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En el número correspondiente al verano de 1980
del Latin American Theatre Review,
Osvaldo Dragún afirmaba:
"...en mi país no se puede estudiar
el teatro como puro fenómeno estético. Está ligado a
los momentos políticos. Y eso, que en otros países sólo
ha tenido influencia sobre el contenido, en el mío ha
determinado a veces la estructura, la manera de decir,
o sin eufemismos: la posibilidad de decir algo" 1.
El crítico Luis Ordaz en mayo de 1985,
escribía en la revista Teatro: "Si
se indaga en los sucesos que acaecen en la Argentina
a lo largo de los años 60, se apreciará debidamente
a los autores que se incorporan a nuestra escena durante
el decenio, y se reconocerá a sus producciones los méritos
que les corresponden. Méritos no solamente dramáticos,
sino también por los alcances político-sociales anclados
con firmeza en los textos. Recomiendo, pues, el repaso
del desarrollo histórico (en franco retroceso) que se
agudiza hacia aquella fecha y habrá de agravarse, hasta
la exasperación y el desaliento, por la segunda mitad
de la década siguiente. Podrá comprenderse así, con
claridad meridiana, el agobio en que viven y el "callejón
sin salida" en el que se sienten vivir los personajes
que suben al escenario y responden a una mentalidad
perfectamente definida por las indecisiones y los desánimos
que muestran ante los problemas de fondo y no sólo de
forma -es decir, sociales y de comportamiento y de responsabilidad
como individuos- que se ven forzados a enfrentar"
2.
Esta larga cita de Luis Ordaz junto
con la anterior de Osvaldo Dragún, ponen de manifiesto
la interdependencia histórica entre manifestaciones
teatrales argentinas y situaciones, avatares y evolución
de un pueblo. El teatro como espejo de una sociedad
y la sociedad como condicionante de un teatro, han sido
características específicamente distintivas del teatro
argentino (también posiblemente de otras dramaturgias
nacionales), desde sus inicios hasta nuestros días.
La historia de Argentina es la lucha por adquirir la
conciencia de una identidad nacional que no pudo manifestarse
por razones múltiples. Si recordamos primero la historia
de la colonización y luego las luchas por la independencia,
a partir de entonces, Argentina no fue más que un campo
de golpes militares, insurrecciones, dictaduras e imperialismos.
El hecho, además, de la fuerte inmigración que históricamente
ha tenido el país, la polarización de Buenos Aires vs.
provincias, y otros fenómenos, habrían de condicionar
la historia de su teatro como reflejo de esa sociedad.
El especial enfoque que hemos dado
a este trabajo, nos viene impuesto por la especificidad
y características propias de Teatro Abierto 1981 en
un triple aspecto: 1) como fenómeno teatral; 2) como
intento o logro de un teatro argentino; 3)como condicionado
por la historia y el contexto socio-político en el que
se produce.
Desde nuestra lectura de las obras
analizadas, los integrantes de Teatro Abierto 1981 chocan
frontalmente con el medio socio-político: lo que ocurría
en la Argentina de 1981 era el resultado de una crisis
que venía desde atrás, ya que, como todos sabemos, las
dictaduras no se producen por generación espontánea.
El terror generalizado por el "Proceso de Reorganización
Nacional" se había expandido por todo el país; los poderes
fácticos arremetían contra el ámbito intelectual y especialmente
contra las manifestaciones literarias que más podrían
oponérsele. Autores, directores y actores fueron vigilados
y perseguidos por expresas ideas contrarias al régimen.
Teatro Abierto 1981 es un cabal ejemplo que muestra
cómo factores socio-políticos y extra textuales condicionan
y/o provocan un modo de hacer teatral.
Teatro Abierto 1981 significó: 1) la
afirmación de que el teatro es una manifestación de
arte colectivo que implica a todos los elementos que
lo producen: autor como dramaturgo, dramaturgos agrupados
en una empresa común, dramaturgos, directores, actores,
escenógrafos y técnicos, coincidentes en sus objetivos;
2) rescatar para el teatro argentino la propia identidad
que le corresponde, es decir, la reafirmación de un
teatro auténticamente nacional, con voz y lenguajes
propios, con una temática adecuada y la imperiosa necesidad
de conectar con el público, sin por ello perder valores
estéticos y universales. En todo caso, lo que los organizadores
se proponían era, entre otras cosas, demostrar la existencia
de un teatro argentino.
Mi enfoque parte desde la perspectiva
o punto de vista que enuncia el título, "Dramaturgia
y sociedad en Teatro Abierto 1981", íntimamente vinculantes
los términos del binomio: la sociedad argentina como
causante de un modo de hacer teatro y una dramaturgia
consonante para tratar, denunciar y escenificar una
realidad concreta en un momento histórico preciso. Por
esta razón prescindo de otro tipo de consideraciones
sobre Teatro Abierto 1981 y voy a ceñirme a lo que en
mi tesis doctoral he denominado "teatro argenino bajo
vigilancia", que de alguna manera recoge lo que quiero
decir. No voy a referirme a todas y cada una de las
obras que se integran en Teatro Abierto 1981 (21 en
total) pero sí, a un grupo, según mi opinión, lo suficientemente
representativo de este movimiento.
He tratado de reducir al mínimo el
denominador común de once obras desde lo que llamo núcleos
dramáticos. Entiendo por núcleo dramático la
idea abstracta que de alguna manera organiza las unidades
dramáticas del texto teatral y la escritura del mismo.
No es exactamente lo que se entiende por mensaje o como
tema. A este propósito dice Pavis: "En el sentido tradicional
del término, usado cada vez menos en la actualidad,
el mensaje de la obra o de su representación sería aquello
que los creadores supuestamente quieren decir, el resumen
de sus tesis filosóficas o morales". 3
Precisando más el alcance que hacemos del concepto analítico
núcleo, quizá resulte más claro si ponemos el ejemplo
resultado de nuestros análisis: de nuestra lectura de
las obras analizadas se desprende que la idea alienación
estructura cada una de ellas. Ahora bien, no
es que cada obra trate exactamente de la alienación
en sí y per se, sino que, todas las
obras presentan y desarrollan la pérdida de identidad
por una u otras razones. En todo caso, toda pérdida
de identidad supone la idea nuclear "alienación".
Este empleo que hacemos de la noción
de núcleo equivaldría a lo que semánticamente se entiende
por sema. 4. En conclusión,
la alienación sería el sema nuclear o núcleo que posibilita
la manifestación concreta en cada obra de una especial
variedad de alienaciones y, que a su vez, cada alienación
expresa un modo preciso histórico y particular de pérdidas
de identidad por diversos motivos. Más allá de la estructuración
subyace el núcleo dramático de la alienación, o, en
otros términos, la idea generatriz de los procesos dramáticos
posteriores. No queremos decir, pues, que el tema
sea concretamente la alienación sino que, de
lo que tratan estas obras es de presentarnos en diversas
instancias dramáticas, la falta de identidad del individuo
y/o del grupo, desenmascarar las causas y expresar una
denuncia.
Voy a referirme ahora concretamente
y bajo este parámetro a las obras objeto de mi atención;
ellas son:
1) Papá querido,
de Aida Bortnik
2) Gris de ausencia,
de Roberto Cosa
3) El que me toca es un
chancho, de Alberto Drago
4) Mi obelisco y yo,
de Osvaldo Dragún
5) For export,
de Patricio Esteve
6) Decir sí,
de Griselda Gambaro
7) El acompañamiento,
de Carlos Gorostiza
8) Lejana tierra prometida,
de Ricardo Halac
9) La cortina de abalorios,
de Ricardo Monti
10) Tercero incluido,
de Eduardo Pavlovsky
11) El nuevo mundo,
de Carlos Somigliana
Si observamos los núcleos dramáticos de todas y cada
una de las obras podremos deducir:
1) que el denominador común que las
aglutina es el de la alienación que sufren los grupos
actantes respectivos;
2) la carencia de identidad del individuo
dentro de su propio grupo y la llamada a la libertad
de la persona humana individual y colectivamente;
3) a nivel de lenguaje, todas igualmente
se caracterizan por la economía expresiva;
4) asimismo se observa una especial
utilización de lenguaje elusivo de la realidad concreta
argentina y la alusión más o menos críptica de la misma;
5) en su conjunto constituyen un abanico
de diferentes causas históricas o actuales de la carencia
de identidad del pueblo argentino.
En Papá querido, se
parte de una supuesta unidad familiar, padre e hijos,
inicialmente dispersa y desunida. La muerte del padre
convoca al re-encuentro de los hijos para una posible
reconciliación. Ni ante su memoria son capaces de entendimiento
y unión por lo que el encuentro en el salón -dormitorio
espacial confirma que la separación geográfica también
lo es psíquica. El coro fraterno recitando, "(...) cada
uno es responsable por la libertad, por toda la solidaridad,
por toda la dignidad, por toda la justicia y por todo
el amor del mundo" 5, adquiere una especial
significación que apunta hacia situaciones sociales:
padre es fácilmente asimilable a la patria; padre muerto
patria muerta, hijos de un padre e hijos de una patria:
desunidos. Del mismo modo que patrimonio o herencia
lo es a escritura o historia. La situación actual aludida
es la ruina que viene de antiguo. Como consecuencia,
incitación a responsabilidades individuales resumidas
en palabras claves pronunciadas coralmente por el grupo
en una situación contradictoria son la significación:
Libertad, solidaridad, dignidad, justicia, amor.
La salvación viene por la regeneración
individual y la defensa de sus propios derechos humanos
como ciudadano libre y liberado de claudicaciones a
cualquier poder que quiera inponérsele. Así, pues, en
Papá querido, se analiza un resultado
y se ofrecen vías de salvación.
Anotemos, también, que en Papá
querido se da la ausencia de un personaje con
nombre sugeridor de esperanza: Amanecer, una de las
hijas. Y finalmente, la situación dramática de los personajes
es la de la insolidaridad.
En Gris de ausencia se
da una misma situación de alienación que en Papá
querido, pero, en este caso, se trata de desarraigo
familiar-internacional, por la inmigración, si en el
anterior era familiar-nacional. En ambos casos se trata
de una carencia de identidad dentro de su grupo: en
Papá querido, el familiar, y en Gris
de ausencia, el de etnia en su propio habitat,
es decir, en un caso, causas endógenas y en el otro,
exógenas. También en Gris de ausencia,
se marca la no presencia de dos personajes: Martín y
Manolo. Gris de ausencia asimismo refiere
a la situación argentina contemporánea y se orienta
hacia explicaciones de tipo sociológico como el problema
de la emigración e inmigración.
En El que me toca es un chancho,
de nuevo nos encontramos con el problema de la identidad
de la que carece todo el grupo excepto uno por causas
políticas. Consiguientemente, también hay una denuncia
de la insolidaridad. Una vez más, se produce la ausencia
en escena de un personaje. La época es contemporánea
y la alusión a las circunstancias políticas del momento
son obvias: la represión por ideologías disidentes del
poder.
En Mi obelisco y yo,
la alienación y la carencia de libertad e identidad
vienen motivadas por causas socio-políticas: el papanatismo
ante la megalópolis y por metonimia por causa del poder
absoluto que exige el total acatamiento. Aunque la referencia
temporal es la de la contemporaneidad, en esta obra
se incorporan también razones históricas. La salvación
viene apuntada por la liberación de la esclavitus al
obelisco.
En For export, la
alienación se da por la vivencia de un falso triunfalismo
nacional que hace percibir, por una parte, todo lo esterior
de la patria como selva salvaje y, falso-patriotera,
como norma de medida de los valores. Se apunta a razones
de tipo económico e imperialistas como causas de una
alienación basada en discursos de falsas promesas paradisíacas
y ocultadoras de la realidad. La referencia temporal
es la de la actualidad.
En Decir sí , la alienación
adquiere tintes ridículos, la del que se somete y pierde
su libertad a causas inútiles y triviales que, por contraste,
producen resultados sangrientos. La denuncia no puede
ser más fuerte: la castración del individuo-pueblo sometido
a ejercicios de poder absurdos. En esta obra las alusiones
a la violencia y la represión crean el síndrome que
se establece entre víctima y victimario, dentro de un
sistema bien calculado y premeditado. Aparentemente
inocente, la identificación peluquero-dictadura-"desaparecidos",
es fácilmente perceptible por el espectador. La época
es contemporánea.
Si bien la alienación se nos presentaba
en las anteriores obras como resultado, en El
acompañamiento, aparece como un proceso de
sometimiento a falsos horizontes de esperanza. Es el
mito de Gardel elevado a la categoría nacional de valor.
De alguna manera connota con el falso triunfalismo nacional
de For export. La referencia temporal
es lo contemporáneo.
En Lejana tierra prometida,
la alienación supone la renuncia a la propia liberación
por una huida hacia una posible ilusoria situación nueva
que libere de la falta de libertad de las que carecen
en el propio país. Es decir, la alienación por huida
de la realidad y falta de coraje para enfrentarla. La
temporalidad es doble: realidad actual que repetirá
la realidad histórica. Las alusiones políticas a la
inmediatez de hechos reales, las madres de los "desaparecidos",
refuerzan poderosamente las denuncias a los hechos graves
que se estaban viviendo en el momento.
En La Cortina de abalorios,
la alienación y la pérdida de libertad se nos ofrece
bajo dos puntos de vista, uno histórico y otro por un
análisis del imperialismo contemporáneo. En esta obra
el horizonte de alienación se amplia puesto que refiere
a la esclavitud de todo un pueblo como país que la venía
ya sufriendo, pero que el imperialismo la hace más grave.
La época, pues, es doble, antigua y actual.
En Tercero incluido,
la alienación se agrava dentro de la pareja previamente
alienada ya, por razones falso-patrioteras y políticas
que afectarán no sólo a las relaciones de los individuos
como seres sociales sino también a la propia naturaleza
humana de esos mismos seres. En esta obra se contrapone
el orden dictatorial al orden que recaba y exige la
naturaleza humana. El "tercero" en discordia puede interpretarse
como referencia a todo lo que amenaza el statu
quo de burguesía/ejército y al que hay que
enfrentarse en "defensa de los intereses patrios". La
época es también contemporánea.
Y en El nuevo mundo,
son los llamados poderes fácticos -iglesia, capital,
política- los que conducen a la alienación que da como
resultado una sociedad hipócrita. En esta obra las referencias
temporales son tanto históricas como resultado y continuación
de esa vivencia histórica bajo la alienación.
Hilvanando con lo que decíamos al principio,
añadimos algunas aclaraciones que creemos pertinentes
sobre lo que venimos llamando núcleo dramático común
a todas estas obras. Si nos hemos explicado bien, núcleo
es lo que subyace bajo el tema. En estas obras se presentan
situaciones dramáticas que, por las causas que sean,
reproducen pérdidas de identidad: bien por vivir ausente
de la patria o vivir desarraigado, bien por ser víctima
de causas históricas, políticas o económicas. Indudablemente,
cada una de las obras denuncia situaciones particulares
de individuos que no pueden o logran vivir en libertad.
Ahora bien, en todos y cada uno de
estos casos, como en otros muchos, la vivencia de falsos
ideales, el sometimiento a los poderes, las secuelas
de falsas conductas, más allá de las personales manifestaciones
de cada ser humano, evidentemente suponen un estado
de alienación. En cada una de las obras estudiadas,
las situaciones dramáticas son distintas, pero, en todas
ellas, los personajes viven individual y/o colectivamente
estados de alienación que les impide ver la realidad.
Podemos deducir entonces, que l alienación afecta al
individuo como persona, como integrante de una familia,
como adscrito a una sociedad y en todos los casos, con
pérdida de valores humanos, y que las razones de esta
alienación son debidas a problemas intrínsecos de la
historia argentina, bien históricos, bien actuales,
y además políticos, económicos, de dictadura, de iglesia,
del ejército, lo que se entiende por poderes fácticos,
o sea acciones que el individuo sufre sin tener posibilidad
de modificarlas.
Quisiera añadir que en torno a estos
núcleos dramáticos se articulan, como en un sistema
solar, núcleos satélites, cuyo análisis y exposición
me llevarían muy lejos pero, vendrían a confirmar la
estrecha vinculación entre dramaturgia y sociedad en
Teatro Abierto 1981.
Para concluir. Esta experiencia de
grupo reflejada en Teatro Abierto 1981, no privó -y
esto nos parece destacable- a todos y cada uno de los
dramaturgos del desarrollo de sus propias facultades
creadoras: en todos destaca la rica imaginación y la
libertad en las formas expresivas. Más aún, esa misma
libertad se dio y respetó en los demás componentes del
grupo: directores, actores, escenógrafos y técnicos.
El éxito de este haz de circunstancias en la explosiva
recepción que tuvo por parte del público indican, claramente,
el acierto de estos autores en su dramaturgia. El caso
plantea curiosos interrogantes sobre el quehacer teatral
colectivo: ¿cómo un grupo de "gente de teatro" conservando
individualmente su entera libertad convergen en producir
un teatro que al mismo tiempo posee características
colectivas? Efectivamente, por una parte, cada obra
representa la expresión individual de cada artista,
pero al mismo tiempo, encierran una filosofía común
sobre los modos y fines de hacer teatro, un mismo tratamiento
externo, la economía y brevedad expresivas y, lo que
es más curioso, todas tratan de la alienación. A nuestro
juicio, es la consecuencia lógica de los objetivos de
Teatro Abierto 1981: a través de la búsqueda y expresión
de un teatro específicamente argentino, indagar y precisar
lo que fuera la identidad de una nación. Es por eso
que, y como venimos señalando, coincidimos con Osvaldo
Pellettieri cuando afirma:
"(...) Porque los integrantes de Teatro
Abierto -en su absoluta mayoría miembros del sistema
teatral que emergiera en los sesenta- por formación,
pertenecían intelectual y sentimentalmente al Teatro
Independiente, movimiento que al promediar la década
había comenzado a desintegrarse y que ya en los
setenta era sólo un buen recuerdo. Entendían al teatro
como compromiso, es decir, cuestionaban la autonomía
del arte con relación a la realidad social y política,
pensaban al teatro como forma de conocimiento. 6.
Es decir, reconciliación del teatro
como fenómeno social y colectivo de un pueblo y para
un pueblo sin perder valores artísticos. Teatro Abierto
1981 fue la respuesta organizada a una degradada situación
cultural nacional.
| Dramaturgia
y Sociedad en Teatro Argentino 1981 |
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| Obras |
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Alienación |
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Causas |
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| PAPA QUERIDO |
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Entre hermanos |
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Familiares
e individuales |
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| GRIS DE AUSENCIA |
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Familiar y
generacional |
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Emigración
e inmigración |
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| EL QUE ME TOCA
ES UN CHANCHO |
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Familiar y
generacional |
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Políticas |
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| MI OBELISCO
Y YO |
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Social |
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Socio-políticas,geográficas |
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| FOR EXPORT |
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Social |
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Socio-político-económicas
Falso patriotismo |
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| DECIR SI |
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Social |
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Políticas y
dictatoriales |
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| EL ACOMPAÑAMIENTO |
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Social |
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Falsos mitos |
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| LEJANA TOERRA
PROMETIDA |
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Social |
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Históricas
y huida de la realidad |
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| LA CORTINA
DE ABALORIOS |
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Social |
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Históricas
e imperialistas |
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| TERCERO INCLUIDO |
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Social y humana |
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Falso patriotismo
y poderes dictatoriales |
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| EL NUEVO MUNDO |
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Social |
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Poderes tácticos |
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Buenos Aires, Octubre de 1999
(1) Osvaldo Dragún,
"Nuevos rumbos en el teatro latinoamericano". LATR 13/2
(Supplement Summer 1980) 12.
(2) Luis Ordaz, "Tres
hitos en la dramaturgia de Roberto Cossa", Teatro, Año
5, Nº20, (mayo de 1985) 6.
(3) Patrice Pavis, Diccionario
de teatro. Dramaturgia, estética, semiología. Traducción
de Fernando de Toro. (Barcelona:Paidós, 1983) 307.
(4) "Cada unidad de
significado o lexema puede ser descompuesta en unidades
o rasgos semánticos fundamentales llamados semas; (...)
El sema principal o nuclear permanece invariable en
todos los lexemas que se realizan". Angelo Marchese
y Joaquín Forraellas, Diccionario de retórica, crítica
y terminología literaria (Barcelona:Ariel, 1986) 364.
(5) Aída Bortnik, Papá
querido, en Teatro Abierto 1981 (Buenos Aires:Teatro
Abierto, 1981) 20.
(6) Teatro argentino
de los '60 -Polémica, continuidad y ruptura-, Osvaldo
Pellettieri (Compilador) (Buenos Aires:Corregidor, 1989)
87.
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