Viñas
y el grupo de Susana Marco ha sido considerada como
una comedia sentimental. Asimismo, se ha encontrado
dificultad en encuadrar a este texto dentro de la obra
de Discépolo -sainetes, comedias asainetadas,
pochades, grotescos criollos y hasta una opereta.
Para comenzar con el análisis del nivel de la
acción, creemos que es conveniente hacer un resumen
de la historia de Muñeca: Anselmo, hombre de
dinero, pero horriblemente feo, se ha enamorado de Muñeca,
joven y hermosa mujer. Ella tenía relaciones
con Enrique, el joven protegido de Anselmo, pero desaparecido.
En realidad ha huido con Enrique. Este por expreso pedido
de Mora "el razonador" de la pieza, hace volver
a la muchacha con fin de que reinicie sus relaciones
con el desesperado Anselmo. A partir del retorno de
Muñeca, los hechos se precipitan: en plena fiesta,
de la que participan también una serie de encumbrados
amigos de Anselmo con sus mujeres, Enrique llega borracho
y le cuenta al anfitrión de sus relaciones con
la muchacha. Después de una confusa disputa,
Anselmo se suicida disparándose un tiro en el
pecho.
En primera instancia, se puede afirmar que el motor
de la acción es sentimental. El sujeto, Anselmo,
sale de su inacción con el fin de obtener a Muñeca.
El Destinador, es su propio sentimiento y gran parte
de la pieza tiene por ayudante a quien es, al mismo
tiempo, su oponente, Enrique.
Este esquema, sutil variante de la pieza sentimental,
se acerca al de los primeros textos de Pirandello y
al de los creadores del grotesco italiano, a partir
de La maschera e il voto (1916), de Luigi Chiarelli
. Como así también el esquema secuencial,
tanto en las obras italianas, como en Muñeca,
hay en el comienzo una aparición casi absoluta
de secuencias trancisionales destinadas a presentar
la situación y que no hacen avanzar la acción.
Inclusive en el enlace, se repite cierta morosidad en
la acción y, bruscamente, a partir del desarrollo
se suceden las secuencias de desempeño, las pruebas
por las que debe pasar el sujeto y que no pueden ser
superadas por él. hasta ese momento, los núcleos
de acción se restringen a lo puramente verbal.
En cambio, en el desenlace, la acción se vuelve
exacerbadamente física.
El motor de la acción aparentemente sentimental,
ha sido transgredido por Discépolo. Como en el
grotesco, el triángulo sentimental -Sujeto-Objeto
del deseo-Opositor- es sólo un medio para probar
ciertas tesis relativistas del autor: la simulación
en la lucha por la vida, la imposibilidad de comunicarse
con los demás y de cambiar su realidad vital.
Como ya dijimos, todas las pruebas por las que pasa
el Sujeto, destinadas a lograr el objeto de su deseo,
fracasan y sus funciones lo muestran claramente: simular
, quejarse, no explicarse el porque de su enmascaramiento,
echar en cara actitudes que considera injustas, humillarse,
matarse. Algo parecido sucede con las funciones de su
oponente: simular, quejarse de su suerte, emborracharse,
querer matarse, temer. Esta imposibilidad de poder actuar
sobre la realidad es compartida también por el
objeto del deseo, Muñeca, cuyas funciones son
:desaparecer, aparecer simulando por amor a Enrique,
reír histérica.
Esta deformación de los modelos canónicos
del melodrama también se aprecia a nivel de la
intriga. Aparentemente, los artificios melodramáticos
de la coincidencia abusiva y de la pareja imposible
tensionan la trama: el viejo tópico del hombre
feo y viejo que pretende a la muchacha hermosa. Por
otra parte las marcas de lo sentimental son evidentes
en todo el texto: el explícito sufrimiento del
protagonista , los consejos de los ayudantes los diálogos
sentimentales de la pareja imposible .
Sin embargo, Discépolo que conocía muy
bien el grotesco italiano, transgrede conscientemente
las leyes del melodrama. En Muñeca falta el clásico
villano, no existe la justicia poética propia
del género que determinaba que la pareja imposible
al final de la pieza, encontraba su felicidad y, lo
que es aún más importante, no existe el
clásico desprendimiento de héroe sentimental,
por lo menos, hasta el desenlace, en el cual, a la manera
pirandelliana "la vida lo obliga a desenmascararse",
a enfrentar su situación, Anselmo vive olvidado
del sacrificio de los demás con tal de poder
ser feliz.
Por otra parte, como Pirandello y los cultores del grottesco,
Discépolo respeta la estructura dramática
convencional , importándole más la innovación
en el terreno semántico.
Por encima de estas transgresiones a nivel de la intriga,
importa más a nuestro juicio observar los artificios
que permiten a Discépolo concretar el efecto
básico del grottesco: el ridículo, el
sentimiento ridículo de verse vivir . A nuestro
juicio , el rasgo dominante de la estructura superficial
de Muñeca es el ridículo, que semánticamente
connota el tema del absurdo, de la existencia y deforma
definitivamente lo sentimental. Este rasgo dominante
se constituye a partir de dos procedimientos fundamentales:
1- La yuxtaposición de tragedia y comedia.
2- La particular estructura del sistema de personajes.
El primer artificio es buscado en todo momento por Discépolo
en el momento de la intriga, pero se hace realmente
evidente desde el momento en que este personaje "la
tensión entre lo cómico y lo dramático
y lo aterrador no resuelta dentro de la obra",
cobra verdadera intensidad. Esta amplificación
de lo grotesco tiene varios momentos que trataremos
de poner de manifiesto:
En primera instancia, Anselmo encubre su dolor y se
pliega a "la comparsa", con la que sus amigos,
en plena fiesta: "Hacen ronda catonga...y aplaude".
La secuencia siguiente consiste en el ridículo
agasajo a Muñeca por parte de los participantes
de la fiesta, ya bastante borrachos: Mora comienza a
hablar solemne pero bamboleándose, no encuentra
las palabras, "está horrible" dice
el texto segundo, cae de rodillas, brinda y finalmente
como ya no se puede levantar del suelo, pide que lo
alcen .
En el desenlace, la tensión entre lo cómico
y lo dramático o aterrador, sufre una nueva amplificación:
Enrique que no debía retornar lo hace con el
fin de mostrarle la verdad a Anselmo. La fiesta ha continuado;
en tanto, la bebida y la angustia del trío de
protagonistas han hecho el resto. El texto segundo de
Discépolo, se encarga de ponerlo de manifiesto
para el lector: "Ríen algunos, otros se
miran la nariz, pero están todos espantosos",
mientras Muñeca "sofoca sus sollozos"
.
Ya a punto de producirse el clímax dramático,
observamos otra descripción del texto segundo,
que pone de manifiesto la mezcla de registros, lo ridículo
de la situación: "Anselmo sonríe
y con un ademán significa como su honradez maltrecha
ha aceptado a Muñeca. Enrique lo abraza en postura
desairada" .
El clímax es realmente guiñolesco, a la
manera de Pensaci-Giacomino (1916), de Luigi Pirandello,
cuyo final del primer acto se puede incluir dentro de
esta forma expresiva: en él los padres recriminan
a los hijos como si fueran muñecos y toti corre
detrás de ellos payasescamente. En el caso de
Muñeca, ni bien Enrique dice la verdad con relación
al engaño del que ha sido objeto Anselmo, éste
comienza a pegar, a forcejear con su protegido. En medio
de la confusión Enrique le alcanza un revólver
para que lo mate. Anselmo primero parece hacerle caso,
le apunta, pero luego se arrepiente y lo besa mientras
llora. Finalmente, Anselmo se dispara un tiro en el
pecho.
Es interesante aportar un aspecto que intensifica el
desenlace grotesco en la versión de Discépolo
publicada en 1966 y en las posteriores. En la versión
original de 1924, la obra culminaba con el parlamento
de Mora: "(En primer término a Enrique alelado).
Eh?...Sí? Hablaste?... (Enrique afirma) ¡Se
mató!...¡Qué zonzo!...(Muñeca
envuelve su cabeza con un tapado, Enrique empieza a
temblar)" . En la edición de 1966, la acción
continúa un rato más; "¡Que
pedazo de zonzo!...(va hacia el dormitorio, Muñeca
corre detrás de Enrique, transformada por su
alegría se pariete a su espalda...Ríe
histérica)". Es evidente que a la luz de
las nuevas lecturas y como resultado del afianzamiento
de sus textos en el sistema teatral de fines de la década
del '60 que lo habían colocado poco menos que
en el centro del campo intelectual de la época,
legitimando su obra mal interpretada en su momento histórico
como veremos enseguida, Discépolo se anima a
incluir este "Ríe histérica",
que agrega confusión grotesca al ya tragicómico
desenlace. Este agregado se puede leer como una ratificación
del absurdo de la vida social, que acerca a Muñeca
a la semántica del desenlace de Il Beretto a
sonagli (1917), de Luigi Pirandello, en el cual mientras
los "curiosos", los "farsantes",
"...se retiran comentando en voz baja la desgracia
Ciampa cae sentado en una silla con una horrible carcajada
de rabia de salvaje placer y de desesperación
a un tiempo .
Con relación al ya mencionado segundo artificio
destinado a producir el ridículo buscado por
Discépolo, la peculiar estructura del sistema
de personajes, lo estudiaremos desde el punto de vista
que Robert Brustein postula para interpretar el sistema
de personajes del teatro de Pirandello .
De acuerdo con esta clasificación, dividiremos
a los personajes de Muñeca en tres tipos de roles
, cercanos a la "Comedia dell'arte", con un
centro dramático y una periferia. El centro dramático
está ocupado por los personajes sufrientes o
autocompasivos, a los que se podría clasificar
como víctimas patéticas de si mismos.
La periferia , por los entrometidos o charlatanes, los
invitados a la fiesta. Su presencia es absolutamente
necesaria para concretar el grotesco: son los encargados
de espiar a sus víctimas patéticas, de
asediar su desgarrada intimidad, de ser sus testigos,
mediando entre la periferia y el centro dramático,
se encuentra el personaje razonador, Mora.
Entre los personajes sufrientes -Anselmo, Enrique y
Muñeca- se destacan el primero y su oponente,
Enrique, éste último engaña a Anselmo
por la absurda situación a la que se ve enfrentado.
Es el engaño que posibilita la vida, típico
del grotesco, pero que sumerge al personaje en la autocontemplación
de ser uno y múltiple. Se define sin transición
:"(...)digno...indigno" y anticipa de esta
manera la doble vida de Zurma´ran, el protagonista
de Tu honra y la mía, de Francisco Defilippis
Novoa, que se estrenaría un año después
que muñeca, en 1925 .
Por su parte Anselmo el sufriente mayor, ha adoptado
la máscara del "hombre vivido" y así
trata de manejarse durante la fiesta. Ya en la presentación
resulta evidente que, de manera bastante pueril, Discépolo
lo quiere incluir dentro de la textualidad pirandelliana,
a partir de una descripción con una "...bufanda
que le oculta el rostro" . Ha adoptado un gesto
social y sólo cuando se enamora aparece su verdadero
ser. Esta ilusión le es necesaria para la vida
y frente a los entrometidos, enmascara totalmente su
identidad . Su verdadero rostro, sólo es conocido
por sus ayudantes -el dual Enrique y Chiquilín-
y por su vocero el razonador Mora.
Además de vocero del protagonista, Mora lo es
también del autor y está destinado por
éste a obligar al público a que razone
. La actividad de Mora está destinada a establecer
una tensión con el discurso más o menos
realista de los restantes personajes. Este personaje
razonador tiene tres caracteres fundamentales:
1.Obra dentro de la trama como una suerte de deus ex
machina frustrado.
2.Es el portavoz de uno de los tópicos fundamentales
del grottesco: el ser para uno y ser para los demás.
3.De esta última concepción seguramente
deviene su pesimismo y su relativismo.
Es personaje deus ex machina, fundamentalmente porque
enlaza la intriga. En la secuencia séptima, determina,
imponiéndose a Enrique, que este haga regresar
a Muñeca a los brazos de Anselmo . Sin embargo,
una vez que puso en marcha la acción no podrá
después encausarla de ninguna manera. La vitalidad
de los hechos, según los términos de la
filosofía bergsoniana, lo alejará del
centro dramático de la acción y sólo
podrá ser el vocero del personaje sufriente.
Asimismo, a partir de la conocida concepción
de lo que se denominó el teatro dellio specchio
pirandelliano, su discurso se encaminará casi
siempre a mostrar la diferencia entre el ser para uno
y el ser para los demás: los ojos de los otros
nos falsifican, toman el reflejo por el original . Este
diálogo, importante en más de un sentido,
aclara lo que afirmamos:
"Anselmo. -vos no te imaginas que enemigo es ese
(por el espejo) Mirame.Ese no soy yo, es otro, que esta
ahí siempre, espantoso (Ríe, mirando su
mueca) Me suplanta para que me repudien. Miralo (Ríe)
¿Soy yo?...No.Estoy condenado a un tormento infernal:
a no reconocerme. ¿Quién soy? ¿Ese?...No!
No (Hace de su sollozo risa)".
"Mora.-oime hermano; para los hombres hay un solo
espectáculo positivamente optimista, mirarse
adentro (Por su imagen en el espejo)¿Vos crees
que yo soy ese? no. Me han cambiado. Yo soy otro, pero
cierro los ojos a eso que no es más que un espectáculo,
me miro adentro y me reconozco .
Del mismo modo. Mora, como personaje grotesco, a diferencia
del personaje realista, observa que el verdadero conocimiento
de la realidad está fuera del alcance de los
hombres. Esto lo lleva a sostener un relativismo a ultranza,
un pesimismo radical que se verá corroborado
por el desenlace de la pieza, que se pliega a esta convicción,
tal como ocurre en la mayoría de las obras de
Pirandello, como en el caso de Cosi è (se vi
pare) (1917)
En la periferia del centro dramático, los entrometidos
o charlatanes -estela, perla, Carlota, Nicolás,
Sebastián y Gotardo, definidos por Mora, el razonador,
como "una comparsa"- se ríen del enamoramiento
del hombre feo y de la actitud elusiva de "la bella
indiferente". Presienten el triángulo amoroso
y se divierten con sus avatares . Siempre desean saber
más sobre la desaparición de Muñeca,
por eso al promediar la obra penetran en la intimidad
de la pareja sufriente. Sin embargo, los tiene sin cuidado
la felicidad o la desgracia de Anselmo y Muñeca,
a quien asedian continuamente porque saben que es la
más débil de los personajes sufrientes
. Este personaje charlatán o entrometido, es
un farsante, un adaptado a la vida social. Las mujeres
jóvenes se han relacionado con este trío
de hombres viejos y gozan de las ventajas que les brinda
esta situación y ellos son agentes de la sociedad
oficial . Son los otros, los ávidos espectadores
de vidas ajenas pero sólo para divertirse o pasar
el rato. En realidad lo que desean es destruir la máscara
de los personajes sufrientes. En el desenlace, estos,
mostrarán su rostro ante la mirada estupefacta
de los farsantes.
Finalmente, durante lo que podríamos denominar
la mirada final, los personajes sufrientes quedan aislados,
cada uno solo, enfrentado a su problema o definitivamente
liberado de él por la muerte; en tanto que el
personaje razonador, que ha fracasado en su intento
de convertir el caos en un cosmos, se apiada de la suerte
del protagonista y los farsantes retornan a la periferia
de la acción en la cual estaban relegados al
comienzo. Cumplida su misión de entorpecer la
poca comunicación de los personajes sufrientes;
observan callados por primera vez. En suma el módico
grotesco se ha consumado.
Como bien apunta Brustein de Cosi e...dentro del panorama
del teatro de Pirandello , en Muñeca, se advierten
parecidas limitaciones con relación al teatro
posterior de Discépolo. En ambos casos todavía
está escindido el personaje sufriente del personaje
razonador, con la consiguiente pérdida de acción
teatral.
Esto trae como consecuencia que la narración,
el discurso de los personajes prime sobre su hacer.
Pirandello perfeccionará a su teatro en piezas
como Enrico IV (1922), en la cual su personaje central
concretará una síntesis de lo filosófico
y lo dramático a través de una potente
acción teatral. Discépolo, por su parte,
evolucionará hacia el grotesco criollo y en Stéfano
(1928), presentará un personaje que diverge del
modelo italiano pero que también dejará
ver una realidad grotesca a través de su actuación.
En síntesis Muñeca es un claro ejemplo
del cambio de sistema teatral, que propuso Discépolo
durante la década del veinte en nuestro país,
con relación al sistema viejo del naturalismo
y el denominado realismo finisecular. Por supuesto,
que el cambio que propone Discépolo, y que finalmente
sólo se convierte en este caso en una modernización
del sistema, no se queda en el plano formal -acción
e intriga- también aparece en el aspecto semántico,
a él hemos aludido en el transcurso de este trabajo,
pero creemos que no está de más remarcarlo.
Muñeca nos comunica que todo intento de rebelión
es vano, que la denominada realidad no puede ser afectada
por las acciones del protagonista grotesco. Al verse
obligado a arrancarse la máscara frente a su
ayudante-oponente y frente a los farsantes, sólo
le queda la venganza o la muerte, se decide por la segunda,
como ocurre con La bella Addormentata (1919), de Pier
María Ross di San Secondo o en La morsa (1910),
de Luigi Pirandello.
Se puede afirmar que Muñeca es un módico
"viaje hacia la noche", porque su lectura
muestra un punto de vista oscuro sobre el hombre y su
realidad vital: "las agresiones pueden ser trascendidas
no dominadas, son propias de la naturaleza humana, de
la vida y ellas rigen el mundo".
La recepción de Muñeca por parte de sus
contemporáneos reactualiza la situación
de autor iconoclasta de Discépolo y el concepto
capital de la teoría de la recepción (Hans
Robert Jauss, Wolfgang Iser). Según esta concepción,
el sentido de los textos cambia de acuerdo con el diverso
horizonte de expectativa de cada tiempo histórico.
En cada uno de ellos se lleva a cabo una interpretación
que no es falsa sino que pone de manifiesto una parte
del significado total del texto.
Como se podrá apreciar enseguida entre el horizonte
de expectativa que rodea el estreno de Muñeca
y la capacidad de cambio de horizonte que traía
la pieza había una apreciable distancia estética.
Como ocurre contemporáneamente con el grotesco
criollo del propio Discépolo, no hay en el instante
de la puesta en escena de Muñeca lo que Walter
Mignolo llama una hermeneútica interpretativa,
una interpretación de la comunidad que está
intuyendo la presencia de ciertas obras que se pueden
agrupar en lo que luego el teórico denominará
género.
El texto es recibido con una casi total aprobación,
pero se advierte en la lectura de los críticos
de la prensa periódica, tres marcas de la ausencia
de la mencionada hermenéutica interpretativa:
1-Se la lee desde el naturalismo-realismo.
2-Como no responde a ese código, no se sabe en
qué género ubicarla.
3-Como resultado de las dos limitaciones anteriores,
no se advierten los artificios y personajes propios
del grotesco italiano, especialmente la funcionalidad
de los personajes entrometidos o charlatanes como espectadores
de la acción y como elemento fundamental para
la concreción del grotesco.
Veamos algunos pasajes de las críticas del estreno,
destinados a probar lo que afirmamos:
El Diario Español (27-IX-24), la lee desde el
naturismo, le pide verdad: "Obra dura, amarga,
intensa, nos resulta demasiado fuerte para podernos
convencer de la verdad de su argumento y de la realidad
de su exposición"
Tampoco La Prensa (29-IX-24), advierte la artificiosidad
del grotesco: "Si cuesta aceptar la posición
de un hombre que por amistad entrega a otro su mujer,
la situación de ésta, de someterse dócilmente
a tales designios es absurda, aquí y en rusia".
Algo parecido ocurre con el crítico de Crítica
(29-IX-24), "Lo más grave que le reprochamos
a Discépolo es que sea más hombre de teatro
que artista, vigila demasiado de cerca los efectos y
pone todo su empeño en disfrazarlo, Muñeca
que podría haber sido además un drama
de caracteres no es sino un drama de situaciones".
Por su parte La Nación (28-IX-24), deplora también
que la pieza tenga una artificiosa concepción
dramática".
La mencionada confusión en cuanto al género
es también notable. Es el caso de La República
(27-IX-24): "Su estilo, su intención, sus
fuerzas de querer ser honda se enturbia, escapándose
de la imaginación más perspicaz del laberinto
de su propio enredo (...) ¿Drama? Tiene pretensiones
de tragedia(...)".
Tampoco el crítico de Ultima Hora (27-IX-24)
atina a clasificarla. Primero dice que es una pieza
extraña original y simpática". Pero
después la llama varias veces tragedia ("la
tragedia de su propia fealdad"(...) o "La
tragedia de su propia vida") y otras drama (La
médula del drama(...))"
Por su parte el comentarista de Crítica la califica
al principio como un "drama", y después
termina deplorando que Discépolo se haya conformado
"...con elaborar una situación "grand
guignolesca". Finalmente para el comentarista de
La Epoca (27-IX-24) a veces es un "bonito drama"
y otras apenas "un dramita".
Es conveniente dar algunos ejemplos de la no advertida
funcionalidad grotesca de los personajes entrometidos
o charlatanes. Dice el cronista de La Prensa: "(...)
un desarrollo lánguido y arrastrado hasta el
final mechado de diálogos a cargo de los amigos
que son el vivo relleno para que la pieza alcance la
extensión habitual". Coincide con él
Ultima Hora: "Los demás (por los entrometidos)
son tipos de relleno". El crítico de La
Nación es más terminante: "(...)
un conjunto de seres derrotados y estériles acompañan
la acción como espectadores pasivos, resulta
tan vago e indefinido que su intervención no
se justifica(...)".
Se advierte con claridad que en el horizonte de expectativa
de la critica estaba el drama realista-naturalista,
por su parte, el texto quiere ser grotesco, quiere convertirse
en una suerte de meditación filosófica
sobre la comedia y el drama humanos que resulta extraña
para sus contemporáneos.
Para concluir, para nosotros Muñeca trasciende
al drama o a la comedia dramática. La crítica
posterior la ignoro y coincidió en señalar
a Tu honra y la mía (1925), de Francisco de Filippis
Novoa, como la primera pieza marcada por la intertextualidad
pirandelliana y del grotesco italiano en general . Nosotros
postulamos a Muñeca como una pieza transgresora
del sistema teatral del '20 en la Argentina y como el
primer texto de marcada intertextualidad con el grotesco
italiano y que, por esa misma razón abre camino
a la presencia constante de ese género en nuestro
teatro -al punto de que hoy podemos afirmar que se ha
disuelto en la tradición dramática argentina
y hay pocas piezas en nuestra escena que dejan de tener
algunos de sus procedimientos- a partir de la textualidad
de Roberto Arlt, Samuel Eichelbaum y otros autores.
Creemos por todo esto que también la pieza que
nos ocupa, marca una importante modernización
en el sistema teatral argentino de la década
del '20.
Buenos Aires, julio 1988
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